El mayordomo interrumpió la conversación entregándole una misiva que llevaba el sello del duque de Granchester a Albert, este no lo abrió, ni dejó verlo por nadie más que su esposa. Albert asumió que como en otras oportunidades era la nota de Terry excusándose por no poder asistir y dándole las gracias una vez más por sus atenciones. El joven rubio podía hasta imaginar el contenido exacto de las líneas escrita por su joven amigo y sonrió… "Tan predecible como siempre Terry" se dijo para sí mismo.
Al terminar, el joven magnate olvidó la nota en la mesa, siendo su sobrino Archie quien la tomara, su curiosidad sobrepaso sus modales y estando sólo en su habitación la abrió y leyó. Una lluvia de sentimientos lleno su alma, pero al final sonrió, la cerró y guardó junto a otros documentos importantes de negocios. Esta vez sería el destino quien decidiese y si no, el lo haría.
Las horas pasaron rápidamente dando inicio a la fiesta más esperada por la alta sociedad de dicha ciudad, la mansion estaba vestida de sus mejores galas, sus habitantes daban la bienvenida a empresarios, famosos artistas y politicos. Todos vistiendo elegantemente y maravillados por aquel lugar y su decoración. Elroy, Melissa, Candy y Annie se encontraban en la entrada junto a Albert y Archie dandole la bienvenida a todos. Era algo que la tia les obligaba a hacer y aunque ellos no les gustaba la complacían; uno tras uno pasaban por el frente de ellos, saludos, besos y palabras de bienvenida se escucharon una y otra vez.
Más de un caballero quedó prendido de la belleza de la hija adoptiva de magnate, quien se encontraba vestida con un elegante y llamativo rojo escarlata que contrastaba con el blanco tono de su piel, sus dorados rizos estaban sujeto por un elegante moño que dejaba su elegante cuello al intemperie, llevaba un muy suave maquillaje que hacia lucir su belleza natural; luego e pasar la hora de las bienvenidas, Candy se vio abarrotada por una fila de caballeros deseosos de bailar con ella y compartir aunque fuese un instante con la joven.
Archie sonrió antes de entrar al estudio y ver a los niños jugando y compartiendo, sin embargo vió a Ellie sentada en la silla de su abuelo escribiendo y pintando. Se acercó a ella y bajando a su altura le preguntó:
– ¿Qué haces Ellie?
Es que tio como veníamos para casa de papa Albert no tuve tiempo de traerme mi carta de navidad y santa no sabrá que estoy a qui y no me traerá mi presente
Anjaa…- Dijo el joven riendo por dentro ante la inocencia de la niña - ¿Y qué le has pedido? - Ella lo miro con dudad sobre contarle lo que le hubo pedido a santa para navidad, pero también recordó que su tío siempre la apoyaba
Yo tio he pedido unpapiparanavida - dijo super rápido bajando la cara
¿Qué has dicho? - El entendió lo que dijo, pero al ver la tristeza en sus ojitos quedo sin saber que responder
Yo quiero un papi para jugar como tu juegas con Emely
Ellie - fue todo lo que dijo… Y la abrazó…. Sus palabras le rompieron el corazón al ver el gran anhelo de la nena de tener su papa - Entonces vamos a hacer que esta carta llegue a santa hoy, ¿Qué tal si me la das y yo personalmente me encargo de entregársela?
Siiii…. Gracias tío, eres el mejor
El joven salió del estudio con una pequeña coloreada carta en sus bolsillos; si el destino no hacía de las suyas, lo haría él eran las palabras que se repetía una y otra vez. Amaba demasiado a esa niña como para dejarla sufrir de la forma en que lo hacía y si su madre no hacia nada, él sí.
La enorme puerta se abrió nuevamente dando paso a tres imponentes figuras, Elroy se molestó pues no era cortes presentarse luego de la hora fija para comenzar y cuando la cena estaba a punto de servirse, pero grande fue su impresión al ver entrar por la puerta no sólo al antiguo duque de Granchester junto a su nueva esposa la famosa actriz Eleonor Baker, sino que también al mismo duque de Granchester vestido de formalmente de negro y con todas las insignias de su actual estatus social.
