N/A: ¡Hola a todos! Siento muchísimo haber tardado tanto con este capítulo, pero no me venía la inspiración y no quería subir una porquería cualquiera de relleno. Finalmente, he quedado satisfecha con como ha quedado este cap. La cosa va tomando forma xD. En fin, gracias KawaiiSophie y Yaoi FanGirl 27 (¿Acortado? xD), por vuestros Reviews. Yaoi, gracias por tu consejo^^. He intentado seguirlo en este cap, pero lo más probable es que no lo haya logrado, esas cosas no se me dan muy bien U.U. Aún así, gracias por la crítica constructiva^^. En fin, no os aburro más y os dejo con el cap ;). Enjoy!

Disclaimer: Nada de esto me pertenece, los personajes son de Hoshino Katsura-sensei, yo sólo me divierto jugando con ellos ;).


Llegada. ¿Alucinaciones? Celos

— ¡Corre, Allen! ¡Que corras te digo! — cuatro apresurados exorcistas corrían por una concurrida calle principal, hacía la estación de tren más cercana. Lenalee le iba dando empujones al peliblanco, para que corriera más rápido.

El exorcista de pelo canoso llevaba un panecillo metido en la boca y los mofletes inflados, parecía que se iba a ahogar. No había podido terminar de desayunar. Decía cosas extrañas que nadie entendía por la comida.

Se habían quedado dormidos por la agotadora caminata del día anterior y el tren se les iba. Salieron a toda prisa de la posada en la que se habían quedado a dormir, pero como Allen no podía sobrevivir sin el estomago vacío, había pillado algunas tostadas para el camino.

Finalmente, vislumbraron la estación de trenes no muy lejos de donde estaban, a unos trescientos metros. No pararon de correr en ningún momento, como si su vida dependiera de ello. La gente los miraba extrañados y algunos hasta reían. Muy discretos, como que no eran.

Por supuesto, Miranda se cayó al suelo innumerables veces, hasta que Marie decidió llevarla a caballito o no llegarían nunca.

Al cabo de unos minutos, llegaron a la estación donde el tren anunciaba que ya iba a salir. Miranda, Marie, Allen y Lenalee, prácticamente saltaron hacía dentro del vagón, justo antes de que arrancara, espantando a un enclenque revisor.

Lo habían logrado. Estaban dentro.

~. . .~

— Todavía no me puedo creer, que casi llegáramos tarde — suspiró una aliviada Lenalee. Ya estaban instalados en el cómodo vagón de tren y Marie roncaba recostado a la ventana.

Miranda estaba recostada a la pared, pensando en sus cosas y Allen y Lenalee hablaban.

Finalmente, Allen se quedó dormido contra la ventana y Lenalee suspiró.

Miró a Miranda, que parecía absorta en sus propios pensamientos, como si no hubiera nadie más a su alrededor. Su cara se ruborizaba muy levemente a veces y Lenalee sonrió, intuyendo lo que pensaba la exorcista.

—Piensas en él, ¿no?— preguntó con una pequeña sonrisa pícara. Miranda se sobresaltó ante la pregunta de la Lee como si hubiera salido de su ensoñación. El rubor de su rostro empezó a hacerse más y más visible.

—¿D…de que hablas? —Balbuceó—. No pienso en nadie, sólo…esto…¡pensaba en la Congregación, en casa!— soltó finalmente la morena. Mentir nunca se le había dado bien y Lenalee arqueó una ceja mientras sonreía. Eso puso aún más nerviosa a Miranda, que continuo con su explicación—. Si, ya sabes, en Lavi, Krory, Kanda, Komui…—dijo esto último casi en un suspiro y al darse cuenta se tapo la boca con las manos colorada.

Lenalee se rió alegremente e hizo un gesto con la mano para darle a entender que no pasaba nada. Miranda suspiró. Lenalee lo sabía. Aunque la mayor pregunta que se planteaba Miranda era...¿Qué sabía? ¿Qué sentía? ¿Qué era aquello?

Miró al paisaje de fuera con expresión ausente, al inmenso cielo azul que cubría los verdes campos que dejaban atrás. Y por un momento, deseó que el viaje no acabara nunca.

No se veía capaz de ver a Komui de nuevo.

. . .

Le dio un sorbo a su taza de café y la dejó sobre la mesa, mientras miraba las enormes montañas de papeles que se amontonaban en frente suyo. ¡Papeles, informes y más papeles! ¡Demonios! ¿Por qué inventaría nadie el papel? ¡No! ¡Aún mejor! ¿Por qué inventaría nadie el trabajo? Dio un suspiró molesto, sabiendo que estaba siendo ilógico, pero su parte menos racional, había tomado las riendas de su cerebro, como ocurría normalmente.

Cuando Reever entró con otro bloque de papeles más, Komui finalmente soltó un chillido molesto y se fue de su despacho a paso rápido, mascullando algo de que tenía cosas que hacer. Reever suspiro, ese Komui nunca aprendería. Luego iría a por él.

Mientras, por los pasillos de la Congregación paseaba un aburrido, pensando en que hacer. Trabajar, no, se dijo firmemente. Su lado más vago había salido a la luz y como dijo un gran sabio una vez: Trabajar no mató a nadie, ¿pero para que arriesgarse?

Aquella frase le hizo sonreír y siguió caminando, metido en sus cavilaciones. Hacía días que le pasaba algo extraño. Desde aquel incidente con el café, su relación con Miranda había sido de lo más…extraña. Todo le parecía extraño últimamente. Cuando pensaba en ella se ruborizaba sin razón alguna como un chiquillo, cuando supo que se había hecho daño se preocupó en exceso y…¡había soñado con ella! Algo raro le estaba pasando, definitivamente, aquello no era normal.

