CAPÍTULO XXII: REVELACIONES.
Los jóvenes aprendices seguían combatiendo y los espectadores se entretenían con la pelea, nadie se dio cuenta de que los Caballeros Dorados desaparecieron del lugar ni siquiera Lhía que les había quitado la mirada, pues, Hyoga se había sentado a su lado y llamó la atención de la joven, era la oportunidad perfecta para saber mas de Camus ya que Hyoga era su discípulo o eso le había dicho Shaina, el Caballero por su parte estaba intrigado por la cadena que colgaba del cuello de la mujer y la miraba con una pequeña sonrisa.
—Hola, eres Hyoga verdad?. El alumno de Camus... preguntó Lhía muy curiosa.
–Así es y por lo que escuche tu debes ser la joven que mi maestro y Afrodita rescataron ayer.¿Ya estás mejor?...dijo el Caballero.
—Si, Marín y Shaina me atendieron bien... Aunque sigo impactada por todo lo que pasó, nunca pensé que existía un mundo así con dioses y guerreros con súper poderes que visten Armaduras imponentes y que justamente Camus sea uno de ellos... respondió Lhía riéndose.
–Mi maestro es uno de los mas fuertes pero por tus palabras creo que ya lo conocías... dijo Hyoga intrigado.
–Camus y yo nos conocimos en un tren, perdí a mi familia, mi hogar y todo lo que tenía y el me ayudó cuando mas lo necesitaba y me recibió en su casa y nos hicimos muy buenos amigos... Eso creo... dijo la joven y miró hacia donde estaba Camus pero no lo vio a el ni a ninguno de los otros Caballero Dorados.
—Conociendo a Camus, lo mas probable es que no te haya hablado de mi. ¿No es así?... preguntó Lhía mirando al joven rubio.
—Desde que volvió no he podido hablar mucho con mi maestro y además, por mas confianza que le tenga a alguien el no es de las personas que cuenta sobre su vida a otros, es diferente... respondió Hyoga mientras la joven observaba su expresión.
—Lo admiras mucho. ¿Verdad?... preguntó curiosa aunque ya sabía la respuesta.
—Obviamente, Camus es un hombre admirable en todos los sentidos, el no solo fue mi maestro también fue como un padre para mi y como Caballero es excepcional, la mayor parte de las cosas que he aprendido se lo debo a el... respondió con admiración el Caballero, Lhía sonrió levemente al escuchar eso, el Caballero por su parte estaba convencido de que la cadena que la joven tenía era la de su madre pero quiso comprobarlo.
–¿Puedo ver esa cadena?... preguntó el cisne, Lhía lo miró, sonrió y le mostró la cadena.
–Es de Camus pero creo que tu ya lo sabías... dijo Lhía sonriendo.
–Debe ser algo muy importante para el porque siempre lo tenía puesto excepto el día en el que salió de Francia, lo dejó en la casa y yo la guardé desde entonces y ahora que por cosas del destino volví a toparme con el, pienso devolvérselo pero ya que eres su alumno. ¿Me puedes decir por qué esta cadena es tan importante para Camus?.. preguntó la joven, Hyoga sonrió al escuchar a Lhía, sus sospechas eran ciertas pero se dió cuenta de que la joven no sabía del origen de la cadena.
–Está bien, esa cadena le pertenecía a mi madre que murió en un accidente, su barco se hundió y ella murió ahogada... empezó a decir el guerrero, Lhía abrió grande los ojos y se sonrojó al oír eso, nunca pensó que la cadena era de la madre del joven por lo que se sintió avergonzada, no debió ponérselo pero lo hizo pensando que era de Camus.
–Entonces esto le pertenecía a tu madre, perdón no sabía... dijo avergonzada la mujer.
–No tienes porque disculparte Camus la tenía porque yo se la di... respondió con un tono amable el Caballero y Lhía lo miró, Sebastien que estaba sentado cerca de Lhía los estaba escuchando en silencio y sintió celos al ver las expresiones de Lhía cuando hablaba de Camus pero no dijo nada.
–En esa ocasión mi maestro Camus y los otros Caballeros de Oro se reunieron en Yudecca para destruir el Muro de los Lamentos.
–¿Muro de los Lamentos?... preguntó Lhía.
