Capitulo 2

Bien aquí tenéis el segundo capítulo de esta historia. Siento mucho el retraso pero he estado un pelín ocupada. Espero a partir de ahora, poder actualizar más seguido.

LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.

……………………………………………………………………..

Capitulo 2

……………..

Las cálidas gotas que se desprendían de sus mojados cabellos, resbalaban por su desnudo torso hasta perderse por debajo de la toalla que llevaba anudada a la cintura y que cubría la parte baja de su cuerpo. Se había permitido el disfrutar durante un buen rato de esa larga y caliente ducha que tanto necesitaba y que había limpiado en profundidad su cuerpo y relajado sus doloridos y entumecidos músculos. Estos actos aparentemente tan simples como ducharse o dormir sobre un cómodo futón, se habían convertido en un lujo después de tanto tiempo en el que habían tenido que conformarse con asearse de cualquier manera en helados riachuelos o dormir sobre el frío y duro suelo.

Ahora después de tan relajante experiencia lo único que necesitaba era unas buenas horas de descanso. Cerrar los ojos y dejarse llevar por el sueño, tranquilamente y sin tener que estar casi con un ojo abierto, vigilante y alerta por si eran atacados. Aun quedaban unas horas para que le avisasen para comer por lo que aprovecharía este tiempo extra, para descansar un buen rato. Sabia que después tendría que afrontar una larga charla con el actual líder del clan, tal y como le había pedido hacia un rato mientras hablaba con su hija Hinata.

Hinata…al pensar en ella negros presentimientos le empezaron a embargar. ¿Tendría algo que ver lo que Hiashi quería hablarle con la decisión que había tomado su prima y de la que le había adelantado algo cuando estuvieron hablando en el jardín?..Y si era así… ¿en que podría afectarle a él?..

Mientras se anudaba la suave yukata con la que solía dormir, se devanaba la cabeza pensando en las consecuencias que la decisión de su pequeña prima tendrían en los miembros mas allegados de la familia, empezando por él mismo. …Había una cosa de la cual estaba plenamente seguro. Si la segunda hija de Hiashi, Hanabi, pasaba a ser la heredera del clan tomando el lugar de su hermana mayor, entonces él dejaría de ser oficialmente el guardián de Hinata para convertirse en el de la más pequeña de las dos hermanas Hyugas…

Una desagradable molestia se instaló repentinamente en su corazón solo de pensarlo. La idea por si misma ya le puso mal cuerpo. Y es que Hanabi y él no tenían demasiado buena relación que se dijera.

Procurando no pensar demasiado en todo ello, decidió que lo más recomendable seria intentar descansar para tener la mente clara antes de la entrevista con su tío, por lo que se recostó en su futón y dejó que sus ojos se cerrasen recreando en su mente la imagen de una bellísima y femenina sonrisa y la suave fragancia que desprendían unos suaves y azulados cabellos.

…/…

Con paso firme la alta figura del líder del clan Hyuga caminaba de vuelta hacia sus aposentos después de haber intercambiado unas palabras con su recién llegado sobrino. Cuando entró, se inclinó frente al pequeño altar que tenía en una de las paredes de su amplia habitación y prendiendo con una varita una pequeña vela, se dispuso a orar a sus dos familiares desaparecidos más queridos. Su amada esposa y su hermano. Durante largos minutos recordó la hermosa faz de su mujer y una sensación de soledad se posó sobre su pecho como una losa. Nunca tanto como ahora había necesitado su presencia y calor. Después, encendiendo otra vela se dispuso a rezar por Hizashi.

Una triste sonrisa iluminó levemente su cara al pensar en lo parecido que su sobrino era a su hermano, y no solo en el aspecto físico, sino en el aplomo y la tenacidad que había heredado de su difunto padre.

- Estarías muy orgulloso de tu hijo si pudieras verlo, Hizashi...- le dijo en un susurro a la foto del hombre que había compartido el seno materno con él. Cerrando los ojos y volviendo a ver por un segundo la orgullosa sonrisa que solía portar su gemelo cuando vivía, añadió.- Porque yo ya lo estoy…

Durante un buen rato, oró en silencio buscando la iluminación y la sensación de apoyo de las dos personas que tanto había amado en vida. Su posición como líder de la familia, le aportaba grandes privilegios y prestigio, pero también una multitud de responsabilidades y sobre todo, sin sabores. Ahora mismo se enfrentaba a uno de ellos. La decisión de Hinata, había precipitado una pequeña crisis en el seno de la familia y en su cabeza se arremolinaban un montón de ideas, consejos recibidos y decisiones que debería tomar… a cual más difícil.

