Capítulo VI
¿Sería real?
Nos pasamos la noche amándonos, y ahora si que estaba tremendamente confundida… cada vez que Edward me tocaba y me hacía suya lo amaba aún más, era como reconocer algo desconocido, sin embargo, era completamente especial y perfecto. Esos inigualables ojos de miel me calaban profundo en el alma y aunque intentaba que este sentimiento no se acrecentara más, era imposible y me estremecía la idea de no verlo nunca más. Definitivamente algo estaba cambiando en mí, y era directamente proporcional a Edward.
Cuando desperté ya no estaba, y desesperadamente comencé a buscarlo… no había rastro de él ¡No que horror habré estado soñando! ¡Era este maravilloso hombre real! Pero, ¿Dónde estaba? No había registro de él. Nuevamente no tenía su número de teléfono ni nada. Lo único que quedaba de Edward, estaba en mi mente… ¿Sería posible? ¿Estaría enloqueciendo? Pero, por qué…
Necesitaba verlo… sentir su aroma dulce y fresco; amarlo y conversar… tenía muchas dudas en mi cabeza, partiendo por si era real ¡Qué fastidio! Por un minuto pensé en llamar a Eileen y preguntarle si conocía a Edward, pero qué le iba a decir: ¿Conoces a Edward? Edward… ¡¿Cuánto?! Ni siquiera sabía su apellido, iba a ser imposible encontrarlo a menos que apareciera de nuevo… ¿Y cuándo sería eso? En una semana, un mes ¿Cuánto? No podría aguantar más tiempo sin saber si era él o no, si existía… o me estaba volviendo una esquizofrénica. Cerré los ojos e inspiré profundamente, intentaba sentir su olor, quizás anulando los otros sentidos lo podía hallar. Probé concentrarme… y nada ¡Nada de nada! Mi corazón se empezó a acelerar a mil y sentí que me faltaba el aire… ¿Sería posible que no existiera?, esa era la pregunta que se venía una y otra vez, sin parar, a mi mente. Decidí vestirme y salir a ver si lo encontraba por algún lado. Rápidamente me puse unos jeans y una polera, nada más, ni siquiera sentía frío… tenía que ir tras él, buscarlo, de lo contrario, enloquecería… porque ya no conocía los límites de lo que era verdad y lo que era fantasía. Tomé las llaves y salí por el largo y oscuro pasillo de los dormitorios. Cuando llegué a la salida, me interceptó Ethan.
- Isa ¿Dónde vas tan apurada? –me dijo extrañado.
No supe que responderle, porque estaba completamente desconcertada.
- Isa ¡Mira como llueve! Y tú sales así ¡Sólo con polera! ¿Te pasó algo?
Aún no sabía que decir, era un zombi.
- Isa, Isa, ¡Isabella! –me sacudió Ethan.
Recién reaccioné.
- ¿Has visto salir a
alguien de aquí? –le dije casi histérica.
- No –respondió
seguro.
- ¡¿Estás seguro?! –insistí.
- Claro… ¿Por
qué? ¿Alguien te ha hecho algo? –su tono era amenazante.
- No,
nadie… Creo que me lo imaginé –dije defraudada.
- ¿Qué te
imaginaste qué Isa? No entiendo nada de lo que me dices…
-
Nada, nada, no importa –mi voz estaba a punto de quebrarse.
-
Como ¡Nada! Mi amor, por favor no me mientas… -y besó mi frente
con sus labios tibios y suaves.
- De verdad, creo que fue un
fantasma –medio mentí, porque no tenía certeza de qué era Edward
realmente.
- ¿Un fantasma? Pensé que no creías en hechos
sobrenaturales –esbozó una leve sonrisa.
- Yo también –dije
resignada.
- Vamos Isa… Tienes que abrigarte, sino quieres morir
de pulmonía –cruzó su brazo por mi espalda y me impulsó a
caminar.
