DIARIO DE VICTOR NIKIFOROV
Junio 14
La luz de la luna entra por la ventana e ilumina el rostro de Yuri con suavidad. Los dos estamos en la habitación que sus padres designaron para nosotros en Yutopia después de la fastuosa fiesta de graduación que nuestra familia preparó para los dos.
Yuri sonreía en medio de toda la gente que había sido convocada a celebrar un acontecimiento tan importante en la vida del joven matrimonio que al parecer, no deja de dar motivos para estar siempre atrayendo a los reflectores. Pero creo que eso no le importaba a Yuri, creo que nuestro mejor estudiante de la generación y el mejor bailarín clásico que la Academia Feltsman haya visto alguna vez, estaba genuinamente feliz por su logro académico y vamos, creo que mi guapo esposo está acostumbrado a ser el centro de atención aunque él jamás note el absoluto revuelo que su existencia causa a su alrededor.
Mientras lo miraba sonreír, rodeado de las luces del auditorio mientras recibía el sin fin de reconocimientos que Yakov Feltsman ponía en sus manos, creo que jamás había estado tan orgulloso de alguien en mi vida. Hay ciertos días en los que de verdad no puedo creer que viviré mi vida entera al lado de Yuri Katsuki, él, quien seguramente se convertirá en un hombre aún más inteligente, amable, con tanta disposición para dar y recibir amor.
Y yo soy el destinatario principal de ese amor ¿en qué momento sucedió todo? La verdad no lo sé, todo pasaba de forma acelerada ante mis ojos en los últimos meses. Todo fue una locura de proporciones titánicas. Y gran parte de esa locura supongo, fue solo un preámbulo a toda la felicidad que me embarga ahora porque sí, estoy feliz.
Mi abuelo estaría orgulloso de mí por haberme atrevido a ser otra cosa, por haberme atrevido a ser yo mismo. Por la tarde, mientras Yakov Feltsman me entregaba el reconocimiento al mejor jugador de soccer que la Academia haya visto alguna vez, de verdad sentí que mi abuelo me miraba desde el brillo de los ojos de Yuri. Era como si en la mirada de mi amado estuviera escondido el espíritu de mi abuelo diciéndome: lo has hecho bien, Vitya, estás haciéndolo bien y estoy orgulloso de ti porque te has vuelto un hombre que no renunciará a ninguno de sus sueños.
Fue por eso que sonreí de forma feliz cuando el resto del equipo de soccer me tomó en hombros al final de la ceremonia, puesto que también hubo un reconocimiento especial para todo el equipo que había logrado la nada despreciable hazaña de declararse bicampeón nacional de la liga estudiantil. Todo estábamos felices, creo que Yuri Plisetsky estaba conteniendo las lágrimas de emoción en el justo instante en el que puse en sus manos la banda que lo identificaría el año próximo como el próximo capitán del equipo.
Y aunque bien es cierto que amo el soccer con todo mi corazón, he rechazado las invitaciones de los equipos profesionales que se han puesto en contacto con el entrenador Cialdini. Lo he pensado con calma, mi Yuri y yo hablamos de ello con sinceridad y descubrí que no quiero que el soccer sea mi trabajo. Quiero seguir disfrutándolo pero quiero que sea mi lugar feliz, ese sitio al que volveré cuando las tareas de la enorme empresa que Yuri y yo hemos formado sean demasiadas.
Vamos, ser el dueño de la mitad de Rusia no es tarea sencilla y si quiero ser un digno director general del mismo modo en el que mi abuelo lo fue, tengo que prepararme a conciencia y eso haré, aprenderé de todas las personas que saben más que yo y me convertiré también en un hombre que no decepcionará a nadie, ni a sí mismo ni tampoco a Yuri, a mi esposo (sí, aún no me canso de escribir eso porque suena maravillosamente bien) a ese chico que vivirá esta aventura conmigo y la verdad no desearía vivirla al lado de nadie más.
Sé que hay muchas personas que están apostando en nuestra contra, hay gente que sigue creyendo que Yuri y yo nos separaremos dentro de tres años pero creo que ya no le daré importancia a lo que la gente pueda decir. Ellos no saben nada de la historia que he estado escribiendo al lado de Yuri, ellos no saben que la única apuesta que haré es por la vida que quiero vivir al lado del joven Katsuki. Eso es lo único que quiero, caminar lentamente ahora, vivir lo que sea que tenga que vivir en los negocios, en mi aprendizaje y en este camino que Yuri recorrerá de mi mano.