Más de uno volteo a verle y Albert junto a Elroy sonrieron y caminaron hacia ellos para saludarlos como era necesario ante el titulo nobiliario que poseían. Para Elroy, desde ya esta fiesta se consideraría la del siglo. No solo lo mejor de lo mejor, sino que también el mismísimo duque de Granchester en ella. Sonrió para sus adentros mientras saludaba y daba la bienvenida.
Unos ojos esmeralda quedaron sin parpadear al verle: "Era él, Terry, su Terry… El estaba aquí cerca de ella, de ellas…. No, el no debe saber de Ellie…" Pero sin poder siquiera moverse se dió cuenta de que él también le miraba; fue tan su profunda mirada que no pudo más que bajar la vista y entonces decidió que trataría de alejarse, pero le fue imposible ya que el joven que esperaba por ella para el próximo baile se le acercó y le recordó su promesa de bailar con él.
Para ella fue el vals más largo de su vida, y muy a su pesar no recordaba segundos después nada de lo que habló con aquel joven que se moría por cortejarla, sólo recordaba que cada vuelta que daba, sus ojos se topaban con los suyos y que esto le hacia perder noción el tiempo, espacio y lugar. Cuando el vals estaba por mitad pidió perdón al joven y le dijo que necesitaba aire y se alejo camino a su protector quién en dicho momento se encontraba junto a Melissa en una esquina para que esta descansara.
Albert… ¿Por qué no me dijiste que él vendría? - Le regaño Candy, aunque muy en su interior estaba feliz de verlo
Por que siempre que lo invito no viene y esta mañana recibí su nota y asumí que como siempre se estaba excusando, pero me acaba de decir que era confirmando que venia junto a sus padres, disculparme Candy, asumí que no venia y por ello no te conté
Esta bien…. Es sólo…
Es sólo que tienes una oportunidad ahora y que deberías aprovecharla - Le dijo Archie quien se hubo acercado y escuchado la conversación, saco de su bolsillos la carta de Ellie y se la hizo llegar a Candy. -Tu hija sólo quiere a su papi de regalo de navidad…
Archie yo… - Dijo ella con lagrimas viendo el contenido de la carta
Sabes que he aprendido Candy, que esas personitas que nos han regalado merecen todo y son lo mejor, soy tan feliz y ver a mis hijos felices me hace sentirme realizado. Pero el ver a tu hija sufriendo me parte el corazón
Candy no supo qué decir, era el momento de tomar una decisión, pero cualquiera que fuese sabía que el la odiaría por ocultarle a su hija. Durante la cena y parte de la misma estuvo sumamente callada y metida en sus pensamientos, Terry la observó todo el tiempo y dentro suyo una serie de sentimientos se hacían dueños. Verla tan bella, verla bailar de uno a otro fue demasiado para él. Dejó que sus padres se fueran a bailar y entonces decidió que necesitaba aire fresco si quería aguantar un poco más en aquel lugar.
Se dirigió a la terraza y aunque hacia mucho frío, necesitaba relajarse, estaba oscuro, alumbrado solo por las luces del jardín. Miró al cielo recordando que se dijo no volver a sentir nada por ella, que el verla no le iba a ocasionar ningún dolor, que debía olvidarla y que nada los unía, ni siquiera amor, pues aunque él la amaba, ella nunca lo hizo.
Por segundo recordó aquella vez en su apartamento donde se mostraron algo que para él hubo quedado bien claro solo fue amor de su parte y de ella nada, quizás curiosidad o deseo, pero nunca amor. Sus pensamientos continuaron cuando unos sollozos le hicieron volver a la realidad. Volteó y mirando hacia abajo se encontró un pequeño bultico de pelos oscuros vestida con un elegante vestido color rosa que abrazando sus rodillas lloraba tristemente. La miró y aunque en primera instancia quizo salir y dejarla allí, algo más grande que él mismo no le dejo.
La niña levantó su vista, era hermosa, se dijo para si mismo, tenia su naricita roja de tanto llorar, con sus manitas se limpió sus lagrimas y le miró, el joven duque se acercó y bajo hasta ponerse a su nivel, la vió temblar de frió y entonces se quitó su chaqueta y se la puso sobre los hombros y su corazón se lleno de una ternura que jamas hubo sentido, ni siquiera por su pecosa.
