Capitulo 12: Indiferencia

Ya habían pasado dos meses desde el 28 de Marzo, el día de la muerte de Charlie, en ese tiempo pasaron varias cosas; Al día siguiente Luna fue a La Madriguera a la sepultura de Charlie junto a Arthur y Bill, ese día se reconcilió con Ginny, pues Ginny le contó todo sobre el chico con el que estaba el día en que Luna fue con Harry. La boda de Remus y Tonks se retrasó hasta cuatro meses más tarde debido al ataque en Noruega, el que hubo en la compañía Grunnings y uno más leve que ocurrió en un barrio muggle ese mismo día, fueron a la mansión Lupcror pero no encontraron a nadie ni nada, una semana después hubo un ataque de hombres lobo en Wark y murieron tres muggles, a principios de Mayo hubo un ataque de gigantes en Plymouth y en el departamento de Relaciones Muggles hubo un caos tremendo por los múltiples ataques muggles, primero por borrarles la memoria a todos los muggles y luego por las marcas tenebrosas que aparecían en todos lados. En Nueva York las cosas no estuvieron mejor, los trasladores hacia Inglaterra fueron cancelados y las aerolíneas hacia el mismo destino no trabajaron durante ese tiempo, por lo que Pi y Tom no pudieron irse al momento hacia Londres ya que aparte de no conseguir el permiso, el ministerio de EUA vigilaba constantemente las alteraciones mágicas de los habitantes magos, las cosas estaban muy mal y pronto se pondrían peor.

-Hola Ginny-Saludó Remus cuando entraba en el despacho de Ginny

-Hola Remus-Saludó ella secamente mientras leía unos reportes de los robos que había efectuado Serpens

-Por favor Ginny, ríete un poco al menos, ya han pasado dos meses desde "El jueves tenebroso" y tú sigues siendo así de fría-

-Remus, estoy trabajando, no molestes con niñadas-

-Ginny, a Harry no le hubiera gustado verte así-

-A Harry no le hubiera gustado verme triste-

-Estás peor que triste, pareces un inferi petrificado-

-Pásame esos informes que están a tu derecha por favor-Dijo ella sin prestar atención

-Es imposible tratar contigo, a tu familia no les gusta…-

-Basta Remus, si viniste a sermonearme sobre cómo estoy actuando durante estos días puedes irte por la puerta por la que entraste-

-Está bien, solo venía a decirte que Ojoloco te mandó llamar y que Tonks quiere que vayas a casa en la tarde…adiós-Y salió del despacho dejando a Ginny metida en sus papeles

Se encontraba metida en los informes de ese día (30 de Mayo) sobre los ataques de los gigantes a Plymouth, habían destruido tres hoteles y habían causado las muertes de ocho muggles, el Departamento de Relaciones Muggles lo encubrieron con el arrasamiento de un tornado. Los ataques de Serpens en diferentes partes de Europa y algunas de Asia al recolectar los ingredientes de la poción y algunas matanzas a varias compañías muggles por parte de un mortifago misterioso.

-Las cosas no podrían estar peor-Dijo Ginny al terminar el informe, en eso la puerta fue abierta y entró Luna

-Ho-hola Ginny-Dijo nerviosa, pues se sentía muy apenada por su anterior comportamiento

-Ah…hola, siéntate Luna-

-Este… ¿Qué tal tu día?-Preguntó Luna

-Igual que siempre- Respondió secamente

-Sí, eh… ¿Quieres ir a almorzar al callejón Diagón?-

-No lo creo, quiero terminar con estas cosas para ir con Dumbledore, todavía no ha encontrado el Salón de la Unión-

-Oh, pues… si cambias de parecer te espero en mi despacho-

-Claro-

-Nos vemos Ginny-

-Adiós Luna- Y se fue

-No van a entender que lo que más me importa es capturar a esos mortifagos y hacerlos pagar- En ese momento una lechuza entró por la puerta y depositó en el escritorio una pluma roja, para ser más precisos una pluma de fénix. Ginny abrió los ojos como platos y salió corriendo de su despacho con la pluma en la mano, dobló un pasillo y entró en el despacho de Remus.

