DIARIO DE VICTOR NIKIFOROV

Enero 28

Acabo de despedirme de Yakov Feltsman. Le he dicho que debo dejar la escuela sin más demora, que debo irme a Moscú de forma urgente.

El director me miró con algo de recelo, me dijo que mi madre no le había avisado nada al respecto de un cambio de escuela, que, de hecho, mi madre le había solicitado de forma especial que me mantuviera en la Academia Feltsman y en el equipo de soccer hasta el final del año escolar.

— ¿Esto tiene que ver con lo que acaba de suceder con la familia Katsuki y en especial, con Yuri? Pensé que los dos eran la pareja más adorable de la Academia y que por eso decidirías quedarte hasta el final del año…— preguntó el director.

—No, no tiene nada que ver… —respondí yo sintiendo que mi corazón se hundía en mi pecho cuando Yakov Feltsman mencionó el nombre de Yuri.

Pero sí, sí, tenía todo que ver con eso.

—Sé que tu padre está presionándote — dijo el director con una mirada llena de compasión —. Tu madre me lo advirtió también y quiero que sepas que si te vas de la escuela, no podré seguir protegiéndote…

—No quiero que nadie me proteja —dije yo con ganas de ponerme a gritar porque después de lo que había hecho en la mañana, después de lo que había hecho a Yuri solo quería largarme de San Petersburgo, solo quería que todo mundo me dejara en paz.

—Necesitas que te protejamos, tu padre es un necio — dijo el director con calma —. Escucha Victor, tu abuelo y yo fuimos amigos cercanos como debes de saberlo ya. Lo que no sabes es que le prometí que cuidaría de ti, que ayudaría a tu madre a cuidarte y eso es lo que intento hacer. Además, debes comprender que lo que le pasó a la familia Katsuki no fue culpa tuya…

— ¡Claro que lo fue! —grité yo, harto de toda aquella escena — ¡Es mi culpa! Mi padre cree que me casaré con Yuri, mi padre cree que de verdad haré algo así de estúpido solo para molestar sus planes pero yo no le haría algo así a Yuri, no quiero que nadie le haga daño a Yuri, no del modo en el que mi padre acaba de dañarlo…

—Según los reportes del médico, el señor Katsuki y sus padres están bien — dijo Yakov intentando tranquilizarme —. Yuri solo resultó herido de forma superficial por el accidente de auto que su familia y él sufrieron ¿no es así?

—No fue un accidente — dije yo temblando de rabia y también de terror —. No fue un accidente. Mi padre lo hizo, mi padre seguirá haciendo cosas así si yo no me alejo de él. No puedo permitir que lo dañe, a él no, a Yuri no…

— ¿Y has pensado que quien más va herirlo si te vas eres tú? — dijo Yakov haciendo que mis ojos se llenaran de lágrimas de pronto.

Claro. Claro que había pensado en aquello.

Pero aquella observación por parte de Yakov estaba de más, salía sobrando cuando había roto ya el corazón de Yuri Katsuki en mil pedazos. Sí, lo había herido, eso lo sabía sin lugar a dudas. Aun podía ver sus ojos llenos de lágrimas, su rostro hermoso lleno de moretones porque aunque el accidente que había hecho que el auto de sus padres volcara en la carretera no había sido ciertamente aparatoso, sí había tenido consecuencias.

Cuando lo vi así, cuando entré a la habitación del hospital en la que me avisaron que se encontraba, yo sentí que la vida se me iba. Mi amado lucía tan asustado, tan completamente triste, como si aquel accidente hubiera sido su culpa. Y yo odie a mi padre, lo odié con todas mis fuerzas porque se había metido con Yuri, con la única persona que me ha hecho feliz en los últimos años. Ver a Yuri de aquel modo me rompió el corazón, creo que algo se ha roto definitivamente dentro de mí y ese algo jamás volverá a repararse.

