Bueno de nuevo por aquí, con la tercera entrega de este fic. Se que me retraso un poco mas de lo que habitúo a hacer, pero llevo mas historias por delante y a veces no tengo tanto tiempo como quisiera. De todas maneras, esta historia la estoy escribiendo con más tranquilidad, por lo que las actualizaciones serán de media cada dos o tres semanas. En todo caso, si tengo la oportunidad intentaré hacerlo un poco antes.

Ahora os dejo para que podáis leer tranquilamente y por favor no olvidéis dejadme vuestros comentarios que como siempre digo, para bien o para mal son siempre bien recibidos.

Fern25.

LOS PERSONNAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.

Capitulo 3.

En completo silencio y de manera mecánica, comenzó a vestirse en la penumbra de su solitaria habitación. Se recogió su largo cabello en una coleta alta para que no le estorbase y se calzó sus sandalias ninjas. Después, preparó su pequeña mochila con sus armas arrojadizas y tomando su espada, la colocó sobre su fuerte espalda bien asegurada.

Habían pasado un par de días desde que regresó de su primera misión como capitán del ambu. Su cuerpo ya se habia restablecido del todo y de la herida de su brazo solo le quedaba una tenue cicatriz como recuerdo. La cual en poco tiempo desaparecería gracias a los cuidados que los hábiles médicos ninjas de la aldea, le habían estado proporcionando. Por eso, ahora fresco y de nuevo al cien por cien, se disponía a entrenar para recuperar el tiempo perdido.

El cielo aun estaba oscuro y el amanecer tardaría al menos una hora mas en hacer su aparición, pero eso no le detuvo. Procurando caminar en silencio para no despertar al resto de la familia, se encaminó hacia el dojo de la casa para practicar y desentumecer los músculos después de lo que para él suponía un largo periodo sin entrenar. Dos días ociosos eran muchísimo tiempo perdido…

En menos de un minuto se encontró ante la sala de entrenamiento y comprobando que no habia nadie en el interior, despejó su mente de todos los pensamientos que le agobiaban desde la ultima conversación mantenida con su tío, para empezar en solitario a practicar con toda la dedicación y el empeño que solía poner desde que era un niño y que le sirvió para alcanzar el grado de maestría con el que contaba actualmente y que tanto prestigio le otorgaba.

…/…

La primavera se hacia visible por todas partes, brillando con toda la intensidad que el sol del mediodía le otorgaba. Hacia pocas semanas que habia acabado el invierno y pequeños brotes surgían tímidamente de las nuevas plantas llenando de un lujurioso verdor el hermoso jardín.

Hinata apoyada sobre uno de los postes que lo rodeaba, contemplaba las primeras flores sumida en sus pensamientos. La mañana habia sido especialmente aburrida. Dos horas de practicas de música, más otro tanto de clases de protocolo, habían sido demasiado para ella. De manera inconsciente se estiraba los dedos de la mano derecha, los cuales enrojecidos después de largo tiempo de practica con el koto, los sentía doloridos y aquejados de un profundo escozor.

A pesar de la hora avanzada del día, no habia visto a su primo Neji ni siquiera en el desayuno. Sabía por medio de uno de los sirvientes, que el joven prodigio habia tomado un tentempié en la cocina de manera precipitada para no interrumpir por mucho tiempo su entrenamiento. Era por todos conocido que sus practicas eran algo sagrado para él, por lo que no se habia planteado ni la posibilidad de acercarse por el dojo, a pesar de las ganas que tenia de hablar con el joven. Con Hanabi fuera de casa, sus misiones reducidas casi a la nulidad y su padre siendo tan frío con ella, no tenía muchas ocasiones de entablar una conversación con alguien y las horas se le hacían interminablemente largas y tediosas. Su único aliciente era poder conversar con su estoico primo al que últimamente apenas veía demasiado.

Una doncella del servicio la avisó de que tenía una visita en la entrada. La joven sorprendida ni preguntó quien era, sino que por el contrario se precipitó hacia la puerta para ver quien habia llegado. Su rostro enrojeció violentamente y su corazón latió con fuerza cuando vislumbró la alta e imponente figura que llenaba el dintel.

- Hola Hinata Chan... ¡cuanto tiempo sin verte!...

La franca sonrisa la desarmó y sonriendo tímidamente correspondió al joven.

