Sólo le basto unos segundos, sólo le bastó mirar a Candy y la pequeña en sus brazos y escuchar a la niña hacerle una de las preguntas más duras que un padre puede responder - ¿Mami qué es bastada? Entonces cómo un rayo se abalanzó sobre Neil, le tiro un fuerte puño a la cara que le hizo caer al piso y agarrarse la boca por la sangre que salí de la misma al haber perdido uno de sus dientes frontales.
Estas loco Granchester - Le gritó Neil mientras sacaba un pañuelo y se tapaba la boca
Que sea la última vez que te refiere de mi hija de esa forma ¿Entiendes? - Rápidamente se alejó de él, levantó a Ellie en sus brazo, tomó a una sorprendida Candy por las manos y salió de allí con las dos camino a un lugar más tranquilo. En la sala todos se quedaron sorprendidos ante aquello, Albert, Melissa, Annie, Mary, la esposa de Neil y Archie reían en su interior, mientras Elisa, los Leagan y el mismo Neil se encontraban sorprendidos…
¿Qué significa esto? ¿Qué le ha pasado al duque? - Preguntó la tía al ver cómo salía Terry de aquella habitación junto a Candy y Ellie.
Sucede tía - Comenzó a hablar Archie, sabia que iba a disfrutar totalmente lo que venia - Qué aquí el muy estúpido de mi primo acaba de ofender a un descendiente directo de la corona - El joven miró al antiguo duque de Granchester, a su tío y entonces procedió - Acaba de ofender a toda la familia Granchester con su ofensa - Dijo muriendo en su interior de risas al ver como su tía palidecía ante aquel comentario
¿Qué acabas de hacer chiquillo? - Le grito la señora Elroy muy molesta
Yo, yo… Mamá - Richard miró al joven frente al él y entendió lo patético que era ese sujeto, más sin embargo no le perdonaría lo que le hizo a su hijo y "¿Nieta? Tengo una nieta…" pensó y decidió continuar con aquello que ya hubo comenzado el joven primo de Candy
En efecto señora Elroy, su sobrino aquí presente acaba de ofendernos a todos llamando al miembro más joven de esta honorable familia "bastarda"
¿Como te atreviste muchachito tonto? - Le grito la tía Elroy, entonces ella que no estuvo en el momento de dichas palabras volvió en si cuando no entendía de quién se hablaba - ¿A quien insultaste Neil?
A nada más que la marquesa de Granchester y futura condesa - Le dijo Albert entrando junto a sus sobrino y Richard en aquel juego de palabras con intención de hacer sufrir a a aquellos que trataban mal a su niña y a su pecosa. - Tia para tu conocimientos, Ellie es hija del Terrence Graham Granchester, nuevo duque y por ende la pequeña que tanto te molesta su presencia es parte de la corona británica y miembro de una de las familias más honorables de toda Inglaterra.
Sin contar que somos familia directa de la reina madre, quien estoy muy segura se sentirá muy ofendida al saber de este percance - Elroy cayó sentada en la silla junto a ella, si bien era cierto que su mayor anhelo se hizo realidad, también recordó todo el mal trato que le hizo tanto a la joven rubia como a la niña dejándole bien entendido que no gustaba de ellas.
El la llevaba agarrada fuerte de la mano a la joven rubia mientras se dirigía a la biblioteca de aquella casa, misma que hubo sido utilizada muchas veces por él para reunirse con su joven amigo y hablar sobre negocios y sobre ella. Ellie se encontraba en los brazos de su padre y se aferraba fuertemente a su cuello, a pesar de su corta edad entendía el odio, el dolor y el desamor que le hacían sentir muchas personas por no tener un papá o un hogar como los demás niños.
Estaba en los brazos de su rey como desde ya le comenzó a llamar, ya que se sentía segura y protegida cuando él estaba presente y aunque su madre le había dicho que la violencia no era buena, sabia por los niños del hogar de poni que cuando alguien nos hería en los mas importante, muchas veces se recurría a esto. Llegaron a la biblioteca, el soltó la mano de Candy y entonces le miró profundamente en espera de respuestas a aquellas preguntas mudas.
¿Por qué? - Le preguntó Terrence, entonces ella limpió sus ojos que se encontraban aún llenos de lagrimas, respiro profundamente y le dijo.