–El Muro de los Lamentos es el último lugar del inframundo, separa el Hades de los Campos Eliseos y solos los dioses y los que tengan protección divina pueden cruzarlo, es un muro imponente y solo puede ser destruida con la luz del sol pero al estar en el inframundo era imposible que la luz del sol reflejara sobre el, los Caballeros Dorados sacrificaron sus vidas para lograr imitar la luz del sol y antes de alejarme del muro me acerqué a mi maestro para despedirme... dijo Hyoga y su expresión cambió, la sonrisa se borró de su rostro y su mirada se perdió en el horizonte.
["–Maestro me da gusto volver a verte, no sabes como he esperado este momento... dijo Hyoga acercándose a su maestro, Camus sonrió al tener a su alumno en frente.
–Hyoga, mi mejor discípulo, recuerda que tienes el poder para derrotar al enemigo por mas fuerte que este sea, estoy muy orgulloso de ti... dijo el acuariano mirando al Cisne.
–Aquella ocasión cuando peleamos, me habías dicho que debo cortar las cadenas del pasado que me mantienen atado, maestro quiero darte esto... Hyoga extendió su mano y le entregó la cadena de su madre.
–Por fin pude comprender tus palabras, este es el último recuerdo que tengo de mi madre y cada vez que la veo siento lástima porque no pude ayudarla pero es fue hace tiempo y ya no puedo cambiar nada, creo que es tiempo de dejarla ir para vivir el presente y luchar por el futuro... terminó diciendo el Cisne ante la mirada de su maestro.
–Me alegra escucharte hablando así Hyoga pero es hora de que te vayas, no tenemos tiempo para sentimentalismos Athena está en peligro y se nos acaba el tiempo, sin embargo con gusto tomaré esto... dijo Camus y tomó la cadena.
–Adiós Hyoga, cuídate y salva a Athena..."]
–Camus estaba dando su vida junto a los demás Caballeros Dorados pero tenía la esperanza de que ellos sobrevivieran a la explosión, fue muy duro pero esa cadena ya no me pertenece... concluyó el joven rubio, Lhía quedó en silencio y muy pensativa luego de escuchar la historia, miró al rededor y vio que ya todos se habían ido solo quedaban ellos y sus amigos.
–Vaya, si hasta los mas fuertes entre ustedes mueren en esta guerra. ¿Que será de mi hermano?. Solo es un joven con discapacidad, no sabría como defenderse y probablemente ya está... dijo Leila que escuchó la conversación entre Hyoga y Lhía pero Shaina lo interrumpió.
–Tu hermano está con vida, a Hades no le conviene que el muera porque tendría que buscar otro cuerpo para poseer, no pierdas las esperanzas.
–Pero por qué mi hermano el no a hecho nada malo... preguntó Leila.
–De hecho esa es la razón... interrumpió Hyoga, Sebastien lo miró curioso.
–A que te refieres... preguntó.
–Hades es un dios que ama su cuerpo mas que a nada y trata de conservarlo joven y bello por eso decide poseer el cuerpo de un humano hasta que logre apoderarse del mundo, pero para que logre hacerlo la persona debe poseer un alma pura que no conozca el odio ni la maldad, que Hades haya elegido a tu hermano quiere decir que es un joven puro de corazón, la última vez intentó apoderarse de Shun, uno de uno de los Caballeros de Bronce y uno de mis mejores amigos, es la persona mas amable y mas buena que yo conozco odia pelear y por mas malo que sea su enemigo prefiere perdonarlo antes que hacerle daño... respondió Hyoga, Shaina que los estaba escuchando interrumpió la conversación para evitar que las jóvenes se pongan mas tristes.
–Han pasado muchas en los últimos días y deben estar muy estresados, creo que un poco de música les vendría bien para calmar sus penas, síganme... dijo la guerrera de Ofiuco y empezó a caminar, todos la siguieron incluso Hyoga ya que Lhía insistió en que los acompañe para que le siga contando sobre los Caballeros pero lo que realmente quería era saber mas sobre el pasado de Camus.
Shaina los llevo junto a Orfeo y le pidió que tocara su lira para los jóvenes Orfeo aceptó y empezó a tocar unas melodías hermosas que enamoró a los que lo oyeron tocar, varios Caballeros de Plata y Bronce e incluso soldados comunes se acercaron y escucharon las melodías en completo silencio, luego de un par de canciones Orfeo se retiró pues le tocaba hacer guadia y los demás Santos se retiraron excepto Hyoga y Shaina que se quedaron con los tres protegidos de la diosa.