Antes de entrar a la habitación de Yuri, mi teléfono vibró, era un mensaje de Mikhail Nikiforov diciéndome que aquel era el primer aviso, que no habría otro, que si seguía al lado de Yuri, la próxima vez que me encontrara con él sería en el cementerio. Mi padre me amenazó de forma directa con matar a Yuri y aquel estúpido accidente que sus hombres habían provocado me daba una idea acerca de que sus palabras iban en serio.

Mi padre, mi propio padre quería destruir a la única persona valiosa que he tenido en el universo y yo no podía permitirlo, definitivamente no podía hacerlo.

Fue por eso que al entrar a la habitación de Yuri, decidí que la única forma de proteger a mi amado era rompiendo su corazón de cristal en mil pedazos. Yo no podía decirle que aquel accidente había sido obra de mi padre, no podía soportar la vergüenza de confesarle que el hombre que me había dado la vida era un matón cualquiera. Así que me senté a su lado. Me senté a su lado y tomé su mano y él me sonrió. Yuri me sonrió como si no estuviéramos en un hospital, como si aquella fuera una de nuestras tantas citas. Yuri seguía mirando en mí al chico que lo hacía sonreír, Yuri seguía amándome a pesar de todo y yo empecé a llorar porque no sabía qué más hacer.

Estaba tan asustado, todavía estoy tan asustado que ni siquiera me queda energía para fingirme fuerte. Me derrumbé. Me desmoroné delante de Yuri porque no podía soportarlo más. Yo sabía que tenía que ponerle fin a aquella locura. Tenía que luchar contra mi padre en los tribunales y vencerlo, tenía que proteger a Yuri y la única forma de protegerlo que se me ocurría era dejarlo en paz. Tenía que alejarme de él, tenía que empezar con mi viaje en solitario y quizá, quizá algún día podría recuperarlo.

—No Vitya, no llores… — me dijo él levantándose de la cama de un tirón y soltando un grito adolorido de pronto.

Genial. Incluso aquel dolor era por mi culpa.

—Ya no puede seguir así, esto no puede seguir así… — dije yo en medio de mi llanto.

—Y no seguirá, te prometo que no seguirá — dijo Yuri tomando mis manos con fuerza —. Papá dice que si bien no podemos probar que este accidente fue cosa de tu padre, sí tenemos pruebas de sus amenazas…

— ¿Sus amenazas? — pregunté yo sintiendo que mi pecho se congelaba por completo —. Yuri, ¿él se ha atrevido a amenazarte?

—SÍ… bueno, solo me llamó — dijo él con sus ojos marrones llenos de vergüenza —. Me dijo que me alejara de ti, dijo que si no lo hacía habría consecuencias pero… esto es el acto de un loco, Vitya. Papá dice que es más sencillo hacer que un loco caiga preso en sus propias trampas.

—Yuri, esto no está bien… — dije yo, me sentía totalmente asqueado de llevar el apellido Nikiforov y compartir el mismo ADN con mi padre —. No está bien que te haga daño, no por culpa mía…

— ¡No es tu culpa, Victor, no es culpa tuya! — dijo Yuri con la voz llena de desesperación —. Vitya, a mí no me importa lo que él intente ¿me oyes? No me importa, esto no es nada, solamente tengo que ser más cuidadoso. No me importa lo que él haga, Vitya, te lo juro…

—Pero a mí sí me importa, mi Yuri — dije yo con la voz llena de tristeza y los ojos marrones de Yuri me miraron llenos de confusión —. Yuri, quizá él tiene razón y lo mejor sea que te alejes de mí…

—¡No! — dijo él y volvió a levantarse de la cama, lanzando un pequeño grito de dolor —. No, claro que no. No voy a alejarme de ti. No puedo. Yo tengo que cuidarte, yo tengo que protegerte…

—¿Para que él siga haciéndote daño? — dije yo soltando sus manos de forma abrupta — ¿Quieres que te siga usando como un señuelo contra mí? ¿Quieres que tus padres pierdan a un hijo simplemente por m? Yuri, yo no valgo la pena…

—Victor…—dijo él con aire dolido, como si mis palabras estuvieran causándole más dolor que las heridas del accidente—. No digas eso, por favor…

—Yuri, tenemos que terminar con esto…— dije yo, sintiendo que mi corazón me gritaba que no fuera estúpido, que no dijera esas palabras, que por favor no dijera esas palabras ni de broma.