- Ho..hola…Naruto k..kun

La joven a duras penas habia podido articular el saludo. A pesar de su firme propósito de abandonar el afecto que sentía por el joven rubio y de la creciente amistad y confianza que habia comenzado a afianzar con él, no podía evitar ponerse un poco nerviosa ante su sola presencia, aunque con el tiempo poco a poco iba venciendo su timidez y logrando conversar con el joven de manera mas relajada cada vez que coincidían.

Después de casi dos semanas sin verlo, le miró con interés. Los años y las circunstancias le habían cambiado notablemente. Ahora el niño rubio y escandaloso que solía ser, se habia transformado en un hombre alto, fuerte e intimidante, que fusionado con el demonio que en otro tiempo habia albergado en su interior, era el ninja mas poderoso de Konoha.

No solo su físico habia sufrido una transformación, su carácter tampoco era ya el mismo. Naruto habia dejando atrás al chiquillo optimista y desenfadado que todos conocían, para convertirse en un hombre hosco y solitario que provocaba un irracional temor en gran parte de la aldea. No obstante, parte de su alegría infantil aun quedaba en su interior, pero apenas lo mostraba a nadie con excepción de algunos privilegiados entre los que se encontraba ella.

El joven la miraba asombrado, contemplando su elegante atuendo y su delicado porte. Intrigado alzó una ceja antes de volver a hablarle.

- ¡Guau..Hinata! ¡Estas…increíble!..¿Vas a alguna fiesta o algo?...

La joven esbozó una de sus dulces sonrisas.

- No...¿lo dices por mi ropa?.. – peguntó mientras el sonrojo se iba adueñando de su cara.

- Ajá… - afirmó el joven tomándola de la mano para hacerla girar sobre si misma y verla mejor.

La risa de la joven llenó el recibidor de la casa.

- Esta es mi ropa habitual desde ahora…- contestó cuando terminó de dar la vuelta y se encontraba de nuevo frente al rubio.

- Órdenes de mi padre…añadió ante el rostro perplejo de Naruto.

- ¿Tu padre quiere que vistas así siempre?...¡Vaya tontería!..y ¿por qué? – volvió a preguntar extrañado.

Hinata no supo que contestar a la preguntó del joven. Mejor dicho, si sabia la razón pero no si debía decírselo o no. La familia Hyuga era muy reservada para sus cosas y la joven estaba segura que a su padre no le haría ni pizca de gracia que ella comentara nada al respecto.

Naruto por su parte al ver a la chica tan seria de repente, malinterpretó su silencio y pensó que de alguna manera la habia ofendido. Inmediatamente procuró enmendar su error.

- Yo..yo no quería…decir que esté mal, …Hina-chan…- empezó a decir de manera titubeante tomando unas de sus manos. - Creo que estás preciosa así…de verdad. Solo que pienso que puede ser algo… algo incomodo para entrenar y eso…

La cabeza de la chica se inclinó mientras que la cortina de cabellos negros, ocultaban su rostro.

- S…si… tienes razón..es bastante incomodo… pero yo..ya apenas hago mi…misiones y mi entrenamiento ha cambiado sustancialmente…

- ¿Cambiado? ¿A que te refieres, Hinata?

- Pues… a que a…ahora tengo otras o…obligaciones que mis responsabilidades con el clan me exigen…- recitó tristemente.

Naruto se mordió la lengua para no soltar lo que pensaba de las exigencias y las costumbres de los rancios de la familia Hyuga, sobre todo para no ofender a su amiga.

Conocía de sobra a los consejeros del clan y no soportaba a ninguno de ellos. Principalmente por que en carne propia habia sufrido su desprecio durante la mayor parte de su infancia y su frialdad ahora que era un adulto. Cuando absorbió al demonio de nueve colas, mantuvieron un pulso con la Hokage para que esta expulsara al joven, alegando que seria un peligro para la aldea, pero Tsunade se mantuvo en su sitio y ahora tenían que aceptar el hecho de que el rubio se habia convertido en el ninja mas fuerte y leal de la villa, en lugar del monstruo que siempre habían afirmado que seria.

Por eso no le extrañaba que sus retorcidas mentes hubieran ideado alguna clase de reglas estúpidas que hicieran la vida de Hinata aun mas difícil de lo que ya era.

