Chapter 3 :: Angel In Blue Jeans
I saw an angel in blue jean today, I felt that she melted all my bitterness away.

"¡Jasper, te llaman!" Me gritó Rosalie desde la primera planta.

"Dí que no estoy." Le respondí con otro grito, mientras mi cabeza descasaba debajo de mi almohada.

"Ya dije que estás."

"Dí que estoy durmiendo y no te diste cuenta, que deje el mensaje."

"Jasper, no tapé el auricular y María sabe que estás, si no te comunico no me dejará en paz, ¿Quieres hacerme el favor de contestar el teléfono para poder quitármela de encima?" ¿Se nota que a Rose no le simpatiza María? Lo supuse.

Busqué el teléfono inalámbrico que debía estar en mi habitación, pero me rendí al no encontrar alguna parte visible del suelo, hasta había olvidado si era alfombrado o de madera.

Bajé las escaleras y le quité el teléfono a Rose de la mano. Me hizo una mueca y se fue a la cocina a servirse un tazón de cereales.

"Aló." Dije no muy entusiasmado.

"Ingrato, ¿Sabes hace cuánto no me llamabas?" Me reprochó una voz femenina por el otro lado del auricular.

"¿Eh?" Me desordené mi ya despeinado cabello y me apoyé en la pared.

Ella continuó reprochándome, yo alejé el teléfono de mí y sobreactué un bostezo. Rosalie lo celebró con una carcajada y volví al teléfono al cabo de un buen rato.

"…tante buena, ¿Qué te parece?"

"¿Uh?" Le pregunté. Rosalie se burló de nuevo e imitó mi expresión.

Escuché un fuerte suspiro por parte de María, por una parte, me sentí algo mal. Después de todo, ella se había portado bien conmigo alguna vez.

"Te preguntaba si quisieras ir conmigo a la escuela."

"Voy a ir en moto y Rose tiene la cabeza inmensamente inflada, te quedaría gigante su casco." Me burlé y la susodicha me golpeó con una caja de galletas. Reí entre dientes.

"Oh, entonces, yo puedo ir por ti."

"María, no te preocupes, saldré tarde y lo último que quiero es retrasarte." Le dije como el caballero que era –Detrás de este cabello tanoso, malvas ojeras y ropa sucia, por supuesto.

Rosalie movió sus labios diciéndome 'Idiota, va a pensar otra cosa.' Haciéndome señas con las manos. Le contesté con una mueca mientras levantaba mis hombros.

"Llegamos tarde y nos quedamos juntos en detención, como el año pasado…" Me recordó intentando sonar seductora.

"María, ¿Recuerdas en qué quedamos?" Le pregunté con el seño fruncido. Rosalie se acercó lentamente y se puso justo a mi costado, para escuchar la conversación también.

"Jazz, sé que en este momento no quieres estar con nadie, pero cuando estés listo, yo estaré allí para ti."

Rosalie movió la mano como si se tratara de una gata y movió los labios diciendo 'Miau.' Volteé los ojos y continué con la conversación.

"María, te he dejado más que claro que- "

"Jazz, llegó mi madre, te cuelgo. Te quiero, chao."

"¿Así que vas en la moto mañana? ¿Y no le das mi casco por ser cabezona, eh?"

"Ajá."

"Búscate mejores excusas, Jazz. No podrás huir de ella para siempre." Y diciendo eso, Rose se fue a su habitación.

Hice lo mismo y me tiré en mi acogedora cama. Me puse a pensar en todo lo ocurrido con María y no supe si merecía que la tratara así…

Ella había llegado hace dos años a Forks. Me llamo la atención por ser la primera chica que me dirigió la palabra sin temer por lo que pensara de ella. Me preguntó cuántas horas eran en el camino de aquí a Port Angels y me ofrecí a llevarla. Aquel día, me contó sobre su perrito Poquito -¿Ó era Rábano?– de su ciudad natal, sus películas favoritas, en resumen : Su vida completa.

Yo no abrí la boca en toda la tarde, pero me pareció una chica fascinante, no tenía miedo de lo que pudiera decir de ella, al contrario de todas las chicas de la secundaria. Al dejarla en su casa, la besé. Fue un impulso, de haber encontrado a una chica real.

Después de eso, se convirtió en mi confidente, mi amiga, pero por parte de ella, había otra clase de cariño y no me dí cuenta hasta hace un par de meses. ¿Y qué hice yo?

Esconderme, huir, escapar. Idiota.

Tapé mi cabeza con mi almohada e intenté alejar todos esos pensamientos de mí. Lo próximo que escuché fue un grito de Rosalie.

"¡Jasper, te llaman!" ¿Era mi imaginación o recibía llamadas más a menudo?

Me levanté para gritarle que no estaba, cuando asimilé que era de mañana y tenía una manta encima mío. Sonreí. Rosalie había nacido siendo madre, pero sin estrías.

"Dí que estoy durmiendo."

"Imbécil." La escuché decir en voz baja.

