Pensamientos y deseo

Bajaron de la noria, Jasper seguía con el brazo encima de los hombros de Alice.

-Me ha gustado mucho subirme-le dijo Jasper.

-Pero si no te has dado cuenta de nada, ni siquiera has mirado el paisaje-contestó Alice riéndose.

-Da igual, me ha gustado de todos modos-le dijo Jasper haciendo un mohín.

A ella también le había gustado mucho subirse, más de lo que había imaginado.

Fueron dando vueltas por la feria, compartieron algodón de azúcar y de vez en cuando subían en alguna atracción.

Estaban a punto de irse cuando se encontraron con Edward y con Emmett.

-Mira a quienes tenemos por aquí, la parejita-se burló Emmett.

-Había echado de menos tus bromas estos días Emmett-le soltó Jasper.

-¿Dónde ibais?-les preguntó Edward, cambiando de tema para que no empezaran a pelearse.

-Pues ya nos marchábamos, llevamos aquí desde las ocho y Alice tiene que estar en su casa antes de las doce. ¿Y vosotros?

-Nosotros hemos llegado hace un rato, no parece que haya nada divertido para subirse. Nos iremos pronto también.

-Bueno chicos ¿nos vemos mañana por la tarde?-les preguntó Jasper

-Si, a las cuatro pasaremos a recogerte. Hasta mañana-les dijo Edward

-¡Vigilad con lo que hacéis!-les gritó Emmett cuando ya se habían alejado bastante.

-¿Mañana iréis a casa de tu abuela?-le preguntó Alice haciendo caso omiso al comentario de Emmett.

-Si, sino no la terminaremos nunca ¿Por qué no te vienes?

-No, no importa me quedaré en casa ensayando, así mi madre no se podrá quejar.

-Mañana será un día aburrido, no te veré en todo el día-se quejó Jasper mientras subía a la camioneta.

-Bueno, nos veremos pasado mañana y así hasta…bueno, nos veremos todos los días-dijo Alice rectificando lo que iba a decir.

Al llegar a su casa, se despidió de Jasper con un beso y bajó de la camioneta. Entró en su casa y se encontró a su padre leyendo un libro en la sala de estar.

-Hola, papá-le saludó.

-Hola, hija. ¿Como ha ido?-le preguntó.

-Muy bien. Jasper me ha conseguido un peluche-le dijo enseñándole el gato.

Su padre rió.

-Me alegro.

Se quedaron unos segundos en silencio sin saber que decirse hasta que el señor Brandon rompió el silencio.

-Sé que estos días no estás muy alegre, Alice. Pero quiero que sepas que en Nueva York harás amigos y te lo pasarás bien.

Alice iba a protestar pero su padre la detuvo levantando la mano.

-También sé que nadie podrá reemplazar a Jasper, y sé que no tienes intención de hacerlo, pero intenta entender a tu madre. Sólo inténtalo ¿de acuerdo?

Alice asintió fastidiada.

-Bueno papá, me voy a la cama. Hasta mañana-le dio un beso a su padre y subió las escaleras hasta llegar a su habitación. Puso el peluche en la mesita de noche y se tumbó en la cama sin quitarse ni siquiera la ropa. Sin quererlo empezó a recordar aquella noche en la camioneta de Jasper. Recordó lo nerviosa que se había puesto simplemente cuando estuvo a punto de pasar. Estaba segura de querer hacerlo con Jasper, pero ¿y si él no quería hacerlo con ella? Tal vez pensaba que iban muy rápido. Inmediatamente descartó esa idea de su cabeza. Quería que pasara antes de irse a Nueva York, estaba segura, pero quería esperar unos días más. Le dio muchas vueltas a ese tema, porque exactamente no sabía como ideárselas para poder pasar la noche con él. Necesitaba un lugar y necesitaba tiempo. Decidió que ya lo pensaría más tranquilamente.

Se puso el pijama y se metió en la cama. Dio unas cuantas vueltas pero le costaba mucho dormirse. Solo podía pensar en como se aceleraría su corazón cuando sintiera a Jasper tan cerca, sin que nada separara sus cuerpos ni sus almas.

Por enésima vez aquella noche, decidió dejar de pensar en aquello y finalmente fue capaz de dormirse.

El mes de Julio pasó terriblemente rápido para Alice y Jasper. Ya era día veintisiete, de modo que Alice se iría en dos días. Habían hecho una cena el día anterior celebrando la llegada de Rosalie y de Bella, que había llegado una semana antes para así despedirse de Alice.

Eran las ocho de la tarde, Alice había invitado a Jasper a cenar esa noche en su casa y él aceptó. Aquella sería la noche, ya lo tenía todo pensado y sabía que todo saldría bien, al menos eso esperaba.

Estaban los cuatro sentados en la mesa charlando tranquilamente, cuando Alice informó de algo a sus padres.

-Jasper y yo iremos al cine hoy, a la sesión de noche.

Al oír aquello, Jasper puso cara de confusión. Si era verdad que habían quedado para ir al cine aquella noche, no se acordaba.

-¿De noche?-preguntó su padre.

-Si, es que estrenan una película que seguro que está muy bien, pero la primera sesión es esta noche.

-¿Y como es que la estrenan por la noche?-preguntó su madre

-No lo sé. Puedo ir ¿verdad?

-No hay problema, aunque espero que no termine demasiado tarde. ¿A que hora empieza?-preguntó su padre.

-A las once me parece.

-¿Tan tarde?-preguntó su madre escandalizada.

-Si.

-Déjalos Caroline, ya son mayorcitos. Que vayan al cine. Pero, eso sí, cuando termine la película te vienes a casa directamente. Jasper ¿tú te ocupas de traerla?

