DIARIO DE PHICHIT CHULANONT
Noviembre 29
Fue una ceremonia especial, cálida. Creo que fue todo aquello que Yuri soñó para el día de su boda y yo sé muy bien de eso porque la persona que hoy volvió a unir su vida al hombre que ama, ese chico japonés que miraba al amor de su vida con amor y sin miedo, es mi mejor amigo y me contó muchas veces qué era lo que deseaba para un día como este. Yuri siempre habló de una boda de cuentos de hadas para él y creo que Victor Nikiforov creó exactamente eso para su esposo.
Ni siquiera el frío helado de los últimos días de noviembre fue capaz de apagar las llamas que ardían en las almas de los dos chicos que se hicieron promesas en medio del enorme salón de eventos de la primera sucursal de Yutopia en Hasetsu, creo que la tarde ayer el invierno se quedó fuera mientras Yuri y Victor hacían promesas con la eternidad mirándose a los ojos, haciéndonos creer a todos los que estábamos observando su ceremonia, que el amor es real después de todo, que todos los ahí reunidos éramos testigos de ello.
Los dos esposos, quienes en el papel eran eso y más ya antes de esta tarde, lucían completamente hermosos usando un par de trajes oscuros que les daban un aire de príncipes de cuento. Yuri caminó a Victor en medio de un pasillo de flores, rosas rojas en su mayoría y lirios blancos en sus manos. Mi amigo tenía en sus labios la más bella de sus sonrisas, esa sonrisa que me hizo enamorarme de él (no le digan a Victor que escribí esto, el hombre querrá matarme).
Al verlo sonreír así, supe que en el mundo entero no había hombre más feliz que Yuri Katsuki. Aunque quizá su felicidad podía competir con la de su esposo quien lo miraba como si el universo entero no pudiera encontrarse algo tan magnificente como Yuri. Las miradas de los dos eran tan intensas y brillantes que estuve seguro de que el poder que manaba de ellos dos, el poder del amor sin duda, podría ser capaz de crear un universo entero a su capricho, ese universo que los dos habitarían y al cual podrían llegar mirándose en los ojos del otro.
Cuando Yuri llegó al lado de Victor y éste tomó sus manos entre las suyas, todos los ahí reunidos exhalamos un suspiro colectivo y yo tuve que aferrarme a las manos de Seung Gil. Estaba demasiado emocionado, me sentía rodeado de amor. Los padres de Yuri estaban también tomados de la mano y Aleshka Nikiforova contemplaba a su hijo con una sonrisa llena de orgullo al igual que Mari Katsuki. Lo cierto es que no había muchos asistentes en la ceremonia de Victor y Yuri, pero sé que la gran mayoría de nosotros estábamos intentando reprimir las lágrimas de emoción. Porque todos sabíamos que no debíamos llorar, Yuri nos había dicho a todos que ya habían existido demasiadas lágrimas en la vida de Victor como para que ese día estuviera también lleno de ellas.
Por ello todos nos contentamos con suspirar de forma profunda, todos sonreíamos con ternura. Porque mis amigos, sí, ahora los dos son mis amigos, eran apenas dos chicos de diecinueve años pero su amor parecía viejo, legendario, un amor que les alcanzaría para llenar con él la vida de los dos.
—Nos hemos reunido aquí, el día de hoy, para escuchar las promesas de dos chicos que desde hace meses decidieron unir sus vidas en un solo camino— dijo Mari Katsuki quien fungía como ministra en la ceremonia—. Las cosas que los dos han tenido que pasar para poder llegar a este momento feliz fueron duras y estoy segura que representaron un reto para dos corazones jóvenes que sin embargo, son aguerridos también. Me enorgullece ser testigo ahora de cómo los dos han aceptado los retos de sus vidas con entereza, con una madurez que dos chicos de su edad no estarían obligados a tener. Así que quizá deba cambiar mi aburrido discurso y decir que estamos aquí no para escuchar las promesas de amor eterno de dos chicos, sino que nos encontramos aquí para celebrar la vida y el amor de dos hombres valientes, fuertes y terriblemente guapos, aunque debo decir que mi hermano menor es el más guapo de los dos, es cosa de familia, Victor…— añadió Mari y todos reímos al unísono porque sabíamos que Victor pensaba exactamente igual que su cuñada al respecto de Yuri—. En fin, creo que es hora de escuchar a este par de tortolos. Dígannos a todos que es lo que quieren celebrar, háblennos a todos acerca de esas promesas que ninguno de los dos romperá porque sé que pondrán su corazón y todo lo que son en esos juramentos…
Los dos esposos sonrieron con aire seguro, tranquilo. Era evidente que al ser un par de poderosos hombres de negocios ya, Victor y Yuri no tenían miedo alguno de hablar frente a un público numeroso. Creo que ellos ni siquiera se daban cuenta de que había más gente con ellos, era como si en los ojos del otro no existiera más que la visión del amado de su corazón.