Me tiré de nuevo en mi cama y vi la hora. Seis y media. Seguro era mi padre llamando para despertarme.

Sentí delicados pasos subiendo las escaleras y me preparé para su furia. 1, 2, 3.

La puerta se abrió se golpe y me dejó ver a mi querida prima, sangre de mi sangre.

"Inútil, ¿Tu padre te llama y eres incapaz de levantarte y contestar?"

"Para eso estás tú." Le respondí con un leve movimiento de cabeza. Mala jugada.

Achicó los ojos y se lanzó encima de mí. Me lanzó puñetes sin técnica alguna, pero con toda su furia. No la alejé de mí, lo merecía – Y no me dolía en lo absoluto. Cuando ya me estaba cansando de eso, la cargué dejando sus piernas delante de mí, y aunque pateaba, no la deje escapar.

Gritaba incoherencias, así que la tiré a su cama bruscamente y me encerré en el baño. Me bañé con el agua hirviendo y, aunque quemaba mi piel, no me molesté en bajar la temperatura.

Apenas salí de la ducha, limpié el empañado espejo y busqué unas tijeras. Corté mi cabello –Que había recuperado su color original- desigualmente y lo moví. Perfecto.

Salí del baño con una toalla rodeándome la cintura y entré a mi catastrófico cuarto. Rosalie estaba esperándome sentada en mi cama, acompañada de una temible mirada.

Quise ahorrarme todo su sermón, así que me saqué la toalla.

"Eres un cerdo, Jasper Hale. Agradezco que vallas hoy en la moto, así no tendré que ver tu trasero en todo el día." Me decía saliendo de mi habitación.

Yo me reí y le dí una palmada a mi trasero desnudo. Me dijo cerdo nuevamente y se fue azotando la puerta.

Me puse unos jeans agujerados, unas botas sucias y un polo negro con una franela de cuadros turquesas y azules encima. No me preocupé si combinaba o no, pero los jeans siempre estarían bien.

Bajé a trote rápido las escaleras para buscarme algo de comer. Encontré un pan y me lo metí a la boca. Al fondo del refrigerador había una caja de jugo, lo tomé y lo escupí medio segundo más tarde. Mierda, ¿Por qué Rose no bota lo vencido del refrigerador?

Busqué mis llaves en la sala, pero sólo pude encontrar mis lentes obscuros y mi casaca negra. Me puse ambos, pero de las llaves ni rastro.

"Rose, ¿Haz visto mis llaves?"

"¡Jódete!"

Eso pensé. Intenté recordar la última vez que las usé y me sentí un idiota. Abrí la puerta y allí estaban, donde siempre las dejaba, en la puerta de la calle. Cojí mi mochila y salí de casa. Prendí la moto y partí a la escuela. El primer día sería duro.

Llegué a la escuela y estacioné la moto frente al edificio 2. Me bajé y sacudí mi cabello como si fuera un piojoso, tal vez con eso se alejarían un poco de mí. Error.

"Hale, no comprendo como tu moto sigue viva y la mía ni siquiera está en pie."

"Y sigue ronroneando, Swan." Le respondí arrogantemente a Bella.

No éramos amigos exactamente, pero si teníamos algo en común, eran las motos. En las vacaciones de medio año, me la encontré en la casa de Jacob, mi mecánico personal, y me enteré que ya no era personal. Al parecer, a Bella también le gustaba la velocidad –Quién lo diría al ver su carro- y Jake reparaba unas motos que ella le había llevado. Me divertí con ese par unos días, pero la inevitable mala suerte de Bella hizo que su moto se incendiara –Bella era un viernes 13 andante, ¿Lo había comentado?- y ella también salió herida al tratar apagar el fuego. Una tarde patética. Pero era imposible no sonreír al recuerdo de los intentos frustrados de Jacob, tirándole tierra a Bella para que se apague.

"Deja de recordarlo." Me dijo seriamente algo sonrojada.

Reí entre dientes y la abracé por los hombros. La sentí estremecerse al tacto. Escuché a alguien carraspear y vi detrás de mi afortunada compañera a un muchacho. Cabello de color raro, ojos verdes y expresión de estreñido. Me pareció conocerlo de algún lado.

"Oh, Jasper, él es Edward Cullen, el nuevo." Sentí rechazo en su voz, así que decidí divertirme un poco.

"Un gusto, Cullen." Le dije sin soltar a Swan.

"Igualmente." Siempre había sido muy perceptivo, y esta vez no era la excepción. Sentí que no se estimaban mucho mutuamente, pero no dudé que esos dos tenían futuro. Y dudé menos en darles una mano.

"Bueno, no pretendía interrumpir. Protege a nuestra amenaza andante, Cullen." Le advertí mientras retrocedía.

"¿No vas a recoger tu horario?" Prácticamente gritó Bella algo preocupada.

Continué dándole la espalda, levante mi mano e hice un ademán negativo. Me adentré a los pasillos infestados de hormonas y caminé cabizbajo, esperaba que nadie me hablara al sentir que estaba adormilado. Error.

