CAPITULO XV: EL PLAN DE LOS DIOSES GEMELOS

Lhía se quedó sentada en el suelo por un largo tiempo había dejado de llorar pero estaba muy confundida por todo lo que había pasado, todo iba muy bien hasta hace días pero todo cambió de repente y ahora Camus se había ido sin decirle nada, todo era muy confuso y por mas que trataba no lograba entender a Camus, cuando pensaba que ya lo iba conociendo se dio cuenta de que no era así que el guardaba un secreto que si no fuera por la llegada de ese hombre tal vez jamás hubiera conocido, eso hizo que de sus ojos volvieran a salir un par de lagrimas. -Camus no confiaba en mí, fuí una tonta... se dijo la joven y se levantó secandose las lagrimas y caminó lentamente hacia la casa, entró a su habitación y abrió uno de las cajas del mueble que estaba cerca de la cama, en ella había todo el dinero que la joven había ahorrado hasta ahora. -No es mucho pero es suficiente... dijo la joven tomando el dinero de la caja, quería irse y olvidar todo lo que había pasado pero a la vez deseaba quedarse porque tenía la esperanza de que Camus volvería algún día, ya no podía negar que estaba profundamente enamorada de el y deseaba estar a su lado por mas misterioso y frío que sea pues así lo conoció y eso fué lo que la atrajo aunque en ocaciones trató de evitarlo, pero había una duda que no podía sacar de su mente. ¿Camus siente lo mismo por mi?... ¿Podría llegar a enamorarse de mi?... Se preguntaba la la joven que de repente estalló. -Ya no aguanto estar aquí, si Camus hubiera sentido aunque sea respeto por mi no se habría ido sin siquiera despedirse, para el solo fuí una pobre niña indefenza que conoció en un tren lo único que sentía por mi era lástima... dijo Lhía secandose las lagrimas mientras salía de la habitación al llegar a la sala tomó el teléfono que estaba ahí en cima de una mesita y llamó un taxi para que la recogiera y al colgar se fijó que cerca del telefono estaba la cadena con la cruz que Camus tenía en sus manos cuando se conocieron, Lhía miró la cruz por un rato recordando al acuariano. -Camus, nunca llegué a entenderte pero de algo estoy segura, para ti esta cruz tiene un valor sentimental muy grande, espero que me perdones... dijo la joven y agarro la cruz y la apretó contra contra su pecho un par de minutos después llegó el taxi que había llamado, metió la cruz en su bolsillo y se fué sin llevarse nada mas dejando la casa vacía nuevamente.

SANTUARIO DE ATHENA...

Athena y el patriarca mandaron llamar de urgencia a Mu, Shaka y Camus los tres Caballeros Dorados que estaban en el Santuario y estos no tardaron en llegar al templo del patriarca presentandose ante la diosa y el patriarca..

