Momentos ternura

Todos me habían dicho que ciertamente séptimo año en Hogwarts era terrible. Y ni pensar si eres premio anual, tienes materias extra, te ofreciste a tutorear a varios de tus compañeros en varias materias y además de todo, tienes una vida, tu propia vida. Obviamente, yo, Lily Evans había cometido el mismo error de siempre : pensar que era invulnerable e invencible. Estaba exhausta, agotada, harta, y muchos más adjetivos despectivos que flotan en mi cabeza.
¿Lo peor? RECIÉN ESTABAMOS EN LA PRIMER SEMANA DE CLASES.

¿Sobreviviré para fin de año? … Quién sabe.

El asunto es que esa tarde estaba tirada en la sala común, exactamente en mi silla favorita junto a los trofeos. Una voz dentro mío insistía 'Lily, redacción de historia de la magia'. Otra le decía que se calle. Encima había tenido un día terrible. Me levanté con dolor de cabeza, el idiota de Black me volcó jugo de calabaza en la túnica mientras desayunábamos, y subiendo a la clase de encantamientos me tropecé con un escalón falso cerca de unas idiotas de Slytherin que lo encontraron lo más divertido del mundo. Para peor, ahora debía hacer esa estúpida redacción. O pensar en una excusa lo bastante buena como para no hacerla.

La gente caminaba por la sala común, se reían, bajaban, subían… Quería ahorcarlos a todos. Este mal humor infernal no podía durarme por siempre. No, no podía. Hoy le grité a Remus solo porque me dijo 'Buen día'. Él sabe que algo anda mal. Yo también se que lo que me tiene asi no es solo estar muy ocupada. Hay una persona responsable de todos mis males, aunque no quiera admitirlo. Es hombre, de cabello negro y ojos raros color miel. Tiene mi edad, va a Gryffindor y se sienta conmigo en pociones. Y juega demasiado bien a el estúpido Quidditch. Y lo odio completamente. Y… y…. quiero que desaparezca bajo esa estúpida capa invisible. El y su imbecil novia. Si, su novia, una tonta de Hufflepuff rubia y con unos pechos en los que pone poción infladora cada mañana (es decir, no pueden ser TAN grandes). Creo que ÉL ni siquiera sabe su apellido. NUNCA los vi hablando, solo besuqueandose como si se fueran a morir si pararan algún momento. Es que a los dos les conviene estar juntos. A él porque la chica es deseada por todo Hogwarts. Lástima que sus admiradores no distingues los pechos falsos de los normales, pero yo sí. Toda chica puede hacerlo.
A ella le conviene estar con él, por el simple hecho de que es James Potter. Y al estar con él se está arriesgando totalmente, ya que ahora todas las idiotas de este maldito colegio la odian. Y lamentablemente, me incluyo.

Hace unos meses no entendía como todas las chicas se deprimían cuando James estaba 'de novio' (aclaración: la relación más larga en la que estuvo fue de un mes, solo porque ella estaba en la enfermería inconciente y no tuvo tiempo para cortarle). James está 'de novio' aunque sea dos o tres veces por mes. La afortunada suele ser una idiota que se cruzó en su camino cuando el estaba aburrido. Lo que ellas (pobres) no saben y yo sí, porque Remus me lo contó, es que James y Sirius en realidad salen con tantas chicas como parte de un juego. Si, el que sale con más por año, gana. Por ahora Sirius va ganando por mucho. El solo estuvo en una relación por una semana y media. No entiendo como a las chicas no les molesta sentirse usadas, es decir, empiezan el lunes y para el viernes están llorando por los rincones porque 'el amor de sus vidas las dejó'. Y sus tontas amigas van a consolarlas, mientras se alegran porque ahora ellas tienen una oportunidad de salir con alguno de esos dos rompecorazones.
Sirius nunca me interesó, en absoluto. Me parece idiota, inmaduro y no pegamos ni con cola. Aunque me invitó a salir un par de veces (todas rechazadas por mí y canceladas por él cuando James amenazó con cortarle el cuello).