-Ah, ya estás aquí ¿Qué es lo que pasa?-Preguntó Remus, Ginny solo le mostró la pluma y Remus se levantó y fue por su varita a una estantería.

-Deberías tener tu varita siempre contigo-Le recriminó Ginny

-Menos palabras y más acción-Dicho esto salieron del despacho y se dirigieron al de Ojoloco

-Ah, señorita Weasley, me alegra que…-

-No hay tiempo Moody, Dumbledore nos mandó llamar, solo venimos para utilizar el portal y para que llames a Ron-Le cortó Ginny

-Eh…sí, claro…Signus Ronald-

-¿Qué pasa Moody? Jimmy está mostrándome los artefactos tenebrosos que confiscaron-

-Tu hermana te habla, dice que es importante, algo sobre Dumbledore-

-Voy para allá-

-Bien…Signus End-

-¿Y bien?-Preguntó impaciente, Ginny

-Dice que viene para acá-En ese momento entró Ron por la puerta jadeando

-¿Qué…es…lo que…pasó?-

-Dumbledore nos llama, avísale a Hermione, yo le avisaré a Neville y a Luna-

-¿Crees que sea por lo del Salón de la Unión?-

-Puede ser, ahora ve y avísale-Y dicho esto salió del despacho

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Era una tienda algo extraña, tenía todo tipo de objetos raros colgando del techo, tazas, teteras, cabezas reducidas, varitas rotas, copas de oro, plata y bronce, cuernos de animales y hasta uno que otro animal disecado, el lugar estaba cubierto de telarañas y polvo, en una pared estaba apoyado un gran ropero de una pieza, de pronto se vio una luz azul y aparecieron dos personas, una mujer con pelo rizado y castaño, profundos ojos grises y la piel blanca junto con un hombre bajito, de pelo negro azabache y ojos color miel.

-Demonios Tom, debiste ser más cuidadoso al haber hecho el traslador…¿En dónde estamos?-Preguntó la mujer

-No lo sé, solo pensé en el callejón Diagón y aparecimos aquí…¿Por qué tú tienes la poción multijugos y yo no?-

-Porque a ti no te van a reconocer, a mí me reconocerían enseguida-

-Oye, ven a ver esto, está muy raro "main maudite"…es francés-Dijo Tom señalando un guante de aspecto putrefacto

-No me digas que nos trajiste hasta Francia-Replicó Pi

-No lo sé, aquí dice más "jeter sa malédiction sur qqn, loc baguette magique"-

-Mano maldita, echar una maldición a alguien, sin varita mágica…eso es lo que dice, debe ser magia oscura-Dijo Pi

-¿Les puedo ayudar en algo?-Preguntó de pronto un hombre de pelo castaño con un poco de barba, ojos grises y ropa andrajosa

-Sí…eh…¿Me podría decir en dónde estamos?-Preguntó Pi

-Oh, claro, están en el callejón Knockturn, más precisamente en Borgin & Burkes-

-Oh, claro ¿Usted quién es?-

-Naru Trenock, trabajaba para el encargado pero hace un año que murió y yo me encargo del negocio-Dijo mirándola con lujuria, pues Pi tenía un muy buen cuerpo aún utilizando la poción multijugos

-Eh…bueno…nosotros…ya nos vamos-Dijo Tom algo temeroso

-¿Se van¿No piensan echar un vistazo a la mercancía?-Preguntó Naru muy molesto

-Eh…bueno, un pequeño vistazo no nos hará mal-Dijo Pi

Tom la miró con el seño fruncido y se apoyó en una pared, Pi fue recorriendo las estanterías viendo todo tipo de objetos extraños, cabezas reducidas, varios escarpelos, copas, guantes, pociones, cofres, roperos, baúles, colmillos de animales, pieles de reptiles, y por último los libros, veía los títulos que tenían estos, Las Artes Oscuras y sus Secretos, Cómo Maldecir a un Enemigo de Por Vida, Pociones Oscuras de la India, Maldiciones Japonesas y sus Utilidades y por último, Sortilegios, Objetos, Pociones y Otras Cosas Importantes de la Magia Oscura. Pi tomó el libro y comenzó a ver la parte de atrás, en ella venían los capítulos y las diferentes cosas que se explicaban:

