Por siempre y para siempre
Summary: Edward y Bella se conocieron desde niños, mantuvieron una amistad más allá de lo imaginable, los mejores amigos que se puede imaginar. El, de una prestigiosa y tradicionalista familia. Ella, una chica normal, sin nada que la diferenciara de las demás, según ella, aburrida. Algo sucede y ninguno se da cuenta hasta que es demasiado tarde. ¿Podrá enmendarse los errores que se cometen en tantos años?
Atención: Ninguno de los personajes me pertenece, son de la prodigiosa mente de nuestra Sra. Meyer. Solo me acredito la historia. TODOS HUMANOS
Capitulo II: Volver a verte.
El amor es algo serio, complicado y hasta ciertas veces cruel y masoquista.
Y allí estaba yo, casi dos meses después de haber salido de vacaciones del instituto, cas dos meses después de que Edward, Alice y Emmett se fueron de vacaciones, ahí estaba yo, en la espaciosa sala de la casa de Jasper y Rosalie.
- Santísimo Cielo – suspiré – ROSALIE HALE!!! QUIERES APURARTE, TENEMOS SOLO QUINCE MINUTOS, Y ESO SI MI PAPÁ MANEJA A UNA VELOCIDAD RAZONABLE – le gritaba desde la sala a una de mis mejores amigas, a pesar de no ir al mismo curso, para que bajara. "Cómo una niña de 14 años puede demorarse tanto!" me dacia a mi misma.
Suspiré de nuevo, al tempo que Jasper me veía divertido
- Alguien está intranquilo – dijo usando su tono más inocente mientras me veía sonriéndome – tranquila, el vuelo llega a las 5 de la tarde y apenas son las ... – miró su reloj - ... las 4:45!!! Oh si.... creo que vamos algo tarde... ROSALIEEEEEEEEEEEEEEE -
Hoy, 15 de septiembre, a sólo 15 días de empezar el instituto de nuevo regresaban de su largo viaje nuestros queridos amigos. OH! Como los habíamos extrañado, especialmente yo.
- Ya estamos niños? – preguntó Charlie desde la entrada sosteniendo las llaves de su patrulla de policía. Yo bufé desesperada
- Si, todos listos – dijo Rosalie bajando alegremente por la escalera, al tiempo que Jasper se paraba del sillón y yo daba incontrolables golpes al suelo con m zapato – Calma pequeña Bella, ya nos vamos – me dijo Rose alzando una ceja.
Avanzamos lentamente a mi parecer por la carretera que iba al pequeño aeropuerto, recién instalado, de Forks. Yo miraba incontrolable el reloj, viendo como las agujas avanzaban demasiado rápido para mi gusto. Jasper puso una mano en mi hombro mientras me daba una cálida sonrisa, en el instante me empecé a sentir menos ansiosa, el era un niño muy especial en cierto modo, no se como conseguía que la gente a su alrededor se calmara instantáneamente con solo su presencia.
Llegamos y salí de un salto de la patrulla, seguida de Rosalie y de Jasper. Corrimos hasta la sala de espera, y pegué mi cara al vidrio que daba vista a la pista de aterrizaje. En ese momento anunciaron que el vuelo que venía de Seattle, proveniente de Londres, llegaba.
Mirábamos atentamente mientras los pasajeros salían por la puerta de cristal cuando vimos a nuestros amigos. Emmett imponente a sus 14 años, alto, con su peculiar sonrisa en el rostro, cabello corto castaño oscuro, con un cuerpo bien formado, bromeando con Alice, la cual seguía siempre igual, con mucha energía, delgada, pequeña para su edad, con su rebelde cabello corto y sus vivaces ojos verdes, quien sonreía y golpeaba a Emmett mientras éste reía a carcajadas. Detrás de ellos venían Esme y Carlisle, sonriendo, siempre hermosos. Y más atrás, un hermoso chico delgado, alto, algo encorvado, con un rebelde cabello castaño cobrizo, con aire distraído, que en nada más logró divisarnos, levantó la cara y sonrió con una sonrisa torcida, que sólo a el, y nada más a el le quedaba a la perfección, fijando la mirada verde esmeralda de sus pupilas. Parecía todo un ángel dentro de los simples mortales que lo rodeaban.
Mi sonrisa se ensancho y Rosalie y Jasper se miraban entre si sonriendo a la vez. ¿He dicho que los hemos extrañado horrores? Somos como una gran familia desde hace aproximadamente 5 años, y no nos agrada nada estar separados.
Cuando no había tanta gente de por medio, Alice pegó una sola carrera hacia nosotros y se me guindó del cuello
- Bella, Bella, Bella – decía repetidamente mientras me abrazaba – cuanto te he extrañado, eso es muy aburrido sin ustedes.
