Respiración agitada y mirada profunda. Un sonrojo y una sonrisa triunfante. Uno había conseguido lo que esperaba y el otro había aclarado lo que le inquietaba. Uchiha Sasuke probó el sabor del rubio, mientras Uzumaki Naruto se daba cuenta que le gustaba el moreno.

Y el ascensor seguía sin funcionar.

Como estaban las cosas seguramente ocurriría algo inesperado, pero sólo por uno de los dos, pues el moreno estaba dispuesto a todo para saciar sus dudas y el deseo de poseer al rubio que, desde el primer día de trabajo en esa aburrida oficina llena de secretarias locas, le pareció lo más lindo que había visto.

Los fuertes brazos que antes encerraban al rubio, ahora se posaban en la cintura de este, mientras expertas manos recorrían su espalda. Un pequeño gritito -ahogado en la boca de Sasuke- dio Naruto al darse cuenta que ya su chaqueta no estaba donde él se la había puesto y que la blanca camisa que tanto le costó planchar estaba a punto de salir de su bien formado torso.

- Espera, el ascensor se puede abrir en cualquier momento.

- No te preocupes, esto no se abrirá en unas cuantas horas más.

- ¿Cómo estás tan seguro de eso?

- ...

Como odiaba esa sonrisa de "yo-lo-sé-todo", pero no pudo evitar pensar que se veía mucho más sexy con esa expresión en su rostro. Con ese pensamiento, se entregó a las caricias que ya bajaban al borde de su pantalón. Suspiros y gemidos era lo único que se podía escuchar de esa escena.

Los besos eran cada vez más apasionados, profundos, salvajes, lo que a Naruto le parecían los besos más deliciosos que había recibido en su vida. Bueno, hay que decir que el pequeño oficinista no había recibido más que un beso antes de esta experiencia, así que no tenía mucho por donde comparar, pero de lo que estaba seguro, es que nunca en su vida volvería a ser besado de esa forma. Lo que también significaba que si seguían en este jueguito, tendría su primera vez en un ascensor.

- ¡Sasuke, detente!

- ¿Qué sucede ahora, Dobe?

- No creo que sea el lugar adecuado para esto.

Ambos chicos ya estaban desnudos de la cintura para arriba, pero no obviemos que el pantalón de Naruto ya estaba a punto de ser arrancado de sus piernas.

- Nadie vendrá, nadie sabrá.

- Es que.. ésta sería... sería mi primera.. ¡seríamiprimeravez!

- ¿Y crees que no lo sé?

- ¡Por qué siempre te crees el que lo sabe todo, Teme!

- Besos inexpertos, leve temblor por todo el cuerpo, sonrojos.. hasta un bebé se daría cuenta.

- ¡Púdrete, Uchiha!

Rápidamente agarró su camisa, que torpemente volvió a ponérsela, luego su chaqueta e intentó salir del ascensor.. Una burla se escuhó por detrás mientras eufóricamente apretaba el rojo botoncito cercano a las puertas.

Claro, estaban atrapados.

Se acercó a un rincón y se sentó apretando sus rodillas contra su pecho. Sasuke seguía de pie, sin camisa, un poco sudoroso y con el negro cabello un poco desordenado. En un momento, Naruto levantó la vista, pero esa panorámica no era la adecuada para el momento.

- Vístete idiota o pescarás un resfriado.

Como si no lo escuchara, volteó y quedó mirando el paisaje que le brindaba la altura en que el ascensor se detuvo. Su rostro serio parecía preocupado, pero bastante sexy... Las sensaciones y recuerdos del tacto del moreno en el cuerpo de Naruto aún estaban presentes. El rubio agitó la cabeza con los ojos fuertemente cerrados, convencido de que desaparecerían instantáneamente, pero lo único que consiguió fue un fuerte cabezazo que le provocó un desmayo.

Al sentir el pequeño estruendo del golpe, Sasuke se sobresaltó al ver al menor recostado y... ¿dormido? Pensó en la posibilidad del cabezazo, no le extrañaría que el idiota se golpeará.

Se acercó sigilosamente, se arrodilló y lo tomó en brazos. Tan débil que parecía y tan lindo que es, bueno, exceptuando el hilillo de baba que caía por el costado de sus labios, esos labios que hace unos pocos minutos el Uchiha por fin pudo probar.

Murmullos y suspiros incomprensibles. Acercó su oído a su boca y..

- Sasuke...

- ¿Eh?