Sakura estaba en su auto por la autopista. Estaba yendo a su casa, cuando ve un cartel que dice "Ciudad de Londres". En la curva, al instante, toma la vuelta bruscamente y se lleva por delante los conos. La autopista hacia la ciudad estaba muy congestionada, pero no iba a una velocidad muy lenta.
Cuando estaba llegando al departamento de Naruto, los ve a él y a una chica caminando. Él tenía su brazo encima de ella. Los dos entraron al local de libros de él. Sakura vio el estacionamiento donde dejaba por lo general su auto y lo estacionó allí rápidamente sin siquiera cerrarlo. Salió corriendo a la librería y buscó entre todos los estantes a Naruto y a la que lo acompañaba. Oyó sus voces y se puso del otro lado de una columna de libros y quitó uno para verlos. Ella estaba de espaldas contra los estantes y él muy cerca de ella agarrando un libro. Rápidamente Sakura da la vuelta y le da una cachetada muy fuerte a Naruto.
- ¿Quién es esta? – preguntó Sakura molesta.
- ¿Sakura? – preguntó Naruto exaltado.
- ¿Quién es esa? – preguntó más molesta.
Sakura le quiso golpear de nuevo, pero él le tomó la mano y la llevó lejos.
- ¡Suéltame! – gritó ella.
- ¡Tranquila!
La llevó a su departamento y subieron el ascensor.
- ¿Cuántas más tienes? – dijo Sakura molesta - ¿Cinco, diez?
Naruto tenía la cabeza baja, como si no le prestara atención.
- ¿Me tocaban los lunes? ¿Me confundí de día quizá?
- Es solo una amiga, ¿bien?
El ascensor se detuvo en el piso tres.
- Maldito mentiroso – le dijo Sakura.
Él se bajó del ascensor y le dirigió una risa irónica.
- ¿Yo soy un mentiroso?
- Listo, me voy de aquí – dijo ella mientras cerraba las puertas del elevador.
Antes de que cerrara la segunda puerta, él la detiene y entra de nuevo.
- Bien, vuelve a tu choza, a tus costumbres, a tu anterior vida – dijo mientras cerraba la reja.
- Eres un maldito – le dijo con desprecio – Abre la reja.
Naruto le tomó de la mano y la apoyó contra las paredes del ascensor.
- ¿Qué haces? – dijo ella tratando de resistirse.
Él la sostenía de los brazos para que no se moviera y la besó.
- Aléjate – dijo tratando de empujarlo – Naruto…
Él seguía besándola y ella seguía resistiéndose, hasta que, en un punto, ella lo atrajo más cerca. Las manos de él rodeaban su cintura. Bajó su mano hasta la altura de la cintura y le desabrochó el pantalón y comenzó a acariciarle la entrepierna. Ella estaba pasando sus manos por debajo del suéter de él.
- ¿Vas a hacerlo? – le dijo ella.
- ¿Eso quieres?
- Sí, es lo que quiero.
- Dilo.
- Hazlo.
Él continuó besándola y acariciando su entrepierna, mientras que ella hacía gemidos de placer y lo abrazaba. Le quitó el suéter y él la camisa acariciándole los pechos.
Fuera del edificio, estaba Sasuke mirando fijamente al edificio con una sensación de odio que lo devoraba.
Lentamente se acercaba a la puerta de entrada y pegó un vistazo a la ventana del departamento del piso tres. Allí vio a Naruto con un vaso de agua en la mano. No tenía nada puesto en la parte de arriba. Lo miró con desprecio y se encaminó de nuevo a la otra acera. Cuando estaba a varios metros del lugar, Sakura estaba saliendo hacia el garaje que estaba al lado.
Minutos más tarde, Sasuke se acercó nuevamente el edificio. La puerta principal estaba abierta. Calmadamente subió hasta el departamento y tocó la puerta. Pasaron unos segundos hasta que el abrieron. Sasuke vio a Naruto con una remera puesta, el Jean y sin el bastón blanco.
- ¿Sí? – dijo Naruto.
- ¿Eres Naruto Uzumaki? – preguntó Sasuke.
- Sí, soy yo – dijo asintiendo con una sonrisa - ¿En que puedo ayudarlo?
- Me llamo Sasuke Uchiha.
- Perdone señor, pero nunca oí hablar de usted.
- Soy el esposo de Sakura.
De repente la sonrisa de Naruto se esfumó de su rostro. Sasuke lo seguía mirando con desprecio.
- ¿Quiere pasar señor Uchiha? – dijo Naruto abriendo más la puerta.
- Claro – dijo en forma tranquila.
Entró al departamento y lo primero que hizo fue inspeccionarlo con la mirada.
- ¿Quiere tomar algo? Tengo Vodka, Whisky, jugo de naranja…
- Vodka está bien, gracias.
Naruto agarró su bastón que estaba al lado de la puerta y se fue hacia la cocina. Fue pasando la mano hasta llegar a la heladera. Toqueteó algunas botellas hasta que encontró la indicada y vertió su contenido en dos vasos. Uno de esos se lo dio a Sasuke. Él lo tomó.
- Dime – dijo Sasuke - ¿Cómo conociste a Sakura?