…Hinata y Hanabi…Sus dos queridas hijas y sus dos mayores preocupaciones. Hinata… Bueno, ya sabía a que atenerse con su hija mayor, pero Hanabi...Ella era harina de otro costal…

La menor de sus hijas había demostrado ser una chica indudablemente hábil y fuerte. Una talentosa ninja, tal como correspondía a una miembro de la rama principal del clan mas poderoso de la aldea, y él era consciente de eso. No en balde, eran pocas las veces en las que había supervisado el entrenamiento de la joven bajo la dirección y asesoramiento de su sobrino Neji. Y si bien tenia que admitir que la chica avanzaba y aumentaba sus capacidades con notable rapidez, eso no quitaba que su prepotencia y orgullo aumentaran mas aun que sus innatas habilidades como ninja, cosa que Hiashi no dudaba en sacar a relucir para reprochárselo con extrema dureza a la más mínima ocasión.

Pero todo eso no era realmente lo que mas le preocupaba. Había otro problema mayor aun y este era claramente de actitud. La pequeña de sus hijas se había convertido en una completa déspota bajo sus ojos, y su mayor exponente era en la precaria y fría relación que mantenía con su sobrino.

Su carácter rebelde unido a la evidente y palpable envidia que albergaba hacia el joven genio de los Hyuga, hacía que la convivencia con su primo fuese cuanto menos bastante tensa, cosa que no ocurría por el contrario entre el joven y su prima mayor Hinata. Hanabi sentía una fuerte rivalidad hacia Neji, al que intentaba continuamente y sin éxito, sobrepasar o al menos igualar. Ese afán por superarle y la evidente frustración que sentía al no conseguirlo, le hacia enfocar su rabia en el joven al que prácticamente mataba con la mirada cada vez que ambos se cruzaban, o al que intentaba humillar de la manera mas cruel posible.

Aprovechando cualquier momento en el que creía estar a solas con el joven o bien cuando su padre no estaba delante, se regodeaba recordándole constantemente su pertenencia al bouke y la obediencia que le debía por ser ella miembro de la rama principal, obteniendo sin embargo como respuesta y para su completa frustración, la total indiferencia del joven Hyuga.

Este había aprendido con el paso de los años y sobre todo, con la ayuda inestimable de su prima Hinata a sobrellevar todos los desprecios recibidos por parte de Hanabi o de cualquier otro miembro de la familia. Además de que desde un tiempo a esta parte, el líder del clan cortaba tajantemente cualquier intento por parte de la chica de insultar al joven haciéndole ver la presunta diferencia social existente entre ambas partes del clan familiar.

Por otro lado, Hiashi continuamente se esforzaba cada vez más en integrar a su sobrino en el seno de la familia y en tratarlo con la deferencia y el cariño que se le tendría a un hijo, no solo como respeto a la memoria de su hermano sino por que con el paso del tiempo, el afecto y la sana admiración que sentía hacia el estoico joven aumentaba cada vez mas, haciendo que la rabia de Hanabi alcanzara limites insospechados.

Por eso al saber que el joven había sido ya nombrado capitán de su escuadrón consiguiendo la admiración y el respeto del resto de la familia incluyendo a su propio padre, le hacia temblar de rabia.

Ella con sus doce años cumplidos acababa de ser ascendida a rango de chunin y estaba orgullosa de haber superado a su hermana cinco años mayor que ella. Había crecido sintiéndose superior a Hinata, sobre todo gracias al poco disimulado desprecio que Hiashi había siempre demostrado por las escasas habilidades de la heredera del clan. Por ello, se había sentido como la estrella de la familia por pertenecer a la rama principal y por sobrepasar ampliamente a su hermana mayor. Incluso albergaba la esperanza de ser nombrada en breve la nueva heredera. Pero solo había un escollo que opacaba su brillo, y ese era Neji. Un simple individuo de la rama secundaria que a pesar de eso, había conseguido ser el miembro más fuerte y hábil de toda la familia Hyuga en generaciones.

El líder de los Hyugas comprendía la magnitud del problema que tenia entre manos y se encontraba en una coyuntura de muy difícil solución. No podía dejar el futuro de los Hyugas en manos de una volátil Hanabi, pero Hinata ya no era una opción…

Desesperado reclinó la cabeza para orar con mayor fervor pidiendo ser lo suficientemente iluminado como para tomar la mejor decisión.