—Jamás creí que este día llegaría, creo que hasta que tú mencionaste la idea de tener una canción de bodas, yo ni siquiera había pensado en algo así— dijo Victor con una sonrisa feliz—. Pero vamos, para mí el amor era una tontería, creo que ya sabes, mi Yuri, que antes de ti yo no recibí mucho amor y eso era así porque tampoco sabía cómo darlo. Aun ahora, creo que estoy aprendiendo apenas cómo es poner tu corazón y todo lo que eres en las manos de una persona como tú. A veces pienso, mi amor, que antes no fui capaz de dar amor porque estaba guardándolo todo para ti, quizá todo ese amor estaba esperando para estallar exactamente entre tus manos. Y no, no supe que te amaría desde el primer día en el que te vi, pero sí sentí que algo me atraía hacia ti irremediablemente. Fue tu sonrisa, tu mirada, la forma en la que hablabas, siempre tan seguro de ti, de lo que eras. Me enamoré de ti y ni siquiera sabía que era eso lo que me pasaba contigo. Así que tuve que aprender, mi abuelo siempre tuvo fe en que yo aprendería a amar pero contigo descubrí que el amor no es una lección que alguien te enseñe en la escuela, no: el amor es una aventura y no puedes conocerla al menos que te lances a ella sin temor. Mi amor por ti, fue como lanzarme en caída libre por los cielos y entonces, tú me atrapaste entre tus brazos y tomaste mi mano para llevarme a volar contigo. Y desde ese momento no me has soltado, creo que jamás vas a soltarme. Tú vienes a mí todos los días y me recuerdas que decidiste poner tu corazón y tu vida en mis manos y yo me siento feliz, feliz de saberme amado por alguien como tú, por alguien que me amo incluso cuando no fui la mejor versión de mí. Yuri Katsuki, tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida y aunque ya estamos casados legalmente, quiero que sepas que mis promesas no dependen de ese papel, no: yo prometo amarte mientras mi corazón siga latiendo porque sé que para eso nací, nací para amarte y para poder ser un mejor hombre a tu lado. Así que no temas, mi Yuri, no temas porque sé que te amaré mi vida entera y más allá de ella también…
Las palabras de Victor resonaron en el silencio un rato. Sé que Yuri estaba intentando grabar a fuego en su alma las palabras de su esposo. Los ojos de mi mejor amigo brillaban, creo que él también estaba intentando contener las lágrimas y en vez de llorar, Yuri tomó el rostro de Victor entre sus manos y lo besó con suavidad ante el asombro de todos nosotros que simplemente reímos porque incluso en el protocolo de las ceremonias, nuestros esposos no son como ninguna otra pareja. Y así, sin soltar el rostro de Victor fue que Yuri comenzó a hablar con emoción, y sin dejar que sus ojos abandonaran el azul brillante de los ojos de su amado dijo:
—La primera vez que te miré pensé que no eras real. Eras tan hermoso y seguro de ti que creí que estaba soñando, aunque claro, tu perfección se fue al traste cuando abriste esa gran bocota tuya que, cuando te conocí, parecía ser el sitio del que venían todos mis problemas. Pero incluso a pesar de eso, incluso aunque intentabas esconder tu corazón de mí, yo seguía sintiéndome ligado a ti, yo seguía sintiendo que tú y yo teníamos que coincidir en algún punto de nuestros caminos. Y porque soy joven e idiota y en aquellos días lo era aún más, yo también jugué a esconderme de ti. Y así es que estuvimos jugando al escondite simplemente para darnos cuenta de que incluso a pesar de la oscuridad que los dos conjurábamos a nuestro alrededor, terminamos tropezando el uno con el otro y si eso no es estar destinados a amarnos, entonces no sé qué es. Yo decidí unir mi vida a la tuya para protegerte, creo que desde que te miré llorando mi corazón se sublevó ante la idea de verte sufrir, yo sentía dentro de mi corazón que alguien como tú necesitaba dejar de llorar porque tus ojos no habían sido creados para el sufrimiento. Creo Victor, que mi deber en la vida es impedir que tus ojos lloren porque mi amor, tus ojos azules no deben estar llenos de tristeza. Y ahora mismo no te prometo que no tendrás días malos porque eso es algo inevitable en esta vida impredecible y llena de obstáculos, pero te juro que estaré a tu lado para compartir tus sonrisas y también para confortar tu dolor. Tú eres lo más valioso que tengo y si en tu vida hubo poco amor al principio, yo te regalaré el mío a manos llenas, no tendrás un solo día en el que no sientas sobre tus labios, tu piel o tus sueños todo mi amor. Mi Vitya, mi precioso y rebelde Vitya, tú jamás dejarás de sentir amor porque yo me encargaré de crearlo para ti, yo me encargaré de rodearte con él y te cobijaré con él incluso en los días más fríos. Te amo, Victor Nikiforov, voy a seguir creciendo contigo, me convertiré contigo en eso que los dos soñamos ser y sé que así será por muchos años, incluso tal vez si nuestro amor lo permite, por muchas vidas más…
En este punto tuve que romper mi promesa y dejé que las lágrimas rodaran por mis mejillas. Sentía demasiada emoción dentro de mí. Creo que el solo hecho de recordar ahora las palabras de Victor y Yuri es algo poderoso e inmenso. Estar rodeado por su amor, ver cómo Victor besó a mi amigo apenas éste terminó de decir sus palabras, todo eso fue demasiado intenso, el amor de estos dos es tan poderoso que terminas sintiendo ganas de poder conocer el mismo misterio que se desprende de ellos dos.
Suspiro ahora, en realidad me escapé un rato de la fiesta para poder escribir todo esto porque no quiero olvidarlo jamás, pero tampoco quiero perderme el baile de Victor y Yuri que seguramente será hermoso. Además, es mi deber como padrino oficiar el brindis en honor de su felicidad y tampoco quiero preocupar a Seung Gil Lee quien debe estar buscándome. Quizá yo también le pida matrimonio a mi novio un día de estos, no sé, justo ahora me siento tan lleno de amor que sin duda podría ser capaz de hacer una locura como esa. Pero por ahora, debo seguir compartiendo la felicidad de mi mejor amigo. Él me ha enseñado mucho del amor y es mi deber festejarlos a él y a su Victor Nikiforov como lo merecen el día de hoy y todos los días en los que los dos me permitan seguir siendo parte de su historia…
