Que hay?

Se que pasó bastante tiempo, pero así es la u amigos, te absorbe el tiempo, pero aún asi quedan huecos. Les dejo con una nueva actualización de este fic...

Bienvenido a casa (Parte 2)

"Mi nombre es Tyler Blu Gunderson. Durante 6 años estuve atrapado en una isla con un solo objetivo: sobrevivir. Ahora cumpliré el deseo de mi difunto amigo Tulio. Para usar la lista de nombres que me dio y acabar con todas las personas que están envenenando mi ciudad. Para hacer esto, debo convertirme en alguien más. Debo convertirme en algo más"

Blu empezó a arrastrar el cuerpo de Matt Hardson fuera del edificio, este lo dejo a lado de los dos guardias que había dejado más antes.

"Listo, vamos a ver si el detective Herman puede resolver esto" —dijo Blu con una ligera sonrisa.

"Joder, la fiesta" —dijo Blu recordando y comenzando a volar a toda velocidad hacia el club de samba. Él había estado afuera del club por casi una hora, por lo que se puso a pensar que varias aves se podrían estar preocupando o preguntando donde estará.


Blu se había quedado dormido todo el tiempo que estuvo en la red que lo había atrapado, hasta que sintió algo frio que tocaba su pico, entonces abrió sus ojos lentamente y vio al halcón que lo había ayudado al lado suyo con su cuchillo al lado de su pico, provocando que se asuste.

"Fool" —dijo el halcón con su idioma que manejaba, viendo a Blu en la trampa y apuntándole con su arma—"This place is too dangerous for any one man to be alone"

El halcón retiró su arma de la cara de Blu y se alejó de él hacia un árbol que estaba a su lado, voló hacia la rama y cortó la soga que sostenía la red de la trampa, haciendo que Blu caiga al suelo.

"They'll kill you" —le advirtió el halcón aterrizando al frente de Blu y luego yéndose lentamente del lugar.

"Augh…demonios" —se quejó Blu tratando de zafarse de la cuerdas de las que estaba atado, una vez que lo hizo miró por todas partes y luego vio que empezaba a sentir escalofríos, hasta que aun vio no tan lejos al halcón, lo cual no tenía opción, por lo que empezó a seguirlo rápidamente.

Unos minutos más tarde, llegaron varias personas con armas y con aves también, estas eran rapaces y se percataron de que alguien había caído en la trampa, pero se había liberado, por lo que aun así era una pista de que alguien estaba como intruso o era una presa para su colección o podrías ser alguien que estaban buscando.


Blu regresó a su base en la biblioteca abandonada y guardó sus armas con su traje en los compartimientos. Luego se fue a la regadera que tenía y se limpió todo el líquido negro que tenía en su cuerpo. Después se secó y se arregló las plumas, para luego irse de regreso al club de samba. Se percató que estaba aún afuera el guardia Rex, así que empezó a bajar la velocidad de vuelo. Entonces aterrizó a unos metros de él, quien lo miraba algo curioso como si supiera algo o había pasado algo, pero Blu pretendió de que nada había pasado.

"Te tomaste un buen rato" —dijo Rex, mirando a Blu sospechosamente, a lo que Blu solo le sonrío y se rio un poco.

"Si lo sé, yo… yo necesitaba salir un rato de la fiesta. Supongo que aún no estoy listo para este ambiente aún, pero ya estoy bien ahora" —dijo Blu mientras caminaba lentamente de regreso a adentro.

Rex aún tenía dudas, pero lo dejo entrar de igual modo. Blu empezó a mirar a sus alrededores, había una especie de baile musical y todas las aves de Rio, hablaban o se divertían. Aunque no notó que Perla se estaba acercando a él.

"Hey, te he estado buscando" —dijo Perla tocando el hombro de Blu.

Blu saltó un poco de la sorpresa, ya que no pensó que lo molestarían en unos segundos.

"Oh hey, lo lamento, al parecer necesitaba más que un poco de aire de lo que pensé. Supongo que no solía festejar o hacer ese tipo de cosas"— dijo Blu, pensando que estaba mintiendo, pero luego se dio cuenta de que aún no estaba listo para volver a ser parte de la ciudad aún.

"¡Hey esta bien, además estoy lista para dejar esta fiesta!" —exclamó Perla, su voz sonaba como si estuviera pasada de copas o de tragos.

"Suena bien, vamos" —dijo Blu, agarrando a Perla gentilmente, mientras la ayudaba a caminar.

Blu caminó afuera de club de samba solo con Perla apoyada a su tras. Ellos continuaron caminando alrededor del mercado de frutas, estaba silencioso, solo se oía la bula del club de samba y la pequeña brisa.

"Hey Blu… ¿piensas…pensaste alguna vez en regresar a casa? —preguntó Perla intrusivamente, sin pensar lo que decía porque estaba ebria.

