Enamorada del profesor
.
ocúltate en lo más profundo del infinito cuando veas a la casualidad mover ficha en la partida
.
— ¡No pienso limpiar más en mi larga y desdichada vida! —Exclamó Miki, arrastrando sus pies hacia la puerta de salida del recinto. Mikuo, Miku y yo sonreímos con pereza antes de que abriera la puerta.
No había una mísera mosca molestando puesto que todo adolescente que estudiaba ahí había salido como manadas de hipopótamos del instituto una hora antes. Y nosotros cuatro habíamos desperdiciado una hora de nuestras patéticas vidas en cumplir nuestro injusto y duro castigo de limpiar la cafetería junto a Zatsune. Al principio pensábamos que sería sencillo y una hora nos sería suficiente, pero al final resultó todo lo contrario. Aunque nos repartimos el trabajo, Miki y yo recogiendo la comida del suelo, Miku y Zatsune pasando la fregona y Mikuo limpiando las mesas, parecía que antes nos moriríamos en el intento.
Saqué mi móvil mientras hablábamos y lo encendí. Mientras esperaba me uní a la conversación (que había surgido poco después, Dios sabrá cómo) sobre la lista de tíos Boom con Miki y Miku, quienes estaban decidiendo quién tenía mejor culo, Matsuda del grupo C o Daichi de segundo año de preparatoria.
— Es alucinante que hayáis creado una lista sobre los alumnos más sexys. —Comentó Mikuo en mitad de mi argumento sobre que Matsuda sumaba puntos ya que en educación física esas bermudas le favorecían demasiado.
Nosotras nos volteamos y le observamos con una ceja arqueada.
— Vosotros hacéis una competición sobre qué chica es más guapa también. —Le atacamos al unísono, consiguiendo que apartara la mirada sonrojado.
— Eso lo hacíamos cuando éramos más pequeños. —Se justificó en un susurro, aunque sabíamos que era pura patraña.
— Qué lástima que no puedas seguir haciéndolo. —Le picó Miki, sonriendo con picardía, captando la atención de Mikuo. Tanto Miku como yo nos miramos curiosas.
— ¿Qué insinúas? —Preguntó.
— Idiota, se refiere a que ahora que tienes novia no podrás participar en esa estupidez. —Puntualizó su prima, rodando sus ojos con pesadez mientras se aferraba a las asas de su mochila.
Miki y yo intercambiamos una rápida mirada. Sonreí con diversión antes de preguntar:
— ¿Celosa, Miku?
Amplié mi sonrisa victoriosa cuando escuché la risa de Miki y vi cómo el rostro de Miku de tintaba de un fuerte rojo.
— ¿¡Qué?! —Gritó con un tono bastante agudo. Oí a Mikuo soltar una pequeña carcajada—. ¡No hace gracia! —Miku golpeó con fuerza el hombro de su primo y Miki y yo nos adelantamos entre risas para intentar evitar los golpes.
Y así fue durante un breve tiempo, hasta que llegamos a un cruce, en donde los cuatro nos dividíamos para ir a nuestras casas. Miki y yo seguiríamos recto y ambos primos torcerían por otro camino.
— Bueno, mañana nos vemos. —Sonrió levemente Mikuo.
— ¿Sólo os vais a decir adiós? —Interrumpió Miku de golpe después de que yo me despidiera de Mikuo con un movimiento de mano—. ¿No os habéis dado todavía vuestro primer beso? —
Sonrió la idiota, haciéndome sonrojar, dejándonos pasmados a los tres.
— ¡No! —Exclamé a la vez que Mikuo dijo:
— Sí.
¡Maldito brócoli mentiroso! Me volteé a verle con los ojos casi sobresaliendo de mi roja cara. Él sonreía nervioso, observando a Miku, quién arqueó entonces ambas cejas, como si no se hubiera esperado esa respuesta.
— No me lo creo.