Ellie está aquí, preferiríamos que habláramos de eso luego, solos tú y yo - Le pidió de forma a ruego. Terrence se sentó en el sofá y seguía aun con su hija en los brazos y ella colocó su pequeña cabecita sobre el pecho del joven. Para Candy la escena más bella que jamas pensó pudiese existir
Mamá… - Dijo ella mirándola, pero sin despegarse de Terrence, Candy se acercó y le miró, y entonces sacó de sus bolsillos la carta que le hubo dado Archie temprano
¿Recuerdas qué le pediste a Santa? - Le dijo la joven mirando a su hija
Si recuerdo…
Bueno es que Santa te escucho y hoy te ha traído de regalo a tu papi…
¿De verdad mami? - Dijo ella sonriente y feliz; Terry la miró y una suave sonrisa apreció en su rostro
Si mi beba, Tu papi es Terry… - Entonces la niña subió sus ojos hasta quedar fijamente mirándole, por unos segundos no mostró ninguna reacción, ni sentimiento y para el joven duque esto fueron los segundos más largos de toda su existencia. La niña sonrió de lado, sonrisa que era reflejo de los Granchester y en un movimiento que el no esperaba le besó la mejilla y le abrazo el cuello
Yo sabía que tu eras mi papi - Grito la nena en el odio de Terry - Prométeme que no te iras lejos nunca más papa, que nunca nos dejaras ¿Promételo?
Te lo prometo, nunca te volveré a dejar - ella volvió a besarlo y le abrazo mucho mas fuerte, estaba feliz, su deseo de tener su papi se hizo realidad.
Candy miraba felizmente, pero una sombra de angustia y miedo llegó a ella al escuchar que nuca se separaría de la niña, tuvo miedo, miedo de que él por venganza se la quitara y llevara lejos, muy lejos de ella. En el momento en que iba a decir algo, la puerta se abrió.
Disculpen no sabia… - Fueron las palabras de Dorothy quien pidió excusas al interrumpir aquella escena.
No te preocupes Dorothy - La joven hizo una pequeña reverencia y comenzó a dirigirse a la puerta para dejarlos a solas; sin embargo el joven tenia otros planes.
Un momento por favor - Le pidió Terrence - Necesito preparen las cosas de mi hija y de Candy de inmediato.
¿Qué estas, qué piensas hacer Terry? - Pregunto la rubia sin entender lo que quería Terry
No voy a dejar a mi hija y a ti debajo del techo de los Leagans, nadie va a hacerle daño a mi hija y a ti.
Albert y Archie está aquí el nos puede…
Creo que no has entendido mis palabras, no se quedan y punto
Pero…
Albert y Archie tienen ambos sus familia y sus responsabilidades que cuidar, deja que yo me encargue de la mía. - Le dijo volviendo a mirar a Dorothy quien sabia que con este ultimo argumento Candy perdió la batalla - Que todo lo pongan en mi auto, en cuanto lo hagan me avisan por favor.
Sí señor, con su permiso - Dijo Dorothy y le guiño un ojo a su amiga. Candy respiró profundo, si iban a hablar entendía que ese no era el mejor lugar y sabía qué después de ese golpe Neil haría hasta lo imposible para que ellas lo pagaran. Entonces bajó la mirada, suspiró fuertemente y se decidió a hacerle aquella pregunta que durante estos años no la hubo dejar dormir tranquila.
¿Me la vas a quitar? - Le susurró. El la miró y muy a pesar de su mal genio, entendió que ella estaba asustada.
No - Le dijo secamente - Pero sabes que lo que has hecho a traído consecuencias y que me has prohibido de mi hija por tanto tiempo
Terry yo…
No hablemos ahora, Ellie está dormida, esperemos llegar al hotel y entonces tenderemos una larga conversación.
Un rato después Dorothy les comunicó que todo estaba en el automóvil y él con su hija en los brazos le dijo que era hora de partir y de despedirse. Llegaron juntos hasta la sala donde aun estaba todos, incluyendo un llorón y sangrante Neil, quien al verlo se colocó detrás de su esposa por miedo a otro golpe. Terry le miró con rabia y con un tono muy seco se despidió de todos informándole que su hija y Candy se irían con él.
