Capítulo X

Relámpagos en mi Mente

Había pasado un mes desde que había decidido volver a la normalidad con Ethan. Él estaba muy contento y yo también…, sin embargo, la figura de Edward me acosaba día y noche, era imposible olvidarlo, él era un hombre perfecto y había calado fuerte en mí. Su voz, su piel, su aroma… ¡Todo!, pero era prácticamente un ser irreal… Quizás lo habría pensado más si él fuera un humano, pero era ¡Un vampiro! ¿Qué podía hacer contra eso? Nuestra relación sería imposible de concretar… ¿Viviríamos en las sombras para siempre? Sólo con encuentros nocturnos ¡Oh, no! Eso era insostenible en el tiempo… Lamentablemente, una fuerza superior me hacía recordarlo a cada instante y me era imposible apartarlo de mi cabeza…

Las vacaciones con Ethan habían sido maravillosas, recorrimos parte de Europa, paseamos por España, Francia, Austria y Suiza. Los días fueron de ensueños y los paisajes eran aún más fabulosos, sin embargo, una parte de mí necesitaba imperiosamente volver a Inglaterra. Una de esas tardes de ocio me picó el bichito y le pregunté a Ethan sobre su viaje a las Islas Griegas.

- Ethan… ¿Cómo son las Islas Griegas? –pregunté haciéndome la desinteresada.
- Son bastantes bellas…, lamentablemente no fuimos juntos ¡Es lo que más me hubiese gustado!
- ¿En serio? –enarqué una ceja.
- Por supuesto… con mi amada todo es diez mil veces mejor… -sonrió y sus ojos turquesa se iluminaron y sus mejillas se sonrojaron un tanto.
- Y ¿Cómo era Rosalie? –le pregunté nuevamente tratando de no demostrar demasiado interés, pero al parecer fue inevitable.
- Mmmm, bastante simpática… de noche, eso sí –sonrió algo culpable.
- ¿Cómo es eso? -¿habría pasado algo con ella? Bueno, no era moralmente correcto que yo me enojara, pero era inevitable.
- No te imagines cosas Isa… Rosalie era muy extraña y no salía durante todo el día ¡Te lo puedes imaginar! ¡Increíble! Se perdía los mejores paisajes…, pero todo eso me tocó recorrerlo solo –rió – aplané las calles de tanto recorrerlas –volvió a sonreír y una bella luminosidad invadió su rostro de dios griego.
- ¿En serio? –entonces efectivamente tendría que ser pariente de mi Edward… faltaba una pregunta para completar el escenario.
- ¿Hubo mucho sol?
- ¡Demasiado! ¡Todo el día! Desde muy temprano… -su respuesta fue inocente.

Entonces era por eso… ¿Y por qué habrá sido ella quién viajó con Ethan? ¿Estaría planificado? ¡UF! No podía ser tan autoreferente, el mundo no giraba en torno a mí, pero esta mujer que me había atormentado en algún momento, ahora me causaba felicidad, felicidad por el nexo que había con Edward.

Mis dudas se habían disipado esa tarde: era muy difícil que hubiese pasado algo entre Rosalie y Ethan, por su condición de vampiro, claro está. Además, Edward me había dicho que sus hermanos estaban emparejados y que él era el único que no… y al parecer los vampiros eran bastante más fieles que la raza humana, por eso que Rosalie fuera la persona con que fue Ethan me dejó algo tranquila, porque Ethan es tan humano como yo y la carne es débil, jaja, no lo voy a saber yo, que este último año no me he portado de lo mejor, parece que el cambio de aire entre Estados Unidos e Inglaterra me revolucionó las hormonas, especialmente si se trataba de Edward.

