COMO EN UN CUENTO DE HADAS.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de Stephenie Meyer. Yo solamente cree la historia.
CAPITULO V:
LA LLAMADA
¿Se puede saber porque no habías marcado Rose? ¡Toda!, ¡absolutamente toda la noche he estado esperando tu llamada!
Perdona Alice, lo que sucede es que la cena se alargo más de lo debido y no pudimos salir de allí.
Pero te aseguro que hay algo que te tengo que contar y cuando te lo cuente al igual que yo estarás feliz y compensara el no haberte llamado anoche.
¿Qué me vas a contar Rosalie? Que estás jugando con la prensa y que te vieron salir del brazo de tu hermano. No creo que eso compense nada en absoluto.
No, en realidad no es eso Allie y, por favor no estés enfadada conmigo.
¿Entonces Rosalie? ¿Qué me contaras? Y, no estoy enfadada contigo.
Ah, ¿no?
Dime entonces ¿Por qué me llamas por mi nombre completo? Nunca lo haces. Excepto claro, cuando estas enojada conmigo.
Está bien –admitió Alice en un resoplido- estoy muy enfadada contigo porque creí que te había sucedido algo y por lo que veo tú te diviertes de lo lindo y Bella y yo preocupadas aquí en Nueva York por ti.
Si, lo sé Alice y créeme que lo siento. Pero de verdad, no pude marcarte anoche. Pero te prometo que yo también las extraño mucho; sin embargo creo que el haber venido a Seattle fue la mejor decisión.
Está bien, te creo. Pero ahora cuéntame todo pero desde el principio.
¿Por qué te fuiste Rose? ¿Qué te dijo el médico? ¿Estás realmente bien? ¿Qué te sucede?
Bien. Pero ¿esta Bella contigo? Lo que sucede es que no quiero repetir dos veces la misma historia.
No, no está conmigo; pero saliendo de práctica estará conmigo.
Bueno, entonces te propongo algo: hagamos una conversación en línea. Así nos podremos ver y allí resolveré todas sus dudas. Está bien Rose –Acepto Alice gustosa.
Alice ¿Te puedo pedir algo?
Claro, lo que sea.
Podríamos tener la conversación a las 9:30; pues antes no puedo; bueno, en realidad sí, pero es a la hora que ustedes tienen practica.
Está bien Rose, ahora te dejo. Debo recoger a Bella para llegar juntas al estudio. Te quiero Rose. Y yo te quiero a ti Alice y también a Bella-. Agrego Rosalie. Hasta la noche.
En cuanto colgó Rosalie comenzó a pensar un poco en la noche anterior y en cómo había terminado todo.
Sin querer Rosalie pensó en que quizás la alegría de Alice podría ser de gran ayuda a la tristeza y la soledad que tenía su hermano. Dejo pasar sus pensamientos y se arreglo. Hoy sería su primer día de entrenamiento en la oficina pues cubriría a la secretaria de su hermano quien dentro de poco pediría su baja por maternidad.
Se dirigió a la oficina en su coche, un BMW M3 que su hermano le había regalado por su vuelta y por supuesto para que ella se pudiera mover con libertad; ya que él no quería que dependiera de él o de un chofer pues Jasper se había ido más temprano; como siempre a la oficina ya que aun tenía unos papeles por arreglar.
Cuando Jasper se fue Rosalie se molesto con él pues ella le dijo que trabajaba demasiado. Él ni siquiera se molesto con ella solamente le dijo que era su trabajo y que por favor no tratara de cambiar su rutina; pues no lo haría.
Llevaba ya tres años con esa rutina y para que no se molestara le prometió que intentaría disminuir sus horarios para pasar tiempo con ella.
Le dijo que, además disfrutaba mucho de su trabajo y que por ello no le molestaba en lo más mínimo hacerlo. Aunque Rosalie le replico que quizás no debiera trabajar tanto y buscar tener un poco de vida social y amistades.
Rosalie pensaba en todo ello mientras conducía por una de las principales avenidas de Seattle y llegaba a la oficina.
En cuanto entro a la oficina lo primero que sintió, como siempre, fueron las miradas de todo el género masculino ya que, si bien no se arreglaba provocativamente, si resaltaba su lindo físico y sus muy torneadas piernas debido a los años de haber estudiado ballet.
