N/A: Gracias a todos los que leyeron y a KawaiiSophie por comentar el capítulo anterior^^. Tienes razón, un fic no necesita ser largo para ser bueno, pero justamente este cap es el más largo hasta el momento xD. Espero que os guste^^. Como se me da mal escribir batallas, he resumido la de este cap xDDD. Y por cierto, a partir de ahora ya no habrá POV Miranda o Komui, será todo en narrador de tercera persona, que me es más fácil de escribir ;). Así que, sin más ganas de aburriros, pongo el Disclaimer y disfrutad de la lectura^^. Por cierto, siento haber tardado tanto en actualizar, mi musa se fue de viaje y pasó de mí U.U.
Una cosa, ubiquen el fic más o menos, después de que Allen haya conseguido su Crown Clown, pero antes de que pasara todo lo del Arca^^.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, todo es de Hoshino Katsura-sensei^^. Si fuera mío, Komui y miranda ya se hubierancasado y hubieran tenido tres hijos xDDDDD.
Falso ataque; de regreso a la orden.
El sol picaba en la cara de la morena, haciendo que está tuviera que bajar la vista al caminar. El calor era endemoniado, para estar en medio de Rusia.
Finalmente habían encontrado el pueblo de los extraños sucesos. Apenas hacía quince minutos que habían llegado y recorrían el silencioso sitio en busca de alguien con quien hablar, de algún buscador que los esperara allí o una posada donde descansar.
Pero estaba completamente vacío. No vieron ni un alma en las calles y las casas estaban cerradas a cal y canto. Tampoco divisaron buscadores o "algo" en general. Ni siquiera se oían bichos.
El grupo avanzó en silencio…hasta que Miranda tropezó con una roca y cayó al suelo haciendo un estruendoso ruido. Todos corrieron a ayudarla, pero al parecer el ruido de Miranda, había avisado a unos akumas que los esperaban en la esquina de un edificio. Cinco de nivel uno y dos de nivel dos. Demasiado fácil.
Allen invocó su Crown Clown y Lenalee sus Dark Botts. Marie preparó su Noel Organ, y Miranda su Time Rewind, para curar a sus amigos en caso de necesidad.
La batalla empezó. No fue muy difícil vencer a aquellos akumas, en realidad apenas sufrieron algunos rasguños leves, pero en cuanto acabaron con aquellos, vinieron más, muchos más. Bastantes niveles tres y aún más niveles dos.
Miranda se sentía un poco inútil por poder curar las heridas solamente, que cada vez eran más numerosas y profundas. Empezó a sentirse mal al cabo de un rato. No quedaba mucho para llegar a su límite. Aún no controlaba muy bien su Time Rewind y era complicado.
Lenalee se dio cuenta e intentó decirle a Allen y Marie que debían huir, que si Miranda no podía seguir aguantando las heridas de ellos tres, no tendrían posibilidades de ganar.
Pero no pudo si quiera acercarse a Miranda, por qué un akuma nivel dos que rondaba cerca de la morena, le propinó un golpe en la nuca, haciendo que esta quedara inconsciente.
Todo cambió a color negro.
~. . .~
— ¿Qué creéis que debemos hacer? — preguntó una voz masculina. ¿Marie?
— No sé…como Miranda se desmayó, tuvimos que huir precipitadamente y no hemos podido buscar la ino… ¡auch! ¡Lenalee! — se oyó la voz de Allen primero hablando con tranquilidad, luego con dolor.
— ¡Lo siento! ¡Pero si te estuvieras quieto no te haría daño! —musitó la voz de Lenalee.
Lentamente, Miranda empezó a abrir los ojos, pero no conseguía enfocar donde estaba. Se incorporó lentamente, dándose cuenta de que estaba en una mullida cama.
Miró a su alrededor. Su cama, una mesa con un par de sillas y una puerta que daba a un baño. Algunos cuadros en las paredes y una buena decoración. Estaba en una… ¿posada?
Sentado en una de las sillas estaba Allen, mostrándole el brazo a Lenalee, que sentada en la otra silla se lo que curaba con medicamentos. De vez en cuando se oían pequeños quejidos.
Marie estaba en la ventana mirando al exterior y se toqueteaba los cascos, quizás intentado conseguir señal con la orden.
Los tres tenían muchas heridas.