"Perla… por favor no quiero hablar sobre la isla" —respondió Blu.

"Porque no entiendo que…"—trató de decir Perla, pero fue interrumpido por Blu.

"Porque en la isla, hubo varias veces que pensé que iba a morir o pensé que estaba muerto, Perla no entiendes lo que es perder a alguien que estuvo toda tu vida junto a ti y se queda atorado donde sea por más de seis años" —exclamó Blu enojado por la instrucción de Perla.

Perla respondió rápidamente y también estaba un poco sobresaltada, pero aun no era capaz de usar apropiadamente las palabras.

"Sabes… Tú estabas… muerto… pensé que te había perdido para siempre…"— ella volteó a ver a Blu con enojo—"Al parecer si te pedí"

"Perla, lo siento… no quise…"

"NO! Sabes…"— Perla le dio la espalda completamente molesta—"Cuando escuché la noticia de que el barco se había hundido. Linda, Tulio y tú estaban muertos. Y es algo con lo cual he tenido que lidiar. Y luego regresas a casa como si nada, como si todo estuviera normal"

"Perla, yo…"

"Solo no…solo no hables más. Tengo algo que mostrarte" —dijo Perla despegando hacia el cielo, un poco mareada.

Blu la siguió, a pesar de los problemas de Perla, que tenía al volar por el efecto del alcohol. Eventualmente los dos guacamayos fueron a un acantilado, con una lápida mirando el acantilado, escrito en ella "Que en paz descanse Blu Gunderson". Blu quería decir algo, pero sus emociones le negaban hacerlo.

"Todos los días, yo venía acá y hablaba contigo… Porque pensaba que estabas muerto" —dijo Perla, sonando cansada y quebrada.

"Y todos los días lloraba, porque había perdido una parte de mi corazón que ya no podía recuperar nunca más" —la voz de Perla comenzaba a bajar su volumen y a decaer.

"Entonces la próxima vez que digas que no quieres hablar sobre eso, recuerda que… que…" —Perla estaba a punto de terminar, pero se desmayó del cansancio y el dolor emocional.

"¿Perla?" —Blu miró a la durmiente guacamaya.

En ese momento, Blu suspiró y tomó a Perla, y empezó a volar en dirección a su hogar. Después de diez minutos, él llegó a la casa del ave, Blu vio a Walter y los niños sentados allí hablando sobre una nueva lámpara que les habían traído para que les den luz. Él aterrizó en la parte trasera, donde Walter y los niños miraron a Blu, mientras él sonreía.

"Oh, lo siento Blu… no deseaba que no la hubieras visto así. Ella lo estaba llevando tan bien" —le dijo Walter a Blu, pero parcialmente hablando a él mismo.

"¿Lo?" —preguntó Blu con curiosidad. Walter sacudió su cabeza ligeramente, ya que al parecer había escuchado lo último; así que suspiró y habló calmadamente.

"Cuando tu moriste… Perla recurrió a algo que pudiera llenar y ahogar ese sufrimiento, pero eso le llevo a un problema más grande, ella entró en un problema de adicción al alcohol, esto fue su primera noche volviendo de nuevo a tomar después de hace mucho, quizás después de un año"

"No puede ser. No lo sabía" —dijo Blu preocupado.

"Tú nunca sabes qué tipo de problema o sufrimiento, puede causarle una muerte a alguien" —dijo Walter mirando fijamente a Blu a los ojos.

En las favelas de Rio, habían dos loros grises africanos entrando a un abandonado laboratorio ilícito de humanos, a dentro estaban varias aves, algunas hacían una especie de droga, otras haciendo guardia y otras hablando entre ellas. Ellos se acercaron a un guacamayo de alas azules, parado en media de la fábrica, entonces el ave albiazul habló primero.

"¿Ustedes deben ser Vladimir y Antonio?" —preguntó el ave.

"Da y tú debes Lucas, la perra del jefe" — lo insultó Vladimir con su acento ruso fuerte, a lo que Lucas los miró de forma decepcionante y molesta.

"Escuchen bien, el jefe los contrató a ustedes para vigilar a los humanos policías y sus estupideces que hagan que están tratando de descubrirnos y vaya que lo han hecho bien, teniendo buenos beneficios, así que necesito algo de ustedes para completar la fórmula de la droga que estoy haciendo" —Lucas los miró de forma retadora.

"¿Qué quieres que hagamos?" —preguntó Antonio curioso.

"Quiero que me traigan todo el alcohol que puedan del club de samba que está en el mercado de frutas" —dijo Lucas mezclando varias compuestos y soluciones.

"Quieres que robemos el alcohol de ese club" —dijo Vladimir.