Hora les habló de Orfeo y les contó su historia y la de los Santos de Athena y sus batallas empezando con la rebelión de Saga y las Guerras contra Poseidón y Hades, Sebastien, Leila y especialmente Lhía quedaron conmocionados por todo lo que escucharon, era una historia llena de muertes, sacrificios, valentía y una eterna lucha entre el bien y el mal que aun no termina pero que el mundo de afuera lo ignoraba por completo, la admiración de Lhía hacia Camus y sus compañeros se elevaba aún mas pero también el miedo... Miedo de perder al hombre que sin querer se convirtió en alguien muy importante para ella pero luego de escuchar a Hyoga hablando sobre los sacrificios que hizo Camus, supo que el estaba preparado para dar su vida nuevamente.
Habían pasado varias horas y ya era mediodía, Shaina llevó de nuevo a los jóvenes a las cabañas de las amazonas para almorzar. Al terminar de de almorzar Lhía salió y se recostó en el tronco de un árbol que estaba cerca de la cabaña de Shaina, estaba pensando en todo lo que Hyoga le había contado, ciertamente la música de Orfeo le dio paz y tranquilidad pero esa paz era perturbada por sus miedos.
–¿Que piensas?... dijo una voz masculina, era Sebastien que había salido a buscarla.
–En nada, solo me relajaba. Han sido días muy agitados con situaciones cambiantes... respondió la joven con gran serenidad, Sebastien se sentó a su lado y tomó una pequeña rama del suelo.
–Tienes razón esto no es lo que planeamos, yo pensaba que iba a venir a Grecia a pasar mas tiempo contigo antes de volver a Francia...
–¿Y no estamos pasando tiempo juntos?... preguntó Lhía y Sebastien sonrió irónicamente.
–Físicamente estas a mi lado pero desde que volviste a ver a ese tal Camus no has dejado de pensar en el ignorando todos los esfuerzos que hice para llamar tu atención... respondió Sebastien, Lhía lo miró a los ojos en completo silencio, nunca pensó que Sebastien le diría algo como eso.
–Así es, la única razón por la que vine a Grecia es por ti pero ya me di cuenta de que no tengo ninguna oportunidad contigo porque jamás dejarás de pensar en el... concluyó, Lhía seguía mirándolo con asombro y algo de pena porque siempre supo las intenciones de Sebastien aunque prefería ignorarlas.
–Nos conocemos desde hace unos días. ¿Cómo puedes asegurar que jamás dejaré de pensar en el?. Te rindes muy rápido para decir que te intereso, yo creo que estás confundido... dijo la joven rompiendo su silencio.
–Si seguía intentándolo. ¿Hubiera servido de algo?... preguntó Sebastien y Lhía agachó la cabeza y volvió a quedarse en silencio, el joven sonrió irónicamente de nuevo.
–¿Lo vez?. No soy tonto se cuando dar un paso al costado y tu deberías hacer lo mismo...
Lhía lo miró directamente a los ojos, esas palabras fueron punzantes como una navaja. –¿A que te refieres?... preguntó la joven arrugando la frente como si no supiera de lo que estaba hablando aunque no era así.
–No tienes futuro con Camus ya escuchaste a su alumno, ya murió en el pasado y por lo que entiendo hay una gran posibilidad de que vuelva a ocurrir, además Leila me dijo que Camus no te dijo nada cuando dejó Francia, simplemente se fué y te dejó sin siquiera despedirse... dijo Sebastien y se levantó.
–Tal vez el no te quiere como tu deseas...
Al escuchar eso Lhía se levantó y miró hacia Sebastien, quería decir algo pero sintió un nudo en la garganta que le impidió hablar, Sebastien suspiró y luego volteó hacia Lhía.
–O tal vez te aprecia muchos y no quiso ponerte en peligro, no importa cuales sean sus razones Camus no te quiere aquí, mira este lugar, de cierta forma es agradable pero pronto se convertirá en un campo de batalla y por mas humillante que sea para mi, tu, Leila y yo no tenemos las habilidades ni la fuerza para poder defendernos, estamos estorbando y si tratas de acercarte a el podrías volverte una carga para el, no voy a negarte que siento celos y me da rabia saber que el es el dueño de tu corazón pero tengo que admitir que lo que el y los demás guerreros están haciendo es algo admirable... dijo Sebastien y se acercó a Lhía y la tomó de los brazos con delicadeza.
