Capítulo IV

Eximius

El sol pegaba fuerte en la ventana y me obligó a abrir los ojos, aún teniendo sueño. Miré el reloj y era la una de la tarde ¡Había dormido toda la mañana! Moví la cabeza y sentí una pesadez en el cerebro ¡Nunca más tomaría nada! Me levanté a tentadillas y comencé a buscar una aspirina ¡Y nada no había ni una sola! ¡Urg! No me quedaría otra que aguantarme el dolor. Cerré la cortina y cuando apoyé la cabeza en la almohada llegó la gran caña, aunque está era aún peor ¡Era caña moral! Como un video editado, se vino a mi mente ¡Edward! ¡Oh, qué había hecho! ¡Uy! Se me contrajo el estómago y peor, no sabía si era de alegría o culpabilidad, o una mezcla de ambas cosas. Su rostro pálido de labios rubí se vinieron a mi mente, sus caricias, sus besos y todo… Una sonrisa poco adecuada y estúpida me embargo la cara ¡Era espectacular! En todo, todo, todo. Bueno la verdad no tenía mucho parámetro, porque en ese sentido conocía sólo uno, pero él, ¡Aaaaaaaaaaaaaahhh! Había sido maravilloso. La burbuja se reventó e inmediatamente, vino la contraparte ¡Ethan! Mi adorado novio, tan sexy y perfecto ¿cómo pude hacerle esto? ¡Él era tan amoroso! Realmente era un hombre de ensueño, pero ¡Se había ido a las Islas Griegas con otra! Podría haber dicho que no perfectamente, pero se vio tan presionado por sus amigos… sobre todo por Phillip, no podía quedar como un tonto macabeo ¡Tenía que ir! Si él no se hubiese ido, nada de esto hubiese padado… ¡Uf! Y por otra parte me había portado muy mal con Edward y la verdad, él no tenía la culpa de nada…, ni siquiera tengo tan claro que supiera que estaba de novia, aunque creo que sí y no le importó… , debía asumir las consecuencias… y yo también…, aunque intentaría evadirlas.

Me metí a la ducha y lo recordé todo…, mi piel se erizaba sólo de recordarlo, y el contacto con el agua tibia me hacía recordar su cuerpo perfecto y la manera extrahumana de cómo nos habíamos amado… En ese instante, aunque era segunda vez que lo veía, era como si estuviésemos perfectamente entrelazados, en cuerpo y alma, y creo que, jamás sentí esa unión tan fuerte cuando estaba con Ethan. Mientras volvía nuevamente a mi castillo de arena, sumergida en esa ducha que anoche nos había cobijado a los dos, oí que golpeaban la puerta con fiereza.

- ¡Isa! ¡Isa! ¡Isa! –escuché a Eileen.

¡Ups! que le diría sobre lo que pasó anoche ¿le habría contado August que me había ido con otro? Espero que no o que sí, no sé qué es peor, igual, después de todo sigo siendo la novia de Ethan, y mi comportamiento de anoche, de principio a fin, fue el de una persona absolutamente libre de compromiso. La puerta seguía rebotando con los golpecitos de mi amiga.

- ¡Isa! ¿Estás ahí? –insistía.
- ¡Voooy! –contesté a sus gritos.

Salí de la ducha rápidamente, con el pelo estilando y el agua corriendo entre mis piernas. Me envolví en la toalla y fui a abrir la puerta, antes que mi ansiosa amiga la botara a golpes.

- ¡Buenos días! –me dijo sonriendo de oreja a oreja.
- Hola ¿por qué tanto escándalo?
- Disculpa…, pero quería saber, estaba ansiosa de cómo te había ido anoche… -sonrió pícara.
- Bien, bueno, eso te debería preguntar yo a ti…, no tenías muy buen aspecto anoche ¿cómo te devolviste?
- Con Alex –sonrió insinuando más cosas que ni siquiera debía adivinar, eran demasiado evidentes.
- Mmmm, bien, se veían bastante afianzados anoche –sonreí.
- Así es, pero no más que tú con August…-se le iluminaron los ojos por la intriga.

Me limité a sonreír.