../…

Sus pequeños pies avanzaban con los pequeños y escuetos pasitos que su hermoso pero recargado kimono le permitía. Las lujosas ropas eran realmente bellas pero en absoluto cómodas. Prefería mil veces, las ligeras yukatas que usaba hasta hacía poco para estar por casa o las camisetas holgadas y los pantalones que solía utilizar habitualmente para hacer sus, últimamente escasas misiones. Pero desde hacía un tiempo atrás, su padre le había ordenado vestir con ese tipo de indumentarias aun estando en casa.

Llevar hermosas vestiduras y presentar un perfecto acicalado eran parte de sus nuevas instrucciones. Debía estar hermosa y presentable y siempre a punto para recibir a una visita. Ese era otra de sus nuevas atribuciones, el saber como atenderlas. Por eso había empezado hacia algo más de dos semanas a recibir clases de protocolo, o de cómo ser una buena "sumisa", según la triste opinión de la joven.

Silenciosamente daba gracias a los dioses por no tener que maquillar su rostro ni llevar intrincados peinados, pero sus cabellos debían lucir siempre lisos, sedosamente cepillados y perfumados, y su apostura y formas debían ser las de una dama de su alcurnia.

Hinata aceptó todas estas nuevas normas, consciente de que habían surgido a raíz de la conversación mantenida con su padre semanas atrás. No sabia a ciencia cierta si se trataba de una especie de castigo en forma de sutil humillación, o más bien, por estar próximo su dieciochoavo cumpleaños, su padre había decidió que ya era hora de cambiar sus hábitos por otros mas maduros. ¡En fin!..El caso es que era una orden directa y ella como hija y por supuesto, como miembro del clan, debía acatarla sin rechistar.

Así que después de terminar con sus clases del día, se encaminó hacia la habitación de Neji para avisarle de que la comida estaba servida, tal y como su padre le había pedido.

Delante de la puerta de la habitación de su primo, se alisó su ropaje antes de llamarle suavemente. A través de la fina puerta de papel de arroz que tapaba la entrada a su cuarto, la joven podía ver como la figura masculina se movía en el interior, deduciendo que ya estaba levantado, por lo que le volvió a nombrar para llamar su atención. Un sonoro "adelante", le dio permiso para adentrarse en el recinto privado de Neji.

Deslizó suavemente la corredera y se adentró en el interior tímidamente. Sus perlados ojos buscaron la figura de su primo, pero inmediatamente sus mejillas se tiñeron de un rojo profundo cuando se percató de que el joven que en ese momento miraba hacia la pared opuesta de la puerta, solo vestía sus pantalones dejando su fuerte y musculosa espalda totalmente a la vista, cubierta parcialmente por la melena castaña que llevaba recogida en una cola alta.

Al oír la pequeña exclamación y la titubeante disculpa de la joven, se volvió justo a tiempo de ver el gesto avergonzado de su prima y como esta ladeaba la cabeza evitando mirarle con el rostro completamente ruborizado. Entonces, se percató del estado de semidesnudez que lucía y rápidamente tomó la parte superior de su indumentaria para cubrirse.

- Lo siento Hinata sama…no ha sido mi intención turbarla…- comentó quedamente anudándose la prenda y evitando su mirada a su vez. – Yo… creí que seria uno de los sirvientes…

- No...no te preocupes, Neji nisan….solo venía a a...avisarte de que la comida está lista…y...y que estamos ya en…en el comedor…

Finalmente cuando termino de anudarse el cinturón, levantó el rostro para mirar a la joven que pacientemente había estado esperándole y al hacerlo, apenas fue capaz de articular una sola palabra ante lo que vio. Debido al bochornoso momento que habían pasado minutos antes, no se había fijado en la apariencia de su prima, pero ahora sus ojos recorrían de arriba abajo, la adorable visión que tenía frente a él.

No era la primera vez que la veía luciendo ese tipo de indumentaria, pero en esta ocasión, la joven estaba especialmente hermosa. El bordado kimono de satén violeta se ajustaba a su curvilínea figura como un guante y sus hermosísimos cabellos que habían sido cepillados hasta otorgarle la suavidad y el brillo de la seda, caían sobre su espalda como una perfumada cascada siendo apenas recogidos en un lado de su cabeza con un hermoso peinecillo de plata. Por otro lado, su rostro apenas maquillado, lucia especialmente hermoso debido al intenso rubor que coloreaba sus mejillas y contrastaba vivamente con sus dulces ojos de perla.

