CAPÍTULO XIV: ¡PROTEJAN A ANGELO!... CABALLEROS DORADOS VS JUECES DEL INFRAMUNDO.
CASTILLO DE LOS ESPECTROS, ATENAS...
Los dioses gemelos mandaron llamar con urgencia a Katya y a los tres jueces del infierno, estos se presentaron ante los dioses y se arrodillaron.
-Mis señores, ya estamos aquí como lo pidieron... ¿En que podemos servirles?... dijo Katya dirigiendose a los dioses.
-El joven Angelo está de regreso, tengo entendído que Katya les explicó los detalles... dijo Hypnos dirigiendose a los jueces, Thanatos que estaba a su lado tomó la palabra... -Llegó hace algunos minutos así es que esten atentos, esperaremos el momento oportuno para actuar, no quiero errores y si alguien trata de interferir, eliminenlo sin piedad... luego de esto los jueces y Katya se retiraron y Thanatos e Hypnos siguieron vigilando a Angelo.
No muy lejos del Castillo Lhía y sus nuevos amigos salieron del aeropuerto, estaban cansados por el viaje y lo único que hicieron fue llegar a la casa de Leila y su família a descansar, Sebastien por su parte se hospedó en el hotel mas cercano a la vivienda. El día siguiente muy temprano los jovenes y la madre de los hermanos alquilaron un carro y salieron a recorrer la ciudad, visitando los lugares turísticos y atractivos de la capital griega, todo iba muy bien y los jovenes se divertían, Angelo que era un joven que no tenía muchos amigos se puso contento con la compañía de Lhía y Sebastien.
Todo era alegría entre ellos y luego de almorzar fueron a visitar un jardin muy llamativo que estaba cerca de un bosque a las afueras de la ciudad, el jardin era el mismo que Angelo había dibujado dias atrás, Leila y su madre se quedaron cerca del vehículo, mientra que Lhía que empujaba la silla de ruedas de Angelo y Sebastien recorria el jardín.
-Oye, este es el lugar en donde estaba ese angel que dibujaste, es increible... dijo Lhía.
-Si, este lugar me gusta mucho porque es uno de los pocos lugares en donde se respira aire fresco y donde puedes tener contacto con la naturaleza... respondió Angelo muy sonriente, Lhía sonrió y luego miró hacia el bosque, en lo alto pudo ver un manzano, sus frutos estaban maduros y se veían bien.
-Miren ahí hay manzanas, son mis favoritas pero estan muy altas... dijo la joven... -Tal vez haya algunas que esten a nuestro alcance, iré a ver... dijo Sebastien y se dirigió hacia el árbol...
-Ten cuidado, no te subas en el o te puedes caer... gritó Lhía mientras veía al joven perderse entre los arbustos, Sebastien llegó al pie del manzano pero cuando se disponía a subir en el escuchó un ruído detrás de el y cuando quiso voltearse alguien lo golpeó y cayó al suelo inconciente...
-Rhadamanthys, dejalo... dijo Katya dirigiendose al juez.
-Patético, si se le ocurre intervenir en nuestros planes lo mataré... respondió con arrogancia el juez. -Esta bien, pero por ahora nuestro objetivo es capturar a Angelo, así es que guarda tus energías porque tendrás que pelear contra los Caballeros Dorados... dijo Katya con una sonrisa malvada.
Paso unos minutos y Sebastien no volvía, Lhía empezó a llamarlo y este no respondía por lo que se preocupó y empezó a caminar hacia el bosque dejando a Angelo en el jardín. Cuando se alejo algunos metros de Angelo sintió una ráfaga de viento algo extraña. -Hola Angelo, mi señor... dijo una mujer que se apareció repentinamente al lado de Angelo, Lhía escuchó la voz y volteó rapidamente y vió a una mujer arrodillada, vestida completamente de negro y con un largo cabello azul, en su mano derecha tenia un tridente, no pudo verle el rostro porque estaba entre ella y Angelo dandole la espaldas a Lhía. Angelo estaba muy confundido, jamás había visto a esa mujer y no sabía por que lo saludó de esa forma por lo que no pudo decir absolutamente nada. -¿Quien eres?... dijo Lhía extrañada, la mujer se puso de pié sin voltearse. -Una amiga del señor Angelo y vengo a llevarmelo a su nuevo hogar... respondió la misteriosa mujer.