Pociones Poderosas

Ingredientes Secretos

Lenguas Oscuras

Hechizos y Encantamientos

Maldiciones Imperdonables

Cómo Revivir a los Muertos

Cómo Controlar la Naturaleza

Horrocruxes

Vida Eterna

El Alma y sus Utilidades

Pi quedó cautivada inmediatamente por ese libro, había más cosas que explicaba en él pero solo bastó con esas diez para querer comprarlo, si encontraba a Harry Potter pronto podrían darle fin a la pesadilla que representaban los mortifagos, si no lo encontraba, la información con que se haría sería muy útil en el futuro, fue al lugar donde se encontraba Naru y le mostró el libro, él abrió los ojos como platos y abrió ligeramente la boca

-Quiero este-Dijo Pi, a lo que Ton también abrió los ojos como platos, desde que había conocido a Pi ella le había dicho cuanto odiaba las Artes Oscuras, era muy extraño ver que ella comprara algún artefacto tenebroso.

-Son 50 galeones y 11 sickles-Dijo Naru, Pi buscó en su bolsillo y sacó ocho monedas grandes de oro y dos un poco más chicas de plata

-Ocho Terrones de oro y dos Paladines de plata, es dinero americano pero vale más que el de aquí-A Naru le brillaron los ojos y tomó las monedas

-Bien, pueden irse-

Pi y Tom salieron de la tienda, Tom miraba con desconcierto a Pi y ella solo veía el libro como si fuera un tesoro invaluable y le acariciaba la portada con la mano, caminaban sin rumbo alguno, ni siquiera sabían en dónde quedaba la salida al callejón Diagón, iban tan distraídos; Tom mirando curioso el trato de Pi hacia el libro, lo acariciaba como a una criatura malherida y ella fuera la encargada de cuidarla durante su recuperación y Pi observando la portada del libro y repasando cada uno de los temas que tenía. Iban tan distraídos que chocaron con un hombre, era alto, vestido con ropa muy cara, de pelo largo y blanco platinado, de ojos grises penetrantes y una mirada fría y presumida, cejas finas y ligeramente levantadas, labios delgados y llevaba un pequeño bastón con la cabeza de una serpiente hecha de plata, la camisa era negra y de cuello alto, de pantalones negros y un collar con una serpiente en forma de "S"

-Fíjense por dónde caminan, no es conveniente que se topen con personas no muy amables como lo soy yo-Dijo el hombre dirigiendo una mirada parca a Pi, ella solo lo veía con el ceño algo fruncido y Tom lo miraba con miedo

-Lo lamento, venía enfrascada en mi libro, soy Pi Sainteclairage ¿Con quién tengo el gusto?-Dijo ella extendiendo su mano, el hombre solo la vio con una ceja levantada y luego la estrechó.

-Lucius Malfoy-

-Malfoy…¿Dónde he oído ese nombre?-Dijo Tom, Pi solo le dio un leve pisotón sin que Lucius lo viera y se volvió a este.

-Encantada de conocerlo, Sr. Malfoy, me retiro-Y dicho esto se fue junto con Tom hacia una pequeña entrada a otro extraño callejón.

-Extranjeros, apuesto a que no son sangre limpia, ni siquiera conocían el apellido Malfoy-Dijo Lucius y se alejó perdiéndose entre la multitud

Pi y Tom caminaban por el pequeño callejón repleto de magos, los dos estaban muy nerviosos, se habían topado con Lucius Malfoy, un mortifago muy peligroso y uno de los más leales a Lord Voldemort en sus tiempos de gloria, era muy probable que estuviera al mando de Alan Tanner. El día se tornó muy frío de un momento a otro, el cielo, antes azul claro y con pocas nubes, era en ese momento de un color grisáceo y con muchas nubes negras, Pi y Tom se miraron confundidos, oyeron a un par de magos de mala pinta hablar en casi susurros cerca del pub "Crasux Bar".

