Después de un largo periodo de sequía, he vuelto con un nuevo capitulo de este fic. Para compensar, es bien largo. Así que recomiendo que os lo toméis con tranquilidad, aprovechéis para tomaros un cafecito, un refresco, un té o lo que queráis mientras lo leéis.

No me alargo mas porque si no, la lectura sería eterna. Solo os deseo que lo disfrutéis.

…//…

Capítulo 7

LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.

Con un último y complicado movimiento terminó el entrenamiento al que se habia estado dedicando de forma intensiva durante muchas horas desde casi poco antes del amanecer. Cansado pero satisfecho de sus resultados, se deshizo de la sudada parte superior de su vestimenta y lentamente empezó a caminar. En pocos pasos llegó hasta la persona, que en completo silencio habia estado contemplando atentamente todos y cada uno de sus ejercicios desde un alejado extremo de la amplia estancia. Al llegar junto a su mudo observador, extendió un brazo para tomar la toalla que este le tendía amablemente, correspondiéndole a su vez, con un amago de sonrisa.

- Desde luego, es imposible negar la evidencia.

El joven alzó una ceja con curiosidad ante el comentario pero en lugar de preguntar, esperó por la aclaración a tan vehemente frase.

- Eres sin duda alguna el mas dotado de todos los miembros de nuestra familia desde generaciones, Neji. Nadie puede negar eso. No he visto tal grado de destreza en años. Quizás… desde que vivía tu bisabuelo.

- Gracias Hiashi sama, perdón…tío…- rectificó rápidamente el castaño ante el gesto ceñudo del hombre por la forma en que a veces se empeñaba en seguir llamándole.

- Solo digo la verdad. - replicó Hiashi sentándose elegantemente en unos de los mullidos bancos que se apoyaban en la pared. - Eres el orgullo de la toda la familia y especialmente el mío…ya que como tu último instructor, me atribuyo parte de tu mérito.

El chico le volvió a agradecer con una leve sonrisa y continuó secando el sudor de su torso con movimientos pausados. Durante breves minutos, ambos hombres permanecieron callados disfrutando del apacible silencio y la tranquilidad que se reinaba en el ambiente. Sin embargo al poco rato, el actual líder decidió ponerle fin con una pregunta que soltó a bocajarro, y que cogió totalmente desprevenido al joven shinobi.

- Dime Neji… ¿Qué te ha pasado con mi hija…esta vez?

El joven se giró para mirarle sorprendido. El gesto de Hiashi era serio, pero sobre todo, bastante preocupado, aparte de que su tono de voz distaba mucho de ser comedido. El joven se colocó la toalla sobre un hombro con un suspiro y meditó su respuesta durante unos segundos.

- Bueno…ya sabes que las relaciones entre Hanabi y yo no son demasiado…distendidas, que digamos….pero pensándolo bien, no creo que haya pasado nada excepcional últimamente. - respondió finalmente mientras se sentaba al lado del hombre

- No me refiero a ella. Estoy hablando de Hinata.

El silencio se hizo repentinamente demasiado tenso y pesado, causando que el joven se revolviera algo incomodo en su asiento.

- No…no hay ningún problema con mi prima Hinata. – respondió en apenas un susurro mientras bajaba la cabeza. De repente la vista de sus propias rodillas le pareció extremadamente interesante. - ¿Por qué lo preguntas?...

- He notado que se ha generado cierta frialdad entre ambos desde hace unos días. Parece que mi hija te rehuye y quisiera saber la razón.

Neji enrojeció al escuchar las palabras de su tío. Demasiado bien sabía él a lo que se estaba refiriendo. Al pequeño altercado que se produjo entre ellos el día en que volvió de la misión y tuvo la feliz idea de ir a visitarla a la academia. Aquella vez que dejando su habitual estoicismo y frialdad al margen, dio rienda suelta a sus furiosos celos, metiendo la pata como nunca y diciendo una sarta de estupideces de las que aun se estaba arrepintiendo. Pero claro, eso no se lo podía decir…

- Espero que no haya vuelto a surgir vuestra vieja enemistad.- le escuchó decir mientras recordaba la penosa escena que protagonizó en aquella ocasión. - … Me dolería mucho saber que os distanciáis de nuevo y mas en estos tiempos tan duros y cuando tan necesaria es la unión de todos los miembros de nuestra familia.

- No es nada de eso, Hiashi.... - replicó con un hilo de voz cuando consiguió que el aire pasase de nuevo por su garganta. - En...en realidad solo ha sido un pequeño desencuentro que mantuvimos. Un malentendido sin importancia. No creo ni que merezca la pena que pierdas tu tiempo en escucharlo.

Los blancos ojos del mayor brillaban con un repentino fuego que Neji aseguraría que podrían chamuscarle si se acercaba demasiado.

- No me importa. No tengo nada mejor que hacer ahora…

El rostro de Neji palideció ante la perspectiva de contar el hecho. No podría hacerlo sin dejar expuesta la razón de su forma de actuar y tener que reconocer tan claramente los sentimientos que le impulsaron a actuar así. Eso era un secreto que tendría que llevarse a tumba…por lo menos de momento. Pero la postura de su tío era bastante clara. Quería saber qué habia pasado entre ellos y no cejaría hasta averiguarlo.

- La verdad…- empezó a decir de manera indecisa - es que… que la culpa es completamente mía…

La penetrante mirada del líder no se despegaba ni un segundo de su cara como queriendo leer en el interior de su cabeza y descubrir si le mentía. Tragó saliva rudamente y volvió a hablar.

- Cuando… volví de aquella misión tan larga que tuve hace dos semanas, le dije…al… algo sin pensar y que creo que le molestó bastante.

Levantó la mirada para ver nuevamente los blancos ojos de su tío clavados en él con curiosidad. Con un ligero carraspeo, se aclaró la voz y continuo tratando de dominar la vergüenza que sentía en ese momento. Difícil era el recordarlo, pero tener que contarlo, era mas aun.

- En realidad… no fue nada importante.- siguió diciendo bajando y clavando su mirada en sus encallecidas manos. - Solo un comentario desafortunado que hice y que ella no se lo tomó demasiado bien…

- Ya veo…

- Pero…- replicó rápidamente mientras alzaba la cabeza nuevamente. - pienso disculparme en cuanto la vea. También echo en falta la confianza que teníamos y no voy a dejar que se enfríe nuestra relación por una estupidez por mi parte…tío.