- ¿Va todo bien?- preguntó preocupado, tomando con su mano libre la femenina barbilla y alzando su rostro para verlo bien.

La joven asintió con un leve gesto y sonrió con dulzura. El joven le devolvió la sonrisa mientras acariciaba su mejilla con delicadeza. Durante un momento se miraron en silencio hasta que una irritada tos, capturó su atención.

Ambos se volvieron hacia donde venia el sonido y se encontraron con un sudoroso Neji que los miraba con gesto serio a pocos pasos de distancia. Hinata se asombró ante la mirada furiosa que podía ver tras los ojos opalinos del joven, aunque no supo a qué achacarlo, ya que Naruto y él tenían una relación bastante buena.

- Naruto…- saludó el castaño secamente, evitando mirar a su prima que lo contemplaba extrañada ante su gesto serio y huraño. El rubio, por el contrario, haciendo caso omiso del tono frío del saludo, amplió su sonrisa y se acercó al joven Hyuga.

- Neji tío…me alegro de verte. Ya me han dicho lo bien que te ha ido en tu primera misión como capitán…te felicito.

- Gracias...

Durante unos momentos, nadie dijo nada y se quedaron simplemente mirándose unos a otros. Neji después de esperar unos instantes fue quien rompió el silencio.

- Bueno, os dejo para que habléis. Siento haberos interrumpido…- dijo de manera cortante mientras lanzaba una rápida mirada a la chica que tuvo tiempo suficiente para ver el rostro de su primo por unos instantes. El joven volvía a tener esa fría máscara que tan habitual habia sido en él durante mucho tiempo atrás y que Hinata llegó a creer que habia desterrado para siempre. Se dio cuenta de que habia malinterpretado la situación y por alguna razón que ni ella misma comprendía, quiso decir algo para sacarle de su error, pero no sabia bien qué. El joven se giró dispuesto a marcharse, pero antes de poder hacerlo, fue detenido por Naruto.

- No Neji,..de hecho venia a verte a ti.

El aludido se detuvo y volviendo a girarse, se acercó algo más a ellos, hasta quedar junto a su prima frente al ninja rubio con el que sostuvo la mirada durante breves segundos.

- Y bien... ¿que querías?..

Naruto sonrió aun más y se rascó la nuca con su habitual gesto de siempre.

- Pues veras…Llegué ayer de una misión y la vieja Tsunade no está dispuesta a darme otra hasta dentro de unos días. Así que, entonces pensé en entrenar con alguien para matar el tiempo - empezó a decir ante la mirada perpleja de ambos primos. - pero Kiba y Shino no están en la aldea, Lee está entrenando con tu viejo sensei, Kakashi y Yamato están ocupados, Ero senin está de viaje, el marica de Sai está en el hospital y Shikamaru…bueno Ino lo tiene muy ocupado…ya sabes…- añadió con una sonrisa pervertida en la cara que hizo sonrojarse a Hinata y fruncir el ceño a Neji.

- Y quieres que yo entrene contigo…

- Sip...

- Ya veo…

- ¿Entonces…?

- ¿Ahora?

- Eh...Cuando quieras...

- De acuerdo…

- Bien…

Hinata miraba a los dos jóvenes alternativamente como si se tratase de un partido de tenis, mientras estos tenían la conversación más insulsa que habia oído jamás. Finalmente cuando vio que ambos se dirigían hacia fuera, se dirigió a su primo.

- Neji nisan…acabas de entrenar durante casi toda la mañana y debes estar cansado...

- No lo estoy... – fue su seca respuesta.

- Por favor... - añadió posando una mano tímidamente en el brazo de su primo para detenerlo.

El joven se volvió hacia ella y con delicadeza soltó la mano de su prima, aunque sin mirarla a los ojos.

- Estoy bien Hinata sama. Aun tengo energías suficientes como para seguir unas horas más...

- Pero...pero tu herida...

El joven no la dejó continuar.

- Ya está curada…

A la chica le extrañó la frialdad con la cual su primo la trataba ahora. Desde que volvió de su ultima misión, habia estado mucho mas cariñoso y atento con ella de lo que acostumbraba y de alguna manera ese repentino cambio le dolió profundamente. De manera triste se apartó para dejarle pasar bajando la cabeza. Naruto que observaba en silencio la escena, sonrió de medio lado y palmeó el hombro del otro ninja.

