N/A: ¡Hola a todos! Bueno...quería deciros que este es el último capítulo del fic. Con este concluye la historia. Me lo he pasado bien escribiéndola y quería daros alas gracia a todos los que me hayas favoriteado, la hayáis leído, comentado, ni si quiera entrar en la pág por error xD. A todos vosotros: Gracias. Y sobre este capítulo, tengo que dar varias advertencias: ES muy, MUY fluff, sobre todo el final, una cosa cursi y pink xD. Pero no puedo evitarlo, adoro esta pareja *-*. En fin xD. Espero que disfrutéis del desenlace y que nos veamos pronto en nuevas historias mías^^.

Nos vemos en la nota de abajo ;).


Explicaciones, bien acaba lo que mal empieza.


Komui parpadeó un par de veces, totalmente perplejo. ¿Qué demonios acababa de pasar? Primero Miranda quería decirle algo, luego había visto el regalo…y había echado a correr. Parecía triste, enfadada… ¿Acaso había echo él algo que la hubiera molestado? Komui permaneció parado frente a su escritorio, paquete en mano, totalmente en blanco, sin saber que hacer.

Finalmente, notó como sus pies avanzaban hacía la puerta casi, por inercia. Primero despacio, pero luego prácticamente iba corriendo por los pasillos de la Congregación. Al salir por la puerta no sefijó en Allen y Lenalee aún al lado de esta, totalmente paralizados.

Corría por los pasillos, sin hacer caso de las miradas de los exorcistas o los científicos al verlo así. La cabeza de Komui estaba a punto de estallar. ¿En que se había equivocado? ¿Qué había echo mal? Acaso… ¿Acaso había sido un error comprar aquello? Simplemente al verlo en el escaparate, se lo había imaginado alrededor de su cuello y no pudo evitar comprarlo. No comprendía nada de nada, jamás se había sentido tan perdido.

Llegó un momento en que tuvo que parar de correr, pues le faltaba el aire y sentía que sus pulmones iban a explotar. Se apoyó en una columna cercana, mientras pensaba a toda velocidad. ¿Dónde podría haberse metido? Aquel edifico era enorme, ¡podría estar en cualquier lado!

En ese momento, oyó unos sollozos no muy lejos de donde estaba. Al pensar que podía ser Miranda algo en su interior se rompió. La había echo llorar.

Avanzó hasta el pasillo de donde salía el ruido y vio que venía de una habitación. La puerta estaba abierta y daba a un enorme balcón, un lugar que no recordaba haber visitado antes.

Y allí, apoyada en la balaustrada, estaba ella. Tenía las piernas recogidas y ocultaba la cabeza en su regazo, mientras lloraba. Cada vez sesentía más miserable. Y lo peor es que ni siquiera sabía que había echo para hacerla llorar de tal manera.

Komui se adentró en la balconada en silencio y se dio cuenta de que ella murmuraba cosas. No se había percatado de su presencia.

—Idiota…idiota… ¡soy una idiota! No sé, como pude pensar que él…—dejó de hablar, pues las lágrimas se lo impedían. Komui la miró sintiéndose más queculpable y se acercó sentándose a su lado. Ella levantó la vista al sentir la presencia de alguien, pero al ver quien era, se sonrojó violentamente y la desvió.

Se secó la cara con una manga y se quedó mirando a la nada, a punto indefinido. El silencio cayó como una losa a su alrededor, por un par de minutos. Miranda notaba la mirada silenciosa de Komui clavada en ella y tan sólo podía sonrojarse más y bajar la vista. El viento susurraba detrás de ellos, haciéndoles venir escalofríos.

Ella suspiró.

—Yo…siento haberme comportado así. Soy una adulta, no sé porque he reaccionado de forma tan infantil. Debería ser capaz de aceptarlo. Pero…no pude. Y me disculpo por ello— susurró con una sonrisa cansada. Komui la miraba sin terminar de comprender sus palabras. ¿Aceptar que? ¿Acaso se había perdido algo?

Iba a preguntar algo, pero ella hizo un gesto diciéndole que esperara. Tras una pequeña pausa, prosiguió.

—Yo…supongo que me sentó mal el hecho de que tuvieras novia y no sé por qué, pero…— antes de que Miranda pudiera continuar, Komui le puse un dedo en los labios y la miró entre incrédulo y sorprendido. Entonces se echó a reír, sus estruendosas carcajadas resonaron por la terraza.

