Capítulo IX

Amistades

Mi nueva vecina era muy simpática. Sola se ofreció a acompañarme a comprar. Era una mujercita muy vivaz y agradable. Caminamos por el parque hasta llegar al minimarket, y me contó de su vida: tenía un novio llamado Jasper que también se había venido a Inglaterra, tenía dieciocho años y tres hermanos, pero eran todos adoptados, sin embargo, eran todos muy hermanables, pero era especialmente amiga del menor.

- ¡Si lo vieras… es un hombre fabuloso! –me decía muy risueña, como queriendo convencerme.
- ¿En serio? –en realidad no quería "otro más" en mi mundo, ya con dos bastaba y generalmente, sobraba…
- Sí, es muy guapo, no es porque sea mi hermano, para nada… , pero hay muchas mujeres que mueren por él, sin embargo, él tiene un solo amor… -sus ojos se iluminaron cuando dijo esto último.
- Y ¿dónde vive? –pregunté cortésmente.
- ¡Aquí también! Un día de éstos lo conocerás y quedarás sorprendida con él –me guiño un ojo.
- Mmmm ¿y quién más de tu familia se vino para acá?
- Todos, mis padres, Esme y Carlisle, y mis tres hermanos… -sonrió.

Era muy amena mi nueva amiga, realmente me gustaba compartir con ella, era bastante alegre y me hacía olvidar mis "rollos" existenciales ¡y eso a pesar de llevábamos sólo un par de horas juntas! Cuando veníamos de vuelta a la facultad sonó mi móvil.

- ¡Isa!
- Eileen ¿cómo estás?
- Bien ¿y tú? Ahora se te escucha mucho más tranquila…
- Sí, estoy bien gracias…
- ¿Nos juntamos a las cinco?
- Sí esta bien.
- Te paso a buscar entonces…
- Ok. Nos vemos –corté el móvil.

Alice parecía algo distraída mientras yo hablaba. En realidad no creo que le interesara lo que yo podía hablar.

- Alice, y si toda tu familia se trasladó ¿por qué te viniste a la facultad a vivir?
- Bueno, por decisión propia –rió –en realidad para tener algo más de independencia.
- Es muy comprensible…-reí también.
- ¿Y qué estudias?
- Sociología…, entró apenas comiencen las clases…
- ¡Sociología! ¡Qué bueno! ¿Entras a primer año?
- No, a segundo, me convalidaron los ramos de Estados Unidos.
- ¡Magnífico! Seremos compañeras también –realmente estaba contenta, esa mujercita de ojos dorados me agradaba muchísimo, su compañía era muy especial.
- ¿Tú estudias Sociología?

Asentí.

- ¡Perfecto! –sus bellos y líquidos ojos ámbar se iluminaron.

Nos quedamos conversando un buen rato en mi habitación, hablando de nuestras vidas, novios, preferencias ¡Nos contamos la vida en tres horas! Estábamos muy entusiasmadas, cuando sonó la puerta.

- Debe ser Eileen –me paré a abrir la puerta.
- Hola –nos saludó Eileen a las dos muy entusiasta.
- Hola –le devolvió el saludo Alice muy alegre.
- Eileen te presento a Alice, ella es mi vecina de enfrente y además ¡Será nuestra compañera el próximo semestre!
- ¿En serio? –enarcó una ceja y esbozó una gran sonrisa -¡Bienvenida al club entonces!

Nos sentamos las tres a conversar y así estuvimos hasta cerca de las diez de la noche. Eileen, por supuesto, tuvo una "genial" idea.

- ¿Por qué no salimos las tres hoy?
- Me parece –se sumó Alice muy eufórica.
- ¿Bella? –me miró Eileen desafiante.
- Está bien ¡Vamos!
- ¡Fabuloso! Las paso a buscar en una hora más.
- Te esperamos… -sonrió Alice.