- Neji...joder...habia olvidado que la vieja quería verme antes de comer…creo que tendremos que dejarlo para otro día. Ahora recupera fuerzas porque la próxima vez voy a barrer el suelo contigo…- dijo con una risita. Luego volviéndose para la chica le pellizcó la punta de la nariz con cariño.

- Hasta luego Hina Chan...Cuídate y… cuida de este también… - y con esa ultima frase, el rubio desapareció por la puerta dejando a los dos primos a solas.

Neji observaba el pesado portón por donde Naruto acababa de irse en completo silencio. Hinata a su lado no se atrevía a hablar. Sabia que el joven estaba molesto y no sabían bien cual era la razón. No creía haber hecho nada que pudiera haberle hecho enfadar pero estaba claro por la manera que apretaba los puños y por el tenso gesto de su mandíbula que estaba bastante irritado.

- ¿N..Neji…?- le llamó de manera vacilante.

El ambu ni siquiera volteó a verla. Simplemente se limitó a hablarle con extrema dureza, escupiendo sus palabras.

- Creí que ya habia abandonado la idea de seguir detrás de Naruto como un perrito faldero…pero por lo que veo sigue sin tener el mas mínimo orgullo…

Hinata abrió por completo sus ojos ante el duro insulto que acababa de oír y las ganas de llorar se hicieron presentes de inmediato. Llevaba mucho tiempo deprimida y sufriendo en silencio por todo lo que estaba pasando, y Neji se habia convertido en un apoyo incondicional para ella en los últimos tiempos, por eso ahora le dolía tanto el desprecio que volvía a mostrar hacia ella.

- Yo..n..no..no…

- No ..¿que?..Hinata sama…- le espetó bruscamente mientras la enfrentaba por fin. Sus ojos perlados ardían de furia y su cuerpo temblaba aunque imperceptiblemente.

- ¿Va a negarme que estaba de nuevo encandilada por él…?- preguntó inclinándose sobre ella de manera intimidante. - No lo haga por que… YO se bien lo que he visto… - masculló con rabia.

- Es…estás equi…equivocado…- tartamudeó como respuesta. – Sólo ha…hablábamos…

El joven se aproximó mas a ella obligándola a retroceder hasta que su espalda chocó contra la pared mas cercana. Alzó la cabeza para mirarle a los ojos y se asustó del fuego que allí habia. Neji colocó ambas manos a cada lado de su cabeza y se acercó a milímetros de su sonrojado rostro.

- ¿Y para hablar tenia que tomarla de la mano y acariciar su mejilla…?..¿asi habla siempre usted con sus amigos?...

La voz del chico se habia enronquecido en un momento y su propia mano se elevó hasta posarla en la suave piel de la cara de Hinata en una inesperada aunque ruda caricia.

- ¿También yo puedo tocarla mientras le hablo…Hinata sama?...¿a mi también me lo permitiría?...

El aliento de Neji le acariciaba los labios y casi juraría que podía escuchar los fuertes latidos de su corazón. Instintivamente y totalmente abrumada por la íntima cercanía, cerró los ojos. El castaño observando su gesto dedujo que era un sigo de rechazo y sintió un profundo y angustiante dolor.

- Comprendo…

Sin decir nada más la soltó y se apartó de ella en un segundo. Hinata aun con los ojos cerrados y la sangre tronándole con fuerza en los oídos, percibió el dolor que habia impreso en las palabras del joven. Cuando reunió el valor para abrir los ojos y mirarle, él ya se marchaba y solo pudo contemplar su alta y tensa figura desaparecer por una de las puertas de la casa.

Hinata con la mirada fija por donde el joven acababa de salir, dejó escapar profundo suspiro a la vez que una inesperada pena se alojó en su corazón. Se habia dado cuenta de algo que no esperaba y que la habia cogido totalmente por sorpresa. Sin temor a equivocarse estaba segura de que su primo albergaba sentimientos por ella que iban más allá del simple cariño fraternal, pero casi no quería creerlo.

Sin darse cuenta, calientes lágrimas empezaron a brotar de sus claros ojos mientras de sus labios salían solo unas palabras.

- Neji…lo siento…

--/--

Fin del capítulo 3.