—Sí, lo sé…— dijo él con una sonrisa que intentaba parecer tranquila—. Debemos terminar con esta situación Vitya y yo sé cómo, mi padre sabe cómo y…

—No, no Yuri, me refiero a nuestra relación— dije yo con frialdad y los ojos de Yuri se llenaron de lágrimas—. Yo siempre supe que no era bueno para ti ni para tu vida, nada bueno puede salir de tu relación conigo…

—Victor, no, no me puedes decir esto. Nosotros no somos lo que está mal, es tu padre. Por favor Victor, no digas estas cosas. Prometiste que no ibas a irte, Victor.

—Él no va a detenerse hasta destruir todo lo que amo, y él sabe que lo que más amo en el universo eres tú. Pero no puedo quedarme, Yuri ¿entiendes? No podría vivir con esto. Tengo que protegerte. Por favor entiéndeme.

—No, no puedo. No te dejaré Victor. No quiero que nos hagas esto. No lo acepto.

—Yuri…

Lo abracé y él se aferró a mí como si aquella fuera la última vez en la que estaríamos juntos y dentro de mi corazón yo sabía que lo era. Después de aquella tarde no podría haber otra, al menos no en mucho tiempo. Así que por eso, mis brazos se aferraron al cuerpo pequeño de mi Yuri. En aquel momento, aunque era una despedida segura, lo sentía más mío que nunca antes. Él era mío y a pesar de tener al mundo entero en nuestra contra, yo era de él.

En aquel momento era débil. Mi corazón joven y lleno de amor me urgía a olvidarme de todo lo demás. Él me decía que todo lo que importaba era Yuri. Que de nada me serviría ser el dueño de la mitad de Rusia si Yuri no estaba ahí para compartirla conmigo. Volví a llorar. Volví a llorar porque de verdad iba a destruirnos a los dos con aquella despedida.

—Escucha, no digas nada hasta que termine de hablar ¿quieres? —le dije sin separarlo de mi pecho—. Tenemos que estar separados. Tenemos que hacerlo, Yuri. Justamente ahora tengo muchos pendientes que resolver. Estoy luchando una guerra encarnizada y ninguna de las municiones que mi padre lanza debe alcanzarte a ti ¿entiendes? Yo saldré vivo de esta, sé que puedo hacerlo pero tengo que mantenerte alejado de la locura de mi padre y por eso debo alejarte de mí también. Solo será un tiempo ¿está bien? Yuri, te juro que solo será por un tiempo y mira… —agregué sacando del bolsillo derecho de mi pantalón la cajita de terciopelo que mi madre me había entregado días atrás. La cajita que contenía los anillos de las joyas estrella—. Yuri, consérvalos ¿quieres?

— ¿Qué es esto? —dijo él separándose de mis brazos, yo podía ver su corazón roto en la mirada triste que estaba dedicándome en aquel instante.

—Esto es la promesa de que volveré por ti—dije intentando no romperme del todo, intentando poner en mis palabras todo mi corazón porque yo sabía, yo sentía que los dos no soportaríamos estar separados eternamente pero en aquel instante, la separación era necesaria—. Cuídalos por mí ¿está bien? Cuando toda esta locura termine, Yuri, yo volveré por ti y te juro que nadie podrá separarnos de nuevo. Tienes que confiar en mí, mi Yuri. Tienes que creerme…

—Déjame luchar a tu lado, por favor, por favor. Tú también sé valiente y déjame quedarme a tu lado, Victor… —dijo él y yo estaba odiándome por completo por hacer que sus ojos se llenaran de lágrimas.