- Bien…- respondió el mayor levantándose y dando una palmada sobre el hombro de su sobrino. - Me alegro que pienses así. Espero además que arregles las cosas cuanto antes con ella. Ya tengo bastante por ahora con la que se me viene encima, como para preocuparme con que también vosotros dejéis de hablaros.

- No te preocupes que eso no va a pasar…jamás... (Antes muerto que volver a distanciarme de Hinata…)

- Mejor así.

El líder de los Hyugas dio por terminada su conversación y se encaminó hacia la puerta para marcharse dejando al joven detrás. Súbitamente este recordó el extraño comentario que habia dicho y se levantó a su vez rápidamente para colocarse a su lado.

- Tío Hiashi…

- Dime…

- Respecto a lo que has dicho antes… ¿A qué te refieres con lo que se viene encima?... preguntó asombrándose por el gesto angustiado que de momento se dibujó en el habitualmente imperturbable rostro de Hiashi. Preocupado adelantó una mano y la apoyó sobre el fuerte brazo de su tío. - ... ¿Hay algún problema con la familia?..¿Algo relacionado conmigo?

El hombre negó con un gesto y esbozó una casi imperceptible sonrisa.

- No se trata de nada de eso…no te preocupes. Nadie ha vuelto a cuestionar tu posición.

- ¿Entonces?..Ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea…

- Lo sé, hijo. Lo sé…pero en esta ocasión es algo que tengo que resolver personalmente y que… me revuelve el estómago. Un tema verdaderamente desagradable…especialmente para mí.

La cara de Neji plasmaba una clara perplejidad y el hombre sonrió y colocó una mano sobre el brazo del chico.

- No te apures. Ven a mi despacho después de comer y te informaré. Creo que como futuro líder también te interesará saber de qué se trata.

Y con estas palabras, se marchó del dojo dejando al joven Hyuga cavilando sobre las posibles causas del desasosiego que afectaba tan claramente un hombre tan imperturbable como Hiashi Hyuga.

…///…

Hinata atravesó las puertas de la enorme casa con alivio. Venia cansada y sucia, pero por primera vez en los últimos días era verdaderamente feliz. Después de varias semanas de aburrida monotonía, habia estado entrenando con sus antiguos compañeros de equipo que prácticamente la habían raptado para según ellos, "divertirse" un rato.

Ese mediodía, Kiba acompañado de un cada vez más grande Akamaru, habia hecho su aparición por la escuela a la salida de las clases, para deleite de los pequeños que aun pululaban por allí. Y es que la imagen de un perrazo del tamaño casi de un caballo, pero con la inquieta alegría de un cachorro era motivo más que suficiente para el regocijo general. Por turno fueron montando en su lomo y cabalgándolo como si fuera un pony. Disfrutando de sus piruetas y de sus alocados saltos. Cuando casi una hora después dieron fin a la diversión, el joven Inuzuka sin preguntarle siquiera, la arrastró hasta el campo de entrenamiento donde Shino ya les estaba esperando.

Durante un buen par de horas, la morena se esforzó al máximo presentando batalla a sus dos ex-compañeros, que entre bromas la obligaban a dar lo mejor de si misma. Finalmente acostada sobre la hierba y bordeada por dos sudorosos y sonrientes amigos, reconoció con gran satisfacción que no estaba tan "oxidada" como creía y que aun podía ser una rival dura para cualquier enemigo.

Apenas consiguió levantar lo suficiente la cabeza como para poder ver las caras de sus dos amigos. Pero haciendo un esfuerzo, consiguió dibujar una de sus hermosas sonrisas y con voz jadeante articular un par de simples palabras:

- Gracias…chicos…

- ¿Por qué nena?..¿Por hacerte sudar un poco?- Preguntó Kiba mientras giraba la cabeza para ver a su amiga.

La chica asintió en silencio con una sonrisa y volvió a tenderse sobre el pasto con un suspiro de satisfacción.

- No hay de qué…Ya sabes que estamos a tu disposición para lo que quieras…

El Inuzuka se habia sentado y con la piernas cruzadas la miraba con una picara sonrisa en su tatuado rostro.

- Y cuando digo lo que quieras, me refiero a "todo" lo que quieras…incluso a hacerte sudar incluso mas que ahora pero por otras causas…ya me entiendes ¿no? - preguntó acercando su cara a milímetros de la de la chica y alzando sus cejas mientras ampliaba su sonrisa lobuna al máximo.

Hinata enrojeció ante la desvergüenza de su amigo, pero no le dio tiempo a responder porque un potente zape procedente de Shino le hizo voltear la cabeza enfadado.

- ¡Hey!..¿Qué mierda pasa contigo…? ¿Por qué me pegas?

El chico se sobaba la cabeza justo donde su amigo le habia golpeado con fuerza, completamente convencido de que mañana tendría un chichón del tamaño de un balón de fútbol.

- ¡Contrólate un poco…idiota!..¿No te das cuenta de que la avergüenzas con tus gilipolleces?

- Pero si ella sabe que es broma… ¿Verdad Hina-chan?- replicó volviéndose hacia la chica con carita de perro desvalido. La joven a pesar de que el sonrojo aun adornaba su cara, no pudo menos que empezar a reír y darle un cariñoso golpecito en el hombro.

- Eres terrible, Kiba kun…pero aun así te quiero….

El castaño se volvió hacia su compañero encapuchado con una sonrisa en su cara que dejaba ver toda la dentadura.

- Ves...mamón…Ella me quiere a mí más que a ti…

La respuesta de Shino le llegó en forma de un pequeño grupo de abejas que se abalanzaron sobre el pobre chico, entremetiéndose en su desordenada cabellera y por dentro de sus ropas, cebándose especialmente en sus pantalones. Zumbando y picando con saña, hacían saltar al chico mientras este insultaba con todo su amplio arsenal de coloridas palabrotas y maldiciones al domador de insectos. Este sentado junto a la chica, se reía suavemente mientras la morena limpiaba con el dorso de su sucia mano las lágrimas de risa que escapaban de sus blancos ojos.

…//…

La relajante ducha habia desentumecido sus trabajados músculos completamente y dejado su cansado cuerpo como nuevo, por lo que vestido con la cómoda yukata que usaba para estar en casa, se encaminaba al despacho de su tío para mantener esa conversación que habían dejado pendiente antes de la comida. Pensando en los posibles temas por los que iría esa charla no fue consciente de la persona con la que se topó al llegar frente a la puerta del despacho, hasta que se encontró cara a cara con él. El joven no pudo disimular el gesto de desagrado que se formó inmediatamente en su rostro. Aquel individuo le producía una honda repulsión, y no solo por el incidente que protagonizó el día de su nombramiento, sino por su habitual actitud cada vez que se encontraban, y especialmente, por el hondo desprecio que siempre habia mostrado por su prima mayor.

