DIARIO DE PHICHIT CHULANONT
Febrero 4.
Siempre he odiado verlo triste, jamás me ha gustado verlo sin una sonrisa en su rostro.
Creo que esa fue la razón que me obligó a acercarme a él de nuevo, no es que antes no hubiera querido hacerlo, pero creo que Yuri y yo estábamos demasiado perdidos en nuestra propia felicidad como para que el mundo a nuestro alrededor nos importara de verdad.
Sin embargo, me bastó mirarlo por dos minutos después de irlo a buscar a su casa para saber que él estaba lejos de esa felicidad brillante que parecía hacerlo resaltar en medio de la multitud cuando Victor Nikiforov estaba a su lado.
Pero Victor no está a su lado ahora, todo el mundo sabe que dejó la Academia Feltsman, todo el mundo sabe que Yuri no ha asistido a la escuela tampoco debido a un accidente ocurrido días atrás. Todos murmuran también que ese accidente fue planeado por el padre de Victor y sé que debe ser así porque de no serlo, nadie estaría tan alterado; de no ser así, los padres de Yuri no habrían tenido que mantenerlo en casa porque sé que todos tienen miedo. Miedo de que Yuri cometa una locura y corra a perseguir a Victor, miedo de que el padre de Victor vuelva a intentar hacerle daño.
Yo mismo estoy temiendo ahora porque vamos, sé que he sido el catalizador de algo que nadie podrá detener. La verdad no sé si acabo de pecar de ingenuidad, no sé si me dejé llevar, no sé si lo que hice valdrá la pena. Pero es que no podía verlo sufrir más ¿entiendes? No podía.
Ayer, después de las clases, le pedí a Seung Gil que me acompañara a la casa de Yuri. Sé que mi petición le sorprendió un poco pero no discutió conmigo. Claro, supongo que no es nada común pedirle a tu novio que te acompañe a la casa de tu primer amor pero he hablado demasiado con Seung Gil, sé que él entiende que a pesar de todo lo que pasó, Yuri siempre sería también mi mejor amigo. Además Seung había escuchado los rumores también, sé que él entendía la gravedad del asunto.
—No tienes que explicarme, te entiendo… — me dijo él con esa admirable calma que siempre me hace sentir seguro —. Sé que quieres saber cómo está y sería estúpido sentirme celoso por algo así…
— ¿Pero? — pregunté yo un tanto asustado.
— Pero me asusta que Yuri y tú comentan una locura — dijo Seung tomando mi mano —. Él debe estar sumamente alterado ¿no es así? Primero el accidente, luego el abandono de Victor… Phichit, Yuri debe estar sufriendo mucho y las personas que sufren de ese modo no son capaces de pensar con claridad. Me asusta que los dos decidan, no sé, emprender una cruzada para rescatar a Victor de su padre o algo así…
—Me conoces bien… — dije yo riendo divertido a pesar de todo —. Sabes que haría cualquier cosa por ayudarlo a sentirse mejor…
—Sí, lo sé y sé que Yuri haría lo mismo por ti pero Phichit, toda esta situación es de verdad grave. Pensémoslo un momento ¿quieres? Pensemos si vale la pena o no arriesgarlo todo… ¿Y si Victor puede ocuparse de esto? El padre de Yuri y algunos miembros de su familia están ayudándolo ¿no es así? Quizá debamos sí, apoyar a Yuri pero quizá las cosas se arreglen sin que tengamos que intervenir ¿no crees?
No. No lo creía pero no le contesté a Seung de forma inmediata. Yo sabía que aquella situación desesperada solo podría resolverse con una medida desesperada también. Era precisamente porque entendía que aquella situación era grave de verdad que no podía quedarme de brazos cruzados.
—Creo que no nos corresponde a nosotros dos decidir eso — le dije a mi novio con calma —. Por eso quiero ir a ver a Yuri ¿está bien? Te necesito ahí conmigo precisamente porque necesito que me detengas si crees que estoy alentando una locura. Por favor, Seung, él es mi amigo y le juré que no iba a dejarlo solo si llegaba a necesitarme. No puedo abandonarlo, no cuando Victor lo ha dejado ¿entiendes?
