Capítulo 19: Desde La Oscuridad

El cielo estaba despejado y el Lord iba a toda velocidad en su escoba por los aires de los bosques de Irlanda, había pensado aparecerse directamente en la calle Tersus y matar de la impresión a los Dursley pero decidió ir en escoba y aterrorizar unos cuantos pueblos muggle. Hacía años, el matar muggles o el simple hecho de matar lo consideraba una aberración ¡Merlín sabía que sólo desde hacía meses le había encontrado el sabor a matar! Y eso sólo porque se convirtió en el Lord de los mortifagos. Sonrió al ver un poblado cercano, Dundrum. Era un pueblo algo urbanizado, pues se podían ver algunas carreteras, postes de luz y autopistas en él. El Lord se detuvo un momento y sonrió de forma macabra, sacó su varita y lanzó cinco rayos de color rojo a distintas partes del pueblo, causando explosiones en los lugares de impacto y por ende, tumultos de gente corriendo despavorida, el Lord se rio burlándose de los muggles que corrían y aceleró el paso nuevamente para llegar a Londres. Fue entonces cuando sintió que su varita vibraba en una forma suave y una voz aparecía en su cabeza.

-Mi Lord, Lucius ya ha sido nombrado Ministro de Magia-El Lord tomó su varita y la puso en su boca.

-Excelente, todo va de acuerdo a lo planeado, Serpens-

-Bien, otra cosa es que el licántropo Remus Lupin ha sido elegido como Jefe de Aurores… creo que eso será un problema para nosotros-

-Bah, no tiene importancia, si nos causa problemas lo mataremos-

-Bueno, si usted no me necesita, me despido-

-Espera, Serpens… quiero que lleves a cabo una misión muy importante-

-Dígame, mi Lord-

-Tú y otros tres mortifagos, los que te resulten de mayor confianza, encárguense de secuestrar a Ginny Weasley, pero una cosa te voy a advertir… no quiero que dañen a los demás Weasley cuando la secuestren ni a nadie que esté cercano a ella, por lo que me refiero a que por nada del mundo utilicen el Avada Kedavra o algún otro hechizo o maldición dañina, sólo aturdidores ¿Quedó claro?-

-Sí, mi Lord-

-Eso háganlo mañana en la noche justo después de que Draco se vaya a Azkaban-

-Como usted ordene-

-Bien, puedes cortar ya-

La varita del Lord emitió un pequeño resplandor de color dorado y él la metió de nuevo en el bolsillo, vio hacia el frente y divisó otro pueblo muggle, sonrió malévolamente y aceleró más, no sin antes matar unos cuantos muggles en el pueblo.

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Todos tenían expresiones diferentes en sus rostros, Hermione de incredulidad, Remus de enojo al igual que Tonks, Ron y Ginny se mostraban serios.

-Bueno. ¿Nadie va a decir nada?-Dijo Corvus con una sonrisa en el rostro.

-¿Qué hay que decir? Un asesino está en mi casa, por no decir que no me dejan arrestarlo como se debe ¿Alguien quiere explicarme lo que está sucediendo aquí?-Exclamó Remus completamente exasperado.

-Mejor cierra el pico, Lupin. Weasleys, sería mejor que nos fuéramos a otro lugar libre de aurores hostiles-Dijo Corvus y se levantó, al instante el sillón que había convocado desapareció.

-¿A dónde?-Dijo Ron. Corvus esbozó una burlona sonrisa.

-Mi casa-Tomó polvos flu y los echó en la chimenea-¿Qué esperan, que Voldemort reviva? Entren ahora-Dijo y los tres Weasley entraron.

-Esta no será la última vez que nos veamos, Black-Dijo Remus, Corvus lo volteó a ver y esbozó otra sonrisa.

-Estoy de acuerdo-Dijo y se metió en la chimenea.