- Joven Neji…- saludó con una falsa afectación, mientras inclinaba la cabeza en un respetuoso gesto. El joven haciendo tripas corazón, correspondió a su vez con otra inclinación.

- Sakamato…

- Me satisface el verte. Hacia mucho que no coincidíamos.

- Si... (Afortunadamente para mí que no he tenido que ver tu asquerosa cara ni soportar tu hedionda presencia.) pensómientras le estudiaba con atención durante unos segundos. Finalmente admitió de mala gana. - He estado fuera bastante tiempo.

- Ya veo. En otra larga y exitosa misión, me imagino… ¿no?...Por favor….permíteme felicitarte. No cesó de escuchar alabanzas de tus proezas. Eres el héroe de nuestra familia.- dijo con un marcado sarcasmo.

El joven curvó su boca en un intento de sonrisa, pero supuso que habia fracasado estrepitosamente cuando vio la mueca de desprecio que el otro tampoco pudo ocultar. Lo cierto era que el desagrado era mutuo así que cansado de fingir cordialidad, le miró con fijeza.

- ¿A que debemos...el placer… tu visita, Hiroto?

Ignorando el tono venenoso de las palabras del joven, el consejero metió las manos en las bocamangas de su ropaje y contestó con aplomo.

- Bueno como miembro del consejo tengo un tema muy "delicado" que discutir con el líder del clan. Ahora mismo estoy aquí porque estoy citado con él.

La visita de este individuo y el tono con el que le hablaba no le daba buena espina. Una desagradable sensación recorrió su espalda mientras su sexto sentido le gritaba que algo no andaba bien. Sabia de sobra que el hombre era un conspirador nato, del que incluso Hiashi le habia advertido en varias ocasiones, por lo que supuso que el tema que se traía entre manos, no seria nada bueno. Imitando la postura de su interlocutor, introdujo las manos en sus bolsillos y adelantando un paso hacia el hombre volvió a preguntar.

- Entiendo y... ¿de qué se trata ese asunto tan delicado?...

- Lo siento…pero me temo que no estoy en posición de decirte…

- No sabia que en esta familia manteníamos tantos secretos…Esto suena casi a intriga…- afirmó Neji maliciosamente. El hombre se revolvió molesto antes sus palabras y cuadró sus hombros intentando adoptar una postura más intimidante frente al joven.

- Lo que me trae hoy hasta aquí es algo que solo le concierne al líder de nuestro clan…. ¿eres tú acaso ese líder, Neji?..Yo creo que…nooo. - respondió gesticulando exageradamente y alargando la "o" final de la ultima palabra. El joven Hyuga reprimió a duras penas, las ganas de estampar su puño sobre esa desagradable faz y romperle prácticamente todos los dientes. Pero afortunadamente se contuvo. El partirle la boca a este asqueroso tipejo no le haría ningún favor, por el contrario iría en contra de las normas de cortesía y diplomacia que como heredero del clan tenía obligatoriamente que respetar. Pero esa parte de su nuevo cargo era la que mas le costaba acatar. Mantener el control de su rabia para no partirle la jeta a imbéciles como este.

Apretando las manos que se habían convertido en puños por la ira, dentro de sus bolsillos, se dispuso a escupir una respuesta pero el sonido de la puerta al abrirse a sus espaldas, le distrajo momentáneamente y ambos hombres se volvieron hacia la puerta. Justo en el dintel se encontraron con la angelical visión de Hinata, que ataviada con un elegante kimono rosado salía del interior del despacho de su padre. La joven enrojeció violentamente al encontrarse repentinamente con los dos hombres y sobre todo con la intensa mirada de su primo que la recorría con ojos expectantes.

- Sa…Sakamoto san…Neji kun….Mi padre les espera en su despacho. – les informó con su suave voz.

- ¿A los dos?... - preguntó rudamente el consejero a la chica. Ella asintió con un ligero cabeceo y el hombre bufó molesto.

- Llevo demasiado tiempo esperando, así que vuelve inmediatamente a dentro y dile a Hiashi que estoy aquí y que tengo que hablar con él a solas.

- Lo…lo siento, pero mi padre me ha indicado expresamente que les haga pasar a ambos.

- Y yo te digo, que vuelvas a entrar ahora mismo y le comentes lo que te he dicho. - ordenó, empleando el mismo tono con el que se dirigiría a un sirviente. Neji sintió aumentar aun más su rabia cuando vio como tomaba del brazo a la morena y la empujaba bruscamente hacia delante. Ella se volvió para replicar, pero Neji se le adelantó y tomando al hombre con fuerza por la pechera de su ropa lo apartó de la joven y lo levantó unos centímetros del suelo.

- ¿No ha oído bien lo que le ha dicho Hinata…o es que está sordo?...Nos espera a los dos.

Los blancos ojos de Neji relampagueaban por la furia y el hombre empezó a rebullirse bajo el férreo agarre pero sin conseguir soltarse. En silencio desvió su mirada de odio del airado Neji hasta la pálida Hinata, para volver finalmente a depositarle en el castaño. Este lo miraba a su vez sin parpadear y con los labios fuertemente apretados. (Dame un excusa…solo una para poder partirte todos los huesos)…Pensaba el joven mientras lo sostenía en vilo.

- ¡Neji! Esa no es forma de tratar a un miembro del consejo de la familia. – la dura voz del padre de Hinata atronó en los oídos de todos. - ¡Suéltale ahora mismo! y... ¡discúlpate inmediatamente!

Al oír el serio mandato de su tío, el joven relajó el gesto y lentamente soltó el agarre que mantenía sobre su presa y dejándolo ir. Hiroto escondiendo una sonrisa de suficiencia, finalmente pudo volver a poner los pies en el suelo. Alejándose un paso y arreglándose la ropa con afectación, apenas levantó la mirada cuando el joven se disculpó entre dientes.

- Bien…ahora os quiero a ambos en mi despacho...- ordenó con dureza. - y respecto a ti, - añadió volviéndose hacia su hija. - … espera aquí a que te llame.

Hinata asintió en silencio y se apartó para dejar entrar a su padre, seguido por el consejero, que con la espalda más tiesa como un palo, lo hizo sin decir ni media palabra. Apenas unos segundos mas tarde, los que necesitó para tranquilizarse y retomar el control de su volátil genio, el castaño se introdujo en el despacho cerrando la pequeña comitiva.

