CAPÍTULO XI: SENTIMIENTOS INEXPLICABLES
DOS MESES DESPUES...
Pasaron dos meses de la llegada de Camus y Lhía a Francia, Camus le había propuesto a Lhía quedarse a vivir permanentemente en la casa y Lhía aceptó sin problemas, habían formado una buena amistad entre ellos y también habían conseguido un empleo, Lhía como la ayudante de un chef en un restaurante y Camus en una fábrica metalúrgica, el joven iba todos los días a dejar a Lhía al restaurante y luego iba a la fábrica, había dejado de pensar en su pasado como Caballero de Athena y empezaba a disfrutar de la vida tranquila de un humano normal.
Una tarde luego de un día de trabajo ambos estaban en la sala platicando, de repente Camus se levantó y miró por la ventana... -¿Que pasa?... dijo Lhía... -Nada, me pareció escuchar algo a fuera... Dijo el acuariano... -No hay nada solo fué un antojo tuyo... dijo Lhía acercándose al joven... -Así parece, y como estuvo tu día?... Preguntó Camus sentándose nuevamente.
-Muy agitado, tuve que trabajar el doble pues una de las meseras se sintió mal y se retiró mas temprano y yo tuve que hacer su trabajo... Dijo lanzando un largo suspiro... -Vaya, debes estar agotada... Dijo Camus... -Un poco pero lo bueno es que como recompensa el dueño me dijo que mañana solo trabajaré hasta medio día y como fue el tuyo... preguntó la joven... -Tranquilo... Respondió Camus... -Siempre dices lo mismo al menos di algo mas... Dijo Lhía cruzando loa brazos... -No tengo nada mas que decir, mi trabajo es siempre así... Respondió Camus... -A esa hora tengo mi descanso iré a recogerte... Prosiguió.
-No te molestes puedo venir en un taxi... dijo la Lhía... -No es una molestia... Dijo el gold saint... Lhía se quedó callada... -Tengo hambre hace rato antes de irnos hice pastel quieres probarlo? ..dijo luego de un momento de silencio... -Si, me gustaría probarlo... respondió Camus
Lhía trajo el pastel y lo repartió con delicadeza, Camus estaba mirándola detenidamente... -Ya que vas a recogerme a la hora de tu almuerzo quédate a probar la comida del restaurante antes de venir, yo pago... dijo Lhía sirviéndole el pastel a Camus... -No, solo esperaré en el auto hasta que salgas... dijo Camus... ¿Porque?... Preguntó la joven.
-Como piensas que voy a entrar en un restaurante con mi ropa de trabajo, estaré sucio y sudado no sería correcto... dijo Camus comiendo un pedazo del pastel... -Ya veo, pero puedes venir a darte un baño y cambiarte de ropa, ándale siempre me llevas y me traes del trabajo y nunca has entrado, será solo por esta vez... dijo Lhía sonriendo y apoyando su codos en la mesa.
-Voy a ver si me da tiempo, no te prometo nada... dijo Camus muy serio mirando a la joven... -Gracias por el pastel iré a descansar, buenas noches... prosiguió levantándose... -Si, yo también me iré a dormir, descansa y piénsalo...Dijo Lhía con una sonrisa, Camus solo asintió y subió a su habitación.
-Estos dos meses han sido muy satisfactorios para mí, sin duda la alegría que Lhía transmite me ha ayudado a mantenerme firme, es una persona que me motiva a seguir adelante"... pensaba Camus con una pequeña sonrisa en su rostro mientras subía las escaleras... -Dios, que estoy pensando... Se dijo a si mismo entrando a su habitación.
Lhía entró a su recamara y miró la luna por la ventana...
-Papá, mamá... Me hacen mucha falta, ha sido muy difícil seguir sin ustedes pero he logrado sobrevivir gracias a Camus, a pesar de que no me conocía se apiadó de mi y me extendió su mano... Decía la joven mostrando una pequeña sonrisa... -No se que haría sin él, se ha vuelto en una de las personas mas importante en mi vida aunque lo conozco desde hace poco le tomé cariño por lo que es... Siento que me estoy enamorando de el... Pero no se si deba, tengo miedo...