Sonrío de nuevo y tomo su diario, el diario que me enseñó hace días. Él dijo que yo tenía que leerlo porque era divertido notar cómo nuestra historia había ido cambiando paso a paso. La verdad me reí bastante con las primeras páginas porque sencillamente no puedo entender cómo fue posible que los dos desperdiciáramos tantas horas peleando por cosas tan idiotas. Al leer el diario de Yuri también me di cuenta de algo maravilloso, algo que me hizo sentir feliz (y sumamente estúpido también) cuando lo noté: yo siempre había deseado que Yuri me mirara sin darme cuenta de que Yuri y yo no tuvimos ojos para nadie más que para él y para mí desde que nos vimos por primera vez. Él me miró siempre, él sigue mirándome todos los días y yo aún me sorprendo al descubrir un amor enorme en su mirada, ese amor que está hecho solo para mí.
Y porque yo siento ese amor también ardiendo en mis venas es que quiero hacer algo sumamente especial para él. Me sentí completamente triste al leer el relato que Yuri hizo de nuestra boda, esa boda que debió ser otra cosa y que sin embargo, no fue más que la firma fría y calculada de un papel. Yuri siempre deseó una boda de cuento de hadas, sin duda alguna debo culpar al ballet por eso pero ¿sabes? Creo que yo deseo ahora mismo poder regalarle eso a él, no un final feliz, sino un inicio un poco más amable. Quiero darle una boda romántica, cursi, una boda que él pueda escribir en su diario con una sonrisa dulce y con la constancia de que él es el hombre más feliz del mundo por estar a mi lado.
Eso es lo que quiero hacer ahora y ya he hecho mil llamadas, empezando con su familia quienes me han dicho que no tendremos ningún problema y que podemos empezar a organizar una boda de otoño en Hasetsu, el lugar del que los Katsuki son originarios. Quiero conocer Japón, quiero conocer la primera sucursal de Yutopia que la familia de Yuri creó y quiero que el hombre al que amo me enseñe todo acerca de su lugar de origen.
Ahora tenemos tiempo para eso aunque nuestros tutores en alta dirección nos han enviado ya el programa de actividades que Yuri y yo tendremos a partir de septiembre y solo puedo decir que estaremos ocupados hasta el siglo siguiente. Sin embargo, creo que también debo hacer espacio para las cosas que son verdaderamente importantes más allá del trabajo. Y aunque seré el hombre más ocupado de mi generación los meses siguientes, sé que podré sorprender a mi Yuri y regalarle algo que nadie más podrá regalarle.
Además, soy un cursi de mierda ahora, gracias amor de mi vida, así que de verdad quiero bailar con él porque todo el mundo se puede morir de envidia pero seré yo el hombre que bailará con Yuri esa canción de amor que mi amado siempre esperó bailar. He contratado ya a la mejor organizadora de bodas disponible y solo quiero que los ojos de Yuri se llenen de luz, de felicidad. Él es lo mejor que hay en mi vida, él me ha enseñado todo un universo que yo desconocía. Y debo agradecerle a mi amado la oportunidad de poder amarlo así. Yuri es mi amor y mi vida. Yuri me enseñó el verdadero sentido de esas dos palabras y es por eso que debo celebrar a mi amor con lo que él siempre deseó.
Él y yo tendremos una ceremonia digna de hermosos recuerdos y después, miraremos al futuro en la misma dirección.
¿Nos separaremos alguna vez? Yo espero que no, pero incluso si él quiere irse de mi lado yo se lo permitiría sí estoy seguro de que eso lo hará más feliz. Sin embargo, sé que él también quiere crecer a mi lado, sé que él atravesará los cambios necesarios de mi mano y sin temor de perdernos.
¿Estoy asustado de vivir mi vida entera solo con él? Claro que no, un amor como el de Yuri es tan difícil de encontrar… ¿por qué alguien temería caminar siempre al lado de esa persona con la que puedes contemplar la eternidad?
¿Haré valida alguna vez esa cláusula de separación que el padre de Yuri incluyó en nuestro contrato matrimonial? Claro que no, puedo ser joven pero no soy estúpido, así que no, no me alejaré de Yuri Katsuki quien me hace ser una mejor persona al lado suyo.
Así que mejor pensaré en nuestra boda de cuento de hadas. Ese es el siguiente relato que Yuri narrará en su diario y yo seré el personaje principal de ese principio feliz que viviré a su lado…