Subió por los elevadores y se dirigió a la última planta, donde se encontraba la oficina de su hermano. Entro en la recepción y mientras saludaba a Natalie, la muy embarazada secretaria de su hermano Edward salió del despacho y le dirigió una sonrisa cómplice. La abrazo y salió de allí; no sin antes decirle que Jasper ya la esperaba.
Natalie le hizo el ademan para que entrara y así lo hizo.
-Hola de nuevo, y buenos días hermanito.
-Hola preciosa. ¿Ya no estás tan enfadada? –pregunto él.
No, ya no hermanito.
Me alegra mucho Rose. ¿Cómo ha sido tu primer día de camino a la oficina?
Sin nada que comentar dijo Rose.
Ah. Bueno. Entonces ¿Estas lista para tu nuevo puesto princesa?
Sí, estoy lista –contesto la rubia. Todo sea por pasar más tiempo con mi hermano.
El día transcurrió sin más incidentes. Natalie comenzó a poner a Rosalie al tanto de los asuntos de la oficina; y aun más importante: La agenda personal de Jasper.
Lo primero que rose noto al ver esa agenda fue la gran carga de trabajo que tenía su hermano y no se quejaba por ello. Dio gracias mentalmente por el hermano que Dios le había dado y por supuesto por no tener que hacer nada de todo lo que Jasper realizaba sin protestar para que ella gozara de la libertad que hasta ese momento había tenido.
Atrajo su atención también el que Jasper no tuviera una verdadera reunión de amigos a excepción claro, de una cena en la casa de los Cullen, la cual resaltaba entre todas las citas por estar marcada en tinta roja y por si eso fuera poco con un resaltador.
Mentalmente Rosalie se propuso cambiar un poco la agenda de Jasper. Comenzaría por darle unas horas de descanso y quizás una cita en un spa para relajarlo.
Se pregunto qué otra cosa podría hacer para lograr que Jasper fuera feliz. Creyó que no le vendría mal una novia y de nuevo se encontró pensando en la bonita pareja que formaría con Alice.
El día en la oficina termino sin más y justo a las 9:30 de la noche Rose inicio la conversación on-line con sus mejores amigas: Alice y Bella.
Bien Rosalie dijeron Bella y Alice al unisonó:
Cuéntanos todo desde el principio.
Rose les narro su ida al médico y les dijo que al parecer se había luxado un tobillo y que, debido a ello debía estar fuera de los escenarios por lo menos los próximos seis meses.
Eso entristeció de sobremanera tanto a Alice como a bella pues la verdad era que ellas eran muy unidas y se querían, se cuidaban y se protegían entre sí como si realmente fueran hermanas. Una vez narrada la parte triste y de revelarles su dirección en Seattle comenzó la parte que ambas esperaban: El porqué de la alegría en sus ojos.
Rose les narro la fiesta y algo que ellas no esperaban. Rose había conocido a un muchacho que la había dejado sin palabras. Solamente supo que su nombre era Emmett y lo comparo con un gran osezno grizzli.
Ese chico en verdad había impactado a Rose. Sus amigas se dieron cuenta de que él era especial debido al particular brillo en sus ojos.
Según Rosalie el era uno más de los invitados a la reunión y dijo que lo que más le había impactado de él fue su dulce mirada; pues aunque su cuerpo musculoso delataba a un hombre muy fuerte y de a poco quizás de temer se le perdía el temor al llegar a su cara pues sus facciones eran las de un niño. De maravillosos ojos azabaches, cabello rizado y unos hermosos hoyuelos.
Alice y Bella no pudieron haber hablar con más emoción después de lo que Rosalie les conto. Se alegraron de que su amiga hubiese encontrado el verdadero amor.
Terminaron su conversación y tanto Bella como Alice se quedaron más tranquilas al saber que su amiga estaba bien.
Mientras tanto Rose yacía recostada en la cama y recibía una llamada del que hasta ese momento era su amor platónico convertido ahora en un amor muy real y verdadero: EMMETT MC. CARTHY.
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Besos a todos los que leen.
Gracias por sus alertas y sus reviews
Serena Princesita Hale
¡¡¡Adiós!!!