La mañana siguiente como era habitual luego de desayunar ambos fueron a trabajar, Lhía se veía mas entusiasmada y sonriente de lo normal, pero Camus seguía igual de serio, llegaron al restaurante y Lhía se bajó del auto.. -Oye, no me falles... Dijo mientras bajaba... -Te dije que no te prometo nada... respondió Camus... -No seas aguafiestas, te espero a medio día... Dijo Lhía y luego entró al restaurante.
-Vaya Lhía porque estas tan contenta... Dijo una de las compañeras de Lhía que la vió entrar con una enorme sonrisa... -Porque lo dices... Preguntó Lhía.. -Debe ser por la persona que siempre la trae... Dijo otra.. -Ya dinos como es el que viene a recogerte, por los cristales oscuro que tiene el auto jamas hemos podido verlo, es un hombre maduro y casado?... pregunto la primera... -Oye, no soy ese tipo de mujer, Camus es muy reservado no suele salir mucho en público... Dijo Lhía... Vaya entonces como es tu novio?...preguntó la segunda... -No es mi novio, mejor empecemos a trabajar que ya estan llegando algunos clientes... Dijo Lhía algo molesta.
Pasaron las horas y ya eran las once y treinta la hora del almuerzo habia llegado, Camus habló con el supervisor y pidió permiso para salir y volver un poco mas tarde, sin embargo el supervisor le dió la tarde libre ya que el era uno de los mas productivos y era la primera vez que pedía algo, salió de la fábrica con cierta prisa ya que habia ya que a mediodía tenía que estar en el restaurante, era la primera vez en mucho tiempo que se entusiasmaba por algo, subió a al auto y unos minutos después llegó a su casa y entró a darse una ducha y luego de salir rápidamente volvió al vehículo para ir a recoger a Lhía, lo hacia todo los días desde hace casi dos meses, sin embargo esta vez por alguna extraña razón ambos sentían una gran ansiedad.
Unos minutos mas tarde Camus llegó al restaurante pero esta vez paró el automóvil en frente del mismo, no como las otras ocaciones que paraba por detras del edificio para dejar a Lhía en la puerta trasera, bajó del auto y entró al restaurante, estaba vestido de manera casual jeans azul y una remera del mísmo color algo ajustado, se sentó en una de las mesas y una de las meseras que anteriormente estaba con Lhía fué a atenderlo... -Buen día joven, que desea ordenar... Preguntó la joven... -Buenos días, Lhía aún no termina su turno?... preguntó Camus... -Si ya terminó su turno está en la cocina esperando a que la vengan a buscar, es usted amigo de Lhía?... Preguntó la mesera... -Vengo a recogerla... respondió Camus, la joven miró a fuera y vió el carro de Camus estacionado, era el mísmo en el que Lhía venia todos los días... -Iré a llamarala...dijo la mesera y entró hacia la cocina... -Oye, mira ese hombre es el que viene a con Lhía todos los días, viene a recogerla es joven y guapo yo pensé que era un hombre casado... Le dijo la mesera a la otra que estaba con ella cuando Lhía llegó... -Vaya, si es muy guapo pero porque se sentó en una de las mesas si solo viene a buscarla?... Respondio... -No lo sé, tengo que avisarle a Lhía que ya vienen por ella... Dijo la mesera y fue a llamar a Lhía que aunque ya había terminado su turno seguía ayudando al chef en la cocina, Lhía al escuchar que Camus había llegado y que estaba en una de las mesas se puso muy contenta, salió de inmediato con un plato que ya había preparado ante la atenta mirada de sus compañeras que le hacían gestos y bromas que ella ignoraba... -Hola gracias por venir, es la especialidad de la casa pruébalo... dijo Lhía sentándose al otro extremo de la mesa... -Gracias, vas a comer algo?... dijo Camus y empezó a comer...-No, yo ya comí... Respondió Lhía...-Como estuvo el trabajo... Preguntó Camus.