Seung suspiró de forma profunda pero no dijo un solo pero más. Él de verdad me entiende, él de verdad siempre me apoya en todo y es por eso que ahora mismo me siento aún más culpable por haberlo arrastrado a esta locura. Porque vamos a cometer una locura, todos estamos completamente locos. Seung Gil no pudo detenerme, creo que en el momento de la verdad nadie habría podido detenernos: estamos de camino a Moscú, de verdad estamos a punto de cometer una locura tras otra, una estupidez más grande que esta y sin embargo, creo que de verdad es la única forma de resolverlo todo.
Suspiro. Intento no hacer tanto ruido porque mientras una de las avionetas privadas de la familia Katsuki surca el cielo todos a mí alrededor están dormidos. Seung Gil está dormido a mi lado, mientras que Yuri duerme en los brazos de Mari, su hermana mayor quien nos acompaña porque dijo que si íbamos a enfrentarnos al infierno más nos valía tenerla a ella como apoyo.
Y es que Mari escuchó nuestra platica, Mari estuvo alerta todo el tiempo, quizá, desde el instante en el que Seung Gil y yo cruzamos la puerta de entrada de la casa provisional de la familia Katsuki.
En aquel instante, yo me sentía realmente nervioso, como si algo dentro de mí supiera que aquella visita desataría una serie de acontecimientos que se irían sucediendo de manera inevitable como la caída de una serie de fichas de dominó. Cuando llegué a la casa de Yuri, Mari fue quien abrió la puerta y me guio hasta la habitación de su hermano sin decirme una sola palabra.
Seung Gil decidió esperarme en la sala de la casa de Yuri diciendo que aquel era un tema que debía tratarse solamente entre dos personas y de algún modo se lo agradecí porque sabía que a Yuri no le sentaría nada bien el hecho de hablar delante de una persona que, aunque era mi novio, en realidad era un desconocido para él.
Al estar frente a la puerta de Yuri volví a sentirme inquieto pero me prohibí parecer alterado. Mi mejor amigo, una de las personas a las que más he valorado a lo largo de mi vida estaba sufriendo, yo tenía que sostenerlo. Eso es todo lo que sabía. Tenía que estar ahí por mi mejor amigo. Tenía que encontrar la forma de hacerle saber que todo estaría bien.
Suspiré para llenarme de valor y tomé el pomo de la puerta entre mis dedos para no retardar más el momento y cuando ésta se abrió, el escenario que me recibió no podría haber sido más desolador: Yuri miraba por la venta de su cuarto aferrado al pelaje de un pequeño caniche café al que él había llamado Victor. Todo el mundo sabía que aquel cachorro era algo así como un hijo para él ya que Victor se lo había dado como regalo de cumpleaños. Creo que por esa razón Yuri se aferraba al caniche con fuerza, como si aquel animalito fuera la única prueba de que Victor Nikiforov lo había amado de verdad.
Suspiré. Yuri lucía completamente ausente, cansado. Por sus ojos enrojecidos supe que él había estado llorando por largo rato y que no había dormido nada. Era como si algo le hubiera arrancado la vida, o como si el mero hecho de estar vivo lastimara a Yuri como un montón de agujas clavándose en su piel.
—Yuri… — susurré y mi amigo saltó bastante asustado en su lugar antes de voltear a mirarme.
Sus ojos me dedicaron una mirada que me hizo creer que Yuri pensaba que estaba mirando a un fantasma. Sus pupilas marrones que de forma cotidiana era tan brillantes y expresivas estaban opacas ahora. Yuri no me dijo nada, simplemente se quedó ahí, de pie, como si nada más importara y yo no pude soportarlo más.
Yo le había dicho que lo único que me importaba si decidía quedarse al lado de Victor era que éste lo hiciera feliz. Pero él no era feliz y por un segundo odié al estúpido de Victor Nikiforov antes de recordar que seguramente él estaba en las mismas condiciones que Yuri. Aquel dolor en el rostro de Yuri era de verdad insoportable así que lo único que pude hacer fue acercarme a él y lo abracé. Lo abracé suavemente, sin molesta al cachorro que comenzó a agitarse entre sus brazos. Lo abracé porque sabía que en aquel momento las palabras estaban de más, yo sabía que nada de lo que dijera sanaría la herida de Yuri, así que simplemente lo abracé y dejé que él llorara junto a mí.
