DIARIO DE YURI KATSUKI

Febrero 15

Creo que siempre había imaginado el día de mi boda de forma distinta. Sobre todo porque soy un jodido romántico sin esperanza que deseaba todas esas cosas cursis ¿sabes?: los trajes blancos hechos a medida, el derroche de flores, telas y cristales, la fiesta, la ceremonia, los votos llenos de poesía y el baile en medio de la oscuridad de un enorme jardín atenuada apenas por luces de colores.

Yo soñaba con algo así como lo haría cualquier persona que ha leído demasiadas novelas románticas a lo largo de su vida. Deseaba un sueño de amor para mí, una boda televisada porque al final de cuentas soy el heredero de una de las cadenas hoteleras más grandes del mundo y sé que la prensa habría hecho de todo esto un espectáculo. Ya sé, sé que soy un chiquillo ridículo pero eso es lo que soñaba, lo que esperaba, lo que no tendré.

Mis labios se curvan en una sonrisa después de todo. Sí, sé que no tendré todo eso pero sí tengo a Victor Nikiforov a mi lado y si lo tengo a él de nuevo, seguro y a mi lado, respirando de forma acompasada entre mis brazos, mi corazón se siente tranquilo y mis expectativas de un cuento de hadas se pueden ir directamente al carajo. No me importa más nada porque Victor está conmigo. Porque no huirá de mí jamás. Porque aunque fue difícil me ha permitido ayudarle en esa guerra cruel que seguimos luchando.

Llegué a Moscú hace casi dos semanas y aunque el mismo día en el que llegué no fue posible contactar con Victor, ahora él y yo estamos juntos de nuevo y espero que nada tenga que separarnos ya.

Porque aquel día pensé que no podría soportarlo más, sentí que me volvería loco porque mi apresurado viaje, ese viaje al que había arrastrado a personas verdaderamente importantes para mí, no serviría de nada.

Fue mi hermana Mari la que se encargó de tranquilizarme, ella siempre sabe cómo hacerlo. Es ella la que traza los planes, la que estudia la situación y se asegura de estar cubriendo todas las posibilidades. Sin que nadie se diera cuenta, ella había arreglado todo lo concerniente al vuelo que toamos, lo hizo parecer como una situación de emergencia para la cadena hotelera y los encargados del hangar no tuvieron reparo alguno en registrarla a ella como la única persona que viajaba en el jet privado de la familia.

Gracias a eso fue posible movernos con mayor libertad. Nadie sabía que habíamos salido de San Petersburgo y Yakov Feltsman fue informado en la más completa discreción acerca de la ausencia de Phichit y Seung Gil Lee. Nadie hizo un alboroto de aquellas ausencias tampoco y definitivamente creo que el universo está siendo bondadoso con nosotros por primera vez en mucho tiempo. Así que cuando llegamos a Moscú, nadie nos esperaba, nadie sabía que habíamos llegad en realidad.

Rápida como una ráfaga de viento, Mari tomó uno de los autos del hangar y ella misma lo condujo hacia la sucursal de Yutopia en Moscú. Ella nos dio a mí y a los dos chicos que me acompañaban una llave maestra de las habitaciones del hotel y nos pidió que usáramos las entradas del personal para escabullirnos hasta la habitación que mis padres suelen usar siempre, esa habitación que no está disponible para el público. Después de todo, nadie debía saber que estábamos ahí, no hasta que ella se pusiera en contacto con la madre de Victor y mi papá pudiera zafarse de algunos de sus deberes en San Petersburgo para que fuera él quien nos acompañara a Victor y a mí a registrar nuestro matrimonio. Ese era el plan. Victor y yo íbamos a casarnos porque para terminar con una locura era necesario hacer otra y yo estaba más que dispuesto a hacerla.

Solo tenía que ver a Victor de nuevo, solo tenía que convencerlo que haríamos eso como un último recurso, el más rápido, el que nos costaría menos sangre y lágrimas. Teníamos que hacerlo, yo no tenía miedo de hacer algo así pero sí me estaba muriendo de miedo de que él se negara, de que él complicara las cosas que no necesitaban ser más complejas de lo que ya eran.

Lo más difícil de toda esta situación fue mantener la calma. Apenas los chicos y yo alertamos a Mari de que habíamos llegado a la habitación indicada sin contratiempos, mi hermana se apareció frente a nosotros y se dejó caer en uno de los sillones de la espaciosa sala de la habitación, Mari lucía de verdad cansada.