-Bien, hoy estuvo mas tranquilo y el tuyo?... Preguntó Lhía... -Muy tranquilo... Respondió Camus... -Bhaa, a veces pienso que pierdo el tiempo al preguntarte algo, siempre es lo mismo "bien", "si", "no", "tranquilo", ya deja de ser ta corto... dijo Lhía algo molesta, Camus la miró a los ojos...-Pero lo bueno es que aceptaste almorzar aquí, lo malo es que volver a ensuciarte luego de esto...siguió diciendo... -Te equivocas, le pedí permiso a mi supervisor para llegar un poco mas tarde y me dio la tarde libre... Respondio Camus... -Que bien y ya que ambos tenemos la tarde libre.¿Por que no vamos a recorrer la ciudad?, Tu me habías dicho que íbamos a conocerla pero jamas me has llevado a otra parte que no sea este lugar... dijo Lhía sonriendo, Camus se quedó callado ya que sabía que ella decía la verdad el le había dicho que lo iban a hacer pero jamás lo hizo... -Está bien, creo que me haría bien un poco de aire fresco...dijo Camus luego de unos segundos... -Que bien!. No creí que lo aceptaras así tan fácil esperaré hasta que termines de comer ...dijo Lhía muy contenta, Camus solo sonrió un poco...
Luego de terminar de almorzar, Camus y Lhía salieron del restaurante y empezaron a recorrer París, primero fueron al museo de Louvre, luego a un zoologico y otros lugares turísticos Lhía estaba muy contenta y de vez en cuando lograba sacarle una sonrisa a Camus que a pesar de lo que demostraba disfrutaba del paseo.
Estuvieron recorriendo toda la tarde y cuando empezó a oscurecer fueron a la Torre Eiffel por insistencia de Lhía dejaron la torre para la noche ya que deseaba ver el paisaje nocturno desde ahí... -Vaya, es hermoso... dijo Lhía desde lo mas alto de la torre... -Si lo es... dijo Camus.
-Oye dime algo... preguntó Lhía...-Que?... dijo Camus.
-¿Por qué tienes el cabello largo?... lanzó la pregunta Lhía, Camus volteó hacia ella... -No te gusta?... preguntó...-Tengo el cabello largo desde que tengo memoria nunca pensé en cortarmelo y no creo que lo haga pues me sentiría diferente... respondió Camus... -Entiendo, sabes... dijo Lhía y guardó silencio por unos momentos, lo que hizo que Camus volteara a verla... -En estos dos meses en el que convivimos te has vuelto alguien muy importante para mi, a pesar de que no eres muy emocional te has preocupado por mi... dijo Lhía algo tituveante... -Gracias por estar a mi lado... siguio diciendo y en ese momento abrazó con todas sus fuerzas a Camus que estaba callado y rigido, miró a Lhía a los ojos con un rostro sin expresion alguna mientras la joven estaba sonrojada pero mostraba una pequeña sonrisa aun abrazada del acuariano.
En ese momento en el cielo se vió una enorme estrella fugáz que cruzaba, Lhía se dió la vuelta a observar al igual que Camus luego volvió a mirar al acuariano... -Que pasa Camus?... dijo la joven dando un paso atrás, Camus estava paralizado... -Debemos irnos, ya es tarde... dijo Camus luego de un momento y se dio la vuelta para subir al ascensor, Lhía quedó en silencio no entendía ese repentino cambio de actitud de Camus, parecía muy tranquilo y de repente estaba nervioso pensó que fué por lo que ella le dijo y se puso triste... -Que esperas bajemos... dijo Camus con un tono poco amigable, Lhía estaba por llorar pensando que era ella la razón de su enojo...
Luego de eso ambos volvieron a la casa, Lhía subío directo a su recamara, al entrar a la habitación se tiró a la cama y empezó a llorar en silencio para que el acuariano no la escuchara, este se quedó sentado debajo del gran arbol que estaba en frente de la casa, miró hacia la ventana de la habitación de Lhía y luego golpeó el suelo.
SANTUARIO DE ATHENA...
Shion el pontífice del Santuario se dirigió hacia la estatua de Athena y se arrodilló...
-Señora Athena, lo que temíamos se ha cumplído... dijo dirigiéndose a Saori que estaba parada al lado de la estatua mirando el cielo.
-Así es, quiero que llames a todos los Caballeros Dorados y los reunas en la camara del patriarca... dijo Saori dándose vuelta... -Como usted ordene mi señora pero le recuerdo que falta uno de los caballeros, Camus ha renunciado a su puesto como Caballero de Acuario... dijo Shion aun de rodillas.
-Lo sé, pero yo espero que vuelva de seguro ya se dio cuenta de lo que esta sucediendo en estos momentos, convoque a los once que también deben estar en guardia y esperando ordenes... dijo Athena dirigiendose hacia Shion y levantandolo del suelo... -Ve rapído, no podemos perder tiempo... siguió diciendo.
