CAPÍTULO VIII: NUEVO HOGAR

El viaje estaba por terminar y poco a poco Camus y Lhía empezaban a llevarse mejor, Lhía era mas alegre y abierta, le hablaba de su vida a Camus sin omitir ningún detalle, a pesar de que Camus era callado y misterioso ella iba confiando mas y mas en el acuariano, el Caballero por su parte se limitaba a escucharla y hacer algunas preguntas y responder lo que ella le preguntaba de su vida omitiendo los detalles importantes para ocultar su vínculo con el Santuario, Athena y sus Santos y todo lo que tiene que ver con ese mundo fuera de lo ordinario que para ella y la mayoría de los seres humanos no es real y solo existe en la imaginación.

- Oye estuve pensándolo muy detenidamente y bueno… Aunque primero dije que sí y luego no, tenía mis razones y creo que parecerá que soy una persona indecisa pero por ahora no tengo a dónde ir y… Podrías dejar que me quede contigo hasta que consiga un trabajo y un lugar para vivir?... Dijo Lhía con mucha confianza sonriendo como una niña traviesa luego de hacer una travesura, Camus sonrió levemente… - Esta bien pero, cuales eran tus razones para rechazar mi ayuda?... Preguntó tocándose el mentón.

- Es que yo te acabo de conocer y no se mucho de ti es muy peligroso aceptar esa clase de ayuda de un extraño y peor si eres mujer… dijo Lhía frotándose las manos…. – Pero nada ha cambiado… respondió el Saint… Me conociste hace tres días y no sabes mucho de mí, cual es la diferencia… siguió diciendo Camus levantando las cejas…

Lhía lo miró a los ojos… - Antes, no confiaba en ti, pero la forma en que hablaste de las constelaciones la noche pasada me convenció, parecías otra persona hablar de lo que te gusta mostró lo mejor de ti, te ganaste mi confianza pero algo me dice que yo aún no me gané la tuya… dijo volteando Camus solo guardó silencio.

En ese instante el tren se detuvo habían llegado a la estación central de Francia… Llegamos?... preguntó Lhía… así es respondió Camus mirando por la ventana, Ambos se levantaron de sus asientos y salieron junto con los demás pasajeros pero a pesar de sus atuendos sencillos ambos resaltaban entre los demás la joven sin dudas la mujer mas hermosa que haya bajado del tren y Camus con una postura elegante, varonil y serio, pero ambos ignoraban lo que pasaba a su alrededor… - Debemos conseguir un mapa de los despachos de Paris si es que queremos encontrar la casa de mi padre... dijo Camus dirigiéndose a un quiosco que vio a un costado, compró un guía y volvió a donde estaba Lhía… Vamos?... Dijo Camus, Lhía solo asintió y lo siguió subieron a un taxi y empezaron a recorrer la ciudad en busca del despacho, Lhía miro por la ventana encantada por la vista, Camus también miraba sin dudas Paris es hermoso pero el no era fácil de impresionar.

- Vaya… La ciudad es hermosa, no había visto una ciudad como esta es moderna y clásica a la vez… dijo Lhía que evidentemente nunca había visitado una ciudad como París y mas fue su emoción al ver de lejos la Torre Eiffel… Camus, mira eso.. Es una torre muy alta… dijo Lhía apuntando hacia ella… - Es la Torre Eiffel, que nunca has oído hablar de ella?... pregunto Camus… - No, yo no conozco mucho los lugares fuera de mi pueblo?...respondió Lhía.

- Es la torre mas alta del mundo en lo mas alto hay un restaurante…dijo el Gold Saint…

- Quiero ir, vamos!... dijo Lhía – Tal vez mas tarde o en otra ocasión, mi prioridad es encontrar hoy mismo el despacho así podremos ir a la casa hoy mismo así no necesitaremos pagar por una habitación y ahorrar un poco… dijo Camus. El taxi se detuvo en frente de un edificio muy alto… - Aquí es, puede esperar unos minutos por favor?... le dijo Camus al taxista mientras bajaba del vehículo, Lhía también bajo…. – Que haces?... Espérame ahí… dijo el peliazul, Lhía se acercó a el… - Ni pienses en dejarme aquí con ese taxista, no viste como me miraba por el retrovisor?... dijo la muchacha susurrando para que nadie mas escuchara, el acuariano miró fijamente al chofer, el Camus es uno de los Gold Saint que tenia una percepción privilegiada era uno de los que no menos tardaba en comprender las emociones y los sentimientos de los demás y como tal pudo darse cuenta de que ese hombre no tenia malas intenciones pero luego de lo que la joven a pasado era obvio que tuviera esa desconfianza hacía desconocidos… - Esta bien vamos... dijo dirigiéndose hacia la puerta.