"¿Qué no escucharon bien?, quiero todas las bebidas, todo el alcohol de ese lugar ahora mismo" —dijo Lucas levantando un poco la voz.

"¿Y que ganamos nosotros?"

"El 5 por ciento de las ganancias de las drogas" —propuso Lucas.

"El 30 por ciento" —contra propuso Vladimir.

"El 7 por ciento"

"El 20 por ciento"

"El 10 por ciento"

"El 15 por ciento y no le decimos al jefe que está haciendo un trato a sus espaldas" —dijo al final Antonio amenazándolo.

"Trato, pero lo quiero esta noche sino, se cancela" —aceptó Lucas.

"Bien, pero sabe que habrá varias aves, son las 3 de la mañana y…"—dijo Vladimir, peor fue interrumpido por Lucas abruptamente.

"¡NO me interesa! No me importa que haya aves o que tengan que hacer para robar todo ese alcohol que necesito ahora, no me importa si matan a alguien o si destruyen ese lugar, solo quiero todo el alcohol ya"

"Como quieras, vamos" —dijo Antonio y se fue volando del lugar junto a Vladimir a un cuarto trasero, donde habían varias aves escarlatas y un montón de armas.

"Amigos es hora de divertirnos" —dijo Vladimir a los 10 guacamayos que estaban allí armados y listos para partir.


Blu estaba sentado de nuevo en la cueva mirando el cuaderno en blanco que le habían dado, hasta que encontró una foto en donde estaba con Linda, Tulio, Perla y los niños. En unos segundos después, llegó el halcón sujetando una especie de jaula artesanal con un ratón pequeño y luego lo puso al lado de Blu.

"Kill it and feed yourself" —dijo el halcón yéndose a hacer otra cosa.

"¿Qué…qué se supone que debo hacer con eso?" —preguntó Blu confundido.

"Kill the mouse" —dijo el halcón mirándolo y continuando con lo que estaba haciendo.

"Eso significa ratón" —dijo Blu aún más confundido.

"¡Kill it!" —dijo el halcón levantando la voz.

"¡Yo no hablo inglés!" —exclamó Blu casi gritando y harto de que le hable así.

El halcón lo miró y sacó su cuchillo para ponerlo o guardarlo por allí, mientras que Blu solo lo ignoró y siguió mirando la foto.

"Lo siento Perla, lo lamento niños, no podré llegar a casa"


Blu regresó a su búnker que estaba escondido en la biblioteca abandonada. Él estaba tan enojado consigo mismo, ¿cómo podía dejar que algo como una emoción pueda tomar control de él? ¿Cómo podía haber pensado que todo iba a estar bien? Cuan estúpido había sido al respecto.

"¡Maldición!" —gritó Blu de cólera.

Blu se fue a su ambiente de entrenamiento, tomó su tronco de pelea y empezó a pegarle tan fuerte como pudo, luego practicó golpes y piruetas en el aire, haciendo volteretas y esquivando los obstáculos peligrosos que había puesto para practicar. Respirando pesadamente en furia y continuando en la práctica de sus técnicas de lucha, pensando en todas las cosas que había hecho y con todo lo que estaba cargando. Blu estaba seguro que tenía sus propios demonios dentro suyo.

Por mientras, en el club de samba Rex seguía vigilando la puerta del club, hasta que unas dos aves salieron de la sombra de un callejón y se acercaron al guardia del club.

"¿Ustedes quienes son?" —preguntó Rex, esperando que respondan, pero no lo hicieron—"Cómo sea, ya nadie puede entrar a esta hora, solo salir"

"Mmm es una pena…nos hubiera gustado entrar de la manera fácil" —dijo uno de los guacamayos que era Vladimir, mientras que uno tras otro guacamayo salía de las sombras hasta ser diez. Esto puso nervioso a Rex, ya que algunas aves estaban armadas.

"Pero será de la manera difícil" —dijo otro de los guacamayos que era Antonio, mientras que tres guacamayos atacaron a Rex quien trató de defenderse todo lo posible, pero eran tres contra uno y uno de ellos lo no golpeó en el estómago dejándolo sin aire, otro en el pico sacándole sangre y el último utilizó su arma para golpearlo por detrás y dejarlo noqueado.

"Entren" —ordenó Antonio a los otros siete guacamayos junto con Vladimir que ingresen al club.

Los guacamayos escarlata entraron con Vladimir empujando a todas las aves, hasta llegar al medio de toda la conglomeración, algunas aves se percataron que estaban armadas y empezaron a irse, pero la otras que no solo seguían festejando, hasta que Vladimir levantó su arma y disparó al techo.

"¡Todos fuera, sino quieren morir!" —amenazó Vladimir, provocando el caos en el club y haciendo que se vayan todos por miedo y pánico, también lograron escapar Nico y Pedro, ya que no podían hacer nada con dos guacamayos armados.

