CAPÍTULO XIII: VISITANTE INESPERADO
SANTUARIO DE ATHENA...
La reunión entre Athena, los Caballeros Dorados y Poseidon había terminado y ya corría el rumor entre los Santos de menor rango de que el dios de los mares y sus Generales estaban en el Santuario, Seiya, Hyoga, Shiryu y Shun se reunieron y se dirigieron a las doce casas con la intención de llegar junto a la diosa para que les explicara lo que había ocurrido, pero al llegar a las escaleras del templo de Aries, Mu los detuvo y no quiso dejarlos pasar.
-Mu dejanos pasar, tenemos prisa queremos saber que esta pasando y por eso necesitamos ver a Saori... dijo Seiya tratando de convencer al cuidador de la primera casa del zodiaco. -Lo lamento Seiya pero es una órden directa de la diosa, ningún Caballero de Plata o Bronce puede pasar por los Templos a menos que Athena o el Patriarca lo mande llamar, fue lo que nos ordenó Athena hace algunos minutos... Respondió el Caballero de Aries en un tono amable pero Seiya insistió por mas que Mu se negaba a dejarlos pasar. -Llegaré junto a Saori aunque trates de impedirmelo... dijo Seiya y pasó a un lado del Dorado corriendo pero antes de llegar a la puerta Mu usó sus poderes psíquicos y lo lanzó por uno de los pilares y de un salto llegó a la puerta de su templo, cerrandole el paso a los jovenes guerreros. -Lo lamento pero las órdenes fueron muy claras, es mejor que se vayan si no quieren salir heridos porque no podran pasar por aquí y si lo hacen iran en contra de las órdenes de la Diosa... dijo el Caballero de Aries muy sereno, Hyoga se enfadó al ver a Seiya en el suelo luego del ataque que recibió. -Pero Mu, hemos sentido un cosmos que ya habíamos sentido antes y luego escuchamos a unos guardias comentar que Poseidon había llegado al Santuario junto con sus Generales Marinas, dime que sabes de eso, que nos estan ocultando...
-Vayan a descansar, mañana la misma Athena les explicará la situación pero no se preocupen ella está a salvo... respondió Mu. -Es mejor que nos vayamos, si Mu siendo el mas amable de los Caballeros Dorados no dudó en atacar a Seiya imaginense como será con los demás, creo que no tenemos otra opción mas que esperar hasta mañana... dijo Shun mientras ayudaba a Seiya a levantarse. -La paciencia no es una de nuestras mayores virtudes pero Shun tiene razón, tendríamos que pelear otra vez con los Caballeros de Oro lo cual sería algo inecesario y además sería desobedecer las ordenes de Athena... dijo Shiryu quien solo se había limitado a escuchar. -Pe... pero... dijo Seiya reponiendose del golpe que recibió, Mu los escuchaba parado en la puerta, en guardia por si los de bronce insistian en cruzar por el templo. -Shun y Shiryu tienen razón, aunque yo los deje pasar no les será tan sencillo cruzar las siguientes casas por su bien retirense y esperen hasta mañana... los caballeros de bronce no tuvieron mas opción y decidieron volver por donde vinieron, no muy contentos por el trato que recibieron.
Al día siguiente muy temprano como dijo Mu, Athena mandó llamar a los guerreros del Santuario, Caballeros de Plata, Bronce incluso soldados ordinarios y los reunió en el coliseo ordenados por jerarquia, todos estaban extrañados ya que esto nunca había ocurrido por lo que algunos sacaba sus propias conclusiones, Seiya y sus amigos que estaban en medio de los demás Caballeros de Bronce que estaban detras de los Caballeros de Plata trataban de mantenerse calmados pero estaban muy ansiosos por saber lo que estaba pasando, luego de unos minutos Athena llegó al coliseo acompañada de Shion, los Caballeros Dorados, Poseidon y sus tres guerresos, Shaka había salido mas temprano rumbo a Francia, pero su aucencia pasó desapercibida porque todos estaban sorprendidos al ver a Saori venir junto al dios que una vez quiso destruir la tierra, la diosa empezó a hablar y explicarle a los guerreros lo que está ocurriendo omitiendo algunos detalles por el bien de sus santos.
FRANCIA...
Habían pasado tres días de aquella noche en la torre, había un silencio ensordecedor en la casa Camus y Lhía no volvieron a dirigirse la palabra desde aquella vez todo lo hacian en silencio, nadie decía nada, como era domingo ninguno de los dos fue a trabajar Camus estaba en la parte trasera de la casa junto al río y Lhía estaba en la sala leyendo un libro de pronto escuchó que alguien tocaba la puerta, era raro ellos nunca tenían visitas al abrir la puerta vió a un apuesto joven de pelo largo y rubio que tenía un punto rojo en su frente con un atuendo muy parecido al que Camus usaba cuando se conocieron en el tren, traía dos cajas grandes cubiertas con un manto negro.