"Así que apareciste después de todo." Subí la vista y me encontré con la arrogante sonrisa de Jacob.

"¿Y tú que haces aquí?" Le pregunté sorprendido, el estudiaba en la reserva y no aquí.

"¿No recuerdas que me botaron?"

"Oh, cierto… Fuiste un idiota, ¿Lo sabías?" Ahora el de arrogante sonrisa era yo.

Él se rió y rascó su nuca, algo avergonzado.

"¿Ya entraste?"

"Mi padre está en plena entrevista con el director. Bella me ayudó a estudiar para el examen, así que en el asunto de notas lo tengo arreglado. Lo que tengo que solucionar es lo de la expulsión…" Su cara se tornó algo preocupada y metió sus manos en los bolsillos.

"Claro que vas a entrar, no te preocupes, hermano. Si necesitas algo, ladras, perro." Lo apoyé. Él me sonrió y me dio un par de palmadas en la espalda.

"Jake, te dejo. Si un viejo me ve, sabrán que no he faltado y no podré hacer novillos." Le expliqué mirando hacia ambos lados del pasillo.

"Sigue así y terminarás estudiando en la reserva." Se burló y lo dejé atrás. Ojala que entre, sería divertido fastidiar a Rosalie de dos. Nadie sabía tantos chistes de rubias como él.

Vi mi reloj y me di cuenta que en poco tiempo sonaría el timbre, así que corrí por los incómodos pasillos. Las personas me miraban con gesto preocupado, pero los ignoré.

Corrí hasta el gimnasio, me tendí en las graderías e intenté dormir un poco. Recordé a Bella y el nuevo, sabía que me divertiría con ese par. Ese muchacho se me hacía conocido, lo había visto alguna vez en algún lado… -Gracias, estúpida memoria.

Entonces lo recordé, el acompañaba a el pequeño ángel, a la pequeña Alice. Era su 100% violable hermano –Según Rosalie. Si el vino, lo más posible era que su hermana lo acompañara también. Me sentí esperanzado ante la posibilidad…

No. Puede. Ser. ¿Acabo de sentirme esperanzado por una… chica? Esto va a terminar mal… Pasé mis manos por mi cabello, mal cortado y rebelde. Metí mis manos en mis jeans y solo encontré cigarros, un encendedor y la llave de mi antigua moto.

En resumen, era una chimenea andante con el cabello alborotado y jeans rotos, que iba por un par de cervezas en una moto a las nueve de la mañana. El perfecto chico que no te sorprendería ver tirado en alguna esquina, descansando después de la resaca. Yo era, claramente, el tipo de chico que le provocaría un ataque cardiaco a alguna madre cuando su hija me presente como el amor de su vida.

Ella se veía tan inocente, inteligente, frágil… Y yo sólo era… un asesino.

Evitaría hablar con ella, y si la situación fuera inevitable, sencillamente actuaría con naturalidad, siendo odioso. Estaba pensando en miles de maneras distintas para alejarla de mí, cuando sentí unos pasos fuertes y seguros acercándose al gimnasio.

Mierda. Caminé despacio hasta el departamento de educación física. Me subí a la ventana y salí al patio. Corrí dando pisadas firmes y silenciosas, hasta llegar al edificio 4. Estuvo cerca, pero haciendo esto era un profesional. Me senté junto a un tacho de basura, cuando volví a sentir pasos. Femeninos esta vez.

Me quejé para después huir nuevamente. Pretendía ir a esconderme al baño, pero se presentó una oportunidad más cercana : El armario del conserje.

No lo dudé y abrí la puerta.

Allí, sobre un tacho, estaba la frágil Alice Cullen. Abrió sus ojos como platos y sus labios formaron una perfecta 'O'.

Volví a la realidad y sentí los pasos cada vez más cerca. Entré al armario y cerré la puerta tras de mí. Sentí sus verdes ojos fijos en mí. Sentí su aliento a menta rozar mis labios. Sentí su respiración hacerme cosquillas en la nariz.

Y esa sensación no me desagradaba para nada.

Tal vez mantenerme alejado de Alice Cullen sería un poco más difícil de lo que creía.


Lamento la demora u____u' esqe estoy en época de examenes & estoy haciendo todo lo posible por subir mi promedio, lo qe era imposible en mi otra escuela :PP!

qué tal les pareció el cap? Nuevamente, haciendo pelear a la familia! Se imaginan a Jasper con lentes obscuros, al mejor estilo grunge? Digno de un paro cardiaco. Imaginan a Jake intentando apagar a Bella? hahaha; otra maldad que se me ocurrió. Por qué creen que hayan expulsado a Jake? Que hacía Alice en el armario? Vayan sacando sus conclusiones ;)

Muchísimas gracias a yari86, christti, Kahia-Chan, kuivi & Natalia H por sus reviews! Espero sus opiniones de este cap ^^

x_______________/aSentimentalCircusGirl'