-Esos dementores me están chocando, vienen cada día a vigilarnos-

-Lo sé, el otro día casi le dan el beso a un amigo mío, no te imaginas lo que…-

Pi y Tom se miraron asustados, no podrían estar en una situación peor, estaban en un lugar donde varios magos oscuros iban a comprar cosas, se habían encontrado con Lucius Malfoy, dementores iban seguido al callejón Knockturn y no sabían la entrada hacia el callejón Diagón. Pi estaba más que asustada, ella había visto morir a su madre a los cuatro años, a su padre y abuelo a los siete y a varios primos a los 19, esos no eran recuerdos muy bonitos y estaba segura que serían los primeros que esos horribles seres le harían recordar-

-Pi, debemos salir de aquí, odio los dementores-

-Yo también Tom ¿Sabes aparecerte?-

-Sí, solo agárrate a mí-Pi se abrazó a Tom todo lo que pudo y de inmediato sintió cómo era llevada por un tubo muy estrecho hacia otro lugar, apareció en otro callejón un poco más poblado, pero a diferencia del callejón Knockturn éste estaba claro y no había tantas personas con ropas desgarradas ni de mal ver, el calor era moderado en ese lugar y el cielo conservaba su color azul celeste junto con algunas nubes blancas esparcidas a lo largo de todo el cielo, la gente que pasaba por el lugar los saludaba y varios sonreían, pero eso no quitaba ese pequeño rastro de preocupación en los ojos, caminaron por el callejón Diagón hasta llegar a una tienda llamada "Olivander's", entraron sin rodeos y se quedaron observando las estanterías llenas de cajas alargadas no muy acomodadas, al frente de ellos había una niña de unos once años agitando una varita mágica al momento de que un tintero explotaba y bañaba a un hombre pequeño, calvo y con ojos negros, era muy arrugado y tenía unos lentes de media luna, después le entregaba a la niña otra varita y de ésta salían algunas chispas doradas, una mujer se acercó a ella y la abrazó, le dio al hombre unas cuantas monedas y salió por un lado de Pi y Tom.

-Buenas tardes, soy el Sr. Olivánder ¿En qué puedo ayudarlos?-Dijo el hombre, Tom se acercó a él y miró la pila de varitas mágicas que estaba en su escritorio

-Buenas tardes…eh…¿hay algún lugar por aquí en el que nos podamos quedar?-

-Sí, pero este no es el lugar, aquí solo vendo y reparo varitas, sigan derecho el callejón y llegarán al Caldero Chorreante-

-Oh, bueno, gracias-

-Disculpa ¿Me permitirías ver tu varita? Por lo que puedo ver de ella tienen un acabado excepcional-Le dijo Olivánder a Tom, pues llevaba su varita como si fuera una pistola atorada en el resorte del pantalón

-Eh…claro-Dicho esto le entregó la varita y Olivánder comenzó a examinarla minuciosamente

-Vaya, madera de sauce, 25 cm, inflexible y fibra de corazón de dragón, un trabajo excepcional, pero dime ¿Te funciona bien?-

-Eh…sí, claro, me funciona muy bien…solo con los encantamientos de desarme me falla un poco-

-Ya veo ¿Es esta la varita de algún familiar tuyo?-

-Era de mi abuelo-

-Deberías conseguirte una varita propia, nunca se obtienen muy buenos resultados con la varita de alguien más que con la propia-Dijo Olivánder

-Sí…eh…bueno, lo pensaré, gracias de todos modos-Dicho esto salió junto con Pi hacia el Caldero Chorreante

-¿Quién se ha creído ese viejo loco? Decirme que necesito otra varita, con esta puedo hacer todo muy bien-Decía Tom viendo su varita, tenía varias astillas en la parte superior, se podría jurar que había algo de pegamento muggle en la parte de en medio y una pequeña grieta se abría en el mango.