A veces eso es lo único que podemos hacer por alguien a quien amamos, a veces basta con estar ahí para ellos para evitar que terminen por romperse en mil pedazos.
—Se fue, no quiso que fuera con él… — dijo Yuri al tiempo que dejaba que su Vicchan empezara a corretear por el suelo —. No le importo, Phichit, Victor no quiso que fuera con él…
—Yuri, claro que le importas — dije con paciencia —. Le importas tanto que creo que esa fue la razón por la que quiso alejarte de él…
—No tiene sentido, no lo tiene… — dijo él —. Mi padre sabe cómo detener todo esto, yo sé cómo lograr que esta locura termine pero él no quiso escucharme. Phichit, no me importa si él no me quiere a su lado para toda la vida ¿sabes? Pero yo podría haberle dado mi presente, al menos mi nombre. Si une su nombre al mío, todo terminará Phichit, todo terminará si eso pasa…
—Yuri, no te entiendo… —dije y él me miró a los ojos antes de volver a hablar.
—Phichit, ¿sabes por qué el padre de Victor intentó matarme? — dijo Yuri sin apartar de mí la mirada vacía de sus ojos.
—No, no lo sé… — dije y mi sangre se heló ante la facilidad con la que él había pronunciado las palabras "intentó matarme".
—Porque Victor podría casarse conmigo… —dijo Yuri con lentitud.
— ¿Hablas en serio? — pregunté sintiendo que estaba retrocediendo en el tiempo hasta la época en la que los jóvenes de nuestra edad se unían en matrimonios arreglados para poder salvar el patrimonio de sus familias.
—Sí, mi papá lo dijo, es la única forma en la que Victor se volvería intocable — dijo Yuri con calma —. Si él se casa conmigo, se convertiría en un hombre cabeza de familia, además, mi apellido le daría fuerza al suyo ¿Te imaginas cómo impactaría en el mercado financiero la unión de las empresas Nikiforov con la cadena hotelera Katsuki? He estudiado los números, Phichit, nuestras acciones elevarían su precio al triple, nuestra seguridad económica podría mantenerse estable por las próximas dos generaciones… mi apellido le daría poder a Victor, mi apellido detendría al estúpido de su padre para siempre pero él no lo entiende, él no entiende que no me importa si alguien me hace daño porque quiero ayudarlo. Phichit, no sería la primera vez que alguien tiene un matrimonio por compromiso ¿no es así? Mi papá incluso escribió un contrato matrimonial para los dos: en él establece que estaremos juntos tres años y si después de eso los dos queremos disolver nuestra unión, ninguno resultaría perjudicado por esa decisión…
—Yuri… ¿de verdad estarías dispuesto a hacer eso por él? — pregunté yo con la boca abierta, totalmente sorprendido por las palabras de mi amigo.