-¿De que estás hablando?. Angelo, ¿La conoces?... dijo Lhía muy nerviosa alzando la voz, la mujer le causaba temor. Al escuchar a Lhía, Leila y su madre voltearon y vieron a la mujer junto a Angelo y corrieron hacia ellos, se pararon cerca de Lhía que estaba muy nerviosa. -Quien eres, y que quieres... preguntó Leila con un tono agresivo pero la mujer no contestó. -Dice que es una amiga de Angelo y que viene a llevarlo a su nuevo hogar... dijo Lhía mirando a Leila. En ese instante volvieron a sentir esa ráfaga de viento pero esta vez con mas fuerza y repentinamente aparecieron tres hombres al lado de la mujer, sin embargo estos miraban hacia las mujeres que empezaron a asustarse. Estos hombres eran muy altos todos vestían una armadura de tonalidad oscura, cada una era diferente a la otras pero todas eran de aspecto horripilante al igual que sus portadores que emanaban un aura oscura, algo que provocava miedo en las mujeres.
-Acabemos con esto de una buena vez... dijo uno de los hombres mirando a la mujer de negro, esta se levantó y volteó hacia Lhía y las demás. -Lo siento pero nos llevaremos a Angelo y si quieren seguir viviendo, no traten de impedirlo... dijo la mujer con una sonrisa malvada. Al ver el rostro de la misteriosa mujer, Lhía dió un paso atrás y apretó con fuerza el brazo de Leila que la miró sorprendida, la reacción de Lhía al ver de frente a la mujer era muy extraña.
-E.. Es Katya... La madre de Camus... dijo Lhía visiblemente sorprendida. -Quee!... Estas hablando en serio?.. preguntó Leila mirando a la joven. Katya borró su sonrisa al escuchar eso y sin dudarlo lanzó su tridente hacia Lhía que estaba paralizada de miedo y no pudo esquivar el arma, solo cerró sus ojos.
-Que?... Como pudo... dijo Katya casi gritando, Lhía abrió los ojos y vió el tridente delante de ella en el suelo, es como si una barrera invisible la hubiera protegido del arma que indudablemente la hubiera matado si lograba alcanzarla.
Rhadamantys sonrió levemente. -Las ratas llegaron... Eres tan noble que no dejarías que ninguna vida se pierda, no es así?... dijo el juez levantando la voz... Eres patético, Mu de Aries... prosiguió.
Lhía estaba mirando sorprendida, ni ella ni las demas podían creer lo que estaba pasando y luego de que el juez terminara de hablar se escuchó la voz de un hombre frente a la joven... -Tienes razón, no me gusta ver morir a inocentes por culpa de seres tan despreciables que solo viven para hacer el mal, es por eso que daré mi vida para proteger a estas personas y en especial a ese joven... dijo la voz, era tan serena que hizo que Lhía se calmara y se sintiera protegida. De momento una figura fue apareciendo delante de ella, era un hombre alto, su cabello era lila y le llegaba a la cintura, al igual que los otros hombres el tenía una armadura pero era dorada, brillaba como el sol y emanaba un aura cálida, llena de bondad. Leila y su madre se asustaron al ver al hombre entre ellas pero Lhía por su parte estaba tranquila, dió un paso hacia adelante y tocó el brazo de aquel hombre ante la mirada de sus acompañantes que no pudieron decir nada, el hombre volteó y la miró muy sonriente, su rostro era muy peculiar, tenia dos puntos en su frente y carecía de cejas. -Tranquila, nosotros te protegeremos a ti y a los demás... dijo el hombre.