Al llegar a la habitación, le pedí a Ethan que me esperara, porque me debía duchar antes –así aprovecharía de pensar y procesar todo lo que había pasado-. Me metí debajo de la regadera, y el agua tibia me reconfortó por unos instantes… hasta que recordé que la primera vez que habíamos estado juntos, había sido justamente aquí. Aún no lograba tranquilizarme… necesitaba imperiosamente saber quién era él realmente y si era real. Intenté concentrarme y recordar detalles, algo que me indicara que era humano, de carne y hueso, pero ¡Nada! Finalmente, decidí salir del baño y enfrentar a Ethan. Al abrir la puerta del baño para ir a vestirme, lo primero que vi fueron los ojos de mi novio clavados en mí… me increpaban, me hacían sentir sucia y culpable.
-
¿Qué diablos te pasa Ethan que me miras así? –le dije enojada.
-
¿Por qué? ¿Deberías contarme algo? –me miró dudoso.
- Nada…
que cosa tendría que decirte, a parte de que estuve en clases hasta
tarde anoche y hoy pensé que me penaban –mentí.
- Mmmm, no sé…
desde que llegué de las Islas Griegas te encuentro un poco extraña
–insistió con una mirada inquisidora.
- ¿Qué me podría haber
pasado Ethan? ¡Por favor! ¡Nada! –estaba hablando muy agresiva,
así que bajé las revoluciones –sólo hice mi vida normal…, es
sólo que la soledad a veces me juega una mala pasada.
- ¿Soledad?
Pensé que habías salido todos los días con Eileen –ahora si que
me culpaba con esos bellos ojos turquesa.
- No ¿Cómo así, todos
los días? No, no es cierto –desmentí de inmediato, porque en
realidad no habían sido todos los días, sino dos.
- Y desde el
primer día que me fui… -no continuó la oración, haciéndome
saber que estaba al tanto de mi ida a bailar.
- ¿Te refieres el
día que salimos a bailar? –fui de frente, era lo mejor en
ocasiones, despejaba sospechas.
- Por ejemplo… -sonrió
sarcástico.
- Es verdad, salimos ¿tiene algo de malo? –enarqué
una ceja.
- No en realidad –calló un rato y continuó- pero,
devolverse con desconocidos… Eso es raro por decirlo de alguna
manera –su mirada era tremendamente suspicaz.
¿Cómo se había enterado? Por Eileen… no lo creo, ese tipo de cosas no le contaría… Mmmm ¿Quién más estaba ahí que me conociera? ¡Uf! Había tantísima gente que no conocía ni sabía que podía estar… ¿Y con quién me habrían visto? ¿Con Edward o August? Debía salir del paso.
- ¿Te lo contó Eileen? –le dije molesta.
-
No, ¿Tú crees que tu amiga te traicionaría? –ahora estaba
molesto
Sólo lo miré intrigada, porque la verdad no me acordaba.
- Como estabas de entusiasmada Isa que ni siquiera
viste a tu alrededor –la furia lo estaba haciendo cambiar de color,
pero se controlaba, sin embargo, era muy, pero muy sarcástico.
-
Mmm, no lo sé, me rindo –dije igual de burlesca.
- Phillip
-
¿Phillip estaba ahí? –le dije sorprendida, pero en realidad
¡Quién más! Que su fiel amigo, ahora lo estaba empezando a
detestar.
- Así es… Vio cuando llegaste, lo qué hiciste y
cuándo te fuiste –está última oración la remarcó.
- ¿Cuál
es el problema de tu amigo conmigo Ethan?
- Ninguno
- ¿Ninguno?
No mientas por favor…
- Es mi amigo ¿recuerdas? Hizo lo que
debía hacer nada más…
- Sí, bueno, no tienes mucho que
recriminarme, después de todo te mandaste a cambiar con una "modelo"
a las Islas Griegas, y yo te importé un comino ¿cierto?
- Ya
hablamos de eso y te pedí perdón Isa ¿Qué más quieres que haga?
–ahora bajó el tono de su voz.
- Lo sé, entonces no me
critiques.
- No lo estoy haciendo.
