Algunos días más tarde, estaban los dos sentados en la mesa de un restaurante. Él estaba lo más bien, pero ella estaba preocupada con la cabeza baja.

- ¿Qué hacemos aquí? – pregunta Sakura preocupada.

- ¿Comiendo? – responde Naruto como si fuera un pregunta tonta.

- No debería estar haciendo esto – dijo tapándose la cara con la mano.

- ¿Qué? ¿No deberías comer? –

- No contigo – le susurra – Deberíamos irnos –

Naruto pone su mano sobre la cintura de ella, lo cual le provoca un sobresalto.

- Escucha, haremos esto. Llamaré a un mozo cualquiera. Si viene un hombre nos vamos. Si viene una mujer nos quedamos – dijo – y… te besaré -

- No, no – dijo ella preocupada.

Naruto levanta la mano para llamar a alguien que los atienda. Cerca de la mesa estaba pasando un mozo. Sakura estaba aliviada. Pero se pasó de la mesa y en lugar de un hombre se acercaba una mujer que les atendió.

- ¿Puedo tomar su orden? – dijo la chica.

- Dos cafés, por favor – dijo Naruto.

- Estarán listos en un momento – dijo la moza y se fue.

- Gané – dijo él con una sonrisa.

Lentamente, Naruto se acercaba a Sakura con una gran sonrisa.

- No, no lo hagas – le dijo riéndose antes de que la besara.

De una mesa alejada a la de ellos, estaban dos hombres que se iban. Uno de ellos vio a Naruto y Sakura besándose y se quedó impactado, porque el era amigo de Sasuke y conocía a Sakura.

Esa misma noche, Sakura se estaba preparando para bañarse. Puso el agua y el tapón. La bañera comenzó a llenarse y se podía ver el vapor que salía de allí dentro. Una leve música estaba puesta y solo una delicada luz y algunas velas iluminaban el baño. Ella tenía la bata de baño puesta. Fue delante del espejo y se recogió el cabello hacia arriba con un broche. Se quitó la bata quedando completamente desnuda y la dejó sobre una silla. Lentamente se metió en el agua caliente. Sintió relajación. Con su mano comenzó a esparcir el agua por la parte del cuerpo que no estaba sumergida. Tenía una pequeña toalla mojada, la cual se pasaba por el cuerpo.

Por la puerta aparece Sasuke con un vaso de whisky con dos cubos de hielo. Sin que Sakura se diera cuenta, le apaga el velador que tenía encendido haciendo que toda la habitación sea iluminada por la luz de las velas. Sakura se sobresalta un poco, pero al verlo sonriéndole, ella hace lo mismo.

- ¿Cabe otro? – pregunta Sasuke.

- Claro – le dice Sakura.

Sasuke le dio su vaso a Sakura y se quitó de a poco la ropa. Ella se acomodó en la bañera para que él entrara. Se acomoda bien del otro lado y le abraza las rodillas a Sakura.

- Linda música – dijo Sasuke - ¿Qué es?

- Es oriental – respondió ella – Creo.

- Me gusta – le dijo con un tono muy suave.

Sasuke se acurrucó en las rodillas de Sakura y las comenzó a acariciar. Ella se alejaba más de él, pero igualmente se acercaba. Sakura le da el vaso.

- Toma – dijo ella.

Sasuke lo agarró y tomó un sorbo. Luego lo dejó en un banco que estaba al lado de la bañera y se apoyó nuevamente en las rodillas de su mujer.

- Vamos a la cama – dijo ella.

- Quédate aquí – dijo Sasuke.

- Tengo frío.

- Quédate – le insistía.

- Hace frío.

Sasuke le toma la cabeza y la besa.

- ¿Por qué no te quedas conmigo?

- Tengo frío, vamos.

Sacó sus manos de su cara y salió de la bañera. Sasuke que quedó mirando al lugar donde hace un segundo estaba su esposa. Sakura se puso la bata y fue al dormitorio. Sasuke se sumergió en el agua.

En un lugar oscuro donde había autos en reparación y algunos otros artefactos mecánicos, estaba Sasuke con una planilla hablando con un hombre que estaba reparando una camioneta.

- Lo tendremos listo para dentro de tres horas, cuatro como mucho – dijo el hombre.

- Perfecto. Cuando terminen pasen por mi oficina que les entregaré su pago mensual – dijo Sasuke.

Por la puerta entra el hombre que vio a Sakura y a Naruto en el bar. Se acerca a Sasuke.

- Aquí estoy Sasuke – dijo - ¿Para que me quería? Parecía importante.

- He oído que haz hablado con otras compañías – dijo Sasuke muy serio.

- Sí, bueno – dijo nervioso – Al parecer han tratado de…

- ¿Han tratado de que? – dijo molesto.

- Bueno, he hablado con mucha gente ¿y qué? – respondió molesto – No es algo que te tenga que preocupar.

- Te hablo de lealtad – dijo aún más molesto – Quedas despedido.