–No quiero que sufras pero tienes que darte cuenta de que estas personas no son como nosotros, ellos están preparados para sacrificarlo todo por su misión, el tal Hyoga te lo dijo, mira, tu eres libre de hacer lo que te parezca correcto pero no te aferres a algo que tal vez nunca ocurrirá porque aunque los Caballeros de Athena ganen esta guerra nadie puede asegurarte que Camus te corresponderá, asesinó a uno de sus camaradas para cumplir su misión, no le será difícil rechazarte para seguir siendo un Caballero... terminó diciendo Sebastien.
Lhía lo miró con una sonrisa forzada, sus lágrimas brotaban de sus ojos que dejaban ver una gran tristeza.
–Sabes, no eres muy diferente a Camus, tus palabras son punzantes, me estas hablando como si yo fuera una piedra, como si no sintiera nada... dijo Lhía con la voz entrecortada y volteó, Sebastien trató de hablar pero ella lo interrumpió.
–Pero lamentablemente tienes razón, Camus y yo somos de mundos muy distintos pero no fué mi elección solo pasó, lo conocí en un tren y en poco tiempo me enamoré de el aunque nunca hizo nada para intentar enamorarme, todo lo contrario el era indiferente pero aún así me enamoró de esos pequeños detalles desinteresados que hacía por mi y tengo mucho miedo de perderlo en esta guerra... dijo y se desplomó en el suelo.
–Me siento impotente al saber que no puedo hacer nada para evitar que el pelee y aunque pudiera hacerlo no lo haría porque el destino de la tierra depende de el y sus compañeros... terminó diciendo y Sebastien la abrazó con fuerza.
–No importa cual sea tu decisión, puedes contar conmigo... dijo el joven.
–Gracias, no sabes cuanto me alivia escuchar eso... respondió Lhía y luego ambos se quedaron callados hasta que vieron a Shaina y Leila acercarse a ellos.
–La diosa Athena quiere verlos, acompáñenme... dijo la guerrera enmascarada y empezó a caminar hacia los templos del zodiaco seguida por los jóvenes.
–¿Donde se encuentra la diosa Athena?... preguntó Leila.
–En su templo, para llegar a ella debemos pasar por los templos custodiados por los Caballeros Dorados... respondió Shaina, Sebastien miró los templos y suspiró.
–Vaya, el camino va a ser largo...
–Es lo menos que debe importarte, traten de no molestar a los Caballeros Dorados, si los saluda devuelvan el saludo y no pregunten cosas y por sobre todas las cosas no se queden atrás porque alguno de los templos tienen trampas creadas por sus guardianes y pueden quedar atrapados en ellas... les advirtió el Santo femenino.
–¿Trampas?... preguntó Lhía.
–Así es, y les estoy hablando de los templos de Géminis, Cáncer, Virgo y Piscis... respondió Shaina.
–¿Que tiene de especial?... volvió a preguntar la joven.
–El templo de Géminis y el de Virgo son parecidos, los Caballeros de Géminis y Virgo utilizan sus poderes para crear ilusiones que engañan a los que se atreven a entrar en ellas sin ser invitados, los que tratan de pasar por Géminis sin autorización caen en un juego y por mas que corran hacia la salida no logran avanzar, en Virgo depende del Caballero, Shaka es un maestro en crear ilusiones que ha logrado engañar hasta a Shura de Capricornio, Camus de Acuario y Saga de Géminis, puede hacerte creer que estas en tu hogar con tu familia y no te darías cuenta de que es una ilusión, en Piscis tengan cuidado de no tocar o pisar una rosa porque los matará... acabó diciendo mientras se acercaban al primer Templo.
–¿Y Cáncer?... preguntó Leila.
–Cáncer... Es mejor que lo vean por sus propios ojos... respondió.
CAMPOS ELÍSEOS...
Hypnos y Thanatos se encontraban sentados en medio de sus ninfas hasta que un cosmos enorme inundó el lugar.
–Ya comenzó, el señor Hades comenzó el proceso para poseer al joven, es una lástima que Katya haya muerto porque necesitamos a alguien que lo cuide hasta que el alma del muchacho deje de luchar por el control de su cuerpo... dijo Thanatos mirando el templo en donde Hades se encontraba.
–Tu plan no funcionó, Katya fue un desperdicio... dijo el gemelo con cabello dorado.
–Jamás pensé que el Caballero Camus sería capaz de acabar con la vida de su propia madre... respondió el dios de la muerte.
–Thanatos. ¿Después de todo lo que han hecho sigues subestimando a los Caballeros de Athena?. Cinco Caballeros de Bronce cruzaron dimensiones que solo los dioses podían atravesar, lograron llegar hasta aquí e incluso lograron derrotarnos y herir al Señor Hades... dijo Hypnos y miró hacia el templo de Hades.