Al escuchar eso, Katya miró hacia Rhadamantys y luego volteó hacia Angelo, pensaba en huír de allí con el joven pero al voltear vió a Milo que agarró a Angelo entre sus brazos y trató de escapar con el pero Rhadamantys lanzó una bola de energía hacia ellos pero un escudo se interpuso al ataque, era Dohko que apareció en el momento mas oportuno. -Atacar por la espalda es de cobardes, era de esperarse de un juez del inframundo... dijo Dohko con una gran sonrisa.
Milo llevó al joven junto a su madre y su hermana que lo abrazaron y trataron de llevarlo hacia el automovil, los jueces intentaron correr hacia ellos pero Mu, Dohko y Milo se interpusieron en su camino. -A donde creen que van, primero tendran que acabar con nosotro y esta vez no hay una barrera que disminuya nuestro poder así es que no les será tan fácil... dijo Milo dirigiendose a Rhadamantys que soltó una carcajada.
-Vaya, al parecer me guardas rencor... Te mostraré que no necesito una barrera para acabar contigo... ¡GREATEST CAUTIÓN!... dijo el juez lanzando su mayor técnica.
-¡AGUJA ESCARLATA!... respondió Milo y hubo una gran explosión...
Mu tomó a Lhía en sus brazos y de un salto llegó hasta Angelo y si família y creó nuevamente su MURO DE CRISTAL.
-Huyan de aquí y econdance... dijo Mu mirando a Leila. -Ellos no irán a ninguna parte... dijo Aiacos que se paró frente a Mu y empezó a elevar su cosmo... Mu de Aries, pgarás por haber interferido en los planes del señor Hades... ¡ALETEO DE GARUDA!... atacó Aiacos y destruyó la defenza del Caballero, Lhía y Leila cargaron a Angelo y caminaron hacia el automovil acompañadas de la madre de los jovenes, esto no era lo que habían planeado, Sebastien no aparecía, el jardin que era pacífico y hermoso estaba destruído se había convertido en un campo de batalla en donde seís hombres con extraordinarios poderes se abatían en un duelo que solo acabaría con la muerte de todos ellos.
-Así es que me toca pelear contra el Caballero que sobrevivió a la Guerra santa de hace dos siglos, que mala suerte la tuya... dijo Minos sonriendo mientras elevaba su cosmo. -Dicen que eres el juez mas fuerte, espero que sea verdad porque las peleas contra los débiles me aburren... respondió Dohko... ¡LOS CIEN DRAGONES!...
-¡MARIONETA COSMICA!... respondió el juez que vió como los dragones de Dohko destruían sus hilos cosmicos pero uno de ellos logró sujetar al Caballero.
Katya aprovechó la pelea y tomó el tridente y corrió hacia Lhía y los demás, al estar a cierta distancia de ellos lanzó nuevamente el arma hacia Lhía pero la señora que se dió cuenta de eso, se interpuso y el tridente le atravezó el pecho, Leila y Angelo al ver eso gritaron y empezaron a derramar lagrimas, Lhía quedó paralizda. La mujer cayó al suelo y murió sin poder decir nada.
Katya levantó la mano y el tridente volvió a ella. -El señor Hades fue muy generoso al darme estos poderes... dijo sonriendo y lanzó nuevamente el arma hacia las jovenes pero fué interceptada por una mujer que portaba una mascara, era Shaina que estaba en el perimetro vigilando el castillo y junto a ella estabano los otros Caballeros que fueron enviados para ese trabajo. -Eres una cobarde, acabaré contigo para que nunca vuelvas a dañar a los inocentes... dijo Shaina pero en ese instante el cielo se oscureció y todos los Caballeros de Athena que estaban presentes empezaron a ser inmovilizados y cayeron postrados al suelo.
-Es suficiente, Minos, Aiacos, Rhadamantys y tu Katya, dejen de pelear... dijo una voz que retumbaba en el cielo. -Los Caballeros de Athena no tienen modales, es una lástima que tenga que obligarlos a postrarse ante mi... dijo la voz y un humo negro empezó a formar la figura de tres hombres.
-Hypnos, Thanatos... Se.. Señor Hades!... dijo Katya y se arrodiló delante de los dioses que aparecieron inesperadamente...