—He podido hablar con Aleshka Nikiforova — dijo mi hermana alertando a todos mis sentidos cuando mencionó el nombre de la madre de Victor —. Ella podrá estar aquí con Victor al anochecer. Ella y su hijo han rentado la sala de conferencias para una reunión de emergencia con sus socios así que no será ningún problema que vengan al hotel de forma casual. Mikhail Nikiforov no tiene la menor idea de nada, al parecer está en un viaje de negocios en Francia, llegará a Rusia dentro de una semana. Si queremos que todo salga bien, tú y Victor deben firmar el contrato matrimonial de ser posible en menos tiempo. Estoy pensando que quizá papá y la madre de Victor puedan tenerlo todo listo para el día de San Valentín, Yuri, es lo más romántico que podemos hacer para los dos...

—Mari, eso no importa... — dije yo totalmente convencido de mis palabras —. Solamente quiero que todo esto termine ya...

—Y terminará, hermanito... — dijo ella con un suspiro profundo —. Muy bien, tendré todo listo para cuando Victor llegue. Aleshka lo enviará a esta habitación directamente, la reservamos a su nombre y aunque va a causarle un infarto verte aquí, tienes que ser firme y claro con él Yuri. Su madre mencionará el asunto, pero todo está en tus manos. Tienes que hacer que confié en ti, dile que se deje de tonterías ¿está bien? Mientras tanto, tú y tus amigos no deben salir de aquí, no hasta que yo les diga. Cuando Victor llegue, chicos — dijo mi hermana mirando a Phichit y a Seung Gil Lee —, les pediré que salgan de aquí. Nuestros futuros esposos necesitarán algo de privacidad pero mientras tanto, por favor mantengan la calma y quédense aquí ¿está bien? Intentaré hablar con papá, tenemos que hacer que esto suceda rápido, sin llamar mucho la atención. Después de que el contrato matrimonial sea firmado, tendremos que presentarlos a la sociedad como una pareja casada en toda regla, sobre todo ante la junta directiva de las empresas Nikiforov.

— ¿Crees que los socios de Victor se nieguen a aceptar nuestro matrimonio? — pregunté sintiendo que todo era demasiado real y que todo sucedía a una velocidad de vértigo.

— No tienen por qué, ellos mismos escribieron las reglas— dijo mi hermana con esa sonrisa confiada con la que solía resolver todos los problemas del hotel—. En fin, debo tener todo listo para recibir a los Nikiforov. Pórtense bien, chicos.

Mi hermana salió de la habitación y yo sentí que era difícil respirar todavía. Estaba cerca de Victor pero no lo suficientemente cerca. Tenía que distraerme, tenía que concentrarme en pensar las cosas que le diría a Victor, él tenía que confiar en mí, él tenía que darse cuenta de que no estaba solo y que yo estaría a su lado siempre que él me lo permitiera.

Creo que sin Phichit y Seung Gil Lee me hubiera vuelto loco. Los dos se encargaron de sacarme de mis cavilaciones inútiles hablando de cosas cotidianas y creo que después de un rato de verdad estaba disfrutando de su compañía. Seung Gil Lee es un chico divertido y me alegré mucho de que una persona como él ame tanto a Phichit porque sé que eso es lo que los dos sienten. Creo que la felicidad de los dos me protegió como un escudo, su fuerza me daba esperanza y cuando la hora del anochecer estaba más cerca que nunca, me aferré a ellos para no morir de ansiedad.

Las horas pasaban lentas, cada minuto más largo que el anterior. Intentaba reír y conocer un poco mejor al novio de mi mejor amigo, intentaba mantenerme firme sin imaginar el dolor que sentiría si Victor decidiera alejarme de él una vez más. Fue horrible. De verdad, antes de que los ojos de Victor se volvieran a posar en mí, todo fue horrible.

Sin embargo, el tiempo pasa aunque parezca que se ha detenido y cuando menos lo esperaba, Mari llamó a nuestra habitación y le pidió a mis amigos que salieran con toda discreción rumbo al despacho de la gerencia donde mi hermana esperaría por ellos. Mi corazón comenzó a latir como un tambor. Victor llegaría en cualquier momento y yo estaba ahí, solo y en medio de esa habitación esperando por él. Tenía que recuperarlo, tenía que hacerle ver que desde el momento en el que él decidió amarme los dos habíamos escrito nuestro destino en común, un destino al que yo me negaba a renunciar. No iba a dejarlo irse de nuevo. Victor estaba tan cerca de mí que casi podía oler su fragancia, casi podía sentir su calor entre mis brazos. Solo tenía que esperar un poco más, solo unos minutos más...