Todo eso sin contar el hecho de que la joven ya no era una niña, sino toda una mujer. Una preciosa mujer…para ser más exactos. Neji la contemplaba totalmente absorto y sin pronunciar palabra y ella, al ver el mutismo y asombro de su primo y creyendo conocer el motivo, se dispuso a aclararle la razón de su nueva imagen.

- Mi…mi padre me ha pedido desde hace unas semanas que…que me vista de esta manera….di…dice que es como me corresponde hacerlo… - le dijo bajando nuevamente el rostro.

Neji asintió solamente con un gesto de su cabeza. Aclarando su garganta agradeció que la voz saliese relativamente serena por su garganta, a pesar de haberse quedado algo alelado.

- Ya...bueno…pues…es..está muy bien así...Hinata sama...

- Gra…gracias, Neji nisan...

Un pesado silencio se volvió a instalar entre ellos que se miraban a hurtadillas, evitando un contacto visual más directo. Después de un par de interminables minutos, el joven volvió a tomar la palabra algo titubeante.

- Esto…creo que… será mejor que bajemos ya al comedor…

- S..si…

La voz de la chica apenas tuvo mayor consistencia que un susurro, pero Neji, acostumbrado a su habitual timidez pudo captar su leve respuesta.

Abriendo aun más la puerta de salida, cedió el paso galantemente a Hinata que se apresuró a salir de la habitación para encaminarse hacia su destino con las mejillas aun rojas, seguida por un Neji que contemplaba ensimismado como el sol del medio día arrancaba brillantes destellos de la suave y hermosa melena de su prima.

…/…

La comida transcurrió sin mucho alboroto. Solo estaban presentes la pareja de jóvenes y el padre de Hinata que sentado en la cabecera de la mesa conversaba animadamente con su sobrino, pero ignorando a su hija y a los esfuerzos que esta hacia por integrarse en la conversación, la mayor parte del tiempo.

Neji se daba cuenta de la tensa relación que mantenían ambos. Hiashi nunca había sido especialmente cariñoso con sus hijas, y menos aun con Hinata, pero la frialdad que había ahora en el trato hacia la joven era mayor aun que antes. No se podía decir que fuese grosero o cruel, pero contestaba fríamente a los intentos de la jovencita por hablarle o bien se limitaba a responderle con simples monosílabos.

Viendo el entristecido rostro de la morena que a duras penas conseguía mantener sus lágrimas bajo control, Neji sentía como poco a poco perdía el apetito y apenas podía disfrutar de los deliciosos manjares que después de más de un mes de comida de campaña, le habrían parecido la gloria bendita.

Finalmente, la comida llegó a su fin e Hinata se levantó disculpándose para marcharse lo mas rápidamente posible a la paz de su cuarto donde poder desahogarse en paz, pero antes de poder hacerlo su padre la miró y tomando una de sus pequeñas manos, sorpresivamente se la llevó a los labios para besarla con cariño. Las lágrimas que Hinata no había derramado durante la comida, caían ya libremente por su rostro ante el inesperado gesto de ternura de su padre. Este esbozando una de sus escasísimas sonrisas, le acarició suavemente el rostro.

- Gracias por tu compañía, querida. Puedes retirarte. Neji y yo tomaremos el té en mi despacho.

Hinata asintió con un gesto y miró a su padre agradecida. Luego salió de la estancia, pero no antes de que el joven Hyuga pudiese captar la más maravillosa sonrisa que su prima había esbozado en años.

…/….

Sentado frente a su tío y líder de su clan, Neji esperaba con su habitual estoicismo a que este comenzara a hablar. Apenas unos minutos atrás, uno de los sirvientes de la mansión les había traído una bandeja con te y pastas que estaba en ese momento sobre la pequeña mesa esperando a que los dos hombres se decidieran a tomarlas. Las humeantes tazas, exhalaban el delicioso y relajante aroma del te de hierbas que tanto le gustaba a Hiashi y que el joven había empezado a apreciar también.

El mayor de los hombres le tendió una de las tazas que Neji cogió inmediatamente dándole las gracias. Viendo como su tío se la llevaba a los labios, le imitó y degustó el delicado sabor de la infusión. Después de varios minutos en silencio, el líder de su clan comenzó a hablar.

- Neji… no se si sabrás de lo que quiero hablarte... – aventuró de manera insegura Hiashi buscando los ojos de su sobrino.

El joven elevó su blanca mirada y la enfrentó con la de su interlocutor que le esperaba impaciente.

