DIARIO DE PHICHIT CHULANONT
Octubre 28
Está dormido sobre mi cama. Sé que es una manía estúpida pero me encanta verlo dormir. Yuri Katsuki es esa clase de chico que siempre causa un revuelo a donde va aunque él no lo note. Apuesto a que todos sus fans de la Academia Feltsman armarían un alboroto al verlo dormir así, tan tranquilo, tan ajeno a todo, luciendo aún más angelical que de costumbre.
Un suspiro escapa de mi pecho y me pregunto seriamente qué demonios voy a hacer cuando todo esto termine, cuando el sueño finalmente pase. Yo sé muy bien, lo supe desde el principio, que mi historia con Yuri no sería una de esas cosas que duraría para siempre y en realidad tampoco lo esperaba porque vamos, tenemos diecisiete años y una vida entera por vivir, pero aun así es difícil.
Verlo al lado de Victor Nikiforov, verlo durmiendo junto a él del modo en el que ahora lo hace fue más de lo que podía soportar. Sé que él no está engañándome pero me duele un poco pensar que al estar conmigo se está engañando a sí mismo. Él dice que está conmigo porque quiere, porque no hay nadie mejor que yo para él pero quizá aún no pueda olvidar lo que siente por Victor ¿no? Porque siente algo por él aunque siempre lo haya negado. Y es que quizá es más fácil para Yuri odiar a alguien del modo en el que dice que odia a Victor, que enfrentar lo que éste le provoca en realidad.
Y quizá por eso, también sea más fácil estar conmigo, quererme a mí, quizá eso le ayude a seguir escapándose de sí mismo y esa es tal vez la razón por la que Yuri está conmigo ahora, no lo sé.
Hace rato, cuando vino corriendo detrás de mí, cuando su mano me detuvo tomándome por el brazo y sus ojos color chocolate miraron los míos retándome a pensar cosas absurdas de la imagen que había visto, en ese momento, por esa sola mirada, tuve ganas de creer que esta historia sería diferente, pero no lo será. Por algún extraño y estúpido motivo, creo que Yuri necesita a Victor de un modo que no puedo comprender aún. Quizá sea porque siempre he sido un buen observador de lo que sucede a mí alrededor y de ese modo pueda notar lo que pasa con esto dos, o es que sencillamente soy un reverendo idiota.
Suspiro de nuevo. Sé que Yuri necesita a Victor pero me gustaría que no fuera así, me gustaría que necesitara a Phichit y sólo a Phichit. Pero supongo que simplemente no soy tan fabuloso como el heredero de la mitad de Rusia y del reino de los demonios infernales. Supongo que tal vez, mi lugar no es al lado de este chico hermoso por el que la mitad de la población de la Academia Feltsman moriría. Y es que ¿Quién no lo haría? ¿Quién no moriría por él, por alguien tan hermoso y perfecto como él?
Yuri se mueve en sueños y yo lo observo, deteniendo por unos minutos mi escritura. Sé que mis horas en su vida están contadas, sé que mi tiempo límite se acerca cada vez más y quizá ese abrupto final al que le temo me haya orillado a continuar con esto.
Porque al verlo dormido en los brazos de Victor, quise que todo esto terminara de una vez. Recuerdo que cuando esa visión se dibujó en mis pupilas, el dolor en mi pecho era mucho. Recuerdo que pensé lo peor de Yuri, lo peor de Victor. Recuerdo que sólo quería irme y después, mientras corría, descubrí que no eran los celos los que ardían con vehemencia en mi pecho, sino la verdad simple y aterradora de que mi historia había llegado a su final. Porque si Yuri había dormido de ese modo en los brazos de Victor era quizá porque él se había empezado a dar cuenta de eso que siempre ha estado escondiendo: que está enamorado de ese patán, que como a todo mundo, lo cautiva la idea de estar al lado del chico malo.
¿Por qué demonios la gente siempre termina haciendo ese tipo de cosas estúpidas?
Bah. El chico malo. La idea de quedarme sufriendo al lado de una persona como Victor, tan vacía, tan predecible, nada de eso me resulta atractivo. Pero supongo que Yuri puede ver algo más que yo no veo aunque ni él mismo sepa lo que está viendo. O quizá sea que yo simplemente odio a Victor porque de alguna estúpida manera él es todo lo que yo jamás podré ser. Al menos no para Yuri.
La tristeza me invade nuevamente y no lo entiendo. Yuri está aquí conmigo y me juró de todas las formas posibles que Victor no le interesa, que odia a Victor, que Victor lo torturó hasta dejarlo sin energía y que ni siquiera recuerda cómo demonios terminó dormido al lado suyo. Y yo le creó, me bastó mirar sus ojos por cinco segundos para darme cuenta de que decía la verdad.
Pero también sé que todo esto es parte de un plan tramado por el señor príncipe infernal, sé que él quiere a Yuri para él porque tampoco puede ocultarlo. Es increíble que Yuri no lo note, quizá si lo hubiera notado, ni siquiera habría aceptado ser mi novio, o no lo sé. Pero la atracción que hay entre los dos, el modo en el que a veces suelen mirarse… todo eso es tan claro. Supongo que simplemente sabes cuando dos personas deben estar juntas y cuando no. Y si nos pusieran a Yuri, a Victor y a mí en una habitación vacía, todos notarían como la química entre los dos es innegable y yo, bueno, yo pasaría a ser parte de la decoración en dos segundos.