…//…

Sentada en uno de los pequeños bancos del patio, observaba en silencio el bello atardecer que pintaba de anaranjados colores los contornos de los jardines. Aunque el bellísimo espectáculo no le inspiraba nada. Su corazón no palpitaba como de costumbre ante la hermosa imagen. Estaba impasible y con la mente perdida. En realidad se habia quedado completamente fría. Ni siquiera tenia fuerzas ya para enfadarse o llorar. Habia visto el dolor en los ojos de su padre y habia sido testigo de la violenta explosión de rabia de su primo. Pero sabía que todo eso no serviría de nada. Finalmente su padre accedería y ese seria su triste destino.

Neji siempre se quejó de que él, a ser miembro del Bouke era poco menos que una marioneta en manos de la familia principal. Un peón que podía ser sacrificado por el bien de la partida. Pero ahora eso también era aplicable a ella. Su futuro, su destino y su vida, no le pertenecían. Era un bien con el que se podía negociar. Sus sueños y sus ilusiones eran objeto de trueque. Algo con lo que se podía comerciar esperando sacar un pingüe beneficio. Su corazón vendido como si fuese una simple baratija en un mercadillo. Su virginal cuerpo ofrecido al mejor postor.

Mientras tanto, y apoyado contra el tronco de uno de los árboles, Neji la contemplaba atentamente. Con la ira corriendo libremente por sus venas y tragándose la bilis que le subía hasta la garganta, trataba de entender cómo podía estar tan callada. Cómo podía mostrarse tan tranquila. ¿Es que acaso ya se habia resignado a su sino?... ¿Es que no le importaba lo que habían decidido hacer con ella?...

Con los puños crispados y a ambos lado de su cuerpo, sentía su sangre hervir por la rabia y sobre todo por la inmensa frustración. ¡Deberla haberlo matado!… ¡maldito bastando mal nacido!...En su mente recreaba las mil y una muertes a las que podría someterle sin mucho esfuerzo completamente convencido de que cualquiera de ellas era mas que merecida. Aun podía recordar la sonrisa perversa que mostraba cuando empezó a hablar del tema expresando los beneficios que acarrearía para el clan la boda de Hinata con alguien lo suficientemente conveniente.

Rápidamente Neji, con los ojos como platos ante lo que estaba escuchando se acercó hasta la mesa de Hiashi colocando ambas manos sobre la pulimentada madera de la mesa.

- ¿De que demonios está hablante este?...- preguntó mientras señalaba al consejero que sentado frente al escritorio del despacho empezaba a extender una serie de documentos sobre el.

- Pues del posible compromiso de Hinata.

- ¡¿Qué?!

- ¿Recuerdas lo que te dije sobre el tema desagradable que quería discutir contigo?...Bien pues se trata de esto….

- ¿Pretendes dar a Hinata en matrimonio?..- casi gritó con la garganta apretada y reseca. - ¿Por qué?..Y...y... ¿con quien?..- preguntó finalmente con voz apagada, aunque el fondo no quería ni saberlo.

- Eso es precisamente lo que tenemos que discutir ahora, joven Neji. Estoy aquí para ayudar a Hiashi a escoger el mejor candidato.

La cabeza del ambu giró velozmente para encontrar la mirada del consejero. - El mejor candidato… ¿para quien?..

La voz del joven destilaba veneno puro y sus ojos parecia querer fulminar a Hiroto que impasible, seguía mostrando su sonrisa fría y falsa.

- Pues… ¿Para quién va a ser?...Para el bien de la familia, por supuesto.

- Para el bien de la familia…- repitió el joven imitando el todo presuntuoso del otro. - Eso es...y a Hinata que la parta un rayo… ¿verdad?..Ella a fin de cuentas no importa... ¿no es cierto, Sakamoto?..

- Neji, por favor. ¡Cálmate!..¿Quieres? - intervino Hiashi observando como su sobrino se iba calentando cada vez mas.

- Pero…- respondió el joven haciendo caso omiso del consejero que aun se deshacía en relatar los beneficios de la unión de la joven con algún clan importante. - No estarás en serio tomando esta estupidez en consideración, ¿Verdad?..No puedes obligar a Hinata a casarse con alguien a quien no conoce…No… ¡no seria justo para ella!

Hiashi levantó la mirada de los documentos que estaba estudiando y miró a su sobrino sin decir palabra, pero este pudo ver un destello de dolor en el fondo de sus ojos.

- Vamos…No tiene porque ser así...- dijo con voz apagada por la desesperación. –Tenemos que discutirlo…aparte de que Hinata se negará probablemente…- añadió esperanzado con la posibilidad de que al menos su prima se negara a semejante locura.

El temor de saber que alguien podría arrebatarle a la joven le quemaba el alma. No podía ni imaginar siquiera esa situación. Ella no podía marcharse de su lado y menos aun para unirse a otro hombre. Eso... ¡jamás!

- No creo que haya mucho que discutir. La joven Hinata hará lo que se le ordene. Ella es consciente de que tiene que aceptar su deber – intervino el consejero en cuanto Neji terminó de hablar. - y ese es aceptar un matrimonio concertado que reporte beneficios y honor a la familia.

- ¡No estoy hablando contigo! – le gritó mientras que de un manotazo le tiraba los rollos de documentos que el hombre tenia en las manos. La rabia le nublaba el juicio y le hacia revolverse furiosamente, volcando toda su frustración en Hiroto. Este sonrió de medio lado cuando escuchó a Hiashi volver a llamarle la atención, leyendo en sus gestos como el chico reprimía una vez mas las ganas de golpearle.

- Disculpa, Neji…- empezó a decir con voz engolada y pastosa, mirando con superioridad al castaño mientras se inclinaba para recoger los papeles del suelo. - Pero no creo que alguien como tú sea el mas indicado para aconsejar sobre este tema a tu tío. Tu pasada... digamos "pertenencia"… la rama secundaria te ha hecho ser ignorante de algunas obligaciones que conlleva el pertenecer a la rama principal de nuestra familia. Una de esas obligaciones es el fomentar y mantener las mejores relaciones con otras familias y clanes. Y a veces se recurren a matrimonios concertados para favorecer nuevas alianzas. Y si tú no lo aceptas o no eres consciente de todo esto. – añadió mientras se levantaba y volvía a colocar los documentos sobre la mesa. - es que quizás no estés tan preparado como crees, o no seas el indicado para suceder a nuestro líder en un futuro.