Ginny, Ron y Hermione llegaron a una cabaña de piedra, los muebles de ésta estaban hechos de madera silvestre y estaban acojinados con pieles de animales salvajes, al frente había una alfombra de piel de oso con la cabeza aún en ella, cuando Ron se estaba acercando a ella, la cabeza se movió, abrió el hocico y emitió un rugido.

-Alfombras encantadas-Dijo riendo.

De la chimenea volvieron a salir llamas verdes y apareció Corvus en ella, sacó su varita, apuntó a la chimenea y ésta se selló con piedras y ladrillos quedando como una pared más. Se dejó caer al aire pero terminó sentado en el mismo sillón que había aparecido en la casa de Remus, los tres Weasley hicieron lo mismo en el sillón largo que estaba detrás de ellos.

-Bueno, bueno, bueno. Peny dijo que los buscara ya que me necesitaban, quiero saber para qué-

-Eh, bueno, sabrás que Harry Potter murió y…-Comenzó Ron.

-Eso lo sé de sobra, él era mi primo. Pero bueno, continúa-

-Como te decía, en su testamento nos dejó unas cartas a Hermione, Ginny y a mí pero éstas irán apareciendo con el tiempo, la segunda carta ya apareció y en ella nos dijo que te tendríamos que consultar a ti-

-Debes de traerme esa carta… pero hoy no, es demasiado noche y supongo que esta nos llevará algo de tiempo-Dijo y se levantó del sillón.

-¿Entonces cuándo?-Preguntó Ginny

-Pasado mañana estaría bien, hasta luego-

Ron, Hermione y Ginny regresaron a la casa de Remus en la cual todos los esperaban ansiosos, Ginny sonrió tristemente y negó con la cabeza, dando a entender que no les podían decir nada.

-¡Eso es ridículo!-Decía Remus, a él más que a nadie le había molestado la llegada de Corvus a su casa- No pueden estar ocultando cosas todo el tiempo por más que Harry haya querido, deben decírnoslo-

-Remus tiene razón, ¿En qué podremos ayudar nosotros si ustedes no nos informan nada. Y todo este asunto de Corvus Black, ¿Qué tiene que ver él en todo esto?-Decía Tonks.

-Como les dije, no podemos informarlos de nada de esto, son ordenes de Harry y Dumbledore-Dijo nuevamente Ginny-Tengo que irme a mi casa, nos vemos todos-Dijo y desapareció.

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El Lord Oscuro aterrizó con su escoba en la calle Tersus, observó los alrededores y comprobó que era uno de esos suburbios en los que no se permitía para nada a los vándalos, de gente igual a los Dursley, que les importaba demasiado lo que pensaran los vecinos. Todos los jardines estaban impecables, algunos adornados con duendes de plástico o flores muy bien cuidadas. El Lord llegó al número de los Dursley y vio que tenían Magnolias y jazmines a ambos lados de la puerta, extendió su varita y todas las flores se marchitaron. Un vecino salió de su casa, se estiró y volteó a ver al extraño que se acercaba a la casa de los Dursley, le dio desconfianza ya que estaba totalmente encapuchado.

-¡Disculpe! ¿Puedo ayudarlo en algo?- El Lord volteó a verlo y sonrió, levantó nuevamente la varita y con un movimiento arrojó al vecino hacia unos botes de basura que había detrás de él, éste gritó, se levantó rápidamente y entró corriendo a su casa.

-Me ocuparé después de ti-Dijo y caminó hacia la puerta.

Tocó con la punta de la varita la puerta blanca y del lugar comenzó a salir humo a la vez que se comenzaba a extender un ennegrecimiento alrededor de esta, en segundos, un ruedo de fuego se formó en donde estaba el ennegrecimiento y comenzó a expandirse por toda la puerta, se oyó un chillido detrás de esta y el Lord sonrió.