Ethan había sido mi primer hombre…, sin antes que él apareciera ni soñaba tener relaciones con nadie, pero cuando él llegó a mi vida, fue todo muy distinto… revolucionó mis hormonas y convicciones, porque en algún momento yo había pensado en llegar virgen al matrimonio, y me entregué a él sin pensarlo mucho y sólo después de un mes de pololeo. Claro que desde el principio hubo juegos bastante eróticos entre nosotros… que no se concretaban, pero dejaban la temperatura más alta de lo normal. Recuerdo una vez que nos metimos a la ducha… los dos, ¡así como habíamos llegado al mundo! Inicialmente me metí con una polera blanca de él, porque estábamos en su casa y sus padres andaban de viaje, pero no sirvió de nada porque se transparentaba entera y finalmente me la tuve que sacar. Sin embargo, después de eso no pasó absolutamente nada más ¡Sería realmente inconcebible hoy en día! Realmente cuesta cruzar el límite de la primera vez, pero cuando lo haces parece todo mucho más fácil, y más inconsciente también. La primera vez que estuvimos juntos de verdad, fue en su casa, un día en la tarde… habíamos estado todo el día juntos y el sol ya se había entrado, pero una brisa suave y tibia invadía particularmente esa tarde. Veníamos de su piscina temperada y yo le pedí su habitación para cambiarme de ropa. Cuando estaba aún con bikini, él entró junto conmigo y me comenzó a besar, con tanta efusividad y de manera tan asertiva a la vez, que me dejé llevar por el momento. Sus ojos calipsos tenían un brillo especial y la tibieza de su piel evitaba que me pudiera arrancar de sus redes. Una sensación extraña me invadió el estómago y no sabía si decir que sí o que no… además no estaba tomando ningún tipo de pastillas, como alguna vez me lo advirtió Reneé, pero un click raro gatilló en mí y finalmente accedí…

Ese día todo cambió y comencé a ver la vida desde otro punto de vista… ya había dejado de ser una niña inocente… para pasar a ser una mujer de un momento a otro. Nuestra relación se fue afianzando cada vez más e íbamos muy bien ¡Hasta la noche que apareció Edward en el subterráneo! Ahí cambió todo… las ganas de estar con él eran mucho más fuertes, tenía un magnetismo especial para mí… todo en él era una invitación a amarlo, quererlo, tenerlo… Era como si lo conociera de antes y nada de lo que había pasado con Ethan importara. Él era el rival más directo de mi novio, y a la vez, casi un ser desconocido para mí y un fantasma para Ethan, porque sabía que había algo sospechoso, pero no sabía qué era efectivamente.

Estábamos en Austria cuando sonó mi celular ¡Era Eileen!

- Hola ¿Cómo está la viajera? –me dijo tan alegre como siempre.
- Bien, gracias ¿Y tú Eileen? ¿A qué se debe este intempestivo llamado? –le dije riendo.
- Bueno, sorry que entorpezca tus vacaciones, pero te tengo una mala noticia…
- ¿Qué pasó? –le dije asustada.
- Tenemos que entrar un mes antes a clases todos los de Sociología… hay una nivelación especial, de lo contrario, nos atrasaremos un año
- ¿En serio? ¡Qué lata!
- Lo siento amiga, pero en dos semanas más empezamos las clases.
- Gracias por avisarme, nos vemos pronto, mañana llego.
- ¡Ah, que bien! ¿A qué hora llegas?
- A las diez de la mañana.
- Entonces nos vemos en la tarde.
- Está bien. Besos –corté mi móvil.
- ¿Qué pasó? –me preguntó Ethan intrigado.
- ¡Entró un mes antes a clases! –le respondí haciendo un puchero.
- Buuuuu ¿En serio? –sus ojos se entristecieron.
- Sí, lo siento… -besé su mejilla.
- ¡Oh! No podremos viajar con mis padres entonces… -me dijo triste.

Negué con la cabeza.

- Entonces tampoco iré –dijo intransigente.
- ¡No Ethan! No puedes hacer eso… tú padres me odiarían ¡Por favor!
- ¡Qué lata! Yo te prometí que no me volvería a separar de ti…
- Sí, lo sé Ethan, pero esta vez es muy distinto –acaricié su rostro para tranquilizarlo.
- Bueno, lo hablaré con mis padres mañana…-insistió.
- Pero, no hagas nada perjudicial…
- Te lo prometo Isabella –tomó mi rostro con sus manos y me besó tiernamente.

Al otro día estuvimos de vuelta en Londres. Tal como me había dicho Eileen apareció al otro día, cerca de las seis de la tarde, en mi habitación. Se veía muy entusiasmada como siempre.

