CAPÍTULO XVII: NUEVO RUMBO...
PARÍS, FRANCIA...
Lhía y Leila llegaron al restaurante y ambas bajaron del taxi, el conductor también bajó, abrió la cajuela del vehículo y sacó una silla de ruedas, Leila lo tomó y ambos ayudaron a Angelo a sentarse en ella ante la atenta mirada de Lhía que se sorprendió al ver eso.
-¿Tu hermano está?...
-Así es, hace años sufrió un accidente y luego de eso no pudo volver a caminar... dijo Leila muy seria pero luego miró a Angelo y sonrió. -Pero eso va a cambiar muy pronto, en unas semanas lo van a operar para que este jovencito vuelva a caminar... dijo Leila abrazando a Angelo por atrás, Lhía se conmovió al ver eso y empezó a sonreir.
-Deberíamos entrar, a dentro platicaremos... dijo Lhía sonriendo, Leila asintió y entraron al restaurante.
Luego de entrar las jovenes saludaron a sus compañeros que ya estaban a dentro, Leila les presentó a su hermano y luego empezaron a acomodar todo para abrir el restaurante, Angelo por su parte se quedó en una esquína de la cocina, sacó un cuaderno y unos lápices de un bolso que traía consigo y empezó a dibujar, Lhía lo observó de reojo por unos minutos y luego se acercó.
-¿Que haces?... preguntó. -Nada, solo estoy dibujando... dijo el joven sin dejar de hacerlo, Lhía sonrió y se agachó. -Y que dibujas... Angelo levantó la cabeza. -No lo sé... dijo el joven y sonrió. -¿A ver?... dijo Lhía y extendio la mano, Angelo la miró y luego le dió el cuaderno.
-Oye, esto es... dijo la joven mirando el dibujo, era la imagen de un hombre joven, muy hermoso, su cabello y sus ojos de un negros muy profundo, su ropaje blanco como la nieve y su mirada era hipnotizante, el hombre estaba en un jardín rodeado de flores, a simple vista podría decirse que era un ángel en medio del paraíso. -Tienes mucho talento, esto se ve muy real... dijo Lhía sonriendo asombrada por el talento de Angelo. -Es el artista de la familia, desde niño tuvo mucho talento para eso... dijo Leila poniendose un delantal.
-Podrías llegar a ser un artista famoso... dijo Lhía, el joven sonrió. -Gracias, mentiría al decir que no quiero llegar a ser un artista reconocído pero no lo hago por eso, lo hago porque amo el arte, me encanta imaginar algo y luego pintarlo en un cuadro y me pone contento saber que las a personas le agrada lo que hago... respondió Angelo, Lhía estaba maravillada por la manera de hablar del joven, hablaba con tanta pasión del arte que se le ocurrió una idea...
-Oye, te gustaría ir al Museo del Louvre, este fin de semana no trabajaré y podríamos ir... dijo Lhía entregandole el cuardeno y luego volteó. -Leila que dices?... siguió diciendo. -De hecho pensaba en llevarlo el sábado por la mañana ya que el domingo tenemos que irnos... dijo la joven cortando unas verduras, todos los que estaban ahí se sorprendieron al escuchar eso. -¿Te irás?... preguntaron todo. -Si, ya tenemos el dinero suficiente para pagar la operación y el tratamiento de Angelo y mi mamá quiere que vuelva, además a mi me gustaría volver a mi país... respondió Leila, luego hubo un silencio en la cocina que duró todo el día.
El tiempo pasó y a las cinco de la tarde Lhía y Leila habían terminado su turno en el restaurante, Lhía se despidió alegremente de sus compañeros y salió por la puerta trasera como siempre lo hacia, al salir del edificio su sonrisa se borró por completo, faltaba algo. Se quedó parada mirando el suelo y luego de unos minutos levantó la cabeza y sonrió irónicanicamente.
-No vendrá a buscarte. ¿Verdad?... dijo una voz detrás de ella, era Leila que estaba acompañada de su hermano.
-No, y lo tonto es que lo olvidé por completo... dijo Lhía riendose. -Vamos a mi casa, quedate con nosotros hasta que nos vayamos... dijo Leila. -No, no quiero molestar... respondió la joven. -No es molestia, hay una habitación disponible... insistió Leila y sacó una pequeña libreta de su bolso y escribió en ella. -Ve a buscar tus cosas, esta es la dirección... Piénsalo... dijo Leila y le entregó una hoja a Lhía, se despidieron y Leila subió a un taxi acompañada de su hermano.
Lhía empezó a caminar hacia el hotel algo distraída, seguía pensando en lo que había pasado a las orillas de aquel río y en lo que le había dicho su padre.. "No estoy segura pero creo que el hombre del que hablaba mi padre era Camus, el me había dicho que el hombre vestía un ropaje sagrado de oro puro y que podía controlar el hielo a su voluntad, Camus hizo lo mismo pero ese tal Shaka también vestía una armadura pero era un poco diferente, algo me hace pensar que ellos no son los unícos pero... ¿Que son?.¿Como pueden existir personas así?... Camus, ¿Quién eres?" ... se preguntaba la joven tocando la cruz que volgaba de su cuello, y sin darse cuenta fue a chocar contra un hombre que salía de un edificio y cayó al suelo.
