DIARIO DE PHICHIT CHULANONT
Diciembre 23
Sé que él estaba mirándome mientras cantaba su canción al lado de su mejor amigo, el chico que vino con él desde una Academia Privada de Corea del Sur. La verdad es que la intensidad de la mirada de sus ojos negros me hizo sonreír aunque yo no quisiera. Kenjirou, quien estaba al lado mío durante su presentación improvisada en frente de toda la escuela, me dijo que su nombre era Seung Gil Lee y mi sonrisa avergonzada se hizo más grande cuando lo observé guiñarme un ojo dese el escenario.
Sí, sin duda era un chico guapo, pero había escuchado de boca de todos que era un tonto de remate. La verdad es que yo no podía creer esa afirmación del todo, lo había observado dando largos paseos solitarios por los jardines helados de la Academia Feltsman y la suave sonrisa distraída que solía formarse en sus labios, me hizo sonreír. Creo que el joven Lee simplemente era un chico que estaba demasiado entusiasmado con el hecho de estar lejos de su país natal, un chico que quería unirse a la vida cotidiana de su nueva escuela tan rápido como fuera posible.
Después de todo, aquellos dos chicos habían llegado apenas de Corea del Sur y se quedarían en Rusia hasta terminar el año escolar por lo que se encontraban aun tratando de encajar en un país que poco tenía que ver con el suyo. Sí, sé que el cuerpo atlético y la sonrisa alegre de Seung Gil eran la delicia de todos los chicos y las chicas que osaban mirarlo en la escuela, pero lo cierto es que yo no me había dejado impresionar del todo, pero ahí estaba, el joven Lee seguía cantándome aquella canción y me reí con ganas del coro de la misma que decía más o menos algo como:
Pero si te gusta causar problemas en habitaciones de hotel.
Si te gusta tener aventuras secretas.
Si te gusta hacer todas esas cosas que no deberías hacer.
Cariño, soy perfecto. Entonces soy perfecto para ti.
Puse los ojos en blanco al escuchar aquello y Kenjirou batió palmas, burlándose de mí. La emoción de mi amigo duró tan sólo unos minutos. Después de decirme que Chris Giacometti (quien es algo así como el sueño húmedo andante de Kenji) le acababa de enviar un mensaje puesto que necesitaba verlo urgentemente, el joven Minami desapareció de mi lado y me dejó ahí, en medio del genio congregado en la plaza principal de la Academia Feltsman, con los ojos negros de Seung Gil puestos en mí todavía. Después del número de los amigos, quienes ya eran parte también del club de canto de la escuela, siguió el número de Yuri y Victor, y aunque verlos juntos y estúpidamente enamorados había dejado de ser una situación menos dolorosa para mi conforme los días pasaban, algo seguía lastimándome dentro de mi pecho.
Pensando que nadie me juzgaría si me iba, pero tratando de que nadie se diera cuenta de que me estaba yendo (porque estoy harto de que no dejen en paz a Yuri, de que lo señalen y lo desprecien como si se tratara del asesino más peligroso del mundo) empecé a caminar hacia los jardines de la Academia, quería mirar las últimas luces del crepúsculo desde el mirador que daba hacia la calle mostrándome una preciosa vista de la ciudad de San Petersburgo y sus varios ríos congelados.
Mis labios sonrieron no sin cierta tristeza y mientras Yuri y Victor bailaban cuerpo a cuerpo una canción de amor, yo me quedé perdido en aquel hermoso atardecer, pensando en lo difícil que todo había sido, en la tristeza que en los primeros días no parecía capaz de dejarme libre, en la amargura que cubrió mi corazón aunque por fuera yo sonreía y me sentía genuinamente feliz por ese par de estúpidos que por fin caminaban de la mano por la Academia Feltsman.
Suspiré y el suspiro se transformó en un grito de sorpresa cuando aquel chico, vestido con una chamarra negra y cuyo cabello oscuro caía de forma natural sobre su frente palida, me sonrió. Seung Gil Lee estaba parado justo en frente de mí, me miraba fijamente como estudiándome, cómo tratando de averiguar qué era lo que lo había llevado hacia mí. Yo no pude devolverle la sonrisa pero a él no pareció importarle. Se paró a mi lado y después de perderse un momento en el atardecer, me miró de nuevo y pareció decidir algo de suma importancia.
—Si te lo preguntas, eres mil veces más hermoso que el atardecer — me dijo él con naturalidad, dejándome con un sonrojo terriblemente escarlata—. La verdad es que no entiendo cómo ese Yuri Katsuki fue capaz de dejarte, perdona que lo diga así, pero me han contado la historia demasiadas veces como para ignorarla…
Intenté respirar con normalidad pero no pude. Nunca nadie en la vida me había hecho un cumplido como aquel y cuando miré lo ojos de Seung Gil, supe que él no estaba bromeando, ni siquiera estaba coqueteándome descaradamente como lo había hecho en su canción. Él decía aquellas palabras porque eso pensaba, porque él creía que yo era, bueno, hermoso.
—Gracias… —dije yo tratando de parecer tan tranquilo como él —. Y respondiendo a tu pregunta, hay cosas que no pueden ser y no debemos aferrarnos a ellas. No es culpa de Yuri, no hables mal de él, por favor…
—Bueno, no es culpable pero eso no quita que Yuri Katsuki sea un tonto de remate — dijo él sonriendo encantado, quizá porque yo había decidido mantener la conversación con él —. Así que… ¿No sigues atado a ese recuerdo? ¿Ya lo has olvidado? Todos los chicos a los que les he preguntado me han dicho que amabas tanto a ese Yuri-no culpable- pero definitivamente tonto Katsuki, que tu corazón está tan roto que no volverás a amar nunca jamás en tu vida a alguien más
— ¿Eso dicen? — dije yo riéndome divertido — ¿Por qué los chicos de nuestra edad son tan imbéciles?
— ¿Entonces no es verdad? — dijo él con aquella forma directa de ser que empezaba a agradarme —. Es decir, ¿no serás el amante caído en desgracia que estará lamentándose toda su vida por un amor que no fue, y que le gritará a los cuatro vientos que jamás será capaz de sentir nada, que su corazón ha muerto, que no volverá a querer a nadie y que todos los demás serán nada en comparación con ese recuerdo del amor que se fue?
—Vaya… — dije yo sin poder dejar de reír —. Seung Gil, lo cierto es que me considero lo bastante valiente e inteligente como para no decir una sarta de estupideces como esa. Claro que volveré a amar, jamás permitiré que alguien me impida sentir amor. El corazón no muere, ¿no crees? Imagino que es como un Fénix que se consume, pero siempre vuelve a cantar una vez que se levanta de las cenizas.
—Entonces tengo esperanzas— dijo él sonriendo divertido—. Me alegra que no seas un chico estúpido como nosotros, Phichit. Y por cierto… tienes una cita conmigo mañana, pasaré a las ocho a tu dormitorio. Creo que a tu corazón le gustará volver a cantar de nuevo...
Seung Gil Lee me guiñó un ojo y sin darme oportunidad de negarme a su invitación, se acercó a mí dándome un húmedo beso en la mejilla. Lo miré alejarse sintiéndome emocionado, casi alegre y dentro de mí, empezaba a escuchar nuevamente esa canción que pensé, no volvería a escuchar en mucho, mucho tiempo…
NDA: Sí, sé que estoy tomándome muchas licencias poéticas con la personalidad de Seung Gil, peeeero… en mi defensa diré que Phichito necesita a alguien alegre en su vida, so… no me odien tanto xD La canción que canta Lee, por cierto, es "Perfect" de One direction :3