No es necesario su gracias, ellas están bien aquí. Son familia - Le dijo la tía abuela
Lo siento señora mi decisión es irrevocable - Le dijo haciéndole una pequeña reverencia y dirigiéndose a sus padres les miró y estos entendieron que ya era hora de marcharse.
Albert les acompaño no sin antes preguntarle a su hija si estaba segura de ello y pedirle a Terry que no fuese tan duro con ella, que todo lo que hizo fue por miedo y por el gran corazón que la joven tiene. El le aseguró que no pensaba hacerle nada y que la entendía, pero que era una situación un poco difícil para hablar ahora.
El auto se dirigió primero hacia la casa de los recientes esposos para luego llevar a Terry, Candy y Ellie al hotel en el cual se hospedaba el duque. Eleonor a pesar de lo extraña de la situación estaba feliz, su hijo estaba con Candy y tenían una hija; era cuestión de tiempo para que ese par se arreglase y fuesen felices.
¿Candy… Cómo se llama mi nieta? - preguntó la actriz, tratando de romper el hielo en que auto
Se llama Ellie Ann Ardley
Granchester - Le dijo Terry mirándola fijamente
No te preocupes hijo eso es algo fácil de arreglar - dijo Richard para bajar un poco la tensión entre ambos
Ellie Ann es un nombre muy bonito. Elegiste un muy bello nombre
Ambos lo elegimos. - Dijo Terrence sin mirarla y recordando que día luego de haber conjugado el verbo amar en todos sus tiempo, luego que las fuerzas ya no existían y cuando hablaban por hablar, decidieron que si tuviesen una hija le llamarían Ellie Ann y si fuese un varón seria llamado como sus abuelos Richard Albert Granchester.
Para Candy el recuerdo de aquella noche hizo que sus mejillas se pintaran de color rojo, cosa que no paso desapercibida por sus futuros suegros quienes ya reían en sus adentros al imaginarse lo pensado por la joven rubia. El lujoso automóvil se detuvo y los padres del joven duque se despidieron de ellos con la promesa de verse mañana día de navidad para compartir de un almuerzo en familia. Eleonor estaba feliz, su hijo tenía una familia a quien amar y por quien vivir; si bien sabia que que iba a costar tiempo el enojo, también sabia que la amaba. Que Candy fue, es y ha sido la única dueña de su corazón. Entonces entrando en la recamara matrimonial colocó su cara sobre el pecho de su esposo y con la las manos le abrazó fuertemente.
Feliz navidad mi amor…. Ya es media noche…
Feliz Navidad Ellie…
Esta es la mejor navidad de todas Richard - Dijo Eleonor volteándose para quedar frente a frente a su esposo - Nuestro hijo ya no estará sólo… Ahora tiene a Candy y Ellie
Tienes razón Ellie, esta es la mejor de todas las navidades…
El elegante vestido rojo hacia los ruidos propios de la tela mientras caminaba por la calle llena de nieve, pasaban de las 12 de la madrugada y la rubia se encontraba envuelta en su abrigo de color negro que dejaba ver únicamente su larga falda. Ella como si se tratara de un militar fiel, seguía la marcha de aquel hombre que llevaba en los brazos el tesoro más grande que poseían. Abrigada entre los brazos de su padre se encontraba Ellie Ann, quien seguía muy dormida sin saber el cambio que daba con cada paso su vida.
Entraron al lujoso y exclusivo hotel, Terry pidió ser cambiado de habitación a una suite doble, donde su hija pudiese tener la comodidad que requería y aunque estaba molesto con la rubia, sabía que la amaba y que haría hasta lo imposible por quedarse con su familia. Entraron a la suite y Terry se dirigió a unas de las habitaciones y colocó a su pequeña en la cama, Candy se encargó de colocarle su ropa de cama despacio sin despertarla y luego dejarla dormir mientras Terrence le acariciaba la cara y le daba un beso de buenas noches a su princesita.