-¡Vernon, algo le sucede a la puerta!-

-¡Oh, no! ¡Deben ser esos bichos raros! Trae mi escopeta, Petunia-

Cuando el fuego se extendió con el diámetro de por lo menos un balón de futbol se volvió de color azul y se desprendieron cuatro líneas a lo largo formando un raro símbolo, entonces, la puerta explotó y los pedazos se esparcieron al interior de la casa, el Lord entró y vio la pálida cara de Petunia, ésta gritó y Vernon llegó con una escopeta en la mano, apuntó al encapuchado y disparó… pero las balas nunca lo tocaron.

-No funciona, Vernon-Dijo burlonamente el Lord, movió su varita y una nueva puerta se alzó en el umbral hacia la calle.

-¡Largo de mi casa!-

-Ja Ja Ja, no me hagas reír, estoy aquí por ciertas razones y no pienso marcharme hasta que las cumpla todas-

-¿Quién demonios eres?-El Lord sonrió y se bajó la capucha, Vernon y Petunia abrieron los ojos a más no poder.

-No puede ser, te creíamos muerto… y desde hacía ya años que no te veíamos-

-Y ¿Por qué crees que yo querría verlos alguna vez?-

-¿Qué es lo que quieres?-

-Venganza, venganza por todos esos años en los que tú y tu despreciable familia insultaban a los míos. Ja j aja, siempre tuvieron miedo de nosotros-

-Pues debía tenerlo, son sólo unos fenómenos-

-¡Cállate! Cryonoisirp-Dijo apuntando con la varita a Petunia, la cual quedó hecha de hielo desde la cintura para abajo.

-¡Vernon ayúdame!-Pero él se había quedado estupefacto.

-Siempre fuiste un monstruo y ahora lo estás demostrando-Dijo Vernon.

-Cruccio-La maldición le pegó de lleno a Vernon y comenzó a retorcerse de dolor-¿Te gusta eso, eh? ¿Te gusta?-El Lord se carcajeaba a más no poder.

-¡Para! Para por favor-Suplicaba Petunia sin poder moverse.

-¡Cállate ya! Mortis-Dijo y Petunia cayó muerta.

-¡¡Maldito!!-

-Bien, a ti te daré una muerte más lenta-

-Eres un desgraciado hijo de perra-

-Oh, con que nos vamos con la familia, eh. Dime algo, ¿te gustaría ver a Dudley y a Marge por última vez?-

-No te atrevas a hacerles daño-

-Qué lástima-Dijo burlonamente y sacó dos cabezas reducidas de su bolsillo… las cabezas de Marge y de Dudley.

-¡¡NOO!! Eres un infeliz-Se levantó rápidamente y se abalanzó a Harry.

-¡Sectumsempra!-Al instante, una herida se produjo en el muslo izquierdo de Vernon y cayó pesadamente al suelo.

-¡Ahh!-

-Bueno, creo que con este sería bueno, es uno inventado por mí mismo. Contraectus Reppelio-

Vernon se tomó del cuello y comenzó a sentir que no respiraba, al instante vio con horror sus manos que parecían bombear y enflacar lentamente, se tiró por completo al suelo. Todo el cuerpo de Vernon estaba comenzando a reducirse y a contraerse, en minutos, quedó esquelético, no había quedado nada de aquel Vernon gordo.

-Hasta nunca-El Lord sonrió, se puso la capucha y se dirigió a la puerta, al abrirla se encontró con seis patrullas de la policía y con por lo menos una docena de policías apuntándole con sus armas.

-¡Deténgase ahí o dispararemos!-El Lord sonrió y levantó su varita apuntando hacia el hombre con el megáfono-¡Tire todas sus armas, descúbrase la cara y tírese al suelo!-

-Y un gran muggle como tú me va a estar dando órdenes-Lanzó un pequeño rayo de su varita el cual aventó al hombre al suelo.

-¡Disparen!-

Todos los policías comenzaron a disparar pero las balas no surtían efecto, cuando todos se dieron cuenta de esto pidieron refuerzos y el Lord comenzó a decir una especie de cántico con palabras ilegibles. Dos audaces policías se comenzaron a acercar al Lord pero a los cinco metros comenzaron a incendiarse y corrieron despavoridos intentando aplacar las llamas.