- ¡Hiroto! Eso está fuera de lugar. La posición de Neji ya no es cuestionable ni siquiera por ti.

- No te preocupes tío….En el fondo sé que se trata de eso. Este tipejo no me acepta y creo que nunca lo hará. Pero ahora no estamos hablando de mí, sino del hecho de que queréis vender a Hinata…

- Neji…no te consiento que digas esas cosas. Por si no lo recuerdas, ella es mi hija y soy quien mas se preocupa por su porvenir.

- Pues no creo que esto sea lo más conveniente para ella y mucho menos lo que ella desea. La tratáis como si fuera una simple mercancía.

- Creo que esta vez eres tú quien la está menospreciando. Mi hija ha sido educada como un miembro importante de nuestra familia. Ella mejor que nadie sabe cuales son sus obligaciones. Pero te aseguro que no la forzaré a hacer nada que no quiera.

- Todo eso es muy bonito, Hiashi, pero ambos tenéis que tener en cuenta que tenemos unos acuerdos que mantener y una posición que defender. No podemos permitirnos correr el riesgo de ofender a nadie. Aparte de que desde el cambio de heredero, la posición de ella dentro de la familia es algo precaria. Por otro lado, hoy por hoy, la joven Hinata es uno de nuestros mejores activos.

Neji observaba atentamente a su tío con el corazón encogido mientras escuchaba la perorata del consejero. Hiashi se mantenía en silencio con gesto serio por lo que el joven tuvo la desagradable sensación de que en el fondo estaba de acuerdo con los argumentos que esgrimía el desagradable sujeto.

- Ella ha nacido dentro de la rama principal.- continuó diciendo de forma monótona. - Es la hija del actual líder, lo que la convierte en lo más selecto de nuestra familia…Eso sin contar que es culta y muy hermosa….

La voz de Hiroto cambió de entonación captando la atención nuevamente de Neji que rápidamente desvió su airada mirada hacia él.

- Es una joven extremadamente deseable…Cualquier hombre seria feliz de tener a alguien como Hinata….

El duelo de miradas entre los dos hombres se hizo mas intenso tras estas palabras. El odio se podía palpar como si fuese algo sólido y tangible y el silencio tenso y violento, solo fue roto por el leve carraspeo de Hiashi.

- Somos conscientes de todo eso, pero creo que deberíamos tener en cuenta la opinión de mi hija. Al fin de cuentas, estamos hablando de su futuro.

- Bien estoy de acuerdo. Preguntémosle y que sea ella quien decida cual de los candidatos le parece mejor.

Neji achicó los ojos y endureció su mandíbula, pero se mantuvo en silencio mientras su tío se levantaba y abría la puerta para ordenarle a la chica que habia estado esperando fuera que entrase. Esta siguió a su padre al interior de la estancia y tomó asiento en una de las sillas que habia en la habitación. En pocas palabras su padre la puso en antecedentes y ella con el rostro aun mas pálido que antes, asintió cuando le preguntó si habia entendido lo que trataba de decirle. Con la misma actitud aparentemente tranquila escuchó las tres candidaturas a su mano que Hiroto le presentó. Tres tipos influyentes y adinerados que ofrecían cuantiosas sumas de dinero y generosos acuerdos comerciales a cambio de su aceptación. Al parecer no importaba que dos de ellos tuviesen edad suficiente para ser su padre, ni que el otro fuese un reconocido borracho licencioso, el caso era que sus familias eran extremadamente influyentes y que su capital económico sobrepasaba con creces incluso al de la adinerada familia Hyuga.

Hiroto habia abogado expresamente por el último defendiendo su candidatura con fervor. Alegaba que por el bien de Hinata ese era el más conveniente ya que no era tan mayor como los otros dos aparte de que su familia estaba cercanamente vinculada con la nobleza. Nuevamente le preguntó a la joven, la cual se mantuvo impasible incluso cuando este le hizo mayor hincapié en su favorita.

- Entonces… ¿Qué decides?... ¿te gustaría que acordásemos un encuentro?...

Neji adelantó un paso hacia su prima, pero luego pensándolo mejor se mantuvo a distancia. Con gran repulsión vio al hombre acercándose hasta su prima para susurrarle cerca del oído.

- Tengo entendido que es bastante apuesto… ¿No te parece querida?...

Con una de sus sonrisas perversas mostró a la joven una pequeña foto del individuo que Hinata contempló con gesto ausente.

- S...si…supongo que si.

- Claro que lo es…además es joven. Apenas tres o cuatro años más que tú, por lo que podrás tener un esposo que no será tan viejo como para que no puedas disfrutar de los placeres del matrimonio. – añadió con una risita lujuriosa.

Neji rechinó los dientes y esta vez dio un paso decidido hacia el hombre pero su tío lo sujetó rápidamente por el brazo.

- Hiroto…- la mirada del consejero se desvió de los ojos de Neji que aun seguían clavados en él para fijarlos en los de Hiashi. - Agradecería que no hicieras ese tipo de comentarios delante de mi hija y de mí. Lo considero de bastante mal gusto.

- ¡Oh..!..Discúlpame. No era mi intención ofender…solo pensé que a la joven Hinata le agradaría saber las posibilidades que tiene el aceptar un posible matrimonio con el joven Kento de la familia Fujiwara.

Una risita nerviosa dio fin a sus palabras y un incómodo silencio se extendió entonces como una pesada losa. El hombre tras unos minutos de incertidumbre se levantó de su asiento y avanzando hasta a Hiashi, procedió a despedirse.

- Creo que debo marcharme ya. Os dejo a solas para que converséis tranquilamente y podáis decidir lo que mejor convenga. Yo ya he dado mi opinión, el resto depende de vosotros.

Haciendo una profunda reverencia, salió del despacho con la frente muy alta y sin mirar atrás.

Hiashi entonces desvió sus ojos hacia su hija que hasta ahora se habia mantenido en completo silencio. Con un claro dolor en su mirada, se dirigió a ella.

- ¿Qué opinas tu, Hinata?...Me gustaría contar con tu opinión sobre todo esto.

La chica levantó la cabeza.

- Haré lo que tú decidas, padre. Confío en tu criterio… - respondió sin emoción ninguna. Luego apartando la mirada de su progenitor añadió - y ahora si me lo permites…también me gustaría retirarme.

- Por supuesto. Puedes marcharte...

La joven salió en silencio sin mirar a nadie y cerrando la puerta tras de si. Apenas habia desaparecido cuando una verdadera batalla dialéctica se montó en el interior de la habitación.