—Sé que todos creen que quiero correr tras él para cumplir mi estúpida fantasía de amor adolescente pero no es así, no se trata de eso, Phichit — dijo Yuri con determinación haciéndome notar que él hablaba totalmente en serio —. Sí, lo amo, lo amo y por eso me siento capaz de todo. Incluso lo dejaría libre después, pero lo que me importa es apoyarlo ahora, porque sé que puedo ayudarlo, sé que puedo hacer que él deje de sufrir, sé que puedo hundir a su padre. Los dos podemos hacerlo juntos pero… ¿por qué Victor se niega, Phichit? ¿Por qué no responde mis llamadas? ¿Por qué se fue sin dejarme decirle todo esto? Solo quiero que nadie le haga daño, solo quiero abrazarlo de nuevo y decirle que no puedo estar lejos de él y que no me importa hacer locuras porque en toda mi vida no he hecho más que lo correcto. Pero esta vez no puedo hacer lo correcto, al menos no lo que él cree correcto. Phichit, tengo que ir con él ¿entiendes? Tengo que buscarlo y hacer que me escuche, hacer que me entienda. Phichit, ayúdame, sé que es estúpido que te pida esto pero ayúdame, por favor…
—Yuri…
—Te juro que estoy pensando como un hombre de negocios — dijo Yuri limpiando las lágrimas que habían empezado a salir de sus ojos una vez más —. Te juro que si él no quiere verme después de firmar nuestro contrato matrimonial yo lo dejaré en paz y solo me apareceré a su lado cuando la alta sociedad de Rusia necesite vernos juntos pero…
—Pero Yuri, ir a buscarlo a Moscú es arriesgado, Mikhail Nikiforov debe tenerte vigilado, sería como meterte a la boca del lobo, sería arriesgarte demasiado y sé que esa es la razón por la que Victor decidió alejarte de todo aquello…
— ¡No me digas que debo esperar, no podré! — dijo Yuri sin elevar la voz, pero dándome a entender que se sentía desesperado de verdad —. Si tú no me ayudas, entonces iré solo, entonces no podré hacer más que ir solo sin que me importe lo que pueda suceder…
— ¡No vas a ir solo! — dije yo sin que me importara más nada —. Está bien, está bien, iremos a Moscú pero necesitamos hacerlo de forma cuidadosa ¿entiendes? ¿Tienes acceso a los aviones privados de tu familia? Mándale un mensaje a quien sea que se encargue de programar los vuelos y tramitar los permisos de navegación aérea. Diles que soy yo quien tiene una urgencia, diles que debo ir a ver a mi madre, que ella está de vacaciones en Moscú y que tiene un problema.
— ¡Phichit! — dijo él y se abrazó con fuerza, suspirando aliviado, yo sabía que estábamos a punto de cometer una estupidez pero ya era demasiado tarde para detenernos.
—Tenemos que irnos ahora, tenemos que estar en Moscú lo más pronto posible, supongo que Mikhail Nikiforov no tendrá tiempo de enterarse de nada si nos vamos ahora — dije sintiéndome como el capitán chiflado de un barco a la deriva —. Seung Gil nos acompañará, creo que si somos tres…
—Somos cuatro… — dijo una voz femenina que provenía de Mari, quien sin duda alguna había escuchado todo detrás de la puerta —. Ya le enviado el mensaje a los encargados del hangar. Nadie dará aviso a las autoridades aéreas, tenemos ciertos contactos así que no se preocupen. El cabrón del señor Nikiforov no tendrá idea de nada…
— ¡Mari! — exclamó Yuri con verdadera sorpresa.
—No te dejaré solo, Yuri, si vas a hacer esto, yo estaré contigo y lo haremos bien — dijo la hermana de mi mejor amigo —. Yo también creo que esto debe terminar ya y si tenemos la solución perfecta en nuestras manos no vamos a desaprovecharla simplemente porque sea una locura. A veces es la única opción que queda ¿saben? Volvámonos locos entonces, hagamos esto y salvemos a mi futuro cuñado de las garras de su padre, no perdamos más tiempo…
Yuri asintió a las palabras de su hermana y en menos de un minuto, todos estábamos ya en el auto de Mari con rumbo a uno de los hangares donde la familia Katsuki tiene acceso. Seung Gil no me hizo preguntas, simplemente me siguió sin oponerse y yo quise besarlo simplemente por estar a mi lado. Supongo que él supo al mirar mis ojos que nada de lo que dijera nos haría cambiar de opinión, o quizá solamente se unió a la locura colectiva como si se tratara de un virus contagioso.
No sé, no puedo decir ahora mismo que esté seguro de nuestra decisión pero aterrizaremos en Moscú en menos de media hora y quise escribir todo esto para intentar serenarme. Espero que por nuestro bien y el bien de Victor Nikiforov todo salga bien porque si no, todos los implicados en este embrollo tendremos muchas cosas de las cuales arrepentirnos si todo sale mal…
NDA: Sí, subí 10 capítulos seguidos el mismo día. Lo que pasa es que ya tenía la mayoría escritos y solamente me había dado pereza subirlos xD