—No puedo… —dije yo con ganas de desvanecerme.

— ¿No me amas lo suficiente? —preguntó él.

—Te amo tanto que justo ahora siento que algo en mi está muriendo al tener que dejarte. Te amo tanto que solamente quisiera gritar y obligar a mundo a ser un mundo diferente. Yuri, te amo tanto, que por eso mismo no puedo permitir que algo más te pase. No podría vivir con ello. Por favor, Yuri…

—Todo el mundo siempre cree que dejar ir a quien uno ama es un sacrificio noble, pero no es así Victor, eso es un acto cruel. Y aun así… si tienes que irte ahora, entonces vete. Yo también seré cruel y te dejaré ir. Pero mi corazón es tonto, así que iré a buscarte. Esto no terminará aquí ¿me oyes? — dijo él mirándome fijamente, me miraba como si no me conociera, como si le hubiera presentado una cara de mí que jamás había esperado ver.

—Yuri, no, no puedes seguirme, no…— intenté decir yo pero ¿qué más podía decirle?

Él me estaba pidiendo que no lo alejara de mi lado y yo estaba haciendo caso omiso de su petición. Estaba rompiéndolo en mil pedazos. Yo sabía eso, lo sentía, sentía el dolor de Yuri en todo mi corazón.

—No me digas qué hacer. Si te vas de la escuela y de mi vida entonces ya no puedes decirme qué hacer. Vete Victor…— dijo él con una fría calma que le daba un aire adulto—. Vete ahora pero quiero que sepas que esto jamás será el final para mí.

—Yuri, por favor, prométeme que no me seguirás hasta que todo esto termine, Yuri…

—Te lo prometo, pero las promesas son frágiles como las que tú me hiciste— dijo él y las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos—. Solo vete ahora ¿quieres? Si no me necesitas a tu lado, entonces yo tampoco necesito escuchar todo esto, no necesito que sigas rompiendo mi corazón. Vete Victor, justo ahora eres un dolor demasiado fuerte para mí…

—Mi Yuri…

Sé que fue un acto cruel, aún más cruel que mi despedida pero me acerqué a él para besarlo una última vez. Él no se apartó. A pesar de la determinación de sus palabras me devolvió el beso con furia, con ansiedad, como si estuviera intentando decirme que a pesar de todo él me amaba y sentí miedo porque aquel beso también era una advertencia, una advertencia de que el jamás pondría distancia entre los dos.

Creo que los dos seguimos besándonos y llorando un largo rato. Creo que nuestros labios se llenaron del sabor de nuestras lágrimas y yo no sé cómo fue posible separarme de él, no sé cómo pude dejar la habitación del hospital. No supe nada.

No sé nada.

Ahora estoy solo en uno de los jets privados de mi abuelo. Mamá sabe que voy de camino a Moscú. Ella simplemente respondió a mi llamada con un seco "está bien, Victor", así que puedo deducir que Aleshka también cree que acabo de cometer el peor error de mi existencia. Pero Yuri estará a salvo ahora ¿no es así? Yuri estará a salvo, podré hacer pedazos a mi padre n los tribunales y regresaré a San Petersburgo tan pronto como pueda.

Esto no fue un error si mi Yuri estará bien. Sí, sé que hice que llorara pero nadie más volverá a amenazar su vida por mi culpa.

Por favor mi Yuri, por favor entiéndeme. Por favor perdóname. Por favor espera por mí y no vengas, no vengas al infierno que me espera, no vengas por favor al infierno que yo mismo acabo de crear y en el cual una persona tan hermosa como tú no tendría cabida. Yuri, por favor espera por mí. Yuri, por favor, quédate conmigo y no te vayas de mi corazón, aunque mi corazón esté rompiéndose más y más a medida que la distancia aumenta entre los dos…