— ¡Estoy con Miku! —Saltó Miki de golpe, poniéndose dramática, con una mano en su pecho—. ¡Yo tampoco me creo que no nos lo hayan contado!
Yo me golpeé la frente con la palma de mi mano.
— ¡Eso es porque...! —Quise hablar, pero Miki me interrumpió.
— ¿Te daba vergüenza decirnos que chocaste tu frente con la de Mikuo intentando darle un beso?
— ¿Querías dar un beso francés, pero no tenías ni idea de cómo se mete la lengua? —Le siguió Miku.
— ¿El aliento te olía mal y eso te avergonzaba?
— ¿No sabes besar?
Un leve tic se produjo en mi ojo. Miku, incluso ella, con Miki, estaban formulando estúpidas hipótesis de por qué no les había dicho mi supuesto primer beso con Mikuo, quien estaba sin palabras a mi lado. Pero lo que más me había picado eran las últimas palabras de la prima de Mikuo. ¡Yo sabía besar, incluso mejor que ella!
— ¡Sé besar! —Y con eso y una leve recarga de adrenalina, tomé el cuello de la camisa de Mikuo y, poniéndome de puntillas para estar a su altura, junté mis labios sobre los suyos.
Estaba dando mi primer beso y en realidad, tampoco era tan malo. Los labios de Mikuo eran suaves y se moldeaban a la perfección con los míos. Y aunque parte de mí no lo quería admitir, en el fondo, se sentía realmente bien. Noté como las manos de Mikuo llegaron hasta mi cintura y me rodearon, haciendo que me sintiera más segura cuando nuestros cuerpos se juntaron por completo.
El 50% de mí deseó quedarse así por un buen rato, pero el ruido de una cámara y el flash fueron traducidas como una cachetada mental que hizo que abriera los ojos y me separara, levemente sonrojada, de Mikuo con menos suavidad de lo que quería. Delante de mis ojos, Miku parpadeaba boquiabierta y sonrojada, y Miki, con su móvil apuntándonos, al percatarse de que la estaba observando, lanzó su móvil hacia atrás, con otra sonrisa nerviosa.
— ¡Cre-creo que es hora de irnos! —Rompió el ambiente el propio Mikuo con una intranquila risa, antes de separarme de mí por completo con suavidad y acercarse a su prima para tomarla de un brazo, consiguiendo despertarla de su trance—. ¡Hasta mañana, eh! —Mi falso novio me sonrió bajo sus sonrojadas mejillas antes de despedirse de mí con un movimiento de mano que le devolví junto a otra sonrisa mía.
Aunque cambié mi expresión cuando me volteé y vi a mi pelirroja recogiendo su móvil.
— ¿Miki? —La llamé, intentando que mi voz sonara con el suficiente veneno posible.
Ella se tensó y la vi tragar duro.
— ¿Sí, querida? —Rio nerviosa.
— ¡Dame ese maldito móvil!
Ø
Llegué a mi hogar jadeando después de perseguir a Miki hasta la suya en busca de su dichoso móvil para borrar foto. Tomé una profunda calada de aire, buscando las llaves de papá en mi mochila para abrir la puerta.
— ¡Ya estoy en c...! —Pero apenas me dio tiempo a cerrar la puerta y avanzar dos pasos cuando fui embestida por Momo. No evité reír, sintiendo de nuevo su inquieta lengua lamiendo mi mejilla—. Me puedo acostumbrar a que me recibas así. —Hablé sonriendo ante su peculiar bienvenida.
Después de premiarla con varias caricias, me alcé y me quité las zapatillas a la par que lancé mi mochila al suelo. Al no oír nada, me extrañé. Sabía que mi padre había ido a trabajar al no ver aquella horrible furgoneta aparcada frente a nuestro garaje. Aun así, cuando yo llegaba, a veces estaba mi madre aprovechando sus vacaciones cantando a grito pelado mientras barría o hablando por teléfono y haciendo un recorrido turístico por la casa. Y ahora con la llegada de su hermana, el ruido debió de incrementarse por mil.