Ella lo miró con una ceja alzada, sin acabar de comprender que demonios pasaba. Komui finalmente calló y se giró a mirarla. Había una chispa de diversión en sus ojos verdes. Miranda se ruborizó cuando él se acercó más a ella, lo suficiente para que sus rostros estuvieran a escasos centímetros.

Notaba el aliento de él en su rostro. Olía a café. Ese café que tanto le gustaba. Entonces, Komui se inclinó hacía adelante y, supongo que sabréis lo que pasó, ¿no?

La besó. Eso pilló a Miranda totalmente desprevenida y aunque al principio no supo muy bien que hacer, correspondió gustosa. Los labios de él se movían contra los suyos con cuidado, degustándolo todo. El beso, al principio tierno, se fue volviendo más pasional. Miranda enredó sus manos en el largo cabello de Komui y él la rodeó con sus brazos, en un abrazo apretándola más hacía él.

Se separaban de vez en cuando para respirar, pero enseguida volvían a besarse, una y otra vez. Miranda nunca se había sentido tan bien en su vida, en ese momento se creyó capaz de cualquier cosa, incluso de rozar el cielo, aunque ya lo hubiera echo.

Finalmente se separaron jadeantes y se miraron fijamente a los ojos durante segundos que parecieron una eternidad. Café y verde chocaron. Ambos estaban buscando respuestas a lo que acababa de pasar.

Entonces Komui sonrió, como si se hubiera acordado de algo y se giró, cogiendo que algo que había en el suelo. Al verlo, Miranda soltó una exclamación ahogada.

Era el paquete, el regalo para la supuesta novia.

Komui empezó a desenvolverlo con cuidado, casi con cariño y la exorcista vio que dentro había una caja de madera, pintada con vivos colores. Komui sonrió y se la entregó a ella, con cuidado.

—Es para ti. El regalo, no era para ninguna novia. Es para ti. Espero que te guste, en cuanto lo vi en la joyería, pensé que te sentaría bien y…bueno…—Miranda sonrió con ternura, mirando la cadena de plata que descansaba dentro de la caja acolchada. Un reloj blanco con manecillas doradas colgaba de ella. Simple, pero bonita. Justo como ella.

Miró a Komui que parecía azorado y seguía murmurando cosas de que a lo mejor se había equivocado con el regalo y similares.

Miranda simplemente, cerró la caja y la dejó a un lado. Komui la miró temeroso de que no le hubiera gustado, pero ella le echó los brazos al cuello riendo y lo abrazó con ternura.

—¡Y pensar en todo el follón que monté para una cadena que era para mí! Tan tonta como siempre…—acabó con un suspiro. Aún así, una sonrisa descansaba en sus labios.

Komui negó con la cabeza y cogió la caja del suelo. Giró a Miranda y apartando el cabello de ella, le puso la cadena con cuidado.

—¿Recuerdas aquello que te dije la vez que se me cayó el café? No eres, tonta, inútil o estúpida. Eres tú. Tú eres tú. Y me gustaría que siguiera así— le susurró acomodando la cadena. Notó las manos de ellas acariciando la suyas. Eso era un "de acuerdo".

Cuando la exorcista se giró, se podía ver el pequeño reloj reluciendo sobre su cuello. Una sonrisa feliz estaba en su rostro.

Komui sonrió también y cogió su mano. Nunca la había visto tan feliz, pero, si ella era feliz él también. Y no quería volver a verla triste o deprimida o enfadada consigo misma. La ayudaría a salir adelante, lo harían juntos. Juntos sobrevivirían a la guerra y se apoyarían cuando hiciese falta.

Ninguno de los dos dijo esas dos palabras. No hacía falta, ambos lo daban por hecho.

Miranda se levantó sacudiéndose el vestido y alisándoselo. Komui a su lado se acomodó la boina y le dio la pequeña caja de colores. Ella la cogió y se la guardó en el bolsillo con cariño.

Y de la mano, salieron de la estancia. Iban a paso lento, disfrutando de la compañía del otro y charlando sobre cosas sin sentido.

Y Miranda, se sintió realmente bien, al pensar que ya no importaba si tropezaba en aquel sinuoso y extraño camino que había escogido.

Komui estaría allí, para ayudarla a levantarse y seguir adelante.


N/A: Y...se acabó. Con esto finaliza. Se aclara la relación entre Komui y Miranda y todo respecto a los demás, queda en final abierto. Peeero, ¡Os tengo una sorpresa preparada! Un epílogo, que habla sobre los demás y lo que pasó tiempo después^^. Lo subiré en cuanto pueda ;).

En fin, lo mismo que arriba, y...¡pronto leeréis el verdadero final!

Un abrazo^^:

Apri