-Buenos días... dijo el rubio. -Buenos días, que se le ofrece... preguntó amablemente la joven.
-Vengo a ver a Camus, donde está?...dijo el hombre. -Camus está atrás, iré a llamarlo pero quien lo busca?... Preguntó Lhía. -No se preocupe en llamarlo yo iré... dijo el joven que no respondió la pregunta de Lhía que estaba intrigada ya que su vestimenta era muy llamativa pero lo que mas le llamó la atención fué que el hombre mantenía los ojos cerrados. -Está bien lo llevaré junto a Camus... dijo Lhía, el hombre agarró las cajas que traía y siguió a la joven que lo llevó hacia la parte trasera de la casa, Lhía se detuvo y volteo hacia el rubio que mantenía los ojos cerrados, este también se detuvo, no aguantó y le preguntó. -¿Oye eres ciego?¿Como puedes ver con los ojos cerrados?... el hombre no respondío y siguieron caminando "Vaya, este es igual a Camus", pensaba Lhía mientras caminaba. -Somos muy diferentes... dijo el rubio y Lhía volteó a mirarlo sin decir una sola palabra, estaba empezando a tenerle miedo a ese misterioso hombre, Camus estaba sentado de espaldas a ellos por lo que no los vió venir. -Camus, este hombre preguntaba por ti... dijo Lhía y Camus se dió la vuelta, se sorprendío al ver al Caballero de Virgo parado junto a Lhía. -Shaka... fue lo único que dijo el acuariano. -Buenos días, Camus... Ha pasado mucho tiempo... dijo Shaka bajando las cajas al suelo, Lhía los observaba en silencio. -Por favor dejanos solos... dijo Camus levantandose Lhía lo miró fijamente por un momento estaba muy intrigada quería saber quien era Shaka y porque había venido, luego se fué caminando ante la atenta mirada de Camus, luego de verla entrar a la casa por la puerta trasera empezó a hablar con Shaka, sin embargo Lhía rápidamente salió por la puerta principal y fué hacia los arbustos a escondidas para ir hacia ellos para escuchar la conversación.
-Que haces aquí?... preguntó Camus. -Ya lo sabes... respondió el Caballero Dorado de Virgo apuntando hacia las cajas. -Tu mejor que nadie sabes que es lo que pienso... dijo Camus. -Pero como me encontraste... volvió a preguntar el acuariano. -Nunca te hemos perdído el rastro... respondió nuevamente el rubio. -Debí suponerlo... dijo Camus molesto. -Dime hace algunos meses en París, fuiste tu el que me seguía y luego aquí en mi casa, habla... prosiguío con un tono mas elevado. -No, fue uno de los Caballeros de Bronce pero fue por ordenes mías... contestó Shaka muy tranquilo como siempre. -Shion te ordenó que lo hagas, no es asi?... dijo Camus mas tranquilo, Shaka asintió. -Debemos volver al Santuario, algo terrible está por ocurrir y tu lo sabes... dijo Shaka y antes de decir otra cosa Camus lo interrumpió. -Ya te he dicho no, hay otros que pueden reemplazarme... dijo Camus. -Hyoga es tu sucesor pero aun no está preparado para ser un Caballero Dorado y la Guerra Santa que se aproxima será la mas sangrienta de todas necesitamos de tu ayuda, Hades, Apolo y Artemisa se han unido y planean destruir a la diosa y a todos los seres humanos, en especial a nosotros los Caballeros, esa es la razón por la que Athena nos revivió, pero nos dió la oportunidad de elegir y tu elegiste una vida tranquila, eso es lo que todos los Caballeros deseamos pero no tendremos una vida así si no acabamos con el mal, eres un Caballero de Athena y lo seras hasta que mueras aunque trates de negarlo... dijo Shaka ante la mirada de Camus, Lhía que estaba escondida entre los arbustos se había acercado lo sificiente aunque no logró escuchar esta frase de Shaka pero si la respuesta de Camus. -Sabía que este día llegaría ahora estoy viviendo una vida normal, no quiero sacrificar esto... dijo Camus dandose vuelta. -Nadie ha dicho que debas sacrificar algo, sobrevive a la batalla y podrás regresar junto a Lhía... dijo Shaka, la joven que estaba escondida tembló al escuchar eso.¿Como sabía su nombre?... Camus volteó hacia Shaka pero no dijo nada. -No puedo obligarte y sabes que no lo haré pero de todas formas Athena me pidió que te trajera la armadura de Acuario, aunque no se si la armadura te vuelva aceptar, veo que prefieres hacerle caso a tus deseos antes de cumplir tus responsabilidades, cuando recibiste la armadura habías jurado proteger el mundo pero ahora te niegas, te has vuelto un cobarde... dijo Shaka haciendo enojar a Camus que elevó su cosmo, Lhía abrió sus ojos hasta donde pudo al ver que Camus emanaba un brillo dorado que iba creciendo... "Que esta pasando aquí"... se decía en su mente. -Mide tus palabras... dijo Camus.