- Y ¿Cómo estuvo el viaje de los tortolitos?
- Bien, gracias –sonreí.
- ¡Qué bueno! ¿Te gustó el resto de Europa?
- ¡Es magnífica! –sonreí.
- Te lo dije –sonrió -¿y cómo va todo entre ustedes?
- Bien… -contesté sin darle mayor importancia, porque Eileen no sabía de mi amante escondido.
- ¡Qué bien! ¡Aaaaah! –continuó -¿sabes con quién me he encontrado varias veces e insiste en preguntar por ti? –rió con picardía.
- Mmmmm, no sé… -le dije algo intrigada y también, nerviosa.
- August…
- ¡¿Qué?! –quedé en pánico.
- Sí ¿Por qué? Tuviste algún problema con él -¡Si supiera! ¡Por Dios!
- Bueno, a decir verdad, sí, es algo alzado –me hice la tonta, aunque el frío comenzó a invadir mi cuerpo y las piernas las comencé a sentir débiles.
- ¿Te sientes mal Isa? ¡Estás pálida! –me tomó por un brazo para afirmarme y siguió –si hubiese sabido que te ponía tan mal hablar de August no lo hubiese hecho –parecía asustada y continuó -¿Pasó algo que yo no sepa? –enarcó una ceja.

Asentí.

- ¡Cuéntame Isa!
- Disculpa por no contarte antes…, pero me daba vergüenza… me junté con él hace un tiempo y me llevó a un lugar medio tétrico e intentó abusar de mí –aunque no había especificado en que sentido había sido…
- ¿En serio? –parecía muy sorprendida y siguió -¿Por qué no me lo contaste antes? –parecía algo molesta –mal que mal yo te lo presenté… Le contaré a Alex
- ¡Noooooo! Por favor déjalo ahí, prométeme que no lo contarás –apreté su brazo.
- Está bien…, pero todo esto es muy extraño…-estaba profundamente intrigada.

La conversación quedó ahí…, pero sé que Eileen quedó profundamente metida, pero no podía hacer nada por aliviar su curiosidad. Mi amiga se quedó conmigo hasta las diez, cuando llegó Ethan.

- Isa me fue mal… -Ethan venía muy apenado.
- ¿Con qué? –no me acordé.
- Voy a tener que ir al viaje con mis padres… es más ¡Nos vamos mañana! Urg, tengo rabia –estaba rojo de furia.
- ¿Qué te dijeron?
- Que estaba todo listo y que era el único momento de la familia, y bueno todo ese sermón –parecía muy triste.
- Está bien Ethan ¡Anda! –traté de consolarlo, pero esta furioso.
- ¿Me perdonas? –sus ojos calipsos me suplicaban.
- Por supuesto Ethan… -lo besé.

Esa noche se quedó conmigo y partió en la madrugada, porque se iban en la tarde y tenía que dejar todo listo. Cuando desperté vi que me había dejado un mensaje encima de la mesita de noche.

Mi querida Isabella…

De verdad siento mucho ir, me siento obligado, pero ten presente que te amo y que estas vacaciones fueron las mejores que he tenido en toda mi vida… Sé que estas cuatro semanas serán eternas… y te extrañaré demasiado, pero ahora sí, cuando vuelva no me separaré nunca más de ti.

Eres mi vida y te adoro…

Un beso enorme,

Ethan

Realmente mi novio me quería y me sentía traicionera al no tener ese sentimiento tan fuertemente arraigado, yo lo quería, pero no sé si lo amaba, no ahora después de conocer a Edward. Esa tarde estuve sola hasta la noche cuando apareció Alice en mi puerta. Venía tan risueña como siempre, con sus pelos erizados y vestida como modelo de catálogo. Sus ojos dorados se iluminaron al verme.

- ¡Volviste! ¡Qué bueno! –me abrazó muy cariñosamente.
- ¿Tienes frío? –me sorprendió, parecía muy helada.
- Es un problema de familia… -me dijo muy tranquila.