El hombre se quedó confundido. Sasuke pasó a su lado sin decir una palabra.

- Tengo una familia Sasuke – dijo casi gritando – No puedes despedirme.

- También tenías una familia aquí – dijo Sasuke mirándolo a los ojos.

- ¡No, espera! – dijo - ¿Tú me vienes a hablar de familias? No sabes nada.

Enfurecido se va hacia la reja. Aprieta un botón para abrirla y sale.

- ¡Échale un vistazo a tu familia! – dijo mientras se cerraba la reja – Échale un buen vistazo.

Sasuke se quedó atónito.

Esa misma tarde en un parque, un hombre con sobretodo gris y un cigarrillo, estaba sentado en una banca debajo de unos árboles. Sasuke va caminando hacia ese sujeto y se sienta a su lado.

- Sasuke – dijo el hombre.

- Son problemas personales, nada de negocios – dijo Sasuke – Piénsalo bien, no se si querrás involucrarte en esto. Busco a alguien de confianza. Quiero que sigas a una persona.

Los dos se quedaron mirándose por unos instantes. Luego Sasuke desvió la vista hacia la calle.

- Quiero que sigas a mi esposa.

Esa misma noche, Sakura estaba preparando la cena mientras Jack jugaba con algunos utensilios de cocina. Sobre la mesada al lado de las hornallas, Sakura estaba cortando tomates. El niño nota que la sartén con carne estaba humeando y le advierte a la madre.

- Mami – dijo Jack – Mami.

- ¿Qué pasa Jack? No ves que estoy cocinando.

- El pollo está ardiendo y humeando.

Sakura levanta la vista y se fija en la sartén.

- Diablos.

La saca rápidamente del fuego y la pone en otra hornalla sin prender. Camina a paso ligero hacia unos muebles donde estaban los platos y toma tres y algunos cubiertos. Jack, sin prestarle importancia a lo que la madre hacía y con un colador en la cabeza, seguía jugando con los utensilios y nota que la olla donde estaba hirviendo los fideos tenía espuma cayendo a cataratas.

- Mami – dijo nuevamente – Los fideos están haciendo burbujas.

- Diablos.

Dejó los platos y los cubiertos sobre la mesa y se dirigió rápido hacia la olla. La cogió con dos repasadores en las manos y la llevó al lavabo. Le quitó el colador de la cabeza a su hijo y dejó caer el agua hirviendo con los fideos sobre él.

- ¿Quieres ir poniendo la mesa, amor? – le dijo a Jack.

En la mesa, Jack estaba tratando de cortar el pollo completamente seco.

- El pollo está un poco reseco – dijo Sakura – Lo siento.

- Está bien – dijo Sasuke – No te preocupes.

Siguieron comiendo sin poner ninguna conversación en medio.

- Tengo que ir a Swindon mañana – dijo Sasuke.

- ¿Cuánto tiempo? – preguntó Sakura.

- No mucho. Solo dos días.

- ¿A que hora es el vuelo?

- A las ocho.

- AM – dijo Jack para no confundir a la madre.

Los dos se rieron del comentario de su hijo.

- Hinata se casará con Kiba el mes próximo – dijo Sakura.

- Yo no me casaré nunca – dijo Jack con la boca llena de comida.

- ¿Por qué no? – le preguntó Sakura curiosa.

- Odio a las niñas.

- Puede que cambies de idea – le dijo con una sonrisa pícara – A veces ocurre.

Sasuke la miró.

- No cambiaré nunca – dijo convencido.

Sakura miró a Sasuke con una sonrisa, pero él no demostró lo mismo.

- ¿Te ocurre algo? – le preguntó a su esposo.

- He despedido a Bill Stone – le dijo.

- ¿Y eso es lo que te preocupa?

- No, en absoluto – dijo tomando un sorbo de su vino.

- ¿Por qué lo haz despedido?

- No es fiable.

- ¿Qué es fiable? – preguntó Jack - ¿Cómo lo que comen con el pan en las películas sudamericanas?

- No, eso es fiambre – dijo Sasuke con una sonrisa – En fin, no era de confianza.

A la mañana siguiente, Sasuke estaba con el traje puesto y cerrando el cierre de su maleta que estaba sobre la cama. Sakura estaba durmiendo plácidamente a su lado. Le acaricia el cabello y le sonríe. Cogió su maleta y se fue. Con el ruido de la puerta se despertó y vio que ya se había ido y se levantó.

El viaje de Sasuke no duró mucho. Ese mismo día llegó a Swindon pasado el medio día. Colgó su traje sobre el armario en una percha y entró al baño. Encendió el agua caliente. Se acercó al espejo y se miró con una expresión de odio. La habitación comenzó a llenarse de vapor y su reflejo comenzó a borronearse.

Al terminar de bañarse, descolgó su traje del borde del armario y se lo puso.