Mi nueva amiga se fue a su habitación y llegó quince minutos después perfectamente maquillada, vestida y peinada ¡Era muy linda! Entre estás dos bellezas, yo iba a parecer su mascota…, por más que me intenté hacer un moño, me quedó medio desguañangado y no daba a una con el maquillaje. Cuando Alice entró, pareció notar mi falta de gusto, así que me asesoró en vestuario, me peino y ¡Era otra! Tenía tanta o más habilidad que Eileen para esto de la moda.

- ¡Quedaste perfecta Isabella! –sonrió.
- ¿En serio?
- Por supuesto… vas a tener que aprender a confiar en mis artes manuales –rió a todo pulmón.
- Así veo… -reí también.

A las once en punto paso Eileen a recogernos. Subimos a su auto deportivo, rojo de lujo y nos fuimos al mismo lugar donde la vez anterior había conocido a August. Nuevamente entramos sin ningún inconveniente, es más, les faltó poco para ponernos alfombra roja. Al llegar nuevamente estaba repleto, el humo del cigarro invadía el recinto. Eileen fue a buscar unos tragos, excepto para Alice que no tomaba nada, y nos quedamos bailando entre nosotras, hasta que se acercaron tres chicos, bastante guapos e interesados en bailar. Nos entretuvimos bastante los seis, hasta que llegó un mensaje a mi móvil.

No creas que nunca más nos veremos. Puedo estar mucho más cerca de lo que crees y tus amigas jamás se darán cuenta que no estás.

Corté el móvil y entré en pánico, no sabía si irme o quedarme en el mismo lugar. Alice notó mi inquetud.

- ¿Qué pasa Isa? –me miró intrigada.
- N…nada, es sólo que tuve una llamada inesperada.
- Pero ¿quién era? ¿quedaste muy preocupada?
- Es un poco largo y complejo de explicar Alice…
- Pero ¿Te puedo ayudar en algo?
- No creo… -le dije algo asustada.

De ese momento en adelante no pude quedarme tranquila. Miraba por todos lados como una verdadera paranoica, pero no encontraba ni cercano a August.

El resto de la noche fue un infierno. Por fin volvimos a la facultad, por lo menos ahí me sentía un poco más tranquila. Alice se fue a su habitación y yo a la mía. Eran tantos los nervios, que al intentar abrir la puerta se me cayeron las llaves, y no podía encontrarlas, hasta que Alice hábilmente se agachó y las encontró de inmediato. Nos despedimos y yo me fui a mi habitación, y a pesar de estar muy cansada no podía pegar un ojo, porque sentía que en cualquier minuto llegaba August y acabaría conmigo, sin embargo, al cabo de un par de horas me venció el sueño y me quedé profundamente dormida.

Como perdí la noción del tiempo, de repente sentí unos golpecitos en la puerta y escuché que me llamaban.

- Isabella –era una voz de hombre muy sutil y baja, que se escuchaba casi por la ranura de la puerta.
- Isa ¿Estás ahí?

Todavía media somnolienta, abrí la puerta y era Ethan, venía medio borracho y de compañero inseparable, lo acompañaba Phillip, quien lo traía medio abrazado.

- No ha dejado de hablar de ti en toda la noche –me dirigió una miranda furibunda.

Lo ignoré y miré a Ethan.

- Isa ¿Podemos hablar? –me suplicó con sus ojos turquesa.

Asentí. Menos mal Phillip se dio por aludido y se fue.

- Isa te extraño demasiado –sus bellos ojos calipsos se humedecieron y una lágrima tímida comenzó a rodar por su mejilla.

No sabía que decirle, no quería ser la culpable de que sintiera dolor, realmente no se lo merecía.

- ¿Qué te pasa Isabella? Estábamos tan bien antes de que me fuera a ese estúpido viaje, que nos sabes cuánto me arrepiento de haberlo hecho. Si pudiera volver atrás… jamás lo haría –su mirada parecía sincera y me conmovió hasta el alma.
- Pero, no se puede –recordé a Edward.
- Lamentablemente no, pero quiero hacer todo para remediarlo… dime, dime cualquier cosa y yo la hago. Te lo prometo…
- No se trata de eso Ethan…
- Entonces… ya no me quieres –parecía muy dolido.