- No pasó nada…
- ¿Enserio? ¡No te creo! Es demasiado guapo como para que lo dejes pasar así como así, y además, él se veía bastante interesado…, después de ese baile erótico entre los dos ¡Pensé que todo pasando! –me dijo incrédula a mi respuesta.
- ¡Acuérdate que estoy de novia con Ethan! –mentí desde las vísceras.
- Mentira Isa ¡No puedes ser tan perna! –rompió a reír a todo pulmón.

Yo volví a reír, sin embargo, yo me reía de lo absurdo de mi mentira ¡Si supiera! Pero jamás debía contárselo, porque después de todo ella era amiga de la familia y de Ethan, hace mucho más tiempo que amiga mía, definitivamente no podía caer en la tentación de contarle nada, pero nada de nada.

- De todos modos te ves bastante más contenta que anoche ¡Viste que fue un acierto salir anoche! –sonrió.
- Definitivamente… -le respondí sonriendo.

Mientras Eileen no paraba de hablar, yo no podía dejar de pensar en él… Me vestí y ella me invitó a su casa, a la piscina, temperada por supuesto. Mi amiga era tan rica como mi novio y sus casas eran verdaderas mansiones, llenas de lujos. Tomé mis cosas y nos fuimos. Mientras nos bañábamos comentábamos la noche anterior –o le que podíamos comentar de ella, porque cada una tenía sus secretos -.

- ¿De dónde conoces a August? –le pregunté curiosa.
- Veo que te interesa bastante –sonrió y me tiró agua, jugando.
- No… sólo preguntaba –lo que más curiosidad me causaba era lo que me había dicho Edward respecto a él.
- Es un minazo ¿cierto? –sonrió hasta los ojos.
- Bueno, no está nada de mal…
- ¡Qué mal! Isa, es estupendo…, antes que llegaras tú, estaban todas vueltas locas por él. Creo que tienes bastante suerte con los hombres –me guiñó un ojo, mientras salía de la piscina.
- Parece… -me ruboricé -aunque extraño a Ethan –ni yo sabía si lo que acaba de decir era cierto.
- ¿Enserio? ¡Cómo tan mamona Isa!
- Bueno, así soy… que quieres que le haga –le sonreí.
- Está bien, te creeré –puso los ojos en blanco.
- Oye, Eileen, respecto a Ethan te quería hacer una pregunta –intenté ser cuidadosa de cómo planteaba mi duda.
- Dime –me contestó distraída.
- Bueno… tú lo conoces hace mucho ¿verdad?
- Desde chicos, nuestros padres eran compañeros de universidad ¡Imagínate!
- Bueno, quiero sabe algo sobre él…, y que Ethan no me quiere contar…

Puso cara de media complicada.

- ¡Dilo de una vez Isa! –me forzó a preguntar
- ¿Qué es un eximius?
- Lo notaste ya… -me miró desafiante.

Asentí.

- Bueno, no sé si debería hablar de eso…, pero eres mi amiga y él es tu novio, supongo que tienes derecho a saberlo… -me respondió no muy convencida.
- Eileen ¿No confías en mí? –le dije algo ofendida.
- No se trata de eso…, pero bien te lo diré… Eximius significa "privilegiado"… ¿eso te dice algo? –me miró tratando de finalizar la conversación ahora ya.
- No del todo –fui seca.
- Mmmm, bueno, es como una hermandad ¿me entiendes?
- ¿Y en qué consiste esa hermandad? ¿Por qué tanto misterio? –insistí casi frenética.
- Bueno, primero y principal: debes nacer eximius, es decir, proceder de una familia que tenga esta tradición.
- ¿Y en qué consiste la tradición?
- Se supone que manejan mucho poder, a nivel mundial. También las malas lenguas dicen que tienen algunos poderes especiales y que son conocedores de secretos, incluso algunos tan importantes como los que guarda y protege tan celosamente el Vaticano, pero eso a mí no me consta.
- ¿Y todo eso sabe Ethan?
- Mira Isa, hay miembros activos y pasivos; los activos, que generalmente son nuestros padres y abuelos, participan y conocen toda esta información; así también están los pasivos, que nacen en ese tipo de familia, pero hacen una vida normal, sin tomar mayor conciencia de lo que ello significa ¡Vivir libre y en paz! Y bueno, también están los aspirantes, que acceden a algún nivel de conocimiento, pero aún no son numerarios, pero de todos modos, tienen que seguir un estilo de vida y regirse por los patrones de la doctrina.
- ¿Tú también eres una eximius?