–Los Caballeros de Athena están dispuestos a lograr lo imposible y eso los vuelve mas peligrosos, acabar con un ser querido porque se unió al bando contrario es un ejemplo, será mejor que empieces a darle mas importancia a las acciones de los humanos porque aun recuerdo que fuímos derrotados porque tu te pusiste a jugar con ellos y les diste tiempo de conseguir sus Armaduras Divinas, sé mas prudente la próxima vez... terminó diciendo, Thanatos se molestó pero se mantuvo en silencio.
SANTUARIO DE ATHENA...
Shaina y los jóvenes llegaron a la primera casa y vieron a Mu de Aries parado en la puerta del templo, el Caballero los vio acercarse y caminó hacia ellos para saludarlos.
–Buenos días Mu, la diosa Athena quiere verlos y me pidió que los trajera... dijo Shaina saludando al de Aries.
–Buenos días Shaina... la saludó amablemente y miró a los jóvenes con una pequeña sonrisa.
–Bienvenidos al templo de Aries, lamento por todo lo que están pasando pero me alegra que estén bien, pueden pasar... dijo el Caballero y les abrió el paso, los tres lo saludaron y le agradecieron por sus palabras antes de pasar por la casa, en Tauro Aldebarán los saludó con la misma amabilidad que Mu y pasaron sin problemas pero al subir las escaleras hacia Géminis las mujeres tuvieron algo de miedo por lo que Shaina les había dicho pero Shaina las calmó.
–No se preocupen por las trampas porque todos los Caballeros están en sus templos y saben que vinimos por órdenes de Athena, los Caballeros solo utiliza estas ilusiones para que nadie pueda cruzar su templo en su ausencia y si están presentes para confundir a los que quieran atravesarlos sin autorización de la diosa, así es que no traten de entrar aquí sin ser invitados porque ni siquiera los Caballeros de Plata tienen permiso y si intentan hacerlo pueden ser eliminados por los Caballeros Dorados... terminó diciéndole.
–¿Intentas calmarlas o asustarlas?... preguntó riéndose Sebastien y Leila lo golpeó.
–No te preocupes que ninguno de nosotros intentará entrar aquí sin permiso... respondió Lhía y suspiró, sintió pena porque tenía pensado hacerle una visita a Camus en su templo para hablar con el pero sus planes se vinieron abajo.
Llegaron a Géminis y vieron a dos Caballeros parados en la entrada, eran idéntico, lo único diferente eran las armaduras que llevaban Shaina los saludó y les dijo lo mismo que le había dicho a los Caballeros de las casas anteriores, los gemelos no dijeron absolutamente nada pero los dejaron pasar.
–Vaya, son muy serios... Pero guapos... dijo Leila bromeando.
–Ya me imagino lo que dirás al ver al tal Afrodita de cerca, es hermoso... dijo Sebastien.
–Oh, ya tienes a tu Caballero favorito, jamás imaginé que te atraían los hombres. ¿Cuando pensabas decirnos que te gustaba?... respondió Leila y todos se rieron de el.
–No es gracioso... dijo Sebastien muy serio.
Shaina sonrió debajo de su mascara y luego suspiró... –Si hablabas de otro Santo pensaría igual que Leila pero Afrodita es realmente hermoso, su belleza sorprende a cualquiera que lo vea porque no tiene comparación, es difícil creer que un ser tan bello tenga tanto poder pero es bueno verlos contentos a pesar de los problemas por los que estamos pasando...
–Creo que tenían razón, las melodías del Caballero Orfeo logran sanar los corazones afligidos... dijo Leila.
–Recuerden eso cuando entremos a Cáncer... dijo Shaina, habían llegado a la cuarta casa y no vieron a ningún Caballero en la entrada.
–No se separen de mi y tengan cuidado por donde pisan, este lugar no es nada agradable... advirtió.
Entraron al templo y estaba oscuro y un olor a podrido inundaba el lugar.
–Uug que asco, algo huele muy mal aquí y además está oscuro... dijo Lhía y se tropezó con algo.
–¿Estás bien?... preguntó Sebastien que escuchó un gemido y pensó que era Lhía.
–Si, pero me tropecé con algo que estaba en el suelo... respondió la joven y empezó a tocar el objeto con el que se tropezó.