Ah, si, pequeño detalle. James estuvo 'enamorado' de mi por 6 largos años. Y justo cuando a mi me empieza a gustar…bah, cuando siento algo por el… algo mínimo, eh, ni siquiera un poco…bueno, en fin, cuando me vuelvo total y completamente LOCA por él, James se olvida que existo. Así de simple. Solo me saluda, supongo que por educación y las veces que hablamos son porque me pide ayuda en encantamientos (es pésimo en encantamientos, y debo decir que yo soy bastante buena). La vida es injusta…

Cuando alzo la cabeza, me doy cuenta de que la sala está completamente vacía, ¿cuánto tiempo estuvo pensando? Entonces, escucho voces y pasos por las escaleras, los únicos que llegan a esta hora son los merodeadores.
Pero el grupo que viene es el más extraño que he visto en mi vida. Está encabezado por James. De la mano derecha lleva a una chica que reconocí de primer año, que, según los gestos de su cara, está aterrada. Detrás de ellos va un elfo doméstico cargando una bandeja con dos tazas de té y unos pastelitos. Y por último cerrando el grupo va Lupin cargado de libros.

Me incorporo con curiosidad cuando James le dice a la chica que se siente y a Lupin que apoye los libros en alguna mesa. Se colocan los cuatro (incluyendo al pobre elfo que tampoco parece entender nada) en una mesa justo a mi izquierda.

-Bueno… ¿cómo me dijiste que te llamas? – le pregunta James a la chica que mira asustada en todas direcciones.

El elfo les sirve el té y los pasteles.

-Na…Nataly – contesta ella, con la voz temblándole.

James sonrie y le da la mano.

-Soy James, y soy premio anual. Eso significa que estoy para ayudar y para mantener el orden dentro de los alumnos. Te ví llorando en un rincón y les pregunté a unos amigos tuyos que sucedía… Y me dijeron que le temías a esto. – James señaló al pobre elfo que miraba confundido.

Nataly tragó saliva.

Lupin soltó una risita y recordó - : A mí también me sucedía, siempre me dieron miedo cuando era mas chico…

James también rio

-Para eso te traje, Moony. Mira, Nataly, estos son elfos domésticos. ¿Alguna vez te preguntaste quién hace las camas cuando estamos en clase o quién prepara esas cenas tan deliciosas?

Ella mirá al elfo estudiándolo lentamente y niega con la cabeza.

-Explícale, Buffy. – Pide James.

El elfo se aclara la garganta

-¡Ah, si, señorita! Nosotros los elfos domésticos estamos aquí para hacer los labores de Hogwarts, como limpiar y cocinar. No salimos mucho de las cocinas durante el día. ¿Nunca había visto un elfo doméstico antes? ¿Acaso es usted hija de Muggles?

Nataly asiente.

-¡Ah, claro! Bueno, a veces también trabajamos en casas de magos que nos contratan.

James sonríe de nuevo y se dirige a la chica, que ya no parece tan asustada.

-¿Ves? No hacen nada. Mira, la chica que está sentada ahí al fondo también es hija de muggles – y me señala a mí.

James me acerca una silla y me indica que me siente.

Lupin me saluda con un gesto en la cabeza, y le sonrío.

-Si, yo también soy hija de muggles. Fue muy raro recibir mi carta, pero una vez que te acostumbras a Hogwarts y encuentras tus amigos, va a ser como tu hogar.

-Ya lo sé, tengo varios amigos. Es que a veces suceden cosas raras en este lugar… y muchas veces mis amigos hablan de cosas que no entiendo.

James se le arrima un poco más y le dice dulcemente

-¿Qué es lo que no entiendes?

Así pasamos unos minutos hablándo de Quidditch, therstalls, Squibs y algunos otros asuntos mágicos.

Nataly se va satisfecha después de despedirse tímidamente y el elfo vuelve a las cocinas, sin antes hacerle una reverencia a James y decirle que lo espera cuando tenga hambre.

Lupin también anuncia que va a dormir, y lamentablemente, James lo sigue.

Vuelvo a mi asiento reflexionando un poco, ¿cuándo había visto a James ser así con los de primer año? Cuando estábamos en quinto, el y Sirius, los solían asustar con Peeves o inventarles cosas.

Pero al parecer, que Dumbledore lo haya nombrado premio anual junto conmigo, lo había hecho madurar bastante.
Sentí celos de Nataly, que había recibido varias sonrisas durante la noche de James, o de Lupin, que podía estar con él todo el tiempo sin tener que sonrojarse.

Sentí odio hacia James, por haberme mostrado ese lado tierno… y hacer que, lentamente, cada vez me enamore más de él.

Puaj, maldito amor.