-Diosa Athena, maestro estamos aquí como lo pidieron, que podemos hacer por ustedes...preguntó Mu arrodillado junto a los otros dos, Shion se acercó a ellos. -Les habíamos dado el día libre pero la diosa Athena, el dios Poseidon y yo tenemos algo importante que hacer, cuando volvamos les explicaremos pero Mu, quiero que uses tus habilidades psíquicas y traigas de inmediato a los demás Caballeros Dorados y los Generales Marinas y todos hagan guardia al rededor del Santuario hasta que nosotros volvamos, esten atentos porque aunque Hades aun no ha logrado resucitar por completo junto a Apolo y Artemisa pueden planear un ataque para debilitarnos por eso tengan cuidado... dijo Shion muy serio. -Está bien como usted ordene... dijo Mu... -Ve rápido, el sol ya se está escondiendo y para cuando anochezca quiero que ya esten en sus puestos, ahora pueden retirarse... dijo Shion y se acercó a Athena y a Poseidon que estaban observandolos y junto a ellos se teletransportó. -Vamos, no perdamos tiempo... dijo Mu y los tres bajaron rápidamente hacia el coliseo, al llegar ahí Mu se comunicó con los Caballeros que estaban entrenando y los teletransportó al coliseo, todos se preguntaban por qué Mu los trajo ahí pero quedaron mas impresionados al ver a Camus de Acuario junto a Shaka y Mu, el mas sorprendído fué Milo que no ocultó su alegría al volver a ver a su amigo vestido con el ropaje sagrado de acuario, se acercó a Camus y lo saludó sonriente. -Camus amigo que alegria volver a verte, bienvenido al Santuario... dijo el Caballero de Escorpio extendiendo la mano hacia Camus. -Hola Milo lo mismo digo, gracias... respondió sonriendo estrechando la de Milo. -Hola muchacho como has estado... dijo Dohko acercandose a Camus. -Viejo maestro es un gusto volver a verlo... dijo Camus. -Deja las formalidades solo dime Dohko a secas que me haces sentir viejo... dijo Dohko riéndose y así todos fueron dandole la bienvenida a Camus. -Ahora que ya le hemos dado la bienvenida a Camus dinos porque nos trajiste... le dijo Dohko a Mu. -Los traje por órdenes de Athena y el Patriarca, al parecer tienen algo importante que hacer y junto al dios Poseidón se han ido, mi maestro me dijo que al regresar nos diría que es pero por ahora quiere que tomemos a unos hombres y hagamos guardia al rededor del Santuario hasta que ellos vuelvan... dijo Mu de Aries y todos asintieron. -Todos vayan por dos Caballero de Plata y vayan a sus puestos lo mas rápido que puedan, Kanon y Sorrento pueden hacer guardia juntos... dijo Aioros de Sagitario. -Si!... respondieron los caballeros y los dos marinos y empesaron a esparcirse, Camus y Milo fueron juntos hacia unos caballeros de Plata que estaban sentados cerca de un rísco, eran Orfeo, Shaina, Marin y Misty con ellos estaba Tethis, Orfeo les estaba tocando algunas melodias a los guerreros que lo escuchaban atentamente pero cuando los Santos de Plata vieron a los Caballeros de Oro dirigirse hacia ellos se levantaron en señal de respeto. -Señor Camus me alegra volver a verlo de nuevo en el Santuario, buenas tarde Señor Milo como está... dijo Orfeo saludando a ambos Caballeros. -Buenas tardes Orfeo, el Patriarca, la diosa Athena y el dios Poseidon salieron del Santuario y nos ordenaron a los Caballeros Dorados y los Generales Marinos tomar a algunos caballeros y hacer guardia hasta que regresen... dijo Camus. -Orfeo y Shaina ustedes iran con Camus, Misty y Marin vendrán conmigo... dijo Milo eligiendo a sus acompañantes. -Te olvidas de mi, yo iré con Marin... dijo Tethis levantandose. -Vaya, con que tu eres el maestro de Hyoga uno de los caballeros de bronce que nos causaron tantos problemas y no solo de Hyoga, tambien eres maestro de Isaak un General Marina que se dice está a la altura de los Caballeros Dorados ademas de guapo debes ser uno de los mas fuertes... dijo Tethis acercandose al acuariano. -No comparo mi fuerza con la de mis compañeros eso es una falta de respeto pero agradezco tus palabras... dijo Camus muy serio y antes de que Tethis le dijera otra palabra empezó a caminar,Shina y Orfeo lo siguieron mientras que la marina se quedó mirandolo. -Que genio!... Ni siquiera me dejó platicar con el... dijo Tethis. -El es así ya vamos... dijo Milo y Tethis lo miró. -Si, es muy diferente a ti a simple vista el es un hombre muy frio y tu eres una ternurita...dijo la marina en tono de burla. -Que?... preguntó Milo y Tethis se acercó a el y lo agarró del menton. -Eres una linda ternurita te caché llorando por el en la casa de acuario Marin es testigo pero deberías buscar a alguien que este a tu alcance porque a simple vista creo que Camus es un imposible aunque harían una bonita pareja... dijo la marina burlandose otra vez de Milo que se puso muy molesto Misty y Marin se contenian pero empezaron a reir. -Eres una mal educada, ¿Piensas que estás hablando con alguien de tu nivel?. Ten mucho cuidado con tus palabras porque no te permitiré que me hables así y ustedes de que se rien... dijo Milo muy molesto. -De nada Señor... respondió Misty que al instante dejó de reirse, Tethis le tocó el hombro a Milo y lo miró a los ojos. -Rejalate solo es una broma estás muy tenso y eso no es bueno... dijo la marina sonriendo. -Deja de hacer esa clase de bromas que no es gracioso y vamonos de una vez... dijo Milo y empezó a caminar hacia su puesto y los demás lo siguieron. -Esta bien macho, ya no haré esa clase de bromas que ponen en duda tu hombría pero no puedes negar que en el fondo estas saltando como una bailarina porque tu amigo regresó... respondió Tethis que caminaba detras de Milo. -Ya cállate... dijo el escorpión molesto y la marina empezó a reir a carcajadas.