- ¡Esto es una canallada!.. – empezó a decir el mas joven mientras veía a su tío sentarse con expresión cansada tras la mesa de su despacho. - ¡No puedes permitir esto!...Hinata no se merece que se la utilice de esta manera.

- ¿Crees que me gusta, Neji?..¡Esto me desagrada tanto como a ti!

- ¡Pues no lo parece!...Yo casi me atrevo a decir que estás mas que dispuesto a subastarla públicamente.

El hombre dio un fuerte y furioso golpe en la mesa que hizo rebotar la mayor parte de las cosas que había sobre ella.

- ¿Qué te crees que estás diciendo?...Esto es mas difícil para mi que para nadie. Es de mi hija de quien estamos hablando, no lo olvides, y no hay nada para mí más importante que su felicidad. Pero tienes que comprender que a veces las circunstancias te obligan a tomar decisiones muy duras…

Neji empezó a caminar a grandes zancadas llevado por su impotencia. Por más que lo intentaba, no conseguía aplacar el fuego que ardía de forma devastadora en el interior de su pecho.

- No puedo entender que circunstancia te pueden llevar a alejar a tu hija de su familia y de sus amigos para obligarla a casarse con un hombre al que no ama y al que ni siquiera conoce.

- Neji… ¿Recuerdas lo que dijo Hiroto?….

- No me nombres a ese tipejo… por favor…

Hiashi dejó escapar una pequeña y amarga risa.

- Por favor. Párate y escucha. Comprendo que te caiga mal, pero algo de lo que dijo estaba bastante acertado.

El joven detuvo su agitado paseo y lo miró con curiosidad.

- Cuando hicimos el cambio de heredero, la posición de Hinata dentro de la familia se volvió algo…precaria.

- ¿Qué intentas decirme?..¿Que yo tengo la culpa?

- No…lo que quiero decir es que Hinata sigue siendo la hija del líder, pero ya no ostenta una posición de alto rango como tenía hasta ahora.

- Bueno lo mismo sucede con Hanabi, y nadie ha planteado el casarla.

- El caso de mi hija pequeña no es el mismo. Primero que Hanabi aun no está en edad de casarse como pasa con mi hija mayor y segundo que ella nunca ha sido heredera del clan. Para Hanabi la situación no ha cambiado en absoluto, pero Hinata ha pasado de ser la futura cabeza de la familia Hyuga a tener la precaria posición que tiene ahora. No puedo casarla con nadie de la familia porque seria como degradarla socialmente, por lo que me queda solamente dar su mano a alguien con alto nivel social como algún señor feudal o algún miembro principal de alguna casa tan importante o mas que la nuestra. Así que ya sabes porque me veo en esta tesitura.¡Ya me gustaría no tener que tomar esta decisión y poder permitirle que se casara con quien quisiera!

- Pero..¿Por que tiene obligatoriamente que casarse?... ¿y si quisiera quedarse soltera?..

- Las leyes de la familia obligan a todas las jóvenes de la rama principal que cuando llegan a la mayoría de edad tienen que contraer matrimonio en el plazo máximo de tres años, a contar desde la fecha de su cumpleaños numero 18.

- Eso es otra estupidez…

- Lo sé, pero así lo ha estipulado el consejo de la familia durante generaciones. Aunque gracias a ese plazo he podido demorar algo mas esto, a pesar de que el consejo, encabezado por Hiroto, me ha estado presionando desde que Hinata decidió que no quería presentarse al examen de Jonin. Por eso la obligué a tomar clases de protocolo, de música y de todas esas cosas. Todo eso formaba parte de su preparación como futura esposa de un posible señor feudal.

Ambos hombres se quedaron en silencio, estudiándose mutuamente. Neji podía ver el dolor que se arremolinaba en el fondo de los ojos de su líder y el mayor podía percibir la rabia que bullía en el mas joven.

- No pudo aceptarlo, tío Hiashi. Lo siento, pero no puedo. Te advierto que buscaré la forma de parar esta locura.

Hiashi asintió con una leve pero triste sonrisa.

- Si hubiera una forma, Neji, yo mismo ya la habría utilizado.

Con la furia hirviendo en su interior, el castaño se dirigió a la salida a grandes zancadas, azotando la puerta al salir y mascullando entre dientes.

- Ten por seguro que cuando yo sea el líder cambiaré muchas cosas en clan Hyuga. Empezando por todas esas estúpidas y repugnantes normas que oprimen a los miembros más débiles de nuestra familia, aunque para ello tenga que patear los orgullos traseros de los miembros del consejo.

Cuando la puerta se cerró totalmente y el joven ya habia desaparecido, el actual líder amplió aun mas su sonrisa mientras se recostaba sobre su cómodo sillon.

- Cuento con ello, Neji. Esa fue una de las razones por las que te elegí.

…//…

Cuando salió de la nebulosa de sus recuerdos, se vio a si mismo apenas a unos pasos de distancia de donde la joven continuaba sentada. Ella en silencio lo habia sentido acercarse pero no le dirigió la palabra. Esperaba a que él rompiese el tenso silencio en el que se encontraban desde hacia varios minutos.

Neji se acercó aun más y colocándose frente al banco, le pregunto en voz baja: - ¿Puedo?..

Ella asintió con un leve ademán y el joven se acomodó a su lado. Cerca, pero no lo suficiente como para que sus cuerpos se tocaran. Con lentitud desvió su blanca mirada para contemplarla y su corazón se detuvo cuando pudo ver como los últimos rayos solares sacaban reflejos de diamante de sus irisadas pupilas.

- Hinata…yo quería…

- ¿Vienes a convencerme para que acepte la propuesta?…- le interrumpió con una brusquedad extraña en ella. - No te preocupes, no pienso contradecir lo que me ordenen. Soy consciente de cual es mi lugar en la familia y lo que se espera de mí. No voy a hacerles quedar mal….

Una desagradable amargura se instaló dentro de su pecho al escucharla hablar, provocándole un incómodo malestar al darse cuenta de algo. No hacia falta mas aclaración. Ella aun le guardaba rencor por la conversación de días pasados.

- Te equivocas… - Neji colocó las manos sobre sus rodillas y deslizó varias veces las palmas nerviosamente, sobre ellas. - No he venido por eso y tampoco sé de dónde sacas esa idea. Nunca he pensado que fueses a dejar en una mala posición al clan.

La oscura cabeza se giró haciendo ondular sus largos cabellos tras de sí.

- Creo que fuiste precisamente tú quien me lo insinuó hace poco..¿O ya no lo recuerdas?