Su tristeza me invadió el corazón, en este minuto sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de aliviarlo. Tomé su rostro entre mis manos y lo besé. Ethan respondió algo incrédulo, pero inmediatamente me tomó con sus brazos, aferrándome por la cintura. Yo acaricié su cabello ondulado y suave, y sus mejillas pálidas comenzaron a sonrojarse a medida que nos besábamos. Ethan se separó de mí un instante y me miró con sus ojos melancólicos, cogió mis manos entre las suyas y me dijo.

- Isabella te amo…, jamás había sentido algo así por nadie… yo por ti haría lo que fuera…

Sus palabras me calaron hondo, no sabía qué responderle. Opté por callar ¡Realmente estaba confundida! Acaricié su rostro con mucho cariño, porque ahora no sabía si había amor o amistad entre nosotros, y Ethan pareció notarlo.

- Isabella no es necesario que sientas pena por mí –me dijo medio sonriendo, pero con el rostro triste.
- No es eso Ethan…
- De verdad… no necesito que te apiades de mí, sólo necesito saber si aún me quieres…

Asentí y lo besé tan profundamente, como había besado a Edward la noche anterior, mi corazón estaba realmente divido, los adoraba a ambos y realmente no sabía qué hacer. Esa noche Ethan se quedó conmigo, pero esto, no significaba una reconciliación, al menos no para mí...

P.O.V. Edward

La había encontrado por fin, la amaba más que nunca, pero mi incansable manera de ponerla en peligro me obligaba a mantenerme al margen de ella… no quería herirla… no nuevamente… yo la amaba ¡La adoraba más que a nada en este mundo! Por ella era capaz de esperar miles de años…

Cuando decidí ir tras ella, mi familia no estuvo de acuerdo por completo, excepto Alice, quien siempre me apoyó y se ofreció para ayudarme… Alice sabía que yo la amaba y que la tenía que encontrar, pero esta vez debía tomar una decisión…, no podía dejarla frágil e indefensa por la vida…, debía protegerla… y esperar a que se decidiera, aunque me partía el corazón verla con otro, era como si un puñal frío entrara por mi pecho y el dolor se irradiara por todo el cuerpo hasta mi corazón.

Era el amor de mi vida y cuando por fin la vi nuevamente ¡casi enloquecí de emoción! Pero debía controlarme, ella no sabía nada, tenía que empezar todo de cero… Su exquisito aroma me embriagó y atestó mi corazón de alegría, quería tenerla conmigo, en ese mismo instante, sin embargo, debía esperar… era imperatorio. Cuando finalmente estuvimos juntos la primera vez, sentía que me ahogaba de alegría, quería que fuera mía por siempre, quería poseerla, sentirla, recorrer cada parte de su cuerpo, amarla y protegerla…. Era lo mejor que me había pasado en la vida…

Sus bellos ojos marrones me miraban como la habían hecho entonces… dulce y comprensivamente. La amaba tanto, tanto, que si no estaba con ella, deambularía como un zombi por el mundo. Bella era mi razón de ser, mi vida, mi alma y mi piedra más preciada…, pero debía tener paciencia… tenía que esperarla.

Esa noche cuando descubrió la verdad, me sentí aliviado…, pero temía asustarla… no obstante, ella reaccionó de la mejor manera posible y estuvimos juntos una vez más… Lamentablemente, tenía novio y yo lo sabía, era terrible compartirla, pero no podía entrometerme, obligarla, ella debía elegir…

Mi querida Alice siempre estuvo dispuesta a ayudarme y cuando le pedí que protegera a Bella y se fuera a vivir a su facultad, ella aceptó sin chistar, incluso teniendo a Jasper en su contra. Sin embargo, no sabía que tan asertivo había sido llevarla, porque esa noche, después de que ellas salieron, Alice vio todo, absolutamente todo lo que pasaría entre Bella y su novio en la habitación, y yo, leí su mente, aunque Alice intentó bloquearla…