¡Había escuchado eso antes! Y ¡Era mentira! Igual, habían muchas coincidencias entre ella y el resto de los vampiros…, pero había un detalle, ella estaba siempre de día, bueno y de noche también, estaba algo paranoica nuevamente, al parecer por mis ansias de ver a Edward, nuevamente lo estaba viendo en todos lados.

Nos quedamos conversando hasta muy tarde esa noche. Hablamos de nuestras familias y nuestros novios. Hasta que, no se aún por qué, se me ocurrió contarle sobre Edward. Todo empezó después de esto.

- Y ¿Eres feliz con tu novio? –le pregunté.
- Sí, lo amo, y espero que después de que terminemos la universidad nos casemos –se iluminaron sus ojos ocres.
- ¿En serio? –parecía incrédula, tal vez, porque a mí no me pasaba lo mismo.
- Sí, no creo que encuentre a alguien como él nuevamente.

Realmente envidiaba sanamente su relación, ella no tenía dudas sobre su novio y cuánto lo amaba, fue ahí cuándo ella preguntó.

- Y tú Isa ¿Eres feliz con tu novio? –su pregunta parecía capciosa.

Quedé muda. De repente desperté de la imagen de esos dos maravillosos hombres que me rodeaban.

- Yo… bueno… no sé… -fui sincera y ella pareció interesarse aún más por la conversación.
- ¿Por qué? ¿Hay algo malo en la relación? –enarcó una ceja y sus facciones de duende travieso se acentuaron aún más.
- Mmmm… ¿Te puedo contar algo Alice? –le dije muy angustiada, pero por fin me podría desahogar con alguien, ella me inspiraba mucha confianza.
- Por supuesto, puedes confiar en mí… -se inclinó más hacia mí para oírme mejor.
- Verás… te voy a parecer una "suelta", pero parece que estoy media enamorada de otro hombre.
- ¿En serio? –enarcó una ceja y pareció sonreír.
- Bueno… no lo tengo claro…, pero parece que es así, aunque nuestra relación es imposible… somos muy distintos, prácticamente incompatibles –estaba muy triste.
- ¿Por qué dices eso?
- Bueno él es distinto…, muy distinto, creo que no te imaginas lo diferente que es… es una relación imposible. Además, no le puedo hacer daño a Ethan, él es muy bueno conmigo, y verás antes de que apareciera Edward nuestra relación era perfecta…
- ¿Edward se llama? –parecía muy entusiasmada.
- Sí. Él es maravilloso y somos muy compatibles… sobre todo en algunas cosas ¿me entiendes cierto?

Asintió y sonrió. Continué.

- Pero desaparece por períodos prolongados y no sé qué pensar, quedo aún más confundida. Incluso llegué a pensar que me lo estaba imaginando ¡Lo puedes creer! –reí por lo ridículo.
- ¿De verdad?
- Sí, pero no sé qué pensar.
- Quizás está sentido contigo… -parecía hablar como si lo conociera.
- Puede ser…, pero él sabía que yo tenía novio y que no iba a ser tan fácil…, pero en ocasiones creo que no le importo nada –cuando dije esto sentí que un nudo se apoderó de mi garganta.
- ¡Estás equivocada! –me dijo muy energética.
- ¿Cómo sabes tú? –me pareció fuera de lugar su reacción.
- Bueno… según lo que me has contado tú –bajó el tono de voz –mi humilde opinión es que él está molesto porque no te decides nunca ¿Es lo normal o no?

Podía tener razón ¿sería esa la razón porque no había vuelto a aparecer? Bueno, además, yo estaba de vacaciones… Me quedó dando vueltas en la mente las suposiciones de Alice.

- ¿Por qué no lo llamas y sales de la duda de una vez? –me miró muy comprensiva, casi maternal.
- E…es que no tengo su teléfono –Alice pareció extrañarse.
- ¿En serio?

Asentí.

- Ni siquiera sé su apellido…

Alice abrió los ojos como platos, no podía creer lo que le contaba, pero era la verdad, quizás pensó que yo era una de esas mujeres que andan con uno y otro, pero no era así, este caso era distinto…

- Mmmm Isa, creo que Edward aparecerá muy pronto –parecía muy segura con su afirmación…