Neji casi se mordió la lengua para evitar contestarle con brusquedad. Al parecerla chica habia relacionado de alguna manera, sus estúpidos y celosos comentarios de aquel día con la posibilidad de que él estuviera de acuerdo con la peregrina idea de su matrimonio concertado. Frustrado sacudió la cabeza. Tenia que sacarla de su error cuanto antes y quizás debería empezar por ofrecerle esa disculpa que le adeudaba desde hacia tiempo.

- Hinata, respecto a eso…veras, yo no quise realmente decirte todo aquello que te dije aquella vez…

La joven lo miró con expresión sombría y con los labios apretados en un severo rictus. El joven se aclaró la garganta e intentó reunir todo su valor par seguir con su aclaración.

- Fue una verdadera estupidez por mi parte. Una muy grande…- empezó a explicarse observando con atención el hermoso, pero serio rostro de su prima, intentando vislumbrar algún gesto de comprensión por parte de ella. - Yo estaba cansado y harto de una misión tan larga y extenuante,…y cuando llegué al cuartel, empecé a escuchar algunos comentarios sobre ti y Naruto y …pues yo…comencé a atar cabos y…y me precipité en sacar conclusiones…- Mientras se disculpaba, los ojos del joven miraban suplicantes a la chica que había cambiado su expresión anterior a otra de inmensa tristeza.

- Por favor Hinata…perdóname...Fui un verdadero imbécil. No quería que nadie te hiciera daño y pensé que aun estabas ilusionada con Naruto como cuando eras niña,…y quise evitarte una desilusión. Tú sabes…que él ya no es lo que era.

El gesto de la joven pasó de la decepción a la ira cuando escuchó las palabras de su primo. Aspirando aire bruscamente, intentó expresar todo lo que sentía, casi escupiendo sus propias palabras.

- ¡Yo!..¡No! ¡No puedo creerlo!...¡Cómo puedes hablar así! - Los ojos de la morena resplandecía de rabia mientras se levantaba de su asiento con rapidez. - ¡Tú que presumes de ser unos de sus mejores amigos!..Neji. Que fuiste el primero en aceptarlo cuando se transformó en lo que es ahora, Precisamente tú…¿utilizas eso como excusa para que me aleje de él?...

El joven apartó la cara no pudiendo soportar la mirada de desprecio que la joven le daba. Durante unos segundo guardó silencio mientras buscaba la forma de contestar a la acusación de la que habia sido víctima por parte de Hinata.

- Te vuelves a equivocar, primita.- contestó dolido. - El hecho de que Naruto sea un semidemonio no me supone ningún problema ni le hace menos merecedor de tu cariño, a mis ojos. Cuando digo que no es quien era, me refiero a que su corazón como tú bien sabes, siempre le ha pertenecido a Sakura y desde que ella se marchó, él ya no es el mismo. - Su mirada volvió a quedar anclada en los puros y perlados ojos de la joven. -… Parece que no le importa nada. Vive el día a día al límite, sin mirar nada más y sin preocuparse de si vive o si muere. El mundo ya no tiene sentido para él. Nunca podría darte el cariño que mereces y que tanto deseas, Hinata. Por eso te digo que él no te conviene,…simplemente por eso. – finalizó alargando una mano y tomando con delicadeza los blancos dedos de su prima. La mirada de la chica se desvió de su cara hacia sus manos entrelazadas y con un suspiro volvió a tomar asintió junto a él.

- Eso yo ya lo sabia, Neji. Sé que él siempre la querrá a ella y aunque no lo creas, hace mucho que me resigné a no tenerle. – Su voz sonó en los oídos del joven, decidida y clara. - pero ahora soy quizás su única amiga y pienso seguir siéndolo. ..Valoro mucho su amistad y no voy a renunciar a ella por que al clan no le guste o porque a mi futuro "marido"…- dijo remarcando con asco la última palabra. - le moleste.

- Nadie va a obligarte a renunciar a tus amistades, y mucho menos la que mantienes con Naruto,..Y ya que has sacado el tema de tu boda, …quiero que sepas que yo me opongo en redondo a esa barbaridad.

Hinata lo miró sorprendida.

- ¿Tú te opones?...

- Si…

- ¿Por qué?...- preguntó la chica en un susurro.

Ahora fue el turno de Neji de enrojecer hasta las orejas y de estrujarse la mollera buscando una excusa que en la que no tuviera que decir mas de lo necesario y que le dejara en una posición lo suficientemente "digna".

- Bueno…Sabes que no estoy de acuerdo con que obliguen a nadie a hacer cosas que van contra su voluntad, - dijo alzando apenas la mirada. - y en tu caso ...yo imagino que tú no quieres casarte…¿verdad?...

-Pues lo cierto es que yo si quiero casarme…- admitió repentinamente la joven descolocando por completo a su primo.

- ¿Q..Qué?...- el aire se le atascó en los pulmones al escuchar las palabras de ella y un repentino frío causado por el temor se apoderó de todos sus huesos. - ¿tú quieres casarte con…con ese tipo?...(¡Por Dios Hinata dime que no!¡miénteme si es preciso!...) rogaba mentalmente encomendándose a todos los santos y mártires que conocía.

La juvenil risa le sorprendió y esperanzado recorrió con ojos hambrientos el hermoso rostro de la chica.

- Bueno. No con él…- aclaró aun con la risa en la voz. Pero si con algún otro.

De nuevo una mano invisible le apretó la garganta obstaculizando el paso de oxigeno y amoratándole el rostro. ¡No…no podía ser verdad!..Ella no podía haberse fijado en otro tipo, o sí? Y en ese caso. ¿Quién seria el desgraciado?...¿Algún miembro de la familia?..¡No!..Me habría dado cuenta...De acuerdo, veamos…¿Alguno de sus ex-compañeros de equipo quizás?..Seguro que era ese chico perro…¡Agrr! Ese maldito idiota comido de pulgas que continuamente la rondaba…Aunque tampoco podía olvidar al Aburame…¡No!..Ese tío tan raro tapado hasta las cejas y que hablaba menos que una radio sin pilas, pero que siempre estaba pendiente de ella y pululando a su alrededor como uno de esos asquerosos bichejos que le acompañaban…. ¡Joder!¡joder!..¡Podía ser cualquiera!..

De un salto se puso de pie y empezó a pasearse por delante de su sorprendida prima mascullando para si.