–Quienes son ustedes y que hacen aquí... dijo una voz masculina y la antorchas que estaban en el templo se encendieron, Lhía miró el objeto con el que tropezó y vio que era un rostro humano que gemía y se lamentaba, gritó muy fuerte al verlo y saltó a los brazos de Sebastien que estaba a su lado.
–Que pasa Lhía porque... dijo Leila y antes de terminar de hablar volteó y vio que el lugar estaba cubierto de rostros humanos que empezaron a gritar y a lamentarse, era horroroso y sintió mucho miedo.
–Tranquilos, traten de calmarse... dijo Shaina y miró a su alrededor.
–Death Mask, la diosa Athena quiere ver a estos jóvenes por favor déjanos pasar... gritó Shaina y luego de unos segundos el Caballero salió de las sombras sonriendo.
–Bienvenidos a mi hogar, dulce hogar, no quieren quedarse a escuchar estas hermosas melodías... dijo el Caballero y empezó a reírse.
–Deja de asustarlos o le diré a Athena... dijo Shaina que se molestó por la forma en que el Caballero actuaba.
–Que aguafiesta, solo me estaba presentando a los jóvenes... respondió Death Mask y levantó el dedo creando una luz blanca que empezó a moverse en forma de espiral, los rostros empezaron a desaparecer y también el olor nauseabundo.
–Adelante, Athena los espera... dijo el Caballero y caminó hacia uno de los costados del templo.
Salieron rápidamente del templo muy asustados por lo que pasó, nunca habían pasado por algo parecido.
–Esos rostros.¿Eran ilusiones?... preguntó Lhía.
–No, son los rostros de las personas que el Caballero de Cáncer a matado, como les comenté el no era un hombre muy justo y por esa razón su armadura lo abandonó en la pelea en donde perdió la vida... respondió Shaina.
Llegaron a Leo y Aioria los saludó con amabilidad, como Shaina les había dicho el era el mas humilde de todos, el les preguntó sus nombres y les dijo que harían lo imposible para salvar a Angelo y luego los dejó pasar.
Llegaron a la entrada de Virgo y Shaina les dijo que pasaran por el templo en silencio para no molestar al Caballero de Virgo.
–¿No vamos a pedir permiso para pasar?... preguntó Sebastien.
–No hará falta... dijo Shaina y guardó silencio.
Entraron al templo y vieron que era diferente, estaba adornado con símbolos e imágenes budistas además transmitía una paz que no se sentía en ninguna de las demás casas, empezaron a caminar por el pasillo hasta la puerta trasera que los llevaría a la siguiente casa y a un costado del templo vieron a Shaka meditando con los ojos cerrados, parecía imperturbable.
Los visitantes lo miraron mientras caminaban en completo silencio hacia la salida.
–Discúlpame por lo que pasó en Francia, no quería lastimarte... dijo Shaka rompiendo su meditación, los cuarto voltearon a verlo sorprendidos.
–No tienes por qué disculparte, la verdad es que yo no debía estar ahí, eso me pasa por querer escuchar conversaciones ajenas... respondió Lhía mirando al rubio.
–Hum... dijo Shaka y sonrió levemente.
Leila y Sebastien los miraba extrañados, y al salir del templo le preguntaron a Lhía por que el Santo le pidió disculpas y Lhía les contó del pequeño enfrentamiento que tuvieron Camus y Shaka el día en que Camus dejó Francia.
–¿Cuando pensabas decirnos eso?... preguntó Leila, Lhía la miró y levantó las cejas.
–Si todo seguía igual de calmado como antes de venir a Grecia nunca se los hubiera contado, me tratarían como una loca si les decía que dos hombres con poderes extraordinarios casi destruyen el lugar... respondió Lhía.
–Tienes razón, yo jamás hubiera creído una cosa como esa... dijo Sebastien mirando a la joven.
Y así fueron pasando por los templos hasta llegar a Acuario, Lhía se puso contenta porque iba a volver a ver a Camus de acerca pero grande fue su sorpresa al darse cuenta de que Camus no estaba en su templo, pasaron por Piscis y las jóvenes confirmaron con sus propios ojos lo que Sebastien y Shaina les había dicho, de cerca el Caballero era mucho más hermoso y además era refinado y culto, las trató como un verdadero Caballero.
Por fin llegaron al templo de Athena y unos guardias les abrió la puerta y entraron a la cámara del patriarca, al entrar Lhía se llevó una gran sorpresa, Camus de Acuario estaba arrodillado delante de la diosa, su corazón se detuvo por unos instantes y sintió cosquillas al verlo.