Entonces Miranda recordó que mientras estaban combatiendo se había sentido mal y su reloj empezó a fallar…entonces un akuma la noqueó, lo cual significaba que todas las heridas que sus amigos se habían hecho habían vuelto a los cuerpos de ellos.
Miranda bajó la cabeza avergonzada. Se intento levantar de la cama y salir, pero tropezó con las sabanas y cayó al suelo haciendo un estruendoso sonido.
Todos en la sala la miraron y Marie se acercó para ayudarla a levantarse. Miranda se frotó la cara adolorida. Ya de pie, miro a todos sus amigos y le vinieron ganas de llorar al verlos así.
— Yo… ¡Lo siento muchísimo! ¡De veras! ¡Soy tan tonta que no he podido aguantar un pequeño golpe y no hemos conseguido la inocencia y…!— no pudo continuar por qué las lágrimas le impedían hablar con propiedad.
Se dejó caer sobre la cama. Odiaba aquello. Odiaba no sentirse útil. Ni siquiera en su nuevo trabajo podía evitar tropezar. Ni tan sólo podía caminar sin tropezar con cualquier cosa. No servía para nada…
— Eso no es cierto, Miranda. No es tu culpa, si no de los akumas que te noquearon — le intentó explicar Lenalee. La morena sonrió levemente ante las palabras de su amiga y asintió con la cabeza. No estaba muy convencida, pero no era momento de comportarse así.
En ese momento, sonó el teléfono Golem.
Todos, Miranda incluida, miraron al aparato y Marie, que era quien estaba más cerca se acercó para contestar. Oyeron unas voces al otro lado de la línea. Entonces Marie suspiró decepcionado.
— Era una trampa para malherirnos. Al parecer no hay ninguna inocencia aquí, las gentes del pueblo simplemente se esconden porqué esta mañana aparecieron akumas. Nada, todo eso de los sucesos extraños era un error. Toda una pequeña trampa del conde, para atraernos hasta aquí. Los buscadores lo averiguaron todo y por eso se fueron antes de tiempo — nos explicó.
Lenalee terminó de curar a Allen con un suspiro y se preparó para que el susodicho la curara a ella. Alguna cosa rápida, al fin y al cabo, volvían a la orden. Miranda se secó la cara y se incorporó, mientras hacía la cama. Tenía una venda en la nuca, donde le habían dado el golpe, que notó al pasarse la mano por allí.
Entonces, Marie que seguía hablando por teléfono con la Congregación se dirigió a Lenalee, a quien Allen ya había curado más o menos. Marie y Miranda eran quienes tenían las heridas más superficiales, así que los habían curado muy rápido, pero las de Allen y Lenalee eran bastante más profundas. Habían hecho lo que habían podido, pero en la orden tendrían que curarlos bien.
Lenalee se acercó al teléfono y lo cogió con cuidado.
— ¿Hermano? Si, ajá, tranquilo, estoy bien. No, es que noquearon a Miranda y nuestras heridas volvieron, aunque de to… ¿eh? No, tranquilo, ella está bien —una sonrisa se expandió por la cara de Lenalee. Miranda se sonrojó al pensar que Komui se hubiera preocupado por ella.
Negó con la cabeza mientras bajaba la vista. Komui se preocupa por todos, no sólo por mí.
Allen miro a Marie con cara de "¿Tu entiendes algo?" a lo que Marie le respondió con cara de "¡Mujeres!".
Finalmente Lenalee colgó, toda feliz y se dirigió a sus compañeros. Volvían a la Congregación. Se despidieron del dueño de la posada con una sonrisa de agradecimiento y volvieron a su interminable caminata en busca de la ciudad más cercana, para poder coger el tren de vuelta a casa.
Ni siquiera heridos como estaban podían dejar de caminar.
~. . .~
Komui colgó el teléfono después de despedirse de Lenalee. Les había llamado tan pronto como pudo al saber que no había ninguna inocencia. Los buscadores informaron de todo. Suspiró pesadamente y se estiró en el asiento, sabiendo que tocaba trabajar.
Pero su mente estaba lejos de allí.
Cuando su hermana le había dicho que habían herido a Miranda, no sabía que era, pero había sentido una punzada en su interior. La idea de que estuviera herida le había asustado.
Sentía que le hubiera gustado estar allí, para defenderla, a pesar de no ser exorcista.
¿Qué eran esos sentimientos?
N/A: Espero que os ya gustado^^. Cualquier tipo de crítica, negativa, positiva constructiva, etc... en los reviews^^.
Apri