— ¿Mamá, tía Luka? —Pregunté, adentrándome en casa seguida de Momo. Pero cuando atravesé la puerta del salón, una mueca de incredulidad se instaló en mi rostro.
Mi madre estaba sentada sobre una silla, acariciando un gato de peluche y mi tía, con el pijama, en el sofá, acariciando una almohada.
La normalidad era inexistente en mi vida, definitivamente.
— ¿Qué puñet...?
— Te estábamos esperando, Kagamine Rin. —Me interrumpió mi madre fulminándome. Yo abrí mi boca para hablar de nuevo, pero me lanzó el peluche que, después de impactar contra mi rostro, acabó en las fauces de Momo. Mientras maldecía mentalmente a todo ser viviente y me acariciaba la frente, mi madre se levantó, cruzándose de brazos—. La directora me ha llamado. —Y entonces cada célula de mi cuerpo se heló y tragué duro al oír eso. Se ha enterado. Se acabó. La hemos cagado. ¡A la mierda todo!, el pánico comenzó a reinar mi mente—. ¿Qué es eso de una lucha de comida en la cafetería? —Me preguntó con un aura escalofriante rodeando su cuerpo.
— ¡Puedo explicarlo! —Hablé con rapidez, intentando que alguna excusa válida surgiera de entre mis pensamientos—. ¡Miku Zatsune empezó todo eso!
Mi madre arqueó una ceja antes de intercambiar una mirada con mi tía.
— La directora nos ha contado también el castigo que habéis recibido. —Intervino mi tía—. Y, tras hablarlo con los padres de Miki y Miku, nos pareció tan justo que hemos decidido no poneros castigo de momento. —¿Oían algo? Sí, era mis gritos de alegría al librarme de los salvajes castigos de la señora Lily Kagamine—. Peeero —continuó añadiendo una sonrisa, adelantándose a mis gritos de alegría—, sacarás a pasear a Momo cuando yo no pueda. —Sentenció dejándome con la boca colgando.
— ¿Qué? Pe-pero si Momo es... —Lo que impactó con mi rostro aquella vez fue su almohada.
— Lo sé, pero en la reunión que mantuve con Kasane sensei, me aconsejó que hiciera mis propios apuntes y me preparara porque me haría dar varias clases en las próximas semanas como sorpresa. —Dijo con una mejilla hinchada en una mueca de molestia, volviendo sus ojos hacia Momo quién seguía jugando con el peluche ajena a todo—. Si es así, habrá tardes en que no voy a tener tiempo de pasear a mi niña el tiempo que requiere.
Sonreí levemente, bajando la mirada para observar como su cola se movía de un lado a otro feliz.
Quizás no fuese tan malo, ¿no? La primera vez que la saqué no fue tan mal aunque... No evité sonrojarme un poco al recordar que me encontré a mi profesor de matemáticas con aquella blanquecina camisa y a su perra, quien se hizo buena amiga de Momo. Quién sabe, quizás me lo encontraría de nuevo y Momo y Haruko podrían jugar. Además, tía Luka confiaba en mí, me estaba dando la responsabilidad de alguien tan importante y amada como lo era su perra.
Quizás ese castigo no fuera precisamente eso.
— Te dije que Kasane sensei era el mismísimo satán. —Le recordé, agachándome a la altura de Momo para acariciarle el cuello.
No me hizo falta alzar la mirada para saber que mi tía sonreía.
— Ahora ves a bañarte que la casa comienza a oler a comida rancia. —Dramatizó mi madre, tapándose la nariz—. Y más te vale rezar porque esas manchas de tomate se quiten. —Añadió con esa cómica voz. Yo asentí, ampliando mi sonrisa antes de alzarme y correr hacia las escaleras.