-Ataquen ahora-Dijo el Lord en lengua pársel.

Los refuerzos llegaron, por lo menos unas diez patrullas más y dos camiones del esquipo swat, entre ellos el Lord reconoció a un miembro de la Orden del Fénix y sonrió. En ese momento, dos serpientes gigantescas salieron de dos alcantarillas y en ese momento, cuatro policías cayeron muertos así como si nada. Basiliscos.

-No pueden contra mí-El miembro de la Orden del Fénix sacó su varita e hizo retroceder a los basiliscos con un extraño hechizo.

-Veamos si puedes con esto, Fyendfire-De la varita del Lord comenzó a salir una gran columna de fuego y al instante comenzó a convertirse en un dragón con decenas de púas en el cráneo y en la cola.

El Colacuerno de fuego comenzó a volar sobre los policías, el mago que estaba entre ellos intentó usar el contra hechizo pero no lo logró y cuando el dragón descendió lo terminó quemando junto con todos los demás que estaban a su alrededor. Hubo varias explosiones a causa de las patrullas y carros que estaban en el lugar, el Lord reía como loco y cuando admiró nuevamente su desastre invocó la marca tenebrosa en el cielo.

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Al siguiente día, el ataque nocturno en la calle Tersus había ocasionado gran conmoción en el mundo mágico, algunos miembros de la Orden llegaron casi al instante y al haber entrevistado a varios muggles y remplazado sus recuerdos, averiguaron sobre los dos basiliscos que andaban dentro de las cañerías de la ciudad en esos momentos. Dumbledore no podía verse más abatido y los aurores se sentían inútiles al estar ahora al mando mayor de Lucius Malfoy. Remus había intentado enviar una brigada de aurores para ayudar a la Orden pero el equipo Heavy no lo había permitido pues, según ellos, el ministro mismo los había enviado a investigar.

Ron, Ginny, Remus y Tonks, junto con los demás aurores se querían oponer rotundamente al gobierno de Malfoy que había comenzado la tarde pasada, pero no se atrevían ya que, uno, los aurores temían más al verdadero gobernante, el Lord de los mortifagos y dos, Ron, Ginny y Remus y Tonks no querían dar la más mínima razón de ser enviados a Azkaban. Ese día, Ginny se presentó al trabajo a hacer papeleo ya que, al no tener ninguna misión debía de ordenar los informes de las dos últimas que había tenido, la de Harry, que había sido pasada al final como nula y la de la mansión Malfoy, en la que ella y Remus habían estado a punto de ser asesinados por más de un millar de mortifagos.

-Merlín, este papeleo me va llevar semanas terminarlo-Decía Ginny, al otro lado del cuarto Remus se reía por lo bajo.

-Deja eso ya, Ginny, no creo que en esta situación sea totalmente obligatorio hacer el papeleo-

-Oye, quisiera que me dijeras una cosa. ¿Por qué no te has cambiado a tu despacho como Jefe de aurores?-

-Me gusta aquí, además, aquel lugar perteneció a Harry y, bueno, me siento incomodo al estar ahí, siento como si usurpara su lugar-

-Te entiendo, bueno, ¿Entonces ahora quién lo ocupará?-

-No lo sé, me parece que será ampliado pero no sé con qué propósito-

-Más les vale no meter a esos imbéciles del equipo Heavy, sólo un idiota no se daría cuenta de que son mortifagos-

-Lo sé.

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En la Mansión Lupcror había un gran alboroto, Malfoy y otros seis mortifagos estaban preparándose para partir a Azkaban y a Nurmengard ese día. Malfoy se sentía afortunado de que su Lord no estuviera, así no se sentía presionado.