Asintió.

- ¿Y por qué no usas la piocha?
- Verás Isa, yo no soy tan fanática… que no la lleves no quiere decir que no lo seas… Es de nacimiento, de familia… se transmite de generación en generación. Siempre tratan de mantenerse unidos y emparentados.
- ¡Ahhh! Ahora entiendo porque a algunos parezco no gustarles… -dije desilusionada.
- Isa, tú has entrado bastante bien en el grupo ¿por qué dices eso?
- No sé, en ocasiones Phillip…, tengo la impresión de que yo no le gusto…
- Mmmm, Phillip es muy pegado a ese mundo, demasiado respetuoso de las reglas ¿me entiendes? Cada oveja con su pareja… –puso cara de complicación.
- Entonces considera que yo no soy digna de Ethan –le dije sarcástica.
- Mmmm, no que no seas digna ¡No seas ridícula Isa! Es que no eres una eximius, eso es todo…, pero no es nada personal –intentó ser sutil.
- Entiendo… Y ahora se me aclaran muchas más cosas –la rabia me hacía hervir las venas.
- ¿Qué cosa? –preguntó curiosa.
- El viaje, obvio…
- ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver con Phillip?
- Ethan le encargó a Phillip que hablara con el bufón para que nos entregara el mismo lugar…, y curiosamente nos tocaron lugares diagonalmente opuestos y eso significaba que jamás iríamos juntos al viaje ¡Que tonta soy! Y por eso después le insistía tanto que fuera al viaje ¡Para que aprovechara de estar con otra y se olvidara de mí! ¡Idiota! –murmullé entre dientes, estaba indignada. Ahora no lo quería ver ni en pintura.
- Olvídate Isa, no vale la pena que te hagas mala sangre por eso… -me dijo mientras me pasaba una toalla para secarme.

Me sentí muy estúpida, todo este tiempo había pensado que Phillip también era mi amigo ¡Que tonta! Y era casi mi enemigo. Nos vestimos y Eileen me llevó a la facultad de vuelta. Cuando llegué a mi dormitorio, tomé mi notebook y lo abrí para revisar mis correos ¡Habían por lo menos cinco de Ethan! Abrí el primero.

Isa,
Me tiene muy complicado que estés enojada conmigo, de verdad y aunque no me creas, lo he pasado pésimo… Yo creo que Rosalie me debe odiar, pero he sido pésima compañía, no he hecho nada más que pensar en ti todas estas horas que hemos estado separados. Perdóname por haber venido, te juro que nunca más me alejaré de ti.
Por favor, necesito saber qué piensas…
Te adoro Isabella Swan.
Un beso de tu novio (porque supongo que aún lo soy).

Ethan

Me sentí podrida nuevamente, pero por qué se había ido, por qué se dejó presionar por ir a ese viaje tonto… Mientras pensaba qué contestarle, pinché los siguientes correos… y en todos me pedía perdón por haber ido y su angustia era aún más patente. Finalmente volví al correo inicial y respondí.

Cuando vuelvas conversamos… Tenemos algunos temas pendientes, pero obvio que eres mi novio adorado todavía.
Un beso,

Isabella

Era sábado en la noche y estaba enferma de aburrida viendo televisión sobre mi cama. Estuve repasando algunas materias que eran más complejas en Estadísticas I y luego me puse a dormir, sin embargo, antes de lograr quedarme dormida las imágenes de Ethan y Edward me daban vueltas en la mente. Finalmente concilié el sueño, pero pasado media noche desperté y recordé a Edward, un cosquilleo en el pecho y el estómago me obligó a respirar profundo, para no ahogarme de felicidad ¿Podía ser que me estuviera enamorando de él? ¿Qué pasaría? Casi de manera brutal intenté olvidarme de él, pero las imágenes se venían una y otra vez a mi mente y me nublaban la razón ¿sería posible que me olvidará de él? Inmediatamente me respondí sola: no había más opción, tenía que sacármelo de la cabeza para siempre…