Suspiró con pesadez, ante la confusión que reinaba en el mismo. Necesitaba tomar el aire. Y aunque pocas veces lo hacía, fue a su habitación, se puso ropa de calle y salió hacía la ciudad sin que Reever o los demás del departamento científico lo vieran.

Tenía derecho a ser libre por algunas horas, ¿no?

. . .

—Miranda. Miranda. ¡Miranda!— la exorcista pegó un bote en el asiento, cuando oyó que alguien gritaba su nombre. Se desemperezó mientras se frotaba los ojos, cansada. Lenalee estaba frente suya, de pie y con la maleta en la mano.

¿Ya habían llegado? Se puso de pie con cuidado y salió con Lenalee del tren, que ya empezaba a partir. Fuera estaban Allen y Marie esperándolos. Bien, ahora sólo tocaba ir a la Congregación y estarían en casa.

Echó a andar por la ciudad entre el gentío y con ganas de descansar. Los viajes en tren nunca le habían agradado.

Y entonces, mientras caminaban por el mercado, Miranda casi pudo jurar que vio a Komui… ¿Saliendo de una joyería? Parpadeo un par de veces confusa, quedándose quieta, pero cuando abrió los ojos, él…ya no estaba allí.

Marie le preguntó si algo iba mal, pero ella lo tranquilizó con una sonrisa y perpleja como estaba, siguió caminando.

¿Qué es lo que he visto? ¿Una alucinación? Pues parecía muy real…, Miranda cavilaba sin acabar de comprender lo que estaba pasando.

Si lo que había visto era real, Komui había ido a una joyería. Y allí se compran joyas (lógicamente). Y normalmente las joyas son para alguien…

Miranda se volvió a parar en medio de la calle con la vista gacha y sintiendo como se llenaba de una rabia extraña en ella. Normalmente no se enfadaba tanto, pero la idea que se había formado en su mente le daba ganas de llorar. Así que decidió pensar firmemente que nunca había visto a Komui y todo había sido una alucinación suya.

Cualquier cosa, con tal de que la idea de que Komui Lee tuviera novia fuera falsa.

. . .

Estaba alegre. Muy alegre. Komui Lee se encontraba feliz y dichoso, aunque no alcanzaba a saber el porque. Igual que tampoco sabía porque había comprado aquello. Había sido un acto reflejo, verlo en el escaparate y entrar inmediatamente a comprarlo. Y aunque le hubiera costado un ojo de la cara, estaba endemoniadamente feliz.

Iba por los pasillos de la Congregación silbando y aun con las ropas de calle. Pero su alegría no duró mucho, en cuanto Reever lo descubrió haciendo el vago y lo arrastró para que se cambiara y se pusiera a trabajar.

Komui aceptó molesto. Su felicidad se esfumó levemente.

Ya con su bata de científico y su boina que se había quitado para salir a la calle, se sentó tras su escritorio y se preparó para firmar y leer las montañas de papeles que se amontonaban allí, cada vez mas grandes.

Soltó un suspiro cansado y cuando ya iba a comenzar, tocaron a la puerta. Y quienes entraron fueron ni más ni menos, que Miranda y compañía, cansados, enfadados y sobre todo con ganas de comer y dormir.

Komui les sonrió a todos efusivamente y les invitó a sentarse. Ellos le hablaron sobre la misión, todo lo que había ocurrido, la falsa alarma, vamos. Últimamente había muchas, quizás todo era un plan del Conde para espantarlos, quien sabe. Estuvieron bastante rato allí.

Y cuando ya se iban a ir, Miranda se acercó a su mesa. Durante todo el rato había estado muy callada, con la mirada gacha y cara extraña. Komui tenía ganas de preguntarle que le pasaba, pero no sabía como hacerlo.

Un silencio indefinido se adueñó de la sala, ahora vacía excepto esos dos, ya que todos se habían ido (Aunque en realidad estaban detrás de la puerta escuchando).

—Komui, yo…me gustaría preguntarte algo— soltó finalmente la exorcista. Su rostro estaba colorado, cosa que le apreció de lo más adorable a Komui. Miranda paseó la vista por la sala antes de hablar, como si intentara retrasar aquello, lo máximo posible.

—Adelante, puedes decirme lo que quieras— le contestó el Supervisor con tranquilidad, ante su silencio.

Entonces, la vista de ella se posó sobre un objeto, al lado de la taza de café especial de Komui. Un paquetito de envoltorio brillante y con un lazo. La marca del papel era de aquella joyería.

Miranda miró aquel objeto con una expresión indescifrable en la cara y Komui la miró sin comprender nada. Se levantó de su asiento, para acercarse a ella, pero esta retrocedió unos pasos y salió corriendo de la sala.

Al salir, ni siquiera se dio cuenta de que Allen y Lenalee estaban al lado de la puerta. Las lágrimas no la dejaban ver bien.

Corrió y corrió por la Congregación, no supo decir cuanto. Pero tan sólo sabía una cosa.

No importa lo mucho que desees algo, seguramente, no se cumplirá.

Komui Lee, había ido a una joyería, cosa que confirmaba su teoría.

Miranda sintió aún más ganas de llorar. Se había roto por dentro.


N/A: Y bueno, así acaba el cap^^. ¿Que pasará en el siguiente? Pues a ser pacientes y esperar xDD. Esta vez, intentaré ir más rápido, a pesar de que cada vez que digo esto voy más lento xD. En fin, espero que os haya gustado^^. Si crees que alguna cosa se puede mejorar, o simplemente queréis dejar vuestra opinión, un review es bienvenido^^.

Apri

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