CAPÍTULO IV: LA TRISTE HISTORIA DE LHIA

[… - Teñir el Templo de Virgo con mas sangre sería faltarle el respeto a Athena, vengan conmigo… decía Shaka mientras se dirigía hacia una puerta.

- A donde vamos… pregunto Saga de Géminis.

Shaka guardó silencio por un momento y luego abrió los ojos ... A un sitio para morir… respondió y los llevo a un jardín muy hermoso y extenso, en medio del jardín había dos arboles de sala.

Shaka estaba muy extraño y luego de unos minutos Saga, Camus y Shura que también los acompañaba libraron una feroz batalla contra Shaka, pero en un determinado momento Shaka los atacó con El Tesoro Del Cielo su mejor técnica, diciéndoles que la única forma de acabar con él era usando la Exclamación de Athena.

- Entonces Shaka, haremos lo que tú deseas, te atacaremos con la Exclamación de Athena.. dijo Saga levantándose del suelo mal herido.

Camus: - Espera… Saga, La Exclamación de Athena es de cobardes.

Shura: - Aun cuando lo hagamos nosotros… nosotros ya no.

- Camus, Shura… deben haberse dado cuenta desde el momento en que caminamos en esta sala gemela, Shaka no estaba pensando en ganar sino en morir, el esta listo para morir bajo esos arboles… Usaremos la Exclamación de Athena para matar a Shaka.

Camus: - Pero eso significa que…

Shura: - Aquello Caballeros que usan la Exclamación de Athena jamás…

Shaka: - Y hora... el segundo sentido!.

Camus: - Las batalla de los Santos de Athena son batallas de justicia, la igualdad es inamovible y por ello Athena condena el uso de armas..

Shura: - Ya lo dijiste la Exclamación de Athena combina el ataque de tres Caballeros Dorados contra un solo oponente es un ataque desigual no apto para una batalla de justicia por lo mismo Athena lo repudia.

Camus: - Te das cuenta entonces Saga.

Shura: - Si nosotras usamos la Exclamación de Athena traicionaremos los principios que siempre seguimos y nuestro honor.

Camus: - Nos vamos a deshacer de toda la evidencia que existe de que alguna vez fuimos Caballeros y aún después de la muerte cargaremos con el estigma de la deshonra por siempre..

Shaka los había despojado de cuatro de sus sentidos y luego de muchas dudas Camus, Shura y Saga decidieron usar la exclamación de Athena, una gran oscuridad cubrió todo el Santuario seguido de una gran explosión que arrasó con casi todo el jardín, ya estaba hecho... a pesar de que se negaban a usarla atacaron a Shaka con la técnica prohibida.

- Parece que sobrevivimos… Dijo Saga comunicándose con sus compañeros a través de la mente.

- De mis cincos sentidos solamente me queda el oído… respondió Camus…

-Y yo aún conservo la capacidad de hablar… dijo Shura.

- Y yo todavía tengo mi vista, mientras estemos los tres juntos seremos capaces de ver, oír y hablar.. dijo Saga pero de repente volteó hacía las salas gemelas.

Shaka estaba ahí sentado en su típica posición de loto, los tres se sorprendieron al ver como se levantaba y se dirigía en silencio hacia los árboles, se sentó y empezó a escribir con su sangre en unos pétalos que cayeron del árbol.

- Le daré el tiro de gracia, es lo mas misericordioso que puedo hacer… dijo Shura dirigiéndose hacia Shaka que estaba inmóvil y en silencio... Terminaste con lo que tenias que hacer… siguió diciendo, Shaka no contestó… Shura levantó la mano y cuando estaba por darle un golpe a Shaka se detuvo y empezó a derramar lagrimas.

- Perdóname…. No sabía… dijo con lágrimas y con la voz cortada mientras la imagen de Shaka se desvanecía…]

Camus abrió los ojos y un sudor frio corría por todo su cuerpo, sus ojos estaban llorosos y sentía un nudo en la garganta, estaba muy alterado, algo poco común en él pero de un momento a otro recupero la calma. El tren se detuvo en un pueblito vio que ya había amanecido.. se paso toda la noche dormido, sintió una carga en su hombro y al voltear vio que era Lhía que estaba dormida reposando su cabeza en su hombro, la miró fijamente en todo el viaje era la primera vez que la miraba bien realmente era hermosa dormía profundamente, Camus sintió algo extraño no acostumbraba tener mucho contacto con las personas de hecho lo molestaba.

- Oye… Oye, Lhia… despierta… dijo moviéndola suavemente, la joven empezó a abrir los ojos y miró directamente a los ojos de Camus, se ruborizó y rápidamente quitó su cabeza de los hombros del acuariano.