-Eres un hombre privilegiado muchos han querido poseer un poder como el tuyo y han fracasado por no ser los elegidos, solo los que han sido escogidos por la misma diosa Athena tienen el privilegio de vestir los mantos sagrados y de tener tal poder y tu a pesar de ser uno de ellos tienes el descaro de negarte... respondío Shaka elevando su cosmos, Athena, Shion y los demás Caballeros Dorados sintieron el cosmos de los dos Santos que estaban frente a frente a punto de empezar una batalla de mil dias. -Shaka, sabes muy bien que pasará si nos enfrentamos... dijo Camus. -Cállate... respondió el rubio y la Armadura de Virgo salió de una de las cajas y cubrió el cuerpo de Shaka. -Om!... dijo Shaka haciendo una explosión de cosmos que golpeó de lleno a Camus lanzandolo a varios metros de donde estaba, Lhía quedó paralizada al ver esa escena que mas bien parecía sacada de un libro de fantasías. "E... Ese es el ho... hombre del que habló mi padre"... dijo en tono muy bajo, Camus se levantó del suelo. -No pienses que vas acabar conmigo con un ataque tan débil... dijo Camus y elevó su cosmos haciendo que la armadura de Acuario saliera de la otra caja y cubriera su cuerpo, Lhía no podía creer lo que estaba viendo no podía moverse estaba paralizada lo único que podía hacer es observar aquella pelea. -Acabemos con esto Camus, vuelve al Santuario... dijo Shaka, Camus se negó.
Los cosmos de Camus y Shaka estaba al máximo, Camus se paró de frente, abrió las piernas y levantó los brazos juntando las manos haciendo aparecer una basija y la temperatura bajó considerablemente haciendo que el río se congelara. -No, no puede ser... No era ese hombre, e... era Camus, Camus salvó a mi padre... Se dijo Lhía sin que los dos la escucharan. -No me dejas alternativa... dijo Shaka que abrió los ojos, estaba preparado para atacarlo con su técnica mas destructiva. -Esto se acaba con este ataque... dijo Camus mirando a Shaka.
-¡EJECUCIÓN AURORA!... Gritó el acuariano y bajó los brazos a la altura del pecho creando una ráfaga de aire frio y de particulas de hielo que dirigió hacia el Caballero de Virgo.
-¡OM!... ¡BENDICIÓN DE LAS TINIEBLAS!... gritó Shaka lanzando su técnica hacia Camus, ambos ataques chocaron en el medio creando una explosión que hizo vibrar el suelo, la energía estaba acumulandose en el medio de ambos y estaba creciendo de tal manera que si uno de ellos cometía el mas mínimo error corria el riesgo de perder la vida pero en un momento se escuchó un grito, era Lhía que ya no podía soportar la fuerza de los ataques y salió volando, Camus fué el primero que se dió la vuelta y la vió. -Lhíaaa!... gritó el acuariano que se distrajo y el equilibrio se rompió y la energia fue empujada hacia el que trató de esquevarlo pero no logró hacerlo por completo y recibió el impacto que lo lanzó hacia el río congelado, Shaka que también escuchó el grito corrió hacia Lhía lo mas rápido que pudo y la detuvo entre sus brazos antes de que cayera al suelo y recibiera un fuerte golpe, Lhía estaba llorando con los ojos cerrados asustada por aquella descumunal batalla entre dos hombres que tenian una fuerza sobrehumana. -Tranquila, no pasa nada ya estas a salvo... dijo Shaka con una voz muy tranquila y suave que tranquilizó a Lhía, la joven abrió los ojos y vió los ojos azules de Shaka. -Te... Tengo miedo, quienes son ustedes... fué lo único que pudo decir Lhía.
Camus que no había recibido de lleno los ataques se repuso y corrió hacia donde estaban Shaka y Lhía, se detuvo a unos pasos de donde estaba Shaka arrodillado con Lhía entre sus brazos, Lhía volteó a ver a Camus que estaba parado frente a ellos.
