Días después, estaba Sakura en la tintorería para retirar ropa que había llevado. Consigo tenía más ropa para que lavaran. Mientras la acomodaba, sintió un bulto en el bolsillo de una chaqueta de Sasuke. Lo abrió y encontró un sobre de papel madera doblado. Al abrirlo, espantada ve las fotos que le habían sacado a ella y a Naruto juntos. Las iba pasando una por una y cada vez estaba más al borde de romper en llanto. Estaba respirando muy fuerte y alarmadamente. No podía creerlo. A penas le dieron el traje que fue a buscar, se fue del lugar casi al trote.

Aquella noche, Sakura, Sasuke y Jack estaban juntos en la sala de estar. Sasuke leía un libro mientras que Jack jugaba con sus autos de juguete y Sakura limpiaba los estantes. Iba levantando las cosas y encuentra el pequeño aljibe de cristal escondido detrás de una lámpara. Se queda paralizada al verlo. Luego mira a Sasuke, el cual estaba mirándola nervioso.

Luego de que Jack se fuera a dormir, Sakura fue a busca a Sasuke. El hall estaba en completa penumbra. Solo lo iluminaban las luces de la calle. Desde lejos podía ver la silueta negra de su esposo completamente inmóvil.

- ¿Qué pasó Sasuke? – decía Sakura mientras se acercaba lentamente a él - ¿Qué le hiciste? ¿Le hiciste daño? Sasuke. ¿Lo heriste? ¿Sí, verdad? Por Dios Sasuke. Háblame. Dime lo que haz hecho.

- No – dijo él dándose la vuelta y mirándola con desprecio – Dime tú lo que hiciste. Como lo hiciste con él una y otra vez. ¡Me mentiste…!

- Sasuke, te lo…

- ¡No! No quiero escucharte.

Sakura lo miraba con terror.

- Lo he dado todo… por esta familia. Y tú lo desechaste como si no fuera nada. ¿Y para que? ¡Era un maldito niño ciego!

Comenzó a llorar. La poca luz que había se reflejaba en sus lágrimas.

- ¿Creíste que no lo sabría? ¿Que no me daría cuenta? Lo supe desde el primer día. ¿Sabes por qué? ¡Porque te conozco Sakura! ¡Te conozco y te odio! No lo quise matar a él, sino a ti.

Los dos estaban llorando. Ella estaba muy asustada, y se fue del lugar.

En una habitación al lado del hall, había un escritorio y a unos metros un piano de cola. Allí estaban tocando Sasuke y, entre sus piernas, Jack. Sakura estaba mirando un álbum de fotos. Al pasar la página se encontró con la foto de su casamiento. Pasó a la siguiente página y vio el primer dibujo que le había hecho Jack. Eran cuatro flores de diferentes colore y arriba decía "Para mamá. Te quiero". Mira a su hijo con dulzura, mientras este seguía tocando el piano con su padre.

De repente, se oye el ruido de las sirenas de un patrullero. Los dos se alarman y se miran mutuamente. El niño seguía tocando el piano. Cuando ya pasó, Sasuke volvió a lo que estaba haciendo con su hijo. A Sakura le encantaba escuchar aquella melodía. Recordó la cajita musical que tenía esa canción y la cogió. Por la parte de abajo le dio cuerda y luego la abrió para que se liberara la música. Le llama la atención que, al abrirla, dentro ve un pequeño sobre de papel con una escritura en el dorso. "Si lo encuentras, no lo abras hasta nuestro aniversario número veinte". Ella sin darle importancia a la nota, lo abre y dentro había una foto de ella, Sasuke y Jack de pequeño. La veía con un brillo en los ojos que era deslumbrante. Detrás decía "Para mi bella esposa, lo mejor de todos los días". Conmovida por eso, mira a Sasuke al mismo tiempo que él la mira. Ella le dedica una sonrisa de gratitud y él hace lo mismo.

Horas después, delante del hogar, estaba quemando las fotos que Sasuke tenía en el bolsillo. Las quemaba una por una, sin antes mirarlas con desprecio y bronca. De momento, en su mente, se dibuja la escena cuando se conocieron. Cuando estaban los dos en el puente hablando. Recordaba su cálida sonrisa, aquellos ojos celestes, su sentido del humor, eso había sido la felicidad para ella. Hasta ese momento.

Desde la puerta, entra Sasuke y la mira a ella quemando las fotografías.

- ¿Qué vamos a hacer? – le dice ella llorando y quemando la última – Estoy muy asustada.

- Me entregaré.

- No – dijo ella mirándolo fijamente – No lo hagas. Podemos superarlo.

Sasuke se fue a sentar junto a ella y la abrazó.

- Haremos como si nunca nada hubiera pasado – dijo Sakura – Nadie lo sabrá.

- Nosotros sí.

Sakura se volteó para ver el fuego y las fotos que se desintegraban y se volvían cenizas.

- Desaparezcamos – dijo Sakura decidida.

- Mudarnos a otro lugar – continuó Sasuke.

- Comprar una casita en la playa – dijo suspirando fuertemente – Siempre quise vivir en Francia.

- ¿Qué le diremos a Jack?

- Que es una aventura - quedó pensativa – Pescar todos los días, ver el ocaso por la ventana reflejándose en el agua.

- Respirar todos los días el aire puro.

- Y al morir solo empujarnos al mar. ¿Qué opinas?

- Suena perfecto – dijo Sasuke mientras le corría los mechones de cabello de la frente.

El fuego se estaba apagando y la habitación se hacía cada vez más oscura. Ellos dos seguían mirándose, hasta que se besaron justo cuando la última ceniza encendida se apagó.