Y aunque entiendo todo esto, el final sigue aterrándome. Mi madre dice que no debo temer al final, sino disfrutar del camino, pero supongo que simplemente te olvidas del camino cuando a lo lejos se extiende delante de ti un vacío inmenso, un abismo sin final. Sé que la vida no se termina porque el primer amor de tu vida se vaya de tu lado pero aun así dolerá. Va a doler como duelen las cosas que uno entiende pero no puede aceptar. Va a doler más que nada de lo que yo haya sentido en mucho tiempo. Yuri… ¿Por qué? ¿Por qué no puedo ser lo que tú quieres que sea?
Suspiro nuevamente, todo esto no tiene sentido. El futuro no existe y todo lo que tengo es este presente, pero aun así es inevitable no ponerme a la defensiva ni desear que todo sea diferente. Pero no lo será. Quizá deba ser valiente y en vez de resistirme al fluir de las cosas, deba empezar a ayudar a que Yuri note lo que no notará mientras siga creyendo que soy yo la persona indicada. Quizá deba ayudarme también a mí mismo y en lugar de luchar por él, deba dejar que todo finalmente pase porque de todos modos pasará. Yuri está destinado a dormir en los brazos de Victor del mismo modo en el que no está destinado a dormir en los míos.
A todo aquel que se atreva a pensar que estoy siendo cobarde, me gustaría decirles que no es así. Porque nada te toma más valor que dejar ir a alguien que de verdad te importa y hay muchas formas de dejar ir a una persona. Pero de verdad me duele ver a Yuri luchando de ese modo contra lo inevitable. Hace rato dijo que odiaba a Victor con todas las fuerzas de su alma y ¿saben qué significa eso? Que está más cerca de amarlo a él de lo que jamás estará de amarme a mí. Y esa verdad cruda duele, me gustaría cambiarla, pero no está en mis manos hacerlo.
Después de todo, Yuri no solo es mi novio, Yuri Katsuki significa mucho para mí. Él fue mi primer amigo en la Academia Feltsman, esta enorme escuela a la que chicos privilegiados de todo el mundo suelen asistir. Mis padres me transfirieron a esta escuela cuando los problemas de matones sobrepasaron el límite en mi antiguo colegio en Tailandia y a pesar de que estaba asustado porque llegué aquí a la mitad de primer año, Yuri me recibió de la manera más amable y cálida que alguien pudiera imaginar y pronto nos dimos cuenta de que teníamos miles de cosas en común. Bailamos ballet en el grupo de danza de la escuela, amamos los videojuegos y las historias de ciencia ficción. Podemos pasar horas hablando de cualquier cosa, y también podemos pasar horas sin decir nada, uno al lado del otro, sintiendo que no hay nada mejor en el mundo que la compañía de los dos. Ha sido así desde siempre y besarlo, poder besarlo y caminar con él de la mano por la Academia Feltsman es mi propio milagro personal.
Pero como todos los milagros de este mundo, no puede durar para siempre y supongo que está bien. O quizá no lo esté. Pero yo siempre he hecho lo correcto y eso es lo que haré: voy a ayudar a que Yuri esté donde debe estar y quizá de ese modo yo también pueda descubrir mi lugar en el mundo. Pero eso puede esperar. Las cosas cambiarán pero no lo harán en este preciso instante. Claro, no lo haré ahora mismo porque Yuri está abriendo los ojos y esos ojos mirándome siempre me han hecho olvidarme del universo completo y de todas las cosas que en mi mente antes parecían completamente claras.
— Deja de escribir y ven conmigo— dice él con voz adormilada, esa voz que podría decir cualquier cosa pero a la que no podría negarle nada—. Por favor Phichit ven conmigo o… ¿Todavía estás enojado?
Sonrío sin dejar de escribir… ¿Cuándo demonios estuve enojado con él? Es imposible enojarse con él, pero él no puede verlo.
—Dame dos segundos— digo yo con calma—. Debo terminar con esto…
—¿Es el diario? — dice él con una sonrisa que se transforma en bostezo—. No he escrito nada en días, la maestra Minako va a matarme…
—Minako Okukawa no va a matarte, te ama con todas las fuerzas de su alma— le digo yo sonriendo a sus ojos entreabiertos—. Nadie puede hacer otra cosa que no sea amarte ¿sabes?
—Eres un exagerado, Phichit— dice él riendo un poco—. Pero ven conmigo… creo que no me despertaré hasta mañana, ese Victor Nikiforov en serio es un bruto, un asqueroso adefesio del infierno que me robó toda la energía y al que voy a matar apenas pueda levantarme porque lo odio y…
Sus ojos se cierran. Mis labios sonríen de nuevo con bastante tristeza. Siempre es acerca de Victor Nikiforov: las primeras palabras que Yuri dice al despertar, las últimas que pronuncia al quedarse dormido.
Suspiro y me quedo quieto mirándolo un momento, tratando de imaginar cómo será la vida sin él sin poder lograrlo del todo. Pero ahora entiendo perfectamente lo que debo hacer. Y eso haré. Hemos llegado al punto en el que no hay retorno posible. Debes hacer lo correcto Phichit, de verdad debes hacer lo correcto…