Creo que mi corazón se detuvo por completo cuando la puerta de la habitación se abrió y Victor entró por ella. Por un segundo, me quedé congelado mirando su figura alta y elegante. Él parecía completamente cansado, era como si no hubiera dormido en días, como si mi Victor hubiera tenido que sostener al mundo entero sobre sus hombros. Él lucía triste, sus ojos estaban vacíos de esperanza y cuando su mirada se posó en mí vi miles de emociones distintas inundando su mirada color azul: miedo, enojo, y un amor tan grande que no pude contenerme y corrí como un chiquillo a su encuentro.

Y él me tomó entre sus brazos sin decirme nada, sin preguntarme nada. Supongo que él al igual que yo, pensó que ya tendríamos tiempo después para los reproches. En ese instante solo quería tocarlo, quería sostenerlo pegado a mi cuerpo por siempre. Lo había extrañado. Lo había añorado con tanta fuerza que mi cuerpo parecía doler y ahora aquel dolor había desaparecido por fin. Estábamos juntos de nuevo, aquello era todo lo que me importaba. Victor estaba ahí, yo estaba ahí con Victor de nuevo.

—Nunca... me... haces... caso...— dijo Victor mientras besaba mis labios al tiempo que intentaba regañarme—. Eres un tonto, un completo tonto...

—No me importa...— le dije correspondiendo a sus besos sin calma alguna—. Tú me enseñaste a ser un rebelde y te dije que no te dejaría, te dije que no te permitiría terminar con nosotros dos...

— ¡Oh Yuri! — dijo él alejándose de mí simplemente para mirarme a los ojos, como si quisiera estar seguro de que era yo—. Aún tenemos tiempo, si vuelves a San Petersburgo hoy nadie notará que estuviste aquí...

—No voy a irme...— dije yo con total convicción—. Vas a escucharme y vamos a resolver esto los dos ¿entiendes? No estás solo en esto ¿por qué no me crees cuando digo que yo te apoyaré en todo lo que pueda hacerlo?

—Yuri, te estás poniendo en peligro ¿no lo ves? Si mi padre se entera que estás aquí...

— ¡Estoy aquí y tu padre no lo sabe! — exclamé yo un tanto impaciente—. Estoy aquí, frente a ti, pidiéndote que me escuches y me dejes ayudarte a terminar con todo esto pero tú crees que solamente soy un estorbo...

—Yuri...

—¡ No soy un príncipe delicado al que debas proteger siempre! — le dije sin titubear—. No soy frágil, Victor, no soy un niño. Tengo dieciocho años, la edad suficiente para saber lo que me conviene y lo que no. Soy un chico mayor que te ama, un chico que no puede soportar la idea de dejarte solo. Antes no me dejaste hablar, el día que te despediste de mí estabas demasiado ocupado intentando ser el fuerte de la historia que no quisiste escucharme. Sé que todo es difícil, Victor, entiendo que quieras evitar que alguien me dañe pero no me haces ningún bien alejándome de ti. Victor, sentí que me volvía loco sin ti, sentí que yo tenía en mis manos la solución a tus problemas y tú simplemente te alejaste de mí. Incluso llegué a creer que no me amabas...

— ¿Cómo pudiste pensar algo así? — dijo él con la mirada dolida—. Te dije que esperaras por mí, te dije que volvería a ti cuando pudiera resolver todo yo solo porque...

—No puedes hacer todo tú solo, Victor— dije yo, intentado decir todo lo que tenía que decir sin alterarme de más—. Por favor déjame ayudarte, sé cómo ayudarte...

—No vas a echar a perder tu vida por mí, Yuri Katsuki...—me dijo y yo tuve ganas de golpearlo de pronto.

—Tampoco soy ingenuo, Victor— le dije—. Sé muy bien en qué estoy metiéndome. De algo debe servir ser el mejor alumno de la Academia Feltsman ¿no crees? Mi padre y mi madre me han enseñado también cómo dirigir un negocio y entre nosotros, Victor, en nuestras manos está el futuro de una empresa. No estás haciendo esto solo por ti ¿no lo ves? Miles de personas sin nombre y sin rostro dependen de ti, de los dos porque no me importa lo que pienses, te amo lo suficiente como para tomar en mis manos todas las responsabilidades que conlleva un matrimonio aunque éste sea solamente parte de nuestro negocio. Piensa en toda esa gente que confió en tu abuelo, toda ese gente a la que tu padre no temerá despojar. Tú sabes que lo que construyó tu familia no puede quedar en las manos de un loco, tú lo sabes y también sabes que si los dos firmamos un contrato matrimonial...