- Oye es aquí?... preguntó Lhía… - Si aquí es, mi padre me dejó una carta con el nombre del despacho y del abogado que tiene los papeles… dijo Camus… - Seguro?... Y porqué no me habías dicho… - Porque no me lo preguntaste y no había necesidad de hacerlo… dijo Camus… - Ay, siempre eres tan gruñón?.. dijo Lhía enojada.

Llegaron a la recepción y una joven y hermosa secretaria los atendió, al ver a Camus quedo encantada con el y no dudó en coquetear con el… - Hola, muy buenos días guapo en que lo puedo ayudar… dijo la secretaria con una picara sonrisa… - Buenos días, estoy buscando al licenciado Philip Ross… preguntó Camus… - El licenciado está en su oficina, quien lo busca?... preguntó la joven… - Dile que Camus el hijo de Katya Astéri lo busca… dijo Camus de manera muy amable ante la atenta mirada de Lhía que estaba parada a un lado suyo a unos pasos atrás… - Espere un momento guapo avisaré al señor que usted viene a buscarlo… dijo la secretaria mientras agarraba el teléfono… Camus dio unos pasos atrás y miro hacia la puerta… Camus, guapo… espere un momento el licenciado vendrá a atenderlo, además de ser un galán debes ser una persona muy importante para que el licenciado baje a recibirlo personalmente… dijo la joven, Camus volteó hacia ella y la secretaria le lanzó un guiño, Lhía estaba de brazos cruzados y volteaba los ojos ante la situación, Camus solo guardó silencio… - Ella debe ser tu hermana menor, supongo… dijo la secretaria… - No soy su hermana… dijo Lhía molesta… - Y entonces que eres… dijo sonriendo la secretaria… - Soy… dijo Lhía y guardó silencio por unos segundos mirando a Camus que se mantenía serio, ignorando a ambas ya que su prioridad era otra pero en el fondo le dio mucha gracia la escena, levantó una ceja esperando oír que le respondería Lhía a la joven…. – Soy una conocida de Camus… dijo Lhía finalmente…

En eso apareció el abogado… - Veintitrés años esperando a que vengas por lo que es tuyo… Hola Camus… dijo el licenciado estrechándole la mano, Camus no dudo en pasarle la suya… - Buenos días señor, veo que usted me conoce, creo que así podremos agilizar las cosas… dijo Camus… - Así es, vamos a mi oficina y comencemos con la lectura del testamento… dijo el abogado dirigiéndose hacia el área de oficinas acompañado de Camus, Lhía empezó a seguirlos… - Te brillan los ojos cuando lo miras, para ser una simple conocida es algo muy raro no crees?... dijo la secretaria ordenando unos papeles, Lhía volteó y la miró sin decir ninguna palabra y luego de un momento siguió caminando hasta alcanzar a Camus y el abogado que estaban por subir en un ascensor, los tres entraron al ascensor y el licenciado los llevo al piso mas alto, le comentaba a Camus sobre lo que le había dejado su padre a nombre de su madre y le comento que era un amigo muy cercano a sus padre, Lhía se mantenía en silencio escuchando atentamente la conversación que mantenía Camus con el hombre.

Luego de unos minutos el ascensor se abrió y los tres salieron de el… - Pasen, es por aquí… dijo el abogado dirigiéndose hacia una de las oficinas, abrió la puerta y los invitó a pasar, estaban en lo mas alto de aquel edificio y la vista de la ciudad era muy buena… - Siéntense dijo el abogado sentándose en la silla detrás del escritorio.

