Capítulo XXIII

Serenata

Edward se quedó conmigo toda lo noche. Nos amamos sin piedad, sin importar que yo me sintiera medio enferma… es que lo adoraba y no podía resistirme a estar con él. Sus besos, sus caricias eran divinas ¡Era la gloria! Sus voraces ojos dorados se clavaban en mi corazón y en mi alma. Sus bellos ojos eran muy particulares y ese tono ámbar le daba más intensidad a su mirada clarificadora, sin embargo era muy curioso que "todos" tuvieran el mismo color de ojos sin tener ningún parentesco real.

–Edward ¿Por qué todos ustedes tienen el mismo tono de ojos si no tienen ningún lazo sanguíneo real? –pregunté intrigada.

Sonrió y se acomodó en la almohada sin dejar de mirarme. Sus exquisitos labios cereza me invitaban a besarlo, a cada minuto, y casi, casi no lo dejo contestar.

–Bueno, es porque nosotros bebemos sangre de animales y no de humanos –hizo gesto que lo mostró incómodo.

–Y ¿Si bebieran sangre humana de qué color sería?

–Oscuros, rojos carmesí.

–¿En serio? Y ¿Cuándo les cambia el color de ojos?

–Después de nos convertimos. Inicialmente son oscuros por la ponzoña y luego, bueno después depende de la opción de cada uno.

–O sea, si veo a un ser pálido y de ojos oscuros ¡Es mejor que arranque! –sonreí.

–Ni lo pienses, debes correr –torció sus carnosos labios rojos en una sonrisa.

–Y ¿Cuál era tu color de ojos original? –realmente era una incógnita imaginármelo con otro tono de ojos.

–Azules, bastante intensos, medios turquesa –no le gustó responder a mi pregunta.

–¿Calipsos? –insistí.

–Sí –su respuesta fue corta, creo que no quería hablar de nada que me pudiera recordar a Ethan.

–¡Uf! ¡Qué distinto! No te imagino… –sonreí.

Sentía su cuerpo desnudo, gélido y perfecto al lado del mío. Me acomodé a su lado y aferré mi cuerpo tibio al suyo, y lo besé. Edward respondió, levantándome y poniendo mi cuerpo sobre el de él. Mi respiración se agitó y me entregué al él sin pensarlo más. Sentía que cuando estaba con Edward caía en una especie de transe maravilloso que me hacía necesitarlo más y más a cada momento, nuestro cuerpos se fundían y nuestros corazones se derretían ante la magia del amor.

Estuvimos juntos toda la tarde. Fue un día perfecto, nosotros dos solos y amándonos ¡Era el panorama perfecto! Finalmente, tuvo que ir a marcar tarjeta a su casa, porque en su casa le exigían ir tal cual fuera un hijo cualquiera, pero quedó de volver cerca las doce. Nuestra despedida fue eterna, entre sábanas y besos.

Me recosté y encendí la televisión y comencé a ver una película muy añeja, pero la más bella que he visto en toda mi vida "La sociedad de los poetas muertos". La complicidad que existía entre los compañeros de curso de la película, me hizo recordar la sociedad secreta de Ethan, como se comportaban e iban todos juntos para todos lados. Cada quien con un proyecto de vida distinto, pero con todos con una identidad común y que los marcaría de por vida: Carpe Diem.

Cuando terminó, dormité encima de la cama y aproveché de apagar el televisor. Soñé con Edward, a Edward ¡Con ojos calipsos! Se veía muy bello, pero no era él, era otro… y eso me inquietó.

Intenté despertar, hasta que finalmente abrí los ojos cuando sentí que unas piedrecitas golpeaban la ventana. Al principio unos golpecitos leves y que luego se hicieron más fuertes. Corrí y me asomé por la ventana y ahí lo vi ¡Ethan! Estrepitosamente abrí la ventana de par en par, y un viento frío me heló la frente. Miré hacía abajo y ahí estaba mi ex novio, completamente ebrio, acompañado de su inseparable amigo, Phillip y un par más de amigos "Eximius". Cuando me vio, me gritó:

–¡Te amo Isabella Swan! –mientras su parner lo afirmaba.

Y de repente y para mi horror ¡Todos empezaron a cantar! ¡Era una serenata! No contesté nada y después comencé a reír involuntariamente por lo ridículo de la situación.

….Y para no telefonear te digo todo cara a cara

como si la pena no me importara

soy muy tímido

escondo amor en mi, no fallo

para decirte que desde que te vi siempre es mayo…

Espero que este sentimiento sea correspondido

yo estoy aquí delante y te quiero y te sonrío

asómate a la ventana amore mio

Asómate al balcon

responde niña porfavor

solo vine hasta aquí con tornamesa y un micrófono

traje aquí a mi banda a cantarte lo que siento

si tú me quisieras besar yo estaría contento

….Es que esta serenata es mi cita con el destino

pues quiero que en la vida estemos

tu y yo siempre unidos…

–Sereneta Rap, Sin Banderas–

Ethan estaba completamente borracho, nunca lo había visto así en mi vida.

–Amor mío te adoro ¡Te amo! Por ti dejaría mi vida, todo lo que tú me pidas…

Después Phillip con una tremenda sonrisa y mientras lo sostenía me gritó:

–¡Lo siento Isa, pero no pudimos evitar que viniera! –sus resortes dorados parecían alborotados con lo divertido de la situación.

–Mi Isa ¡Te amoooooo! –continuaba gritando Ethan y después me dijo –¿Puedes bajar un minuto?

No supe que contestarle, pero ¡Qué pena! ¿Cómo lo iba a dejar abajo solo? Me costó la decisión, pero finalmente bajaría, al menos hasta que se calmara ¿cierto? Tomé las llaves y abrí en la puerta para salir, pero cuando cerraba la puerta para ir al parque, llegó Edward y me detuvo en el pasillo.

–¿Dónde ibas tan entusiasmada Bella? –su mirada me increpó hasta los huesos.