-Nott, Zabini, empaquen guano de oscuridad instantánea, Crabbe, lleva dos capas de invisibilidad para cada uno, Goyle, trae esos frascos de poción explosiva, Mortra, Wilson, preparen a los thestrals-Decía Malfoy.

Los siete mortifagos estaban vestidos para batallar, Draco tenía una especie de cinturón con varias bolsas en las cuales ponía pociones reducidas, su varita y otras armas como dagas y unas extrañas esferas de cristal. Nott y Zabini llegaron con una caja de un material parecido a piedras negras con partes verdes, Crabbe les dio a todos dos capas de invisibilidad y Goyle se guardó una considerable cantidad de frascos de poción reducidos.

-No quiero errores en esta misión o yo mismo me encargaré de que nuestro Lord los castigue y créanme, sus castigos no tienen nada que envidiarle a los de el Señor Tenebroso-

-La magia sea con él-Dijeron los otros cuatro.

-Ahora, vayamos-

Al salir se encontraron con los otros dos mortifagos agarrando con correas a siete thestrals, le dieron uno a cada uno y montaron en ellos. Cada thestral tenía en su espalda una silla de montar de la cual caían unas como cortinas de metal, en la cabeza tenían una especie de máscara de metal con tres picos, uno grande en la frente y dos más pequeños a lo largo del hocico.

-¡Hacia Azkaban!-Gritó Malfoy y los thestrals emprendieron vuelo, el camino era largo, lo sabían y terminarían llegando al lugar ya entrada la noche pues nadie se podía desaparecer o aparecer en Azkaban, los lethifolds que estaban en el árbol parecido al de una palmera se agitaron y comenzaron a salir de ella, al captar la luz del día emitieron un extraño sonido y de las ventanas de la mansión comenzaron a salir cientos de dementores, al instante el cielo se comenzó a nublar y cuando estuvo lo suficientemente nublado, tanto los dementores como los lethifolds comenzaron a seguir a los mortifagos.

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Unas horas después Ginny estaba llegando a su casa en el número 12 de Grimmauld Place cuando escuchó unos ruidos en la cocina, fue a ver qué era lo que ocurría cuando vio a Kreacher preparando algo con mucho esmero.

-Kreacher, ¿Qué te ocurre?-

-La ama ha llegado, pero Kreacher tiene que hacer la cena-

-No te preocupes, ya he comido-

-La ama ya ha comido pero no el amo-Ginny se extrañó.

-¿El amo, Kreacher?-

-Sí, el amo-Dijo una voz varonil desde el umbral de la puerta, Ginny se volteó al instante y descubrió una figura encapuchada, intentó sacar la varita pero antes de que lo lograra fue petrificada.

-Ginevra Moly Weasley ¿cuánto tiempo tiene que no nos vemos? ¿Seis, siete años?-Apuntó a la cabeza con la varita e hizo que quedara despetrificada parcialmente.

-¿Quién eres tú y cómo osas entrar sin permiso a mi casa?-

-Pero si también es mi casa, Kreacher, deja eso y ve a darle esta carta a Remus Lupin-Dijo el encapuchado y le tendió un sobre a Kreacher.

-Como el amo ordene-Dicho eso se desapareció con un pop.

El encapuchado tomó a Ginny de los hombros y desaparecieron para aparecer en otro lugar parecido a la torre de un castillo. El encapuchado le quitó la varita a Ginny y la despetrificó totalmente, ella intentó lanzarse hacia él pero la esquivó fácilmente. Ginny terminó chocando con los barandales que no permitían que cayeran al vacío, al ver hacia el fondo comprobó que sí se encontraban en una torre hecha de piedra, en el fondo había un gran lago de lava, al ver hacia sus alrededores vio el desolado paisaje que había. Todo estaba desértico y un volcán en erupción se elevaba al lado izquierdo de la torre.

-¿Qué es este lugar?-

-¿Te gusta? Es un valle volcánico que oculté con un conjuro desvanecedor- El encapuchado hizo el ademán de avanzar hacia ella, pero Ginny levantó su mano, consciente de que podía hacer magia sin varita.