Con la bata de baño puesta y el cabello mojado, Sakura colgó un vestido azul marino con escote en V sobre su cama, bien estirado y entró al baño. Con un secador le dio forma al cabello y luego se puso frente al espejo para maquillarse. Mientras se delineaba los ojos, pensaba en aquel rubio y sonreía. Coge el vestido de la cama y delicadamente se lo pone para no generar arrugas en él. Le sube el sierre de la espalda y se mira en el espejo de cuerpo entero que estaba delante de su cama. Se sienta y se coloca unos zapatos negros con tacón y se pone un sobretodo beige. Se mira al espejo nuevamente antes de salir por la puerta.

En la ciudad, Sakura estaba caminando por la calle y miraba un papel donde ella había anotado la dirección donde se vería con Naruto. La altura caía en un cine antiguo de allí. Apoyado sobre una pared, estaba Naruto con las manos apoyadas sobre su bastón blanco.

- Te encontré – dijo Sakura poniéndose delante de él.

- Siempre me encuentras – dijo sonriéndole – Vamos, vamos a ver una película.

Sakura se sentía un poco confundida.

- No es que quiero sonar grosera – dijo ella – Pero, ¿cómo vas a ver una película?

- Es cine para ciegos – dijo – A demás no hay nadie en la sala.

Él la acercó más y la besó.

Dentro de la sala, se ubicaron en una butaca. No había nadie. Comenzó la película. Era un película antigua de 1938, completamente en blanco y negro. Los dos estaban cogidos de la mano. Naruto rodeó el cuello de ella con su mano y comenzó a besarla.

- ¿Qué haces? – dijo Sakura riéndose.

- Nada – dijo – Aprovechemos que no hay nadie.

Sakura se levantó de su asiento y fue hacia él. Puso sus piernas a los dos lados del asiento y se apoyó sobre las piernas de Naruto.

- Así creo que voy a disfrutas más la película – le dijo a Sakura.

Ella le sonrió y lo besó.

Estuvieron toda la película así, hasta que terminó y se fueron. Entre dos puertas de un local, estaba el hombre con el que Sasuke había hablado tiempo atrás. Tenía una cámara en mano. Les tomó fotos a los dos de la mano y sonriéndose.

Unas horas luego, estaban los dos en la casa de Naruto. Él estaba acostado sobre una pila de almohadones con Sakura acostada con la cabeza sobre su estómago. Él no tenía nada puesto arriba y ella tenía su vestido con el sierre bajo, arrugado. Los dos estaban durmiendo. Sakura se despierta un poco atontada y mira su reloj de muñeca. Rápidamente se levanta y se acomoda el vestido. Toma las llaves de su auto y baja del edificio hacia su auto.

En la puerta del colegio, estaban Jack con una mujer, sentados en los escalones esperando.

Sakura estaba atravesando la avenida que llegaba a la ciudad. Cuando llega a la escuela, va corriendo hacia su hijo y lo abraza.

- Perdóneme – dijo Sakura a la profesora.

La mujer molesta saludó al niño y se fue dentro.

- ¿Estás bien cariño? – le preguntaba una y otra vez a Jack.

- Sí mamá – le respondía.

- Estaba muy preocupada – le decía mientras lo abrazaba – Perdóname.

Aquella noche, Sakura estaba sentada en la mesa de la cocina con un vaso de whisky en la mano y una revista delante. Estaba sollozando. Mira el teléfono y lo agarra. Marca un número y coloca el teléfono sobre su oído. Del otro lado de la línea se escucha "Te haz comunicado con el teléfono de Naruto Uzumaki, deja tu mensaje después del tono". Cuando Sakura estaba a punto de hablar, se sobresalta al escuchar a Jack detrás de ella.

- Cielo – dijo secándose las lágrimas – Deberías estar en la cama.

- Estás llorando – dijo el pequeño con voz tierna.

- Dios – dijo pasándose la manga del suéter por los ojos – Mamá está algo triste, eso es todo. Ven te llevaré a la cama.

Se levanta y le toma la mano a su hijo.

- No estés triste mamá – dijo el niño abrazándola – Papá volverá mañana.

Delante del río, Sasuke estaba apoyado sobre la baranda y por detrás aparece el detective que él había contratado.

- Se llama Naruto Uzumaki – dijo el hombre.

De su bolsillo sacó las fotos que les tomó a Sakura y Naruto y se las dio.

- Vive en las calles White Planee y Kingdom. En el departamento tres. Se ven durante el día. Casi siempre a la hora de almorzar y se queda un par de hora. Tal vez tres.

Sasuke estaba impactado mirando las fotos.

- ¿Es ciego? – dijo Sasuke al mirar en la foto el bastón de Naruto.

- Sí – contestó el hombre.

- ¿Y van al cine? – dijo con tono irónico

- Ese día sí, ya que había un especial de películas para ciegos. Sino se quedan en el apartamento.

Sasuke deja de mirar las fotografías y clava su mirada en el agua con odio.