-Al menos tú tienes varita-Murmuró Pi

-Oh, vamos Pi, tú puedes hacer cosas que yo no puedo, y sin varita-

-Pero las cosas que tú haces yo no las puedo hacer…mejor sigamos nuestro camino, quiero llegar pronto al Caldero Chorreante-

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En el Cuartel de Aurores había mucha calma, demasiada para los días actuales, el ambiente era templado, los días anteriores se vivieron días de mucho calor debido a los magos que corrían de un lado a otro llevando los informes de las variadas misiones que se llevaban a cabo y por consecuencia, los aurores que salían directo a la zona de aparición y a los portales para llegar a sus destinos. En ese momento todos descansaban en los sillones de sus respectivos despachos, desde el viejo Dawlish hasta el joven Robert, todos y cada uno de los aurores estaban sentados en sus sillones en su merecido descanso; menos cuatro aurores, una mujer castaña embarazada y un herbólogo de pelo negro, estas seis personas corrían presurosas hacia las chimeneas que había al final de un largo corredor, al frente Ginny Weasley, con la mirada más fría que se pudieran haber imaginado en el rostro angelical de esa chica, con una mirada llena de decisión y su largo cabello pelirrojo ondeando detrás suyo, Hermione Weasley, Ron Weasley y Luna Longbottom le seguían el paso y detrás de ellos venían Remus Lupin y Neville Longbottom, ambos con rostros sudados y con dos mochilas cargadas de varios objetos. Llegaron hasta una de las chimeneas, en la parte derecha había un pequeño bote con polvos flu y en la parte interior había un pequeño cuadrito plateado.

-Bien, hemos llegado, ahora iremos a Hogwarts por polvos flu, Dumbledore ha desactivado todos los portales de la escuela-Dijo Ginny

-Déjanos…descansar, hermanita-Dijo Ron

-No hay tiempo Ronald, tenemos que ir todos juntos-

-Bien, ya vamos-Dijo Remus al momento en que agarraba polvos flu y los echaba a la chimenea-¡A Hogwarts!-

Uno a uno fueron pasando por la chimenea y nombrando el destino, no hubo otro destello en la habitación más que el de la chimenea al activarse para transportar a los magos, Hermione tuvo algunos problemas pues estaba embarazada de cuatro meses y titubeaba en entrar o no, al final aceptó entrar pero con la ayuda de Ron, Ginny fue la última en irse, pues se quería asegurar que nadie se quedara, a veces olvidaba que era Remus el que debía dirigirlos y no ella, había tomado un carácter rudo desde la muerte de Charlie, todos los Weasley habían cambiado, pero ella había sido la más afectada al ver cómo Draco apuntaba y mataba a Charlie, ahora sabía lo que sentía Harry cuando veía a alguien morir y sabiendo que él pudo evitarlo, la culpa le carcomía las entrañas y hacía que sufriera más de lo que demostraba

Aparecieron en el despacho de Dumbledore, había cambiado mucho a lo largo de los años, ahora había una especie de espejo en el centro del despacho, en él se podían apreciar los terrenos de Hogwarts y el castillo visto desde el aire, Ginny se acercó al espejo y se le quedó mirando fijamente, tenía un aura extraña que incitaba a verlo más de cerca, lo tocó suavemente con la mano y sintió el frío vidrio en sus dedos, la sensación era extraña, no se sentía como un sólido común, tenía la sensación de estar tocando la superficie de un agua viscosa y resbaladiza, no tenía absolutamente nada de fricción, la imagen del castillo se distorsionaba ante el tacto y se veían como si le dieran una pincelada a una pintura fresca y esta se auto-arreglara, siguió tocando el vidrio y sintiendo esa extraña sensación, solo fue hasta que pudo divisar a Dumbledore saliendo de una puerta cercana a una estantería con varios cachivaches metálicos.