- Perdón… me quedé dormida y no me di cuenta… dijo con las mejillas sonrojadas tratando de evitar la fría mirada del hombre que solo guardó silencio y volteó hacia la ventana.

Muchos de los pasajeros se habían bajado a comprar algunas cosas antes de que el tren volviera a partir pero Lhia y Camus permanecían en sus asientos… de repente el estomago de Lhia empezó a rugir, Camus volteó a verla..

- Porque no bajas a comprar algo para desayunar… preguntó, la joven solo bajó la cabeza estaba muy avergonzada, Camus la observó y después de todo este tiempo al fin se daba cuenta que la muchacha no traía nada de equipaje solo lo que tenia puesto y al parecer tampoco tenia dinero, Camus sintió pena por ella guardo silencio por un momento.

- Bajemos, a desayunar…. Dijo mostrando una pequeña y forzada sonrisa… - Vamos, yo invito… prosiguió.

Lhia levantó la cabeza y lo miró sorprendida su compañero de viaje no era muy social y era muy extraño que la invitara pero sintió vergüenza ya que sabia que lo hacía por lástima pero no tuvo otra opción que aceptar la invitación, asintió con la cabeza y luego se levantaron y bajaron Lhia iba detrás de Camus agachando la cabeza como una niña tímida que se escondía detrás de su padre, antes de bajar uno de los operadores del tren les dijo que en media hora volvían a partir, entraron a un pequeño restaurante que estaba en la estación y ordenaron algo para comer, ambos comían lentamente y en silencio algo incómodo para Lhia pero Camus estaba acostumbrado a eso.

- Porque viajas a Francia?... preguntó Camus rompiendo el silencio

- En busca de trabajo…

- Por lo que se en el pueblo de donde partió el tren se puede conseguir un trabajo con muy buena paga no había necesidad de salir de tu pueblo para eso… replicó Camus… - Huyes de algo? ….

- No eres una mala persona eso puedo notarlo pero eres muy frío es como si tuvieras un corazón de hielo a duras penas me dejaste sentarme a tu lado, no entenderías… dijo la joven con el vaso de jugo en la mano, Camus sonrió de lado en vez de ofenderse se sintió alagado por esas palabras y siguió mirándola fijamente como si estuviera esperando que le contara su historia.

Lhia miró hacía un costado y guardó silencio unos segundos.

- Mis padres tenían un restante muy conocido en el pueblo, teníamos muchos clientes, pobres, ricos no importaba el lugar era inclusivo mis padres eran muy buenas personas, pero una noche tuvo un problema con un cliente, era un señor muy rico que trato mal a una pareja de ancianos porque mi padre les dio la mejor mesa a los viejitos, el señor agarro al anciano de su vestimenta y lo tiró al suelo para quedarse con su mesa, iba acompañado de una joven, mi padre lo echó y le prohibió volver, el hombre se molestó y lo amenazó diciendo que pagaría con su vida esa ofensa, no volvimos a saber de el hasta hace poco cuando sus matones destruyeron todo el restaurante, mi padre hizo la denuncia y contrajo una deuda con el banco para arreglar todo lo que habían destruido, en la tarde del siguiente día yo me fui a la tienda a comprar algunas cosas el y sus hombres me persiguieron corrí lo mas rápido que pude pero me atraparon y quisieron aprovecharse de mi, los vecinos vieron y vinieron a ayudarme pero el hombre logró escapar y dijo que por culpa de mi padre yo sufrirá, me quede en casa de una amiga porque ya había oscurecido iba a volver el día siguiente pero esa noche alguien vino a darme la noticia de que ese hombre mandó a alguien para quemar mi casa corrí lo mas rápido que pude al llegar vi que los vecinos trataban de apagar el fuego pero ya era tarde todo se había perdido… dijo con los ojos llorosos…. - y lo peor es que mis padres estaban ahí… no pudo contenerse y empezó a llorar Camus estaba en shok, nunca se imaginó que esa joven tuviera una historia tan trágica…

Tragándose las lágrimas siguió contando… - Ellos murieron ahí, luego del entierro le di los documentos del restaurante al banco como pago de la deuda que mi padre contrajo, mis vecinos me prestaron un poco de dinero para el boleto del tren no podía quedarme ahí, corría grave peligro... He perdido todo lo que me importaba en esta vida…. Terminó diciendo Lhia secándose las lágrimas, Camus seguía en silencio no sabia como reaccionar al escuchar tremenda historia, Lhia tenía los ojos llorosos pero miró a Camus y empezó a sonreír…

- Eres una joven muy fuerte, después de vivir una tragedia como esa, sigues sonriendo eso es admirable… dijo Camus

- Gracias… dijo Lhia un poco mas calmada..

Luego de esa plática volvieron al tren y esperaron hasta que este retomara su rumbo.