- ¡Incluso podría ser alguno de mis propios compañeros del ambu! Puedo nombrar a muchos que tienen la mente tan calenturienta como el mismo Jiraya. Seguro…Ha de ser uno de ellos. Puede que hasta de mi propio escuadrón. Apuesto lo que sea a que han intentado ligar con ella cuando han venido a casa a traerme algunas órdenes o mensajes…

Hinata lo veía caminar a grandes y apresuradas zancadas por delante de ella mientras apretaba con fuerza los puños y murmuraba por lo bajo sin que ella pudiese descifrar lo que decía. En un impulso intentó llamar su atención pero él seguía perdido en sus acalorados pensamientos.

- ¡Cuándo descubra quien es..Lo voy a machacar!..¡Le voy a dar tal paliza que no lo va a reconocer ni la madre que lo parió!.¡Dios!...¡Soy un idiota! Debería haberlo sospechado antes. ¡Estaba tan claro! ¡Si a algunos los habia visto ya comérsela con la vista! o incluso les he oído comentar lo buena que está… claro que después de que habían visto peligrar sus dientes, no les había oído decir nada mas. Pero eso seria lo mínimo que les pasaría si llegase a descubrir quién puede ser el idiota…¡Tendrá que empezar a rezar rápidamente lo mas corto que sepa porque él…él….

Hinata lo veía ponerse cada vez más rojo y apretar los dientes y los puños con tanta furia que posiblemente se estuviera clavando las uñas. Suavemente se incorporó y parándose frente a él, le puso una mano en su mejilla para hacerlo volver en si.

- ¿Neji?...¿Que ocurre?¿Estás bien?..Te has puesto muy rojo….y estás murmurando una serie de cosas incomprensibles que no logro entender.

- ¿Yo?..- bruscamente el joven se dio cuenta de la posición en la que estaba y con los ojos de la chica clavados en los suyos apenas pudo enlazar dos palabras de manera coherente.

- ¡Eh!...Pues…si..Bueno..Esto…Si – empezó a tartamudear tratando de retomar el hilo de la conversación. - .. ¿Q..Qué me decías de ca..Casarte…? - Se maldijo interiormente una y mil veces por sonar tan patético pero en esos momentos no tenia todo el control de sus actos para su total desgracia.

- Pues que me gustaría casarme algún día y formar una familia. Tener mis propios hijos…¡en fin!..Ya sabes…

- Y..¿Con alguien en especial?..-se atrevió por fin a preguntar lúgubremente.

- Con alguien a quien ame y sobre todo, que me ame…Así de simple.

- Entonces aun no tienes a nadie en mente…- El tono esperanzado asomó en su voz sin que él pudiese evitarlo, pero al parecer la chica no se dio cuenta, porque simplemente negó agitando sus sedosos cabellos.

Con un hondo suspiro de alivio, la miró mientras la escuchaba hablar con resignación.

- Pero creo que mi sueño se quedará en eso…un sueño, porque al parecer mi destino ya está escrito y dentro de poco seré la señora de…¿Cómo se llamaba ese tipo?..

- Eso no va a pasar, Hinata.- la interrumpió el ambu acercándose y tomando con delicadeza nuevamente la pequeña y blanca mano. – Haré todo lo posible por evitarlo y nadie te obligará hacer lo que no quieras.

- Me temo que no podrás hacer nada. Neji-kun.- le respondió ella mientras le veía azorada como acariciaba la blanca piel de sus dedos con dulzura. – N…no sa..sabes la fuerza que tiene el consejo. – añadió tartamudeando por la repentina sensación de calor que la invadía al sentir la suave caricia del joven.

- ¡A mí todos esos me la sud..! ..Perdón..- se disculpó viendo el intenso rubor que adornaba las mejillas de Hinata y achacándolo erróneamente a la grosería que habia estado a punto de decir. - Le he dicho a tu padre que encontraré la manera de parar toda esa mierda de matrimonios concertados, sea como sea…te lo prometo, Hinata.

- Pu..pues si lo consiguieras, estaría en de..deuda contigo, Neji.

Hinata bajó su mirada con timidez, pero sonriéndole con dulzura, ajena al violento aleteo que se desató en el corazón del joven ambu. Este en un inesperado gesto se acercó aun más a ella y envalentonado por su sonrisa, pasó un brazo por la pequeña cintura de la joven acercándola posesivamente a su cuerpo.. La chica elevó su mirada y lo miró con los ojos como platos.

- ¿Qué me darías, Hinata? - La voz del joven sonaba levemente enronquecida pero con la sedosa entonación del peligro. - ¿Cómo pagarías esa deuda?...

Ella apenas podía respirar al tener a Neji tan cerca. Acechándola. Tan próximo como aquella vez en que su propio padre les interrumpió en el cuarto del joven. Con el corazón amenazándole con salírsele por la boca, intentó contestar pero apenas consiguiendo que su voz sonase lo suficientemente clara.

- Y..yo..yo..

- Tú..¿que?...Hinata… - le apremió apretándola aun más y pasando suavemente su nariz por el blanco cuello de la joven y disfrutando del imperceptible temblor que su roce le provocaba.

- Ne..Neji…Yo…

Sin poder esperar mas, el joven vencido por la impaciencia, posicionó su otra mano en la nuca de Hinata y sujetando su cabeza con fuerza, la forzó a elevarla para encontrase con su rostro que se encontraba a milímetros de distancia. Durante escasos minutos se perdió en las blancas perlas de sus ojos, buscando insistentemente un destello en su inmensa profundidad. Después, con un leve gruñido de desesperación, se apropió violentamente de las femenina boca que tanto tiempo le habia estado tentando y llevándolo a la locura, cortando cualquier posible respuesta por parte de ella. Con un deseo hambriento y feroz, se fue apoderando de la sedosa piel de sus rojos labios, saboreándolos y deleitándose de su deliciosa suavidad, sin darle opción a negarse y devorando todo a su paso.

Perdidos en su mundo de sensaciones y ajenos a todo lo que sucedía alrededor, no fueron conscientes de otros pálidos ojos que veían la escena desde una apartada y segura posición. Una sonrisilla maliciosa apareció en el despiadado rostro del hombre que frotándose las manos, fantaseaba con los beneficios que sacaría de su reciente hallazgo.

Fin del capitulo

Bien…¿Qué tal?..¿Os gustó?. Espero que si. Ahora quiero agradecer a todos los que me dejasteis vuestros reviews, disculpándome por no poder contestar a todos, pero el tiempo es un lujo del que ando algo escasa. De todas formas quiero que sepáis que los valoro muchísimo y que espero seguir contando con ellos.

Un beso , Fern25