-Ah, señorita Weasley, buenas tardes…veo que viene acompañada-Dijo Dumbledore con una sonrisa, la cual Ginny no devolvió

-¿Para qué nos mandaste llamar, Albus?-Preguntó Remus

-Bueno, Minerva ha encontrado lo que parece ser la entrada al Salón de la Unión, no lo sabemos en verdad, pero los mandé llamar de todas maneras-

-Espero que lo sea, Albus, no me gustaría haber venido en vano y haber dejado la persecución de Serpens-Dijo Ginny

-Oh, claro, de cualquier modo su visita no será en vano, puesto que Severus ha descubierto la lista de los ingredientes de la poción-

-Eso es alg…un momento ¿Cómo sabe sobre la poción?-Dijo Ginny

-Por favor, señorita Weasley, soy un mago experto en Legeremancia y por lo que pude apreciar sus barreras de Oclumancia no son muy fuertes-

-Sí, claro, ahora llévenos a la supuesta entrada-Dijo autoritariamente

-Ginny, debes tener más respeto, es Albus Dumbledore a quien le estás…-Dijo Ron pero Ginny lo calló de inmediato

-No me interesa si es al mismo Merlín a quien le estoy hablando, a mí solo me interesa descubrir las cosas pronto-

-Ginny, no me gusta que uses ese tono conmigo-

Ginny comenzaba a molestarse, apretó los puños con fuerza tratando de guardar la calma, pero le exasperaba que Ron y los otros Weasley o personas conocidas pudieran estar tan calmados en tiempos como ese, miró a Dumbledore quien tenía una sonrisa, eso era el colmo, ese viejo estaba muy tranquilo ahí sonriéndoles como si nada pasara, comenzó a molestarse aún más y una lámpara que estaba en el escritorio del despacho explotó en pedazos, Dumbledore sonrió aún más pero los otros estaban asustados, el primer mes habían experimentado un gran enojo de Ginny al insultarla por su comportamiento frío y había hecho explotar el motor de un auto muggle que estaba cerca y había empujado a Ron con magia hacia una cerca de madera, el comportamiento de Dumbledore no estaba ayudando en nada, seguía ahí parado como si nada estuviera pasando y Ginny dejó que saliera un poco más de magia elevando el escritorio y algunas otras cosas del despacho.

-Ginny, tranquilízate-Dijo Remus, Ginny respiró hondo y las cosas volvieron a su lugar

-Vaya, al parecer hay alguien más con un incremento de magia sorprendentemente elevado, quién lo diría-Dijo Dumbledore y soltó una risita

-Llévanos ahora mismo a la supuesta entrada-Ordenó Ginny y al instante entró Severus Snape y Minerva McGonagall

-¿Qué modales son esos señorita Weasley?-Dijo McGonagall muy indignada, si había algo que no toleraba era que le faltaran al respeto a Dumbledore

-Es igual a Potter, arrogante, testaruda, orgullosa, se cree la gran cosas solo por haber...UGH-No había terminado de decir la frase pues había sido lanzado por los aires hacia el techo cuando Ginny le había apuntado con la varita.

-No vuelvas a insultar la memoria de Harry, Snivellus. Si alguien es arrogante ese eres tú-Le dijo aún sosteniéndolo en el techo

-¡Bájeme ahora!-Gritó Snape

-Como quiera-Con un movimiento de la varita, Snape comenzó a bajar lentamente y cuando estaba a un metro y medio del suelo cayó pesadamente haciendo que Ron tuviera que ocultar la risa con una tos.

-Bueno, los llevaré ahora mismo, pero esperen un momento ¿Qué es lo que sucede Minerva?-

-Bueno, Snape trae algo de información sobre Snipes-

-Ah, sí, es cierto, dime Severus ¿Qué has averiguado?-

-Está aquí para vigilar todos sus movimientos, le he dado una poción para dormir en su poción multijugos, la esconde debajo de su cama…aún no entiendo porqué lo deja quedarse sabiendo que no es Filius sino un mortifago-

-Bueno, mis razones prefiero guardármelas para mí mismo-

-¿Hay un mortifago en la escuela?-Preguntó Remus

-Sí, pero debemos dejarlo aquí, no será de mucha utilidad para después, por ahora vayamos a la entrada-

Ginny y Remus se quedaron muy contrariados por la actitud de Dumbledore pero decidieron dejarlo así, si Dumbledore dejaba que el mortifago se quedara en la escuela tendría sus razones, Snape le mandó una mirada de odio a Ginny y esta le sonrió burlonamente al momento de salir del retrato, Snape se volvió a McGonagall y se sacudió ligeramente la túnica.