- Una noche nos encontramos los dos en el puente cerca de su casa. Me dijo que le gustaba ir allí cuando estaba cansada. También un día que se cayó y se lastimó la rodilla.
- Así que ese eras tú.
- ¿Le habló de eso? – dijo sorprendido.
Sasuke no le respondió, solo caminó un poco más lejos viendo la casa.
- ¿Salen juntos? – continuó Sasuke.
- A veces. La invito a tomar un café o algo parecido.
- Tengo entendido que van al cine.
- Pues, no… - dijo sonriendo – Como podrá ver, no estoy capacitado para eso.
- ¿Fue ciego toda la vida?
- No – dijo Naruto – A los quince años tuve un accidente. Me cayó ácido en los ojos y desde entonces no veo nada.
Hubo un momento de silencio.
- ¿Qué edad tienes? – preguntó Sasuke.
- Veintidós.
Sasuke se acercó a un libro que estaba abierto sobre una mesa. Este estaba escrito en braille. Posó su mano sobre él y puso una expresión de odio en su rostro.
- No se si estabas enterado – dijo con tono más fuerte – Pero nosotros estamos casados hace más de doce años y tenemos un hijo.
- Me lo ha dicho – dijo Naruto – Siempre lo nombra. Lo quiere mucho.
- Por él fue que nos fuimos de la ciudad. Dijo que sería lo mejor para Jack.
- Según ella fue idea suya.
Sasuke se impactó al escuchar eso.
- ¿Suelen hablar de mí?
Naruto no respondió, solo le dio otro vaso con Vodka. Siguió caminando hasta llegar a donde estaba la cama. Naruto le seguía sus pasos. Sasuke la vio bien acomodada y sobre la mesa de luz, un aljibe de cristal. Estupefacto se acercó y lo agarró.
- ¿De dónde sacaste este aljibe de cristal?
- Fue un regalo.
- De Sakura, ¿verdad?
Sin dejar de mirar el cristal, se sentó sobre la cama.
- ¿Por qué lo haría? – se preguntó Sasuke a punto de comenzar a llorar.
- No lo se – dijo Naruto – Supongo que le apetecía comprarme algo.
- No te lo compró – dijo molesto – Yo se lo regalé.
Sobre la mesa había un pañuelo. Sasuke lo agarró y se levantó. De repente comenzó a sentir un mareo muy fuerte.
- No, no me siento bien – dijo posando su mano en la frente.
- ¿Qué le pasa? – dijo Naruto tratando de ubicarlo - ¿Quiere que le traiga agua o algo?
La cabeza le daba vueltas. Mira de nuevo a la mesa de luz y fija su atención en la lámpara de porcelana que estaba allí. De un impulso toma la lámpara con el pañuelo y la destroza en la cabeza de Naruto. Este cae al suelo. Su cabello rubio se torna rojizo por la sangre. Sus ojos permanecían abiertos, pero no daba ninguna señal de vida. Sasuke, espantado por lo que había hecho, retrocedió y cayó sobre la cama.
- Dios – repetía una y otra vez mirando el cadáver y su mano que se había cortado con el impacto de la lámpara.
El cuerpo yacía entre libros, también empapados en sangre. Sasuke se levantó y se sentó en la mesa de la cocina. Su mano sostenía su cabeza y no dejaba de respirar profundamente. Delante de él estaba el teléfono. Se asusta cuando oye el contestador. Luego de la señal escuchó la voz de Sakura. Ella estaba llorando.
- Hola, soy yo. Escucha. No me gusta decírtelo por tu contestador, pero tengo que. No puedo hacer esto más. Esto no puede seguir así. Estoy muy cansada de mentir, no puedo vivir así. Le hago daño a mi familia. Lo siento.
Suena el tono del teléfono. Sasuke se queda impresionado.
Con mucho disimulo se fue del departamento. Se llevó las llaves y cerró la puerta con ellas. Con su abrigo limpió el picaporte de la puerta y el ascensor. Cerró la puerta principal con llave y luego las tiró dentro de un bote de basura que estaba al lado.
Detrás de un escenario, estaba Sakura vistiendo a Jack de conejo para su actuación.
- Listo, ya está – dijo retocándole el gorro con las orejas.
- Mami, no quiero ser un conejo – dijo Jack en berrinche.
- Si te ves precioso. Espero que te acuerdes tu canción.
- Completa.
- ¿Me la cantarías?
Una mujer gritaba que todos los niños saldrían a escena ya y que todos los padres tomen asiento. Cuando la obra ya había empezado, Sasuke estaba ingresando al auditorio. Desde lejos ve a Sakura indicándole donde el asiento. Va con ella y se sienta. Sakura miraba a Jack bailando y cantando y lloraba de la emoción, mientras se apoyaba contra el hombro de su esposo.
Luego del espectáculo, Jack y Sasuke estaban subiendo al auto. Sakura le hizo señas desde fuera del auto para que baje la ventanilla.
- Me quedaré para ayudar en la limpieza. Luego voy a casa.
- Bien, te esperaremos.
- Adiós.
Le da un beso en los labios y se encamina hacia el auditorio.