El hombre volteó rápidamente hacia ella. -Oye fíjate por donde caminas... dijo muy molesto pero al ver a Lhía quedó paralizado.
-Auch!... Perdon, estaba distraída no fué mi intención... respondió la joven tomandose de la cabeza... -¿Te lastimaste?... preguntó el hombre y rápidamente le extendió la mano para ayudarla. -Estoy bien, gracias... dijo Lhía levantando la mirada y vió al hombre, era un joven alto, cabello castaño, muy apuesto, pero ese hombre le parecía conocido, agarró su mano y se levantó, ante la mirada del joven que sonrió levemente. -Hola... dijo el hombre mirando a Lhía a los ojos.
-Hola... respondió la joven. -Tu eres una de las chicas que trabaja en el restaurante del señor Louis, como te llamas?... Por sierto me llamo Sebastien, ... dijo el joven que seguía sosteniendo la mano de Lhía.
-Tu rostro se me hacia familiar, eres un cliente del restaurante no es asi?... Me llamo Lhía, mucho gusto Sebastien... dijo la joven llevandose las manos en sus bolsillos y dando un paso atrás, eso hizo sonreir al joven.
-Si, de hecho desayuno y almuerzo ahí todos los días y te he visto algunas veces, de hecho hace poco me tomaste la orden... dijo Sebastien.
-Oh, no me había dado cuenta... dijo Lhía.
-jajaja... Si, lo noté... respondió el hombre. -Es que yo no soy mesera, mi trabajo está en la cocina pero hago ese trabajo cuando hay mucha gente o cuando una de las meseras no se presenta y por eso no conozco a ninguno de los clientes. Me tengo que ir, hasta luego... dijo amablemente la joven y empezó a caminar. -Si quieres te puedo acompañar, así pues... No se, podemos platicar, es peligroso que andes sola por la ciudad... dijo Sebatien. -No gracias, se cuidarme... respondió Lhía y siguió camindo, el joven corrió detras de ella y la alcanzó... -Que haces?... preguntó Lhía al ver al hombre caminar a su lado.
-Nada, recordé que iba hacia esta dirección... respondió el joven.
-Eres un mentiroso, vete de aquí... dijo Lhía algo seria, el hombre solo sonrió y siguió caminando en silencio Lhía decidió ignorarlo y siguió caminando luego entró a una tienda y compró un bolso y unas prendas, había dejado todo lo que Camus compró para ella pues no quería nada de el, solo la cruz que tenía.
Se tardó unos minutosen la tienda y luego salió, se llevó una gran sorpresa al ver que Sebastien estaba esperandola con dos helados en manos. -Hace calor, no se de que sabor te gustan por eso compre de vainilla y chocolate... dijo el joven sonriendo, Lhía suspiró y cruzó los brazos. -Eres insistene, me gusta de vainilla... dijo y empezó a sonreír, Sebastien le dió el helado y empezaron a caminar Lhía hasta llegar a la direccion que le había dado Leila, tocó la puerta de y la joven abrió y se sorprendió al ver que Lhía había aceptado su propuesta pero mas se sorprendió al ver a Sebastien junto a Lhía pues ella si lo conocía.
Sebastien se despidió y las jovenes entraron, Leila le presentó a su madre y luego de eso cenaron, Lhía estuvo conversando con Leila y su família por un buen rato hasta que Angelo y la señora se fueron a descansar.
-Por que no me dijiste que te llevabas bien con Sebastien?... preguntó Leila aprovechando que estaban solas. -Lo conoces?... No me llevo bien con el, es mas ni lo conozco, me crucé con el en el camino y me reconoció al parecer es cliente del restaurante, primero me cayó mal pero después de conversar con el mientras caminabamos me pareció una persona agradable... dijo Lhía muy serena. -El no es un cliente, es cierto que come todos los días en el restaurante pero no es un cliente. Es el hermano menor del señor Louis... respondió Leila, Lhía se sorprendió al escuchar eso. -Que?... Estas hablando en serio?... preguntó Lhía con cara de sorpresa.
-Claro, llevo varios años en el restaurante y lo conozco bien, tiene 22 años y estudia arquitectura en una universidad prestigiosa, cuentame los detalles... dijo Leila y Lhía empezó a contarle todo.
Estuvieron conversando por varias horas, Leila le contó sobre el accidente de Angelo y cosas de su vida, Lhía también le conto sobre la tragedia que sufrió y como conoció a Camus y de lo que sentía por el y el motivo por el que dejó de vivir en ese lugar, obviamente no le contó lo que pasó el día anterior.
