Hello! ¿Todo bien? Acá les traigo un cap nuevo, por supuesto James&Lily. Se agradecen infinitamente los reviews, aunque sea opinen! Gracias a Evasis por comentar siempre. Suerte y disfruten.
Momentos distracción
-Potter, es la segunda prueba que repruebas en el trimestre – refunfuñó McGonagall al entregarle la hoja de papel con una gran I de Insatisfactorio arriba.
James bufó
y rezó para que la profesora no empezara con su discursito de todas
las clases ('no se qué te sucede, Potter, antes eras muy bueno en
transformaciones y ahora ni siquiera entregas la tarea…'). Bla,
bla, bla. A James le importaba una mierda transformaciones. En
realidad, últimamente empezaba a odiar la materia, y eso que era su
favorita. Pero transformaciones en séptimo había empezado a
significar LILY EVANS. Porque este año la señorita prefecta
perfecta decidió sentarse delante de él y Sirius, y por
consiguiente, arruinarle la vida. ¿Quién puede aprobar un examen
sin prestar atención en clase? Nadie. ¿Quién puede prestar
atención en clase cuando el amor de tu vida se sienta delante de ti?
James Potter no podía.
No es que no intentara concentrarse,
pero ese aroma que lo traía loco desde hace años lo llevaba a volar
por cualquier lado. Y escuchar lo que Lily hablaba con Alice se había
vuelto su mayor prioridad durante toda la clase, siempre era una
buena manera de sonsacarle información a escondidas, por ejemplo,
había aprendido que el color favorito de Lily era el verde porque le
gustaban sus ojos, que a veces desearía ser invisible ('yo te
presto la capa'), y que extrañaba mucho a sus padres y a su
hermana, aunque la última la odiara. Había aprendido que el primer
beso de Lily había sido en quinto año con uno de Ravenclaw que le
rompió el corazón y de lo que estaba completamente arrepentida, que
le daba miedo enamorarse y que nunca le había sucedido de verdad.
Que le costaba dormirse de noche si habían tormentas, que su
relación con Snape iba de mal en peor e infinidad de cosas más.
Y
a menudo Sirius se reía ('amigo, no sabes la cara que pones cuando
la escuchas, algún día te voy a traer un babero') pero a James no
le importaba. Amaba escucharla, su voz, sus risas, la forma en que se
expresaba… Pero lo que si le importaba (y mucho) es que ella nunca
lo mencionara. Y nunca es nunca. ('te lo juro, Lunático, es como
si no existiera') le dijo angustiado un día a su amigo el
licántropo en la sala común.
Remus, que
no para nada había sido el cerebro de los merodeadores, lo
tranquilizaba diciéndole que obviamente Lily no iba a mencionarlo
sabiendo que el estaba detrás de ella. Pero James no se calmaba ni
un segundo. En lo más profundo de su alma, y aunque no quiera
aceptarlo y sus amigos le hayan mencionado mil veces que Evans no
caería rendida a sus pies de un día para el otro, ('A menos que
la hechices', solía decir Sirius); James tenía el presentimiento,
y estaba casi seguro, de que ella no hablaba de él porque no tenía
nada que decir sobre él.
Y la verdad el chico prefería que
aunque sea lo insultara, o algo. No le importaba que ella aún no se
habia dignado a llamarlo por su nombre ('para mi eres y serás
Potter eternamente, Potter) y tampoco le importaba que el 99,9 % de
las veces que la pelirroja le dirigía la palabra era para
insultarlo, aunque últimamente estaba menos quisquillosa, ya no
delataba a James y a Sirius en sus travesuras, y James pudo jurar que
una vez había insultado al profesor Binns, el viejo fantasma que
enseñaba historia de la magia, en sus espaldas.
Y ahí estaban
otra vez, malditos sean los martes por tener transformaciones doble.
Sin saber
como, James había desarrollado la sorprendente habilidad de cerrar
la audición de su oreja izquierda (justo donde se sentaba Sirius,
que parloteaba más qué mil cotorras juntas) y concentrar toda su
atención en la oreja derecha, que estaba justo detrás de Lily. Y
hoy Lily estaba en uno de sus días buenos, eso significa, que
hablaba mucho.
Porque sorprendentemente ella podía hablar,
responder cuando le preguntaban (y cuando no también) tomar apuntes
y aprobar todas las materias con excelentes calificaciones.
Y hoy
se había bañado con el Shampoo que tenía gusto a cítricos y el
favorito de James. Ya reconocía todos los que usaba, y ni hablar de
los perfumes.
Al verlo oliendo 'hacia delante', Remus negó con la cabeza lentamente.
James
quería aspirar completamente, su esencia, y a veces lo lograba. Ese
olor tan particular lo hacía cerrar los ojos y trasladarse a
cualquier lado, siempre junto a ella. A veces, era después de un
partido de Quidditch, donde el equipo había ganado gracias a él y
Lily sonriente lo abrazaba y le decía que estaba orgullosa. Otras
veces era James defendiéndola del idiota de Quejicus, cuando la
llamaba sangre sucia. A veces simplemente eran ellos, solo ellos, en
cualquier lugar ; Hogwarts, el callejón Diagon, la playa…
-Potter,
¿debo preguntarle por tercera vez o ya está listo para responder?
Sirius lo zarandeó con fuerza y James se dio cuenta que toda la clase estaba esperando que responda, riéndose, menos Mcgonagall que lo miraba con furia y con esa cara ya conocida principalmente por él y Sirius que decía claramente 'en cualquier momento te castigo para que limpies de forma muggle los baños de todo el castillo'.
-Eh… disculpe, profesora. ¿Podría repetirme…?
-Potter, si quiere soñar, sueñe de noche, no en mis clases. Y la próxima está castigado.
Y todos rieron. Y ella se dio vuelta sonriente y también rio. Y lo miró. Se miraron. Fue muy rápido, Lily se dio vuelta de nuevo en cuestión de segundos.
Y James perdió todo. La concentración, la paciencia, la vida, el aire para respirar, los sentidos. De fondo, muy lejos se escuchaba a Mcgonagall quejándose otra vez ('este chico va reprobar la materia…').
-Al diablo con transformaciones – pensó despreocupado – pero pueden hacerme un examen de la vida completa de Lily Evans, en ese sí, apuesto la varita, la escoba, el mapa del merodeador y la capa a que me saco una S'