- No lo parece…
- Es
sólo que me gustaría saber qué hiciste ese fin de semana, pero tú
no me cuentas nada, y después, me entero por terceras personas que
te vieron bailando muy entusiasmada con alguien y que además te
había ido a dejar.
Era August. Phillip no había visto a Edward. En ese instante me di cuenta que tenía el número de August y ¡Él me tendría que haber visto con Edward! Si él lo confirmaba ¡Había sido real! Ahora tenía que pensar que le inventaría a August para llamarlo, no quería salir con él, sólo quería saber si había visto a Edward, pero no sabía como plantearlo, porque no podía decirle: August ¿Te acuerdas si con la persona que me fui, existía? ¡Imposible! Tenía que llevarlo hasta el tema para que me dijera algo…¡Ahhh! Pero cuando me llamó la otra vez, me preguntó por mi "amigo" ¡Sí, me había visto con él! ¡Era real! Yupiiiiii. Ahora debía volver a la tediosa conversación con Ethan.
- Bueno qué importa Ethan, te perdono y tú a mí
¡Estamos a mano! –le dije en tono más cariñoso. Me sentía
feliz.
- Está bien… -sonrió.
Iba a secarme el cabello cuando Ethan me dice.
- Isa ¿creo que no eres la única que
trae al novio a su cuarto? –me dijo riendo.
- ¿No? Por qué
dices eso…
- Cuando estacioné, vi salir a un hombre de aquí
–rió –creo que a tus amigas de residencia también las visitan
–me miró lujurioso.
- ¿Sí? ¿Cómo era? –no pude evitar
preguntarle.
- Alto, delgado, de pelo castaño claro, como de mi
edad –quedó pensativo y luego agregó- Cualquiera pensaría que lo
conoces…
- ¿Yo? ¿Por qué? –mentí.
- No sé… tanto
interés… -volvió a ser irónico.
- No para nada.
Sí, era él. Ethan lo había visto… ¡Segunda prueba de que era real! Me sentí aliviada, pero luego, volvió la angustia, no sabía cómo ubicarlo. Continué sonsacando información, haber si Ethan me decía algo más.
- Quizás era el novio de alguien más ¿Lo habías
visto antes? –le dije haciéndome la despreocupada.
- Mmmm, creo
que sí… me era cara familiar. ¡Ah! Ya sé…él era hermano o
primo o medio pariente de Rosalie, de la niña que fue conmigo al
viaje –para decir la última parte casi murmulló.
- ¿Enserio?
–tragué saliva, estaba sorprendida.
- Sí, si no me
equivoco…
¿Edward sabría qué Ethan era mi novio? Creo que no, me hubiese dicho algo ¿o no? Bueno, pero él estuvo junto a mí cuando premiaron a los ganadores del viaje ¡Y no dijo nada! Jamás me dijo que conocía a la bella mujer que se iba con mi novio ¡Lo omitió! ¿Por qué? ¿Lo habría planificado?, a raíz de que Ethan se iba, verme… Era todo tan misterioso en torno a él… Cada cosa nueva que sabía de Edward me desconcertaba aún más…
Ese día estuve con Ethan en su casa. En todo momento pasé en otro mundo, buscando respuestas y armando teorías, pero no llegaba a ninguna conclusión y esto me provocó una inmensa frustración. Debía pensar, estar sola, así que le pedía a Ethan que me fuera a dejar. Él se extraño que no le pidiera que se quedara conmigo, pero debía buscar pistas…
Cuando estuve sola en la habitación,
por más que pensaba no se me ocurría nada… hasta que decidí
llamar a August, para que me confirmara lo que había dicho de mi
"amigo" la vez anterior. Busqué su número y llamé.
-
¿August?
- Sí ¿Isabella?
- Sí
- ¡Que gusto escucharte!
¿Cómo has estado?
- Bien gracias…
No sabía cómo planteárselo, hasta que él me interrumpió.
- Nos podemos
ver hoy y te cuento –sonrió al otro lado del teléfono.
- Está
bien -¡Uf! Me estaba metiendo en la pata de los caballos.
- ¿A
las diez?
- Ok, te espero…