Ya había oscurecido y a varios metros de donde estaban Milo y los demas, Camus, Shaina y Orfeo hacian guardia pero de repente escucharon unos gritos, era Hyoga que al oir que su maestro había vuelto no tardó en buscarlo y al verlo se acercó a el lo mas rápido que pudo. -Maestro, que alegría volver a verlo siempre estuve esperando a que regresaras me siento muy feliz de que estes aquí... dijo el cisne muy contento, Camus sonrió al ver a su discipulo tambien estaba feliz al ver que Hyoga se encontraba bien. -Buenas noches Hyoga, me alegra que estes bien espero que hayas practicado todo lo que te he enseñado recuerda que eres mi sucesor y pronto tendrás que usar la Armadura de Acuario y por eso debes seguir entrenando para estar a la altura de los demas Caballeros Dorados.. dijo Camus mirando a su discipulo. -Lo sé maestro y he estado entrenando muy duro para ser digno de usar la armadura de Acuario pero me gustaría que volvieras a entrenarme para esta guerra que se aproxíma... dijo Hyoga. -Está bien, pero será cuando me desocupe, ahora estamos ocupados y mañana no tendré tiempo, ve a descansar que mañana será otro día... dijo Camus. -Esta bién maestro, con su permiso me retiro... respondió el cisne y se retiró.

-Tu pupilo es un Caballero admirable... dijo Orfeo mirando a Camus. -De eso no hay dudas, ha sido una pieza clave en las batallas y junto a los demas Caballeros de bronce ha hecho milagros... dijo Marin y Camus volteó dandoles la espalda. -Hyoga es un buen Caballero pero es joven y aún debe aprender muchas cosas y debe entrenar duro para poder sacar todo el poder que lleva dentro, ustedes también deberían ponerse a entrenar, porque de algo estoy seguro... dijo Camus y volteó hacia ellos. -Esta guerra será la mas cruel y sangrienta y todos los que estamos al servicio de Athena tendremos que luchar... siguió diciendo Camus.

EN ALGUN LUGAR DE GRECIA...

En medio de un extenso bosque se encontraba un viejo castillo abandonado por los pasillos de ese castillo caminaba una mujer joven de cabellos y ojos azules, llevaba un vestido largo de color negro, un anillo en forma de serpiente y un tridrente en sus manos era una mujer muy hermosa, abrió una puerta y al entrar por la puerta se puso de rodillas. -Mis señores, vengo a informarles que después de una intensa busqueda hemos encontrado a la persona que estabamos buscando, el joven está en Atenas la capital de Grecia, se llama Angelo... dijo la mujer que estaba arrodillada delante de unas personas. -Exelentes noticias ahora si podremos revivir al señor Hades para ejecutar nuestros planes... dijo una de las personas que estaba ahí, era Hypnos el dios del sueño que estaba acompañado de Thanatos el dios de la muerte. -Pero hay un problema... dijo la joven. -Que problema?... preguntó Hypnos. -El joven sufrió un accidente cuando era niño y está en sillas de ruedas... respondió la joven. -El dios Hades puede resucitar a los muertos. ¿Crees que un cuerpo dañado le será un problema?. No te preocupes eso no es un problema... dijo Thanatos sonriendo. -Buen trabajo, puedes retirarte... dijo Hypnos y la mujer se retiró.

-Por que la elegiste a ella y no a Pandora?... preguntó Hypnos despues de que la joven saliera de la habitación. -Porqué Pandora traicionó nuestra confianza y esta puede sernos muy útil... respondió Thanatos. -Que tiene de especial y que te hace pensar que no nos traicionará como lo hizo Pandora?... volvió a preguntar Hypnos. -Bueno es muy simple que su apariencia no te engañe, Katya ya esta muerta y la saqué de una de las peores prisiones del infierno, ha sufrido terribles castigos por muchos años y sabe perfectamente que si trata de engañarnos volverá a ese lugar por eso no creo que nos traicione tan facilmente y lo que la hace tan especial es que ella es la madre de uno de los Caballeros de Athena y no cualquier Caballero, es la madre de Camus el Caballero Dorado de Acuario, podriamos usar eso a nuestro favor... dijo Thanatos con una sonrisa perversa. -Entiendo, creo que hiciste lo correcto, eso es un plus a nuesto favor sin contar el infiltrado dentro del Santuario, por sierto ahora Poseidon, Athena y el Patriarca no estan en el Santuario... dijo Hypnos levantandose. -Iré a informarles a Apolo y Artemisa, a ver si desean hacer algo... siguió diciendo y luego se fué.