En la noche, luego de que Sakura llegara y se durmiera, Sasuke toma el auto y se va hacia la ciudad. Atravesando el puente para ir a la ciudad, Sasuke estaba sollozando y respirando con mucha fuerza. Seguía sin poder creer lo que había hecho.
Al llegar a la ciudad, estacionó el auto a dos calles del edificio de Naruto. Fue caminando hacia allí y vio una cinta roja y blanca que decía "Peligro" y dentro de la zona que esta marcada, algunos policías. Fue hacia allí y se acercó a un policía.
- Oigan – dijo Sasuke - ¿Qué ocurre?
- Un asesinato – dijo el policía – Mataron a un joven del departamento del piso tres.
- Que terrible. En esta zona hay que ser muy cauteloso. Hay ladrones por todos lados.
- No lo creo – dijo el policía – Estamos seguros de que fue alguien que lo conocía. La puerta de adelante y la de su departamento estaban cerradas con llave.
- Es terrible.
- Le recomiendo que se vaya. Estas zonas son muy peligrosas.
- Sí, eso haré. Gracias por la información.
- Buenas noches señor.
Sasuke se va a su auto nuevamente. Se sienta en el asiento de conductor y golpea suavemente su frente con el volante. Trataba de meter la llave para poder arrancar el auto, pero, de los nervios, su mano temblaba.
Cuando llegó a su casa, fue a su habitación y se acostó al lado de Sakura que dormía profundamente. Él la veía con mirada triste. Se acercó más a ella y la abrazó.
A la semana siguiente, estaban Sakura y Sasuke en el jardín arreglando algunas plantas y Jack jugando con el perro, cuando se acerca un auto. Los dos vieron como dos hombres de traje bajaba del auto y se acercaban a la casa caminando por el camino de piedras.
- Perdonen que los moleste un fin de semana – dijo uno de los hombres – Soy el inspector Fray y él es el inspector Mirose. Somos de la policía de Londres. ¿Usted es la señora Uchiha? – dijo a Sakura.
- Sí, soy yo.
- Quisiéramos hablar con ustedes.
- Claro – dijo Sasuke – Jack, quédate con Beto, nosotros vamos a hablar con los hombres.
- ¿Puedo ir? – dijo el niño.
- No, quédate con Beto.
Los cuatro fueron a la entrada de la casa.
- ¿Qué ocurre? – dijo Sasuke.
- Señorita Uchiha.
- Sakura, solo Sakura.
- Bien, Sakura. Quisiéramos saber si conoce a un tal Naruto Uzumaki – dijo Fray.
- Sí, sí, lo conozco. Pero no muy bien, solo lo he visto una o dos veces.
- ¿Dónde lo conoció?
- Oigan, esperen – interrumpió Sasuke - ¿Para que son estas preguntas?
- Estamos investigando. Fue encontrado en su apartamento muerto.
- Dios mío – dijo Sakura sorprendida.
- ¿Podría respondernos la pregunta?
- Sí – dijo ella aún sorprendida – Lo conocí un día que estaba caminando sola por aquí. Estaba en el puente donde están los árboles y lo veo llegar. Me empieza a hablar de él. Me dijo que tenía una librería y un día fui para comprar un libro.
- ¿Y lo hizo?
- No, no tuve la oportunidad.
- ¿Sabe donde vive?
- Sí, sí, una vez me dijo que vivía al lado de la librería. En el SOHO.
- Encontramos su teléfono en su casa.
- Sí, yo se lo había dado porque le encargué unos libros para Jack. ¿Recuerdas Sasuke?
- Sí, sí, el que tenía comprar para Literatura.
- ¿Usted lo conocía señor Uchiha?
- No, solo por boca de mi mujer. Lo único que se es que era ciego.
Fray les mostró una foto a los dos. Se la muestra primero a Sasuke.
- No, nunca lo he visto.
- ¿Es él? – le pregunta a Sakura.
- Sí.
- ¿Fue alguna vez a su apartamento?
- No, ni siquiera se cual es.
- ¿Suele ir al barrio?
- No – responde Sakura.
- ¿No a menudo o no nunca?
- Nunca. En realidad ni recuerdo la última vez que fui.
- Fue hace cuatro semanas.
Sakura quedó extrañada.
- Le pusieron una multa delante del edificio de Naruto Uzumaki.
- Ah, ya recuerdo. Tomé… un café con unas amigas. Con Ino y Hinata.
- Ah, claro – dijo Sasuke.
Sakura se sentó en la silla de madera que estaba a un lado de la entrada. Miraba a Jack jugar con el perro y luego miró a los policías.
- Oigan – dijo Sasuke subiendo el tono – Mi esposa ya les dijo todo lo que sabe, yo también. Si no les molesta nos gustaría volver con nuestro hijo.
- Claro – dijo Fray – Les dejo mi tarjeta por las dudas. Buen fin de semana.
Les dio la tarjeta y se fueron hacia el auto. Sakura se puso rápidamente de pie, mientras que Sasuke se metió en la casa. Cerró la puerta y por el vidrio vio como Sakura lloraba desconsoladamente. Trataba de disimularlo, pero no podía.