-Si señor, no hay problema-dijo Jasper intentando parecer seguro, ya que no se enteraba de nada.

Terminaron de cenar y salieron de la casa.

-Alice, ¿se supone que habíamos quedado para ir al cine hoy?-le preguntó Jasper extrañado.

-No, claro que no. Solo es que tengo ganas de estar contigo más tiempo-le dijo mientras le cogía la mano, llevándolo hasta la camioneta. Estaba empezando a ponerse nerviosa. Tal vez debería de haber hablado antes con Jasper del tema.

-¿Dónde quieres ir si no quieres que vayamos al cine?

-¿Podríamos ir a casa de tu abuela?-le preguntó ella.

-Si, claro.

Cuando llegaron a la casa, los dos bajaron de la camioneta y entraron en la vivienda.

-¿Qué quieres hacer aquí? Ya sabes que no hay nada, salvo el piano y algunos muebles-le dijo Jasper parado en medio del comedor.

-Lo sé-Alice empezó a subir las escaleras. Jasper la siguió sin decir nada.

Entraron en la habitación que ya estaba acabada.

Era una habitación amplia, con una cama de matrimonio en medio. Enfrente de ella había un gran armario de madera. A cada lado de la cama había una mesita de noche del mismo material que el armario.

Alice estaba de espaldas a él, mirando algo que Jasper no lograba ver. Era la hora, pero no sabía como hacerlo.

-¿Qué te pasa?-le preguntó Jasper.

Alice se giró y se acercó a él lentamente mirándolo fijamente a los ojos. Se puso de puntillas para rozar sus labios con los de Jasper, hasta acabar uniéndolos en un beso. Lentamente entrelazó sus manos en el pelo de Jasper, y este puso sus manos en la cintura de Alice.

Sin dejar de besarlo, empezó a desabrocharle la camisa hasta haberle despojado de aquella prenda, ella misma se deshizo de su jersey.

Él la empujó suavemente hasta quedar los dos tumbados en la cama. Alice era capaz de escuchar los latidos desbocados que daba su corazón, pero no tenía intención de parar. Continuaron besándose hasta que Alice le empezó a desabrochar el cinturón. En ese momento Jasper se puso de pie de un brinco.

-¿Qué te pasa?-le preguntó Alice sentándose en la cama. Ahora si que estaba confundida.

-No puedo-le contestó él.

-¿Por qué? ¿He hecho algo mal?

- No, no es culpa tuya, claro que no, es que…

-¿Qué?-le preguntó Alice invitándolo a que continuara hablando. Se estaba poniendo más nerviosa de lo que estaba.

Jasper se sentó a su lado, en la cama pensando bien lo que tenía que decirle.

-¿Es que tú…no…no me deseas?-le preguntó Alice, temiendo la respuesta.

-Ese es el problema, que te deseo demasiado.

-No te entiendo.

-Claro que te deseo, te deseo mucho. Pero también te desearé mañana y no podré tenerte. Yo quiero desearte todos los días y poder tenerte todos los días. ¿Me entiendes ahora?

Alice asintió.

-Además, no quiero que lo hagamos ahora, como si fuera una despedida. No te despidas así de mí Alice. Quiero que esperemos y cuando la vida nos vuelva a juntar…

Una lágrima resbaló por la mejilla de Alice, él tenía razón. Pero en parte ella tenía miedo ¿Y si jamás se volvían a ver?

-Lo siento-se disculpó ella.

-No tienes que disculparte por nada. Me acabas de demostrar lo importante que soy para ti…ojala yo pudiera demostrarte lo mucho que te quiero.

-Lo haces cada día Jazz, cuando me sonríes, cuando me abrazas, cuando me besas o incluso cuando me miras, en todas esas ocasiones soy capaz de sentir lo mucho que me quieres.

Jasper la miró sonriéndole.

-Jazz…

-¿Si?

-¿Algún día…?-le preguntó Alice.

-Algún día-le prometió Jasper.

Se abrazaron y se volvieron a tumbar en la cama sin separarse.

Esa noche no se demostrarían lo importante que eran el uno para el otro, pero tal vez, el destino los volviera a unir en otra ocasión.


*Romy suspira tristemente* que monos que son ='D es que me encantan jo...

Espero que os haya gustado el capi y que me dejeis muchos reviews!! (y si no os ha gustado pues tambien me gustaria que me lo dijerais)

antuky: Muchas gracias por pasarte!:D He de admitir que si he pensado en "hacer desaparecer" a la señora Brandon xD Pero es que sino la hstoria no evolucionaria por desgracia =/ Espero que te haya gustado el capi! Muchos besos^^

NatsuAlice-Quiry: Siii pense en el porsche de Alice y digo pues ale, que se suba en un autochoque amarillo (esta claro que en este fic no puede aparecer ningun porsche xD) Ella tambien tiene lo que yo deseo...aunque bueno creo que Alice tiene cosas que tmuchas deseamos, especialmente a ese hombreton que tiene de novio *¬*Por cierto, ya te lo dije pero no importa, el capi de Jazz de tu historia F-A-N-T-A-S-T-I-C-O!^^ Muchos besos!!!=)

elianna cullen: Yo te mandare un Jasper si tu me mandas otro ¿vale? ;P jajaja muchas gracias por pasarte! Y muchos besitus!!:)

ALICE CULLEN -LUISA-: Por fin has podido subir un capi de tu fic!! Me alegro!! (no hagas que Jazz se vaya porfaaa T^T) Gracias por todo! Besitos!!:)

Hasta mañana!^^