—¡No, Yuri!

—Si los dos firmamos ese contrato matrimonial tomarás el poder completo de tu legado— le dije y tomé sus manos con más fuerza entre las mías—. Solo tenemos que trabajar juntos, solo debes dejarme ayudarte en esto. Papá dice que podemos hacerlo solo tres años, Victor. Después de esos tres años, si sientes que yo no soy suficiente, si sientes que tu vida a mi lado no es lo que tú esperabas, entonces podremos separarnos y si tú quieres, no tendrás que volver a saber de mí jamás...

—¿De verdad crees que podría usarte así? — dijo él y lágrimas de un dolor pesado corrieron por su mejillas— ¿Crees que soy tan cruel como para hacerte algo así? Yo te amo, te amo tanto que por ti renunciaría a todo esto...

—No puedes renunciar, Vitya...— le dije apresurándome a limpiar sus lágrimas—. No te dejaré renunciar. Solo déjame ayudarte ¿sí? Por favor, déjame hacer esto por ti. Terminemos con esta locura, Victor Nikiforov. Tú tampoco puedes soportarlo más ¿no es así?

—No, pero mi Yuri...— dijo él abrazándose a mí con fuerza—. Yo quería darte algo más ¿sabes? Yo quería crecer contigo y decidir unir mi vida a la tuya con calma; yo quería bailar una cursi canción de bodas contigo después de tener la más fastuosa fiesta de bodas que el mundo podría imaginar y ni siquiera podré darte eso y...

—Basta, Vitya, basta ya...— dije yo aferrándome a él con todo mi amor—. Solo dame la oportunidad de ayudarte, eso es todo lo que quiero. No sé qué nos traerá el futuro Vitya pero quiero darte mi presente. Vitya, mi Vitya... ¿podemos terminar con esto? No lo hagas por mí, hazlo por ti, porque sabes que no mereces que alguien te robe, no mereces que alguien te quite lo que es tuyo y lo que nadie podrá administrar mejor que tú...

—Mi Yuri, ¿Por qué mi Yuri es quien tiene que salvarme siempre? Soy un estúpido, no quiero estar lejos de ti, no puedo. Al diablo todo, Yuri, hagamos locuras, si es contigo podré enfrentarlo todo...

—Entonces hagamos locuras, no estamos solos en esto ¿sabes? — le dije sin dejar de acariciar su espalda—. Todo saldrá bien, Vitya, todo saldrá bien...

Después de eso, no hubo más que discutir. Victor y yo nos quedamos un rato más al amparo de la soledad de aquella habitación. Sin embargo, Vitya no pudo quedarse conmigo demasiado tiempo. Él tenía demasiadas responsabilidades, de hecho las tiene y poder dormir a su lado el día de hoy fue como un regalo de bodas para los dos.

Porque ahora estamos casados, casados de verdad. Hicimos el rito con toda la seriedad legal posible después de que mi padre lo arreglara todo y ante los ojos del mundo somos los señores Nikiforov-Katsuki. Con nuestra unión le hemos dado vida a una fusión comercial sin precedentes, no me sorprendería para nada que por la mañana, el nombre de Victor y mi nombre aparecieran en la lista de los hombres más adinerados del mundo entero. Y sin embargo, lo único que me importa es que él está a mi lado y que mañana, cuando la junta directiva de las empresas Nikiforov ratifique nuestra unión y le dé a Victor un poder absoluto sobre las decisiones del futuro de su empresa, todo estará en el lugar en el que debe y nadie le podrá hacer daño a Victor, ya no. Y yo estaré ahí para apoyarlo porque ese es mi deber como su esposo.

No sé si esto será un por siempre, no sé si esto tendrá un final pero lo que le dije a él es cierto: le he entregado mi presente y es en ese presente donde los dos estamos juntos, luchando hombro a hombro. Sé que aun tendremos que enfrentar a su padre, sé que el periodo de gracia terminará mañana pero no tengo miedo. Él estará a mi lado. Los dos somos más fuertes juntos.

Todo estará bien. Todo tiene que estar bien. El universo nos debe un guiño amable ¿no es así? No, no tuve una boda de en sueño pero tengo a Victor a mi lado y esta noche, mientras la luz de la luna se cuela por la ventana y se refleja en el rostro dormido de mi esposo, sé que estoy en el lugar correcto y que no me iré de aquí aunque aún tengamos mil obstáculos por vencer...