Salieron callados a la sala de la suite, ella sabía que era el momento de hablar, sabia que él estaba muy molesto y que quizás nunca le perdonaría lo que le hizo. Entonces bajó la mirada, no podia aunque quisiera mirarle a los ojos, respiró profundamente y entonces susurro aquellas palabras que eran las únicas que su corazón le permitían decir:
Perdóname Terry… - El joven miró, vio como de los ojos dela joven comenzaban a brotar lagrimas de dolor y entonces sintió que su corazón también se rompía ante aquella imagen de ella sufriendo no pudo más y dejo que su corazón se adueñara de la situación y sin que ella lo esperara la atrajo a él agarrándola fuertemente por la cintura con la mano derecha, mientras que con la izquierda le levanto su cara por el mentón y perdiendo en aquellas lagunas verdes le pidió:
Prométeme que nunca más me ocultaras nada - Le dijo suavemente, ella le sonrió al verle a los ojos y ver que la sombra de ira se hubo desaparecido de sus ojos…
Te lo prometo - Le dijo ella suavemente mientras colocabas sus manos en el cuello del joven y acercaba sus labios a él.
Las palabras estuvieron de mas y aquella noche de invierno mientras nevaba fuera la joven pareja dejaba detrás de ellos todos sus miedos, su pasado y angustias para convertir su presente y futuro en una bella realidad. Cada beso, cada caricia, cada "te amo" representaba una promesa; la promesa de estar junto por y para siempre.
El sol entraba suavemente por las amplias ventanas de aquella habitación, sus ojos al ser tocados por la luz del nuevo día se abrieron y sus manitas lograron llegar hasta su cara para cubrirse con ellas. Se extrañó de no ver a su mamá ya a su lado despertándola y al volver a abrir los ojos se dio cuenta que se encontraba en un lugar diferente a su habitación en la casa de su familia. Se levantó rápidamente de la cama y comenzó a caminar, llegó a una sala y del otro lado vio que había una puerta semi abierta, camino hacia ella y abriendo suavemente pudo ver a su mama, dormida en los brazos de "su papá". "Entonces no fue un sueño" pensó la nena quién sonreía al verlos dormir juntos.
Recordó las veces que vio a su tia Annie y su tío Archie durmiendo juntos abrazados como ahora estaban sus papás, recordó cómo veía sus primos brincar a la cama de sus tíos y abrazarlos. Ella quería sentir lo que sentían sus primos al estar con su papá y su mamá; muchas veces Candy le hubo dicho que no era bueno tener envidia, pero como evitar desear tener un papi.
Unos ojos azul zafiro como los de la niña se abrieron y al verla parada en la puerta sonrío y levantándose un poco le hizo señas para que se acostará junto a ellos, la niña corrió deprisa brincando sobre su madre, despertándola y colocándose en medio de ambos, Terry comenzó a hacerle cosquillas y a darle besos. El quería borra todo el dolor por su falta y sabia que con una dosis grande de amor todos esos malos momentos del pasado quedaría en el olvido.
Feliz Navidad mi princesita - Le dijo Terry depositando un beso en la mejilla de su hija
Feliz navidad Ellie - Susurró Candy mientras abrazaba a su hija
Feliz navidad papás… Soy muy feliz… - Dijo abrazando a ambos por el cuello e impartiéndoles besos, pero de repente se levantó, salió de la cama y comenzó a correr a su habitación…
¿A dónde vas princesa?
A buscar mis colores papi es que no termine la carta a Santa - Respondió ella inocentemente, haciendo que sus padres casi se rieran al ver el mismo gesto de su mamá al momento de hacer una travesura
Anja… ¿Y que le faltó a la carta? - Pregunto Candy con la risa en sus labios
Un hermanito - Dijo ella seriamente y sin decir una palabra más continuo su camino en busca de aquello que necesitaba para hacer su sueños realidad. Candy miró a Terry quien colocó sus manos detrás de su cuello mientras sé tiraba en la almohada.
¿De qué se ríe duque de Granchester?
De qué creo haber hecho un excelente trabajo y todo lo posible anoche para que eso sucediera…. - Dijo el joven sonriendo de lado - Futura señora Duquesa
Eres un arrogante - Le respondió ella colocando sus brazos cruzados sobre su pecho, el le agarró por la espalda y le abrazó y le dijo un suave beso en el cuello, para luego hacerla voltearse y mirarlo al rostro
Feliz navidad mi pecosa hermosa…
Feliz navidad mi arrogante presumido…
Fin!
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Gracias a todas las chicas que me han hecho parte de estas posadas navideñas. Gracias Doralix por la invitación!
Felicidades en estas fiestas!