"¡Llévense todo el alcohol que puedan!" —ordenó Antonio, mientras los guacamayos obedecían y empezaban a llevarse todo el alcohol del lugar en bolsas. Luego de un rato de haber ya desaparecido todo el bar y la despensa de alcohol, empezaron a llevar las bolsas al laboratorio solo quedando 4 escarlata y Antonio.

"Jefe, el cargamento ya fue trasladado al laboratorio, asi que…¿qué hacemos ahora?" —preguntó uno de los guacamayos escarlata.

"Mmmm, déjame ver…huh sencillo, este lugar no es nada sin alcohol, por lo que entonces quebrará, que les parece si acabamos con su miseria" —dijo Antonio.

"Sí señor, buena idea" —dijo otro escarlata"

"Bien señor, entonces ¿Qué hacemos?" —preguntó otro escarlata.

"Mmmm… Quémenlo" —dijo Antonio yéndose del lugar.

"Sí jefe" —dijeron los guacamayos y empezaron a poner combustible por todas partes. Al final salieron del lugar y prendieron un fósforo dejándolo caer al pequeño hilo de combustible que salía del lugar, provocando que se prenda todo el club y estallándolo por completo, el fuego poco a poco consumía el sitio y se esparcía por el mercado minuto tras minuto, hasta que alguien llamó a los bomberos y vinieron a apagar el incendio antes que suceda una tragedia.

Pedro y Nico solo miraban de lejos como los bomberos apagaban el incendio y trataban de asimilar que su preciado club había desaparecido para siempre, estaban completamente destrozados que ya no quisieron ver más que se fueron volando del lugar mientras el sol empezaba a salir e iluminar poco a poco la ciudad de Rio.


El halcón se sentó e hizo una pequeña fogata para poder cocinar su cena que era conejo que había atrapado.

"¿Qué es eso?" —preguntó Blu viendo como el halcón prepara su presa a la leña. El halcón no respondió solo siguió concentrado en su comida.

"Bueno, tengo mucha hambre, así que iré a buscar una fruta por ahí" —dijo Blu levantándose y caminando hacia la salida.

El halcón vio que Blu se dirigía a la salida y lo cogió de su pata y lo lanzó contra el suelo, impidiendo que salga.

"Augh…pero ¡Qué te pasa! Solo quiero salir a comer algo" —dijo Blu levantándose del suelo.

"Fool, you don't understand…It's dangerous outside and the fruits are poisoned…so…"—le advirtió el halcón y al final le hizo una seña al ratón que estaba enjaulado y con sus alas hizo mimicas de ahorcar y luego de comer—"Kill it"

Blu miró al ratón confundido y luego interpretó recién lo que quería decir el halcón.

"No voy a matar al ratón…soy herbívoro" —dijo Blu algo molesto.

"Kill it or die" —dijo el halcón hacienda las mímicas de matar al ratón y luego de degollarse el cuello, Blu no dijo nada solo se quedó sentado mirando al pequeño roedor.

Pasaron unas horas en la cueva y Blu ya no podía soportar el hambre, así que volvió a insistir al halcón.

"Hey, por favor necesito comer una fruta aunque sea, estoy hambriento" —dijo Blu algo débil, mirando al halcón que estaba al parecer haciendo otra trampa.

En ese momento, el halcón dejó lo que estaba haciendo y se fue para la parte oscura de la cueva, donde sacó un mango similar al de Blu, luego cogió una pequeña lagartija que estaba por ahí en el suelo, la puso en una piedra, después abrió el mango y dejo caer una gotas de su jugo en la lagartija. No pasaron ni cinco segundos, cuando la lagartija empezó a desintegrarse, volviéndose negra y apestosa, como si se descompusiera. Esto provocó que Blu vomitara lo poco que le quedaba en su estómago, lo cual apenas era agua y otro que otro sólido.

"You're very lucky, fool…now kill it" —dijo el halcón volviendo a hacer lo que estaba hacienda.

"No he matado nada, antes" —dijo Blu limpiándose el pico, un poco más débil que antes. El halcón solo seguía haciendo sus cosas.

Blu vio al ratón en la jaula y se puso a pensar que no tenía salida, el fruto que comió lo hubiera matado, por suerte no pasó eso; por lo que tenía que matar al ratón. Entonces abrió la jaula, agarró al ratón con su pata y con la otra agarró su cuello, lo único que dijo fue "Lo siento", para luego romperle el cuello al ratón y después mirar sus garras cubiertas de sangre, haciendo algo que nunca hizo antes, algo que ya quedaría marcado para siempre y que no habría vuelta a atrás.

Continuará...

Bueno eso fue todo por ahora, espero que les haya gustado porque cada vez se pondrá mejor jeje

No se olviden de dejar reviews y nos vemos la próxima

R4