Las subí de dos en dos hasta mi habitación. Saqué mi móvil del bolsillo de mi falda y, al conectarlo a la red de casa, comenzó a vibrar como loco. Abrí el WhatsApp y observé que el grupo de clase que teníamos había mandado media centena de mensajes, pero lo ignoré olímpicamente y me abrí el que Miki, Miku y yo teníamos. Casi solté una carcajada al ver cómo las dos comentaron cómo sus padres se habían enterado de la noticia. Por otra, tenía dos mensajes de Mikuo que decidí responder después intuyendo de qué se trataba y, por último, tenía otro de... ¿Rinto?
Rintonto
Sé que te habrás alegrado mucho de ver mis mensajes mi Rinnyyy
Algo se te cayó en el vestuario y no eran precisamente babas al verme, sino...
Abrí mis ojos como platos al reconocer mis llaves en la foto que me envió. ¿¡Cómo narices habían acabado ahí?! ¿¡Y por qué las tenía que haber encontrado él?! ¡Argh, demonios! Estaba segura de que iba a aprovechar eso para chantajearme, maldito Hanna Montana.
Ø
Normalmente, cuando una se baña, lo hace para despejarse de sus problemas y relajarse, pero por motivos de la vida, a mí no me funcionó aquella vez. Al contrario de dejar mi mente en blanco, lo que hizo fue llenarlo de más cosas si era posible. Todo lo que me había ocurrido en esa maldita semana era para hacer de ella un best seller o un maldito manga shoujo: la llegada de un profesor nuevo, el secreto de mi mejor amigo, nuestra falsa relación amorosa, la nueva amistad de Momo y Haruko, la noticia de que mi tía y Len se conocían, la llegada de mi tía Luka como profesora en prácticas y mi primer beso.
Sonreí con eso último inconscientemente.
Había dado mi primer beso con mi mejor amigo y tampoco me había disgustado. Me sentí segura en sus brazos y, a pesar de no haber sido en el sitio que siempre soñé (en mitad de un campo de naranjas al atardecer con un manto de estrellas en el cielo), había sido bonito.
Repasando bien todo esto, era alucinante lo que le podía ocurrir a alguien en una mísera semana.
Cuando salí del cuarto de baño envuelta en dos toallas, me dirigí a mi habitación y terminé de secar mi cuerpo para colocarme la ropa interior y mi pijama frente el espejo de cuerpo entero que tenía una de las puertas de mi armario. Me deshice de la toalla que cubría mi cabeza, dejando caer mi húmedo cabello como si de una cascada de oro tratase y observé mi reflejo.
Fruncí levemente el ceño, siendo imitada por ella. Por un momento, me pregunté si conseguiría enamorarme de verdad, si encontraría el amor puro. Y temí por unos segundos el quedarme sola y no tener a nadie con quien compartir mi vida.
Exageras, Rin. Hay mujeres que son felices sin parejas.
Suspiré y me froté la cara. Ahí estaba mi subconsciente para darme mi merecida realidad. Y tenía razón, pero yo era de las que imaginaban su vida romántica cada vez que leía algún libro. Quien se moría por vivir romances fantasiosos de novelas juveniles como el de Tessa con Jem o Tessa con Will, en la saga Cazadores de Sombras: los orígenes; vivir la increíble historia de Quentin y Margo en Ciudades de papel; o un amor profundo, con el que pueda pelearme mientras la descubro en todas sus facetas.
— Cuántos libros repletos de ficción destrozan con tanta facilidad la realidad. —Comenté en bajo, apartándome del espejo para ir a mi tocador y coger el peine.
Quizás, después de todo, logre conocer el amor, me auto consolé, peinado mi corta melena.
Justo cuando terminé la puerta tocó, pero antes de que diera permiso a quien fuere que estuviera detrás, oí cómo tía Luka preguntaba en alto por qué tocaba la puerta cuando esta era su segunda casa. La abrió sin esperar mi respuesta y vi su rostro asomarse por ella. Se había quitado las gafas, aplicado un poco de maquillaje y rizado las puntas de su cabello, aún agarrado en una coleta.