¿Por qué estas tan sola princesa? - Le pregunto suavemente el joven duque. Mas lagrimas salieron de los ojitos de la niña
Es que… - Sollozos volvieron a salir - Es que Santa no sabe que estoy aquí - dijo ella como si se tratara de un gran problema, pensó en una respuesta lógica, pero era una niña de quizá años y tenia que tener tacto al decirlo
Creo que no es problema para Santa, él sabrá encontrarte - Dijo acariciando su cabellera y al hacerlo una lluvia de emociones lleno su alma
Es que tú no entiendes…. Santa no es el gran problema de la situación - Dijo ella sorprendiendo al joven duque ante la forma tan clara y madura de habla de la niña
¿Entonces cuál es el gran problema? - Le preguntó levantando una ceja como hacia siempre, la niña le miró e inconscientemente hizo el mismo gesto, cosa que no pasó desapercibida por el joven, haciendo que una sonrisa se reflejara en su cara
Es problema es mi regalo… No va a poder llegar.
Estoy más que seguro que si fuiste una niña buena tu regalo llegará - Ella bajó nuevamente la mirada y volvió a encerrase en sus pensamientos. Terry la miró y vio cómo una nube de tristeza llenaba sus bellos ojos color zafiro.
¿Qué has pedido a Santa que te tiene tan preocupada princesa? - Ella levantó la mirada, sonrió al ver que él le llamó princesa, era algo que deseaba tanto ser llamada así: "Su tío siempre le decía así a su prima Emely" pensó
¿Qué juguete has pedido? - Volvió a preguntarle
Yo no quiero ningún juguete señor. Es que quiero a mi papi para navidad - Una triste sonrisa se reflejo en el joven duque sintió como se le partía el corazón ante aquella petición de la pequeña
¿Y dónde está tu papi? - Le preguntó pensando se trataba de algún rico empresario que dejaba sola a su familia en estas fechas
Nunca lo he visto, no sé…- Dijo ella triste y con pequeñas lagrimas saliendo de sus bellos ojos zafiros - Mami dice que tiene compromisos y por eso no está con nosotras - Dijo volviendo a dejar derramar lagrimas, las cuales le llegaron muy hondo al joven duque.
Te ofrezco un trato… - Dijo él buscando como anima a la princesita frente a él - Si santa no te trae tu papi hoy, yo me comprometo a serlo hasta que él llegue
Siiii - La niña se tiró sobre el abrazándolo y le dió un suave beso en sus mejillas
Terry le limpió las mejillas, la ayudó a levantarse, dándose cuenta lo pequeña y hermosa que era sonrió, hacia mucho que nada calentaba su corazón de la forma en que esta pequeña lo hubo hecho. Estaba frio y le sugirió que volvieran adentro con los demás, hacia ya mucho rato que estaban fuera y se imagino que quizás la madre de la niña debería estar angustiada, además quería ver en qué lio se hubo metido por estar abriendo su enorme boca pensaba mientras caminaba junto a su princesita.
Entraban agarrado de las manos cuando se dieron cuenta de que todos los invitados habían partido y que sólo quedaba la familia Arley, Legan y sus padres en la sala, al parecer estaban buscando por la niña. Al mirar a la derecha pudo ver a Candy con los ojos llenos de lagrimas y su pequeña nariz roja, al parecer estuvo llorando, Ellie vio a su madre, le entregó el saco a Terry y salió corriendo hacia ella gritando "Mamá" - Palabras que hicieron congelar el alma del joven y dejar mudos a sus padres.
Mi vida te he buscado por doquier ¿Donde estabas? - Le pregunto Candy a Ellie, con miedo de levantar sus ojos y darse cuenta de que Terry le miraba
Estaba con mi amigo el principe… ¿Verdad mami que parece un rey? - Dijo la niña, Candy levantó la mirada y se encontró con un par de ojos zafiro que le miraban fijamente interrogantes y con sentimientos que ella no pudo descifrar. - ¿Verdad mami? - Volvió a preguntar la joven ya que su madre no le hubo respondido
Si, dijo ella sin dejar de mirarlo…
Al parecer la bastarda sacó el mismo gusto por los hombres que su madre - Fueron las palabras de Neil haciendo que más de uno voltease a verle, incluyendo Richard y Eleonor, quienes desde que entró su hijo con la niña, miraron y automáticamente entendieron que ambos pensaban lo mismo. Archie comenzó a caminar furioso hacia Neil, pero Annie le detuvo al ver cómo un Terry miraba a Neil y a sabiendas lo que sucedería después.