-Esa es igual a Potter, ya veo porque se fijó al instante en que lo vio-

-Oh, cállate Severus, tú mismo te entristeciste cuando te enteraste de la muerte de Harry, no salgas con esos odios añejos porque no te quedan-

Dumbledore, Ron, Remus, Luna, Hermione, Neville y Ginny caminaban presurosos por los pasillos de Hogwarts ante las miradas curiosas de los alumnos, hubo unos de séptimo año que le silbaron y piropearon a Ginny y a Luna, Neville estaba a punto de voltearse hacia ellos pero Ginny solo dirigió su varita hacia atrás por encima de su hombro y los chicos cayeron hacia un estanque de lodo que había aparecido al instante causando las risas de varios alumnos presentes, Neville solo sonrió y siguió su camino dificultosamente portando consigo una de las pesadas mochilas, llegaron hasta una multitud de alumnos que entraban a un aula con el fondo de un bosque, dentro se hallaba Firenze el centauro, Ron y Hermione lo saludaron y pasaron dificultosamente por la multitud, siguieron su camino hasta llegar a un tapiz con el símbolo de Hogwarts, Dumbledore hizo unos complicados movimientos con la varita y la pared de enfrente se abrió, los siete entraron al instante y pudieron divisar una pequeña habitación con lo que parecía tener una réplica exacta de los cuatro relojes de las casas, solo que en la parte superior de dos de los relojes había dos insignias y en los otros dos había dos espacios vacíos. Las insignias que había en los dos relojes eran las de Hufflepuff y Ravenclaw, un águila con un fondo amarillo en el reloj de Hufflepuff y un tejón en un fondo azul en el reloj de Ravenclaw.

-¿Traes las insignias, Ron?-Preguntó Ginny

-No, las traigo yo-Respondió Hermione y se las entregó a Dumbledore, colocó la insignia con el basilisco en fondo rojo en el reloj de Gryffindor y la del león con fondo verde en el reloj de Slytherin, de inmediato se escuchó un clic y todas las insignias brillaron pero no ocurrió nada.

-¿Qué es lo que pasa¿Por qué no ocurre nada?-Preguntó Ron

-Las entradas están en las salas comunes, no está aquí, vengan, la más cercana es la de Hufflepuff-Dijo Dumbledore

Salieron del Salón de la Unión y se encaminaron hacia el pasillo que dirigía a las cocinas

-Vaya salón, apuesto a que mi cuarto es más grande que ese "salón"-Dijo Ron

Pasaron de largo la entrada de las cocinas y doblaron hacia la derecha hasta encontrarse con un cuadro de un cocinero con un cuchillo y un cerdo asado delante de él, miró a los presentes y colocó el cuchillo a un lado del cerdo, se levantó de la silla y dejó verse ante todos, era un hombre gordo, vestía con un delantal amarillento y manchado de grasa, tenía unos pantalones negros y su cara estaba poblada de bigote y barba, les sonrió a los presentes y se inclinó ante ellos.

-Contraseña-Dijo con voz chillona

-Pastelito de Nuez y Soya-Dijo Dumbledore y Ron hizo una mueca de asco, el retrato se abrió y pudieron pasar por él

La Sala común de Hufflepuff era grande, había varios alumnos sentados en los sillones del lugar y platicaban entre ellos, cesaron sus platicas al ver al director en la sala, todos, sin excepción, se levantaron del lugar en donde estaban sentados y se inclinaron ante el director coreando un "Buenos días profesor Dumbledore".