UNOS DÍAS DESPUÉS...
Los días pasaron rápidamente, Lhía se hizo muy buena amiga de Leila y Angelo, por su parte, Sebastien siguió viendo a Lhía e iba ganandose su confianza, el día anterior Lhía y Leila llevaron a Angelo y a su madre al Museo del Louvre como lo habían planeado, Sebastien tambien los acompañó y luego se pasaron todo el día recorriendo la ciudad.
-Vaya, no puedo creer que me hayas convencido de irme a vivir con ustedes a Grecia incluso pagaste el boleto... dijo Lhía mientras caminaba con Leila y su familia hacia el aeropuerto. -No fue nada fácil convencerte de que vengas con nosotros pero lo logré, sin embargo no fuí yo quien pagó el boleto, fue el... dijo Leila señalando con la cabeza hacia el interior del aeropuerto, Lhía volteó rápidamente hacia esa dirección y atravez de los criatales vió a Sebastien sentado en una silla con una valija. -Que?... El también vendrá?... Tu lo planeaste, como pudiste hacerlo a mis espaldas... dijo Lhía sorprendída.
-Mama, podrían esperarnos a dentro, por favor... dijo Leila amablemente y la señora entró al edificio. -Yo iba a pagar el boleto pero el insistió, solo estará por ahí unos días y luego volverá, además se quedará en un hotel ya que mi casa no es tan grande y no hay una habitación para el, a menos que quieras compartir la habitación, Sebastien es guapo... dijo Leila riendose. -No digas tonterías, no pienso tener nada con nadie... respondió Lhía muy seria.
-Sigues pensando en Camus verdad?... Deberías dejar de hacerlo, ha pasado una semana y el no da señal de vida y Sebastien esta muy pendiente de ti, al menos dale chance... replicó Leila mientras veía a Sebastien saludando a Angelo y a su madre.
-Se perfectamente que nunca volveré a ver a Camus y me duele, pero Sebastien es el hermano del que era nuestro jefe practicamente yo era su empleada, hay mucha diferencia entre mi posición social y la suya, debería buscar una mujer de su clase... respondió Lhía.
-La posición social no te importa solo estas poniendo excusas para mo decir que aún tienes la esperanza de encontrarte con Camus... dijo Leila mirando a Lhía que agachó la cabeza y no dijo nada... -Te diré algo, por lo que me has contado pienso que ese hombre nunca te amó, tal vez porque amaba a otra chica o algun chico... continuó diciendo Leila, Lhía al oir eso levantó la cabeza y rapidamente le respondió. -No digas disparates, Camus no es homsexual... respondió Lhía molesta. -Entonces amaba a otra chica porque te tuvo viviendo en su casa por dos meses y segun tu ni siquiera te dijo algo bonito. Lhía, eres la mujer mas bella que he visto en mi vida y no hablo solo de lo físico sino también de tu forma de ser, de tus valores y no puedo creer que un hombre en su sano juicio se tome el lujo de ignorarte, aunque eres muy modesta y discreta, tu misma te das cuenta de eso, cualquier hombre daría lo que fuera para que tener aunque sea la mas minima posibilidad de estar a tu lado, Camus te ayudó cuando lo necesitabas y debes estar agradecida por eso pero no se merece que lo ames, Sebastien te conoció hace poco y ha estado al pendiente de ti todo el tiempo, no le cierres las puertas... dijo Leila muy seria haciendo que Lhía se ponga a pensar por un rato.
-Tienes razón pero ya no quiero hablar de Camus... dijo Lhía después de un largo rato. -Quien es Camus?... dijo la voz de un hombre detrás de Lhía, era Sebastien.
-No es nadie... dijo Lhía y volteó hacia el. -Por que no me dijiste que vendrías con nosotras y por que pagaste mi boleto?... Que otra cosa me estan ocultando?... dijo Lhía cambiando el tema radicalmente. -Era una sorpresa, tengo una semana de vacaciones y quiero aprovechar para pasarla con ustedes... dijo Sebastien.
-Aja... Entremos o se nos va el avión... dijo Lhía y abrazó a los dos y entraron al edificio junto a Angelo y su madre.
CASTILLO DE LOS ESPECTROS...
Hypnos, Thanatos y el mismo Hades observaban a Angelo y a sus seres queridos, veían cada movimiento del joven que ni se imagina el futuro sombrío que lo espera.
-Veo que no se equivocaron, ese joven tiene el alma pura, emana tanta bondad que fácilmente puede compararse con Shun de Andromeda pero esta vez será diferente, ustedes tendran que ganar tiempo hasta que pueda tomar por completo el cuerpo de ese joven para evitar complicaciones... dijo Hades mirando a los dioses gemelos.
-Lo haremos con mucho gusto, ademas mientras mas tiempo pasa mas segura es nuestra victoria... respondió Hypnos con una sonrisa malisiosa.