-" Abrió uno de los cajones y agarro una carpeta que estaba ahí… - Tu padre era un gran amigo mío, paso sus últimos días lamentándose de sus errores pero al dejarte esto, lo hizo con el propósito de darte una pequeña ayuda pero me hizo prometer que no te diría su nombre y yo cumpliré con mi promesa, pero al verte es como si estuviera viendo a tu padre eso me causa una sensación extraña… dijo el licenciado que visiblemente estaba muy conmocionado, Lhía miraba al hombre conmovida… - Podemos comenzar?... dijo Camus que estaba muy tranquilo, el viejo abogado lo miró y mostró una enorme sonrisa… - Pero veo que sacaste el carácter de tu madre, está bien comenzaré a leer el testamento, pero que quede claro que aunque esto esté a nombre de tu madre fue escrito por ordenes de tu padre vienes de una familia con una posición social muy buena, tu padre no solo era mi amigo sino también mi colega, este despacho lo creamos juntos pero el dejo la sociedad cuando Katya murió… entiendo dijo Camus cruzando los brazos,

El abogado leyó el testamento, su padre le había dejado un terreno y una casa a las afueras de la ciudad y una considerable suma de dinero en el banco, lo suficiente para vivir tranquilamente por unos años pero a pesar de eso Camus pensaba en buscar un empleo… - Felicidades Camus, si has aceptado esto es porque lograste perdonar a tu padre la casa es linda esta en muy buen estado yo me encargué de que se mantuviera así hasta que su legítimo dueño llegue y ese eres tu, además el terreno es muy hermoso tiene mucho espacio y hay un rio que cruza por ahí… dijo el hombre mientras estrechaba la mano de Camus… - No soy de los que guarda rencores, pero muchas gracias por su amabilidad, que tenga un buen día … dijo Camus levantándose… Y quien es esta hermosa señorita, es tu novia?... dijo el abogado mirando a Lhía que se sonrojo al escuchar eso… - Es una conocida… dijo Camus tranquilo y muy serio… - S… Si, así es… dijo Lhía sonrojada el Licenciado solo sonrió, le dio a Camus los papeles de la cuenta en donde estaba depositada el dinero, la dirección de la casa escrito en un papel y también la llave, los jóvenes se despidieron y se fueron, bajaron por el ascensor en silencio y cuando pasaron por la recepción para salir del edificio la secretaria miró nuevamente a Lhía que también la miró pero de muy mala manera…. – Adiós guapo… dijo la secretaria, Camus volteó… Adiós… dijo muy serio, salieron del despacho y el taxi aun los esperaba el chofer con signos de aburrimiento… - Que rápido consigues admiradoras, como puede afirmar que soy tu hermana ni siquiera preguntó solo lo dijo y ya… decía Lhía molesta… -Solo dime algo…. Dijo Camus interrumpiendo su alboroto… - Que?.. preguntó la jovencita… - ¿Cómo es que sabes Francés?... preguntón extrañado el acuariano.

- Mi padre me enseño, también se italiano y ruso… contestó Lhía… -Y porqué no me lo dijiste antes?... volvió a preguntar el Gold Saint… - Porque no me lo preguntaste además no había necesidad de que lo sepas… dijo y se subió al taxi, Camus respiró hondo, le dio la dirección al taxista y los llevó al que sería su nuevo hogar. Al llegar le pagó al taxista y entró a la casa era linda, estaba muy bien cuidada toda amueblada, la sala, cocina y en el segundo piso cuatro habitaciones, era perfecta para el, Lhía entro detrás y recorrió junto a el por toda la casa, Camus se dirigió a la habitación principal seguido de Lhía y al entrar vio algo que lo dejó helado, en un mueble que estaba al costado de la cama estaba la foto de una mujer muy hermosa tenia los pelos azules como el, en el cuadro en el que estaba la foto tenia una inscripción "Katya"….-Tu madre, es hermosa… dijo Lhía acercándose… - Así, es… dijo Camus muy sereno luego salió de la habitación y se dirigió hacía el fondo del predio, como lo había dicho el abogado era hermoso había un pequeño bosque y pastizales verdes y un rio cristalino que cruzaba por ahí, Camus se acercó al río y se sentó debajo de un árbol mirando hacía el agua… - Este lugar es muy parecido al lugar en donde Milo y yo entrenábamos todos los días, quién diría que aquí en Francia podría tener un lugar en donde puedo ir para recordar a mi necio y alocado amigo… dijo sonriendo como nunca antes lo había hecho, a lo lejos Lhía lo observaba detenidamente… - En que estará pensando? Jamás lo había visto sonreír de esa manera… decía mientras sonreía.