- Creo tener una ligera idea...Hiashi sama - le contestó, aclarándose un poco la voz, para continuar diciendo de manera algo insegura. - …Hinata sama me contó algo…

Su tío deposito el recipiente de nuevo sobre la pequeña bandeja y se levantó para comenzar a caminar despacio por la estancia ante la atenta mirada de Neji. Este suponía, sin temor a equivocarse que por ese derrotero iría la conversación que mantendrían en esa tarde. Observó como su habitualmente impasible tío, parecía más que preocupado, algo tenso y sobre todo bastante triste.

- Neji… ¿Recuerdas a mi esposa?

La pregunta le cogió totalmente por sorpresa. No la esperaba y se cuestionó si realmente Hiashi tenía en mente en ese momento lo mismo que él.

- Esto…pues no muy bien…la verdad.- reconoció en voz baja - Solo recuerdo que era muy hermosa y amable...y que solía darme dulces de miel cuando venia a visitarles…Creo que sabia que eran mis favoritos. - añadió con una leve sonrisa.

Su tío que se había girado para mirarle, le sonrió de vuelta ante el último comentario.

- Si...eso era muy propio de ella. Sabia como atender a todo el mundo…Siempre tenia una palabra o un gesto amable para todos. Era una mujer excepcional y yo… la amaba muchísimo…

Algo incómodo ante la inesperada e íntima confesión del hombre, se removió inquieto en su asiento. Hiashi notando su turbación, se acercó nuevamente a la mesa y tomó asiento frente al joven.

- Veras Neji...mi boda con mi esposa fue mi único acto de rebeldía y desacato hacia las normas del clan. – le comentó al chico que lo miró con los ojos muy abiertos por el asombro. - me case con ella en contra de la decisión y el deseo de mis padres, y de casi toda la familia.

El castaño le costaba creer lo que estaba oyendo. ¡Que su estricto tío, tan admirado y respetado por su indudable rectitud, hubiese en algún momento actuado de manera alocada y desobedeciendo a sus mayores…era algo que jamás se le habría pasado por su cabeza! Con gran curiosidad, continuó escuchando.

- Ella no pertenecía a ningún clan ninja. – siguió relatando Hiashi, mientras su mente se retrotraía al pasado. - solo era la hija de una acomodada familia de mercaderes procedente de otra aldea que se había instalado en Konoha un par de años atrás. Eran buena gente. Su padre era trabajador y honrado y su madre una mujer dulce y amable, pero eso parecía no ser suficiente para los elitistas Hyuga, que inmediatamente la rechazaron de plano, esgrimiendo un sin fin de estúpidas e intolerantes razones.

- Ya…ya me imagino...- dijo el joven casi para si mismo, conociendo bien a que se refería el hombre, pero sin contar que el otro lo escucharía y esbozaría una pequeña sonrisa comprensiva.

- El caso es que nada mas verla, me enamoré como un chiquillo.- continuó el hombre con una mirada soñadora plasmada en su rostro. - Era la muchacha más hermosa que jamás había visto. Con su cabello tan negro que parecía tener destellos azules y una sonrisa que podría iluminar el mundo.

Neji inmediatamente le comprendió cuando la descripción escuchada de sus labios, formó un esbozo de una preciosa muchacha con el rostro de Hinata que le aceleró los latidos de su corazón.

- …y sin pensarlo dos veces, empecé a cortejarla y poco tiempo después pedí su mano a su padre…. ¡imagínate la que se organizó en la familia!..

Neji soltó una pequeña risita ante el comentario del mayor que sonriendo a su vez, continuó con su historia.

- Me prohibieron volver a verla y me amenazaron incluso con despojarme del titulo de heredero. Pero a mi me daba igual. Yo la quería y no pensaba renunciar a ella.

Hiashi se volvió a levantar y se dirigió hacia una de las ventanas de la estancia que dejaba ver el hermoso jardín de la mansión.

- Durante todo ese tiempo, solo tuve el apoyo de una persona… - dijo sin mirar al chico que continuaba sentado, con la taza de humeante te entre sus manos.

- ...y ese fue tu padre…Neji… - finalizó con un deje de tristeza.

Oír hablar de su padre, siempre conseguía entristecer al genio de los Hyugas. Con un leve suspiro depositó nuevamente su té sobre la mesa.

- ¿Por qué me cuenta todo eso…Hiashi sama?...