-Buenos días muchachos, sigan con sus actividades-Dijo Dumbledore amablemente y los alumnos regresaron a lo que estaban haciendo

Dumbledore los guió hasta una pared con el tejón de Hufflepuff pintado en ella, lo tocó con su varita y un pequeño agujero apareció a la altura de la cabeza

-Me gustan los gusanitos agridulces-Dijo Dumbledore y el pequeño agujero comenzó a agrandarse hasta llegar al tamaño en donde pudieran caber

-Por favor, entren-Dijo Dumbledore haciendo pasar a todos, les sonrió a los alumnos y con otro toque de su varita hizo cerrar la puerta

Caminaron por un túnel de piedras duras y solamente iluminado por algunas antorchas a su alrededor, a lo largo del camino había varios retratos vacios y polvorientos, las telarañas no faltaban en el lugar y una que otra sabandija se escurría en el piso, un murciélago pasó volando frente a ellos y Luna soltó un pequeño gritito, siguieron su camino por el túnel y doblaron hacia la izquierda, después siguieron unas escaleras que iban hacia arriba y se detuvieron frente a una pared, Dumbledore dijo la misma frase que al principio y la pared se abrió de inmediato, todos entraron por ella y siguieron por un camino idéntico al anterior, hicieron dos curvas hacia la izquierda y una hacia la derecha hasta que por fin se detuvieron en una puerta pintada de color amarillo, Dumbledore giró el picaporte y todos se quedaron maravillados ante su interior.

Nota del Autor:

¡Feliz Navidad Retrasada! Bueno, ya he vuelto y les traigo éste capítulo como regalo atrasado de Navidad, el primero de Enero pondré el siguiente capítulo para compensar el tiempo perdido, espero que se la estén pasando bien. Bueno, por ahora no hubo mucho que contar, en el siguiente capítulo se revelarán algunas cosas muy interesantes del pasado de Harry y sobre la poción, bueno, aquí está el adelanto (Aunque no sé para qué se los pongo si voy a actualizar en dos días).

2 de Febrero del 2002

Estos meses han sido un infierno, el 28 de Enero, Neville ha intentado crear un antídoto para la maldición del hombre lobo y utilizó a Remus como "objeto de prueba", todo le ha salido mal, en la noche se transformó y estuvo muy agresivo, algo cambió en él, su pelaje se volvió negro, los colmillos le crecieron más de la cuenta y se puso más musculoso, por suerte lo tuvo en una cámara asegurada, de seguro Neville no habría salido con vida si Remus hubiera estado suelto. Hoy nos han avisado que dentro de unos meses partiremos a Rusia para la misión Lestrange, originalmente iba a ser en este mes pero la han retrasado por el embarazo de Luna, ya saben que va a ser niño, me parece que le pondrán Magorian, Magorian Frank Longbottom.

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-Harry no está muerto-Dijo ella con una sonrisa, se volvió a Remus quien la veía confundido y ella le sonrió aún más.

-Harry no está muerto-Repitió, Remus solo la miró triste.

-Ginny, eso es imposible, encontramos su cadáver-

-Eso no importa, pudo haber sido alguien con poción multijugos, así como Barty Crouch Jr. Los mortifagos debieron darle la poción a alguien y

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-¿Qué debo hacer para dominar la magia sin varita?-

-Bueno, primero que nada debes controlarla, este día has liberado mucha magia accidental con solo unas cuantas molestias, no me imagino cuánta liberarías cuando estés muy enojada o muy eufórica-

-Yo puedo dominar mis sentimientos-

-No es cuestión de sentimientos, es cuestión de autocontrol, puedes sentirte muy enojada sin liberar magia, claro, eso solo si aprendes a controlarte-

-Como usted-

-Bueno, al principio yo liberaba una gran cantidad de magia

El siguiente capítulo se llama El Diario y el Aula Maestra.

PD. He estado pensando y les quiero preguntar algo, recientemente leí un fic llamado El Ultimo Horrocrux y al final de los capítulos la autora puso una especie de diccionario de las palabras raras que ponía, ahora, yo les pregunto si ustedes quieren que yo ponga una especie de diccionario pero de los hechizos que inventé y de las criaturas u otras cosas que me pregunten (Utilidades, efectos, comportamiento en el caso de las criaturas, formas, etc.), eso sería después de los adelantos, contéstenme en sus Reviews.