Aquellos factores pusieron en alerta mis sentidos.
Por favor, Dios o quien fueras, que no haya visita, supliqué mentalmente, juntando mis cejas. Mi tía sonrió y, como si hubiera leído mi mente, abrió por completo la puerta, mostrando a mis ojos el nuevo atuendo que había escogido. Un vestido negro que resaltaba su silueta y dejaba a la vista sus largas y perfectas piernas; una fina rebeca con estampados de flores cuyas mangas eran anchas y unas sandalias con plataforma rosas.
Por tercera vez, mi boca volvió a abrirse de par en par. ¿Cómo podía ser yo su sobrina y no haber heredado, como poco, sus piernas?
— Tienes dos minutos para arreglarte, cielo. —Me avisó y, antes de que pudiera preguntar quién osaba venir a casa, cerró la puerta.
— Maldita sea, ¿no me puedo quedar en pijama?
Suspiré antes de abrir mi armario y rebuscar entre la ropa. Lo que tenía claro era que buscaría lo más cómodo y que no me iba a poner un vestido por tres claras razones:
1.- Estaba en mi casa.
2.- Estaba en mi casa.
3.- No tenía un mísero vestido.
Decidí ponerme una sudadera gris ancha junto a unos vaqueros cortos y mis adorables pantuflas en forma de calcetines, agradeciendo el privilegio de que la casa contara con una instalación completa de bendita calefacción.
— Y rematas el día con una visita inesperada. —Le hablé a mi reflejo, sonriéndole—. Kagamine Rin, tu vida es más que una caja de sorpresas.
Y tanto que lo era, porque cuando bajé, a quien me encontré riendo junto a madre, fue la última persona que me imaginé ver en mi casa.
…
Actualizo cada siglo ahre :') Aunque por si les interesa, esto está bastante adelantado en Wattpad (maisxkura_)
Bueno, bueno, BUENO, spam apartes, ¿qué tal han estado todo este tiempo? ¡Espero que bien, fanfictioners! 3
*Mai se va a poner nostálgica, se aproxima un texto bastante abandonante, si están lo suficientemente aburridos, pueden hacer tiempo con esto. Han sido avisados*
Esta página realmente me trae muchísimos recuerdos, además de que tengo todavía fics pendientes y que, si la universidad me deja descansar un poquito más, quizás algún día continúe o los renueve por completo porque, tras repasarlos y releerlos varias veces, he visto que mi estilo de escritura, gracias a dios, ha mejorado bastante en comparación y eso me hace feliz, ya que al fin veo la evolución que tanto he esperadoooo.
Pero, si os soy completamente sincera, siendo Wattpad una aplicación muy (bastante) más cómoda a la hora de subir capítulos, tener controladas todas tus obras, comentarios, etc, creo que algún día haré la mudanza completamente ahí. No es que crea que Fanfiction sea una porquería ni nada por el estilo, después de todo, es mi cuna, fue aquí donde subí mi primer fanfic, donde me criticaron, donde conocí a grandes personas, donde me machaqué para mejorar capítulo por capítulo, solo que siento que no está siguiendo el ritmo que otras plataformas siguen y eso perjudica bastante.
Aunque queriendo explorar cada punto de opinión, también es bastante nostálgico que se mantenga en su formato y entiendo perfectamente que haya personas que vayan a quedarse aquí todavía, manteniendo con vida a la página y esa es una de las razones por las que todavía no puedo romper todo hilo con FF y quizás, aunque lenta y perezosa, continúa actualizando cada siglo y medio, jé
Si han llegado hasta aquí, se han convertido automáticamente en mis ídolos
¡Muchísimas gracias por todo, que la vida os sea precisísisisisima!
Un suuuper mega ultra abrazo virtual,
mai