- Mi esposa fue una mujer maravillosa, pero con un corazón demasiado generoso.- dijo sin volverse y con la mirada aun perdida en la distancia. - Ella sufría con las desgracias ajenas y nunca fue capaz de hacer daño a nadie. Era extremadamente pacifica y odiaba la violencia. Nunca me echó en cara nuestras actividades ninjas, pero sé que en el fondo no las aprobaba. Los ancianos del consejo decían que era débil y que nuestros hijos también lo serian…

Lentamente se volvió para mirar de frente a su sobrino.

- Por eso me empeñe en que Hinata se fuese superando. Quería demostrarle a esos desgraciados que estaban equivocados y que mi hija podría ser la mejor…Que seria una digna heredera del clan…

Neji se levantó rápidamente de su asiento y se acercó a él.

- Aun puede serlo, Hiashi sama…yo la ayudaré. Ella es muy hábil. Puedo entrenarla y seguro que…

El hombre negó con un triste gesto de su cabeza.

- No Neji. Hinata nunca será una buena ninja…

El joven intentó rebatirle, pero Hiashi sin dejarle terminar, le volvió a preguntar.

- Contéstame Neji,… ¿a cuantos enemigos has matado en esta última misión?

- …A tres…

- Dime… ¿Dudaste en hacerlo?..

- No.

- Hinata nunca habría sido capaz…

El joven se sintió ofendido ante la falta de confianza que el hombre demostraba por su prima. Él sabia que la chica era hábil, solo necesitaba un empujoncito y sobre todo, tener algo más de confianza en si misma.

- Creo que está subestimando a su hija, si me permite decirlo...Hinata sama es muy capaz y yo confío en sus dotes. – afirmó con un gesto y una voz bastante molesta.

Con una pequeña sonrisa observó satisfecho como habiendo dejado atrás hacía ya bastante tiempo el odio que demostraba hacia Hinata, ahora la defendía con tanto fervor.

- No digo que no tenga talento. Se que lo tiene, pero mi hija se parece demasiado a su madre y no solo porque sea su vivo retrato, sino porque ha heredado su espíritu noble y puro. Ella sufre con el dolor de los demás y le duele cuanto tiene que herir a alguien….No creo que fuese capaz de matar ni aunque su vida estuviese en peligro…

Sabía que su tío tenía razón. Él también había visto la pena que se reflejaba en los perlados ojos de su prima, simplemente viendo a un pajarillo herido. Ella podría ser la mejor luchadora de la aldea, pero nunca conseguiría tener el corazón de piedra y el estómago que había que tener para hundir un kunai en el pecho de un hombre por muy asesino que fuese, sin planteárselo demasiado y sin volverse loco de remordimientos después.

Alzando sus ojos enfrentó la mirada del líder de su clan y asintió en silencio, dándole la razón.

- Por eso...Neji, he aceptado su decisión de no presentarse al examen de jonin. Su deseo es dar clases en la escuela de la aldea y creo que de momento, será lo mejor. Por supuesto eso supone que tendrá que renunciar a su lugar como heredera del clan.

Al oír eso, el joven miró con atención a su tío como esperando a que este le dijera que Hanabi iba a ser la nueva heredera, pero de momento parecía que no estaba por la labor.

- Mas adelante – continuó el hombre – decidiremos cual será destino de Hinata y quien tomará el relevo como futuro líder del clan.

Volviendo hasta la mesa, tomó de nuevo asiento y empezó a verter mas té en las tazas ya vacías. Tomando un nuevo sorbo, solo añadió con gesto preocupado.

- El consejo de ancianos quiere que sea dada a un señor feudal en matrimonio. Aseguran que eso, aumentaría el prestigio de la familia, pero yo no quiero obligarla a casarse en contra de su voluntad.

La sangre de Neji que se había quedado congelada dentro de sus venas, comenzó lentamente a correr de nuevo por su cuerpo. Una sensación de inmensa desolación le abrumó y esperaba que su tío no se diese cuenta, pero solo de pensar en que la joven fuese arrancada de su lado para ser entregada a otro hombre, le sumía en la más absoluta desesperación.

- De todas formas, ya ha empezado a prepararse para ser una buena esposa…supongo que tarde o temprano, tendré que tomar una decisión…solo espero que sea la correcta.

Con ese último comentario Hiashi Hyuga dio por finalizada la conversación, dejando al joven con el corazón hecho trizas y con la terrible frustración de no poder hacer nada por cambiar el triste destino de su pequeña Hinata.

Fin del capítulo.

…………………

Bueno… ¿Qué tal?..¿Os ha gustado?..Espero que si. La próxima entrega espero hacerla en una o dos semanas. Mientras tanto, hacedme saber vuestra opinión.

Fern25