-Detente ahí o lo lamentarás-

-Ja, con qué quieres jugar un duelo-

-Expelliarmus-Dijo Ginny y un rayo azul salió de su mano, el encapuchado lo detuvo con su mano y lo arrojó al aire.

-¿Cómo has hecho eso?-

-Comparado contigo soy un experto dominando la magia sin varita-Dejó ambas varitas, tanto la suya como la de Ginny

-¿Quién eres?-

-¿No lo sabes? ¡Expecto Patronum!-Al instante de su mano comenzó a salir una figura blanca. Ginny quedó con los ojos como platos.

-No… no puede ser-

-Lo es- dijo quitándose la capucha.

Ginny se quedó estupefacta al ver su rostro, mucho más pálido a cómo se veía en las fotos y a como lo recordaba, casi daba la impresión de ser un cadáver. Pero sus ojos seguían siendo los mismos, de ese verde esmeralda que tanto le gustaba. Además, en su rostro había más cicatrices, no muy visibles, pero había una que era legendaria, una en forma de rayo situada en su frente. Ginny comenzó a derramar lágrimas y el Lord avanzaba a la vez que un ciervo plateado recorría alrededor de ellos.

Nota del Autor:

Bueno, ahí lo tienen, quien no descubrió quién es el Lord es porque tiene menos cerebro que un hámster. Bueno, no vayan a creer que todas esas súplicas que me daban no las escuché por no querer o que les mentí, pero todas las explicaciones se las daré en el siguiente capítulo y su nombre es "Ataque a Azkaban".

Bueno, ahora sí les dejo adelanto, ah, y otra cosa, no me maten por el tan tardío tiempo de actualización, lo que pasa es que ha habido varios problemas desde Enero las cuales no me permitieron escribir mucho. Mi novia me cortó, problemas económicos y de pilón, cuando ya estaba listo el capítulo el internet se desvaneció así como así, en Telmex dijeron que era el Sistema operativo pero pues quien sabe.

Ahora sí, el adelanto.

PD. Son adelantos de los 3 capítulos que siguen, no de uno solo.

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-¡Crabbe! Asesina al guardia o esta misión será un fracaso-Gritó Malfoy y vio cómo el cuerpo del guardia de la sección de máxima seguridad de Azkaban caía muerto.

-Mi señora, es usted ahora libre-Dijo Draco haciendo una reverencia ante una mortífaga con el rostro cubierto por un velo blanco.

La mujer no tenía una mano y por su cara una cicatriz atravesaba lo que alguna vez fue un hermoso pero malvado rostro. Bellatrix Lestrange comenzó a reír como loca al ver la devastación que había a su alrededor.

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Dumbledore comenzó a rodear la jaula que tenía al engendro, Remus quería entrar al coliseo para ayudarlo pero las rejillas no lo dejaban acercarse y los mortifagos le habían quitado su varita.

-Albus, ahora veremos si eres tan fuerte como dicen que te has vuelto-Dijo Grindelwald desde las tribunas del coliseo, Dumbledore lo volteó a ver y una silenciosa lágrima surcó su rostro.

-Adelante-Dijo y las rajas que contenían a la bestia se rompieron para dejarla libre, Dumbledore vio la cara del animal y abrió los ojos- Marcus-

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Ron miró con temor a la Profesora Trelawney a la vez que esta comenzaba a convulsionar violentamente y sus manos comenzaban a brillar.

-Por los poderes de Cassandra Trelawney, invoco a los espíritus de la revelación-

-Ron, ten mucho cuidado con lo que quieras ver, recuerda, la profesora sólo podrá mostrarte el fue, el será o el hubiera sido-Dijo Hermione.

-No quiero ver un fue, pero tampoco un será, ya estoy harto del pasado y tengo miedo de lo que nos depara el futuro-

-¿Estás seguro?-

-Sí-