- Allie ... yo también te extrañe muchísimo, si no llegaban pronto me iban a encontrar petrificada en el sofá de mi papá – le decía devolviéndole el abrazo mientras sollozábamos las dos
- Ay que dramáticas son las mujeres – decía en tono burlón y divertido Emmett quien le daba un saludo a Jasper y un beso en la mejilla a Rosalie
- Lo siento por no ser tan insensible como tu Emmett Cullen... yo si extrañé a mis amigos – le dije cruzándome de brazos.
- Bella... Bella... pequeña saltamontes – me decía mientras se acercaba – no hables idioteces – sin más me tomo en los brazos y me dio un abrazo de oso.
- Emmett, suéltala, esta casi morada, déjala respirar – dijo una voz suave como el terciopelo; Edward estaba sonriendo justo detrás de su hermano. Emmett me soltó con un ligero "ops"
- Bella – me dijo Edward con su sonrisa torcida mientras depositaba su maleta al lado. Yo lo miraba y sentía que mi sonrisa se acentuaba, mi corazón parecía desbocado en mi pecho, me temblaba todo el cuerpo, y estaba quieta observándolo – ¿Bella? – Repitió, visiblemente confundido - ¿Estás bien? – me dijo preocupado.
De repente salte a sus brazos que me sostuvieron maestralmente – Oh Edward!!!! Como me has hecho falta – le sentí temblar mientras soltaba una risita, y yo pegué mi cara a su pecho y suspiré, mientras sentía que una de sus manos me acariciaba el cabello
- No te recordaba tan efusiva, Bella, y eso que solo me fui por dos meses, o menos – decía con un tono divertido en su voz
- Escúchame bien Edward Anthony Cullen – le dije separándome de el – nunca, nunca, nunca vuelvas a pensar que dos meses lejos de aquí es poco tiempo ... los hermanos gemelos no están hechos para vivir separados ni un segundo
- Tonta Bella – me dijo sonriendo y despeinándome un poco con su mano, me miró intensamente – no somos hermanos y mucho menos gemelos – terminó con el ceño fruncido
- Da lo mismo – le dije cruzándome de brazos. El puso los ojos en blanco, sonrió, tomó su maleta y me paso un brazo por los hombros.
- Vamos... he extrañado mi humilde casa – dijo mientras empezamos a caminar rumbo a los automóviles que esperaban en el estacionamiento.
Edward's POV
Dios!!! Estaba volviéndome loco, loco es poco, estaba realmente desesperado. Ya odiaba Londres con todas mis fuerzas. Estaba tirado en mi sofá negro, ubicado en mi cuarto, escuchando música con mi IPED a todo volumen, luego de una agotadora agenda de cenas, reuniones y no se cuantas cosas mas. La única cosa que lograba calmarme era la música clásica, a parte de la compañía de Bella. No se por qué, pero últimamente la extrañaba horrores. "Es que llevas mucho tiempo lejos de tus amigos, eso es todo" me repetía mentalmente, "pero, por qué no extrañas de la misma manera a Jasper y a Rosalie? No se supone que son también tus amigos?" me contradijo una vocecita interna. Suspire frustrado sin hallarle una respuesta coherente para mí. Cerré mis ojos y me concentré en la música.
Me fui quedando dormido, cuando siento que me sacuden del brazo, abro los ojos y veo a mi sonriente hermana mirándome directamente. Me quito los audífonos.
- ¿Qué pasa, Alice? – le digo sin incorporarme
- Verás, hermanito, mamá dijo que hoy podíamos ir al centro comercial, ya que como mañana nos regresamos a Forks, no hemos hechos compras de nada, y no vamos a tener otra oportunidad de venir a un centro comercial como este en meses me gustaría comprar regalos para Jasper, Rose, Bells, Ángela... – y así continuaba hablando sin parar, sin respirar y empezando a dar saltitos emocionados desde su lugar.
- Ok, enana, para, respira – le dije en tono divertido. Alice siempre ha sido emotiva, y las compras le fascinan y siempre hace lo imposible para arrastrar a cualquiera que se proponga a que la acompañe. Pero tenía razón, habrá que llevarle algunos recuerdo o presentes a nuestros amigos, siempre hacíamos lo mismo – vamos, Alice... pero por el amor a todo lo que es santo, no quiero pasar nueve horas recorriendo el centro comercial – le dije mientras me calzaba los zapatos y me ponía de pie.
- Oh Edward!!!!!!! Eres el mejor hermano que tengo, por eso te adoro! – me dijo a la vez que saltaba sobre mi, guindándose en mi cuello.
- Que mal discurso tienes Mary Alice Cullen... hace cinco minutos me dijiste que yo era tu hermano preferido – decía Emmett desde la puerta, tratando de sonar ofendido
- Vamos, Emm... no te pongas sentimental ... los dos son mis hermanos preferidos! – dijo ella sonriendo angelicalmente
- Alice... somos tus únicos dos hermanos ... mejor dicho tus únicos hermanos – dijo Emmett alzando una ceja
- Como sea – repuso Alice – nos vamos?! – finalizó saliendo del cuarto pegando ligeros y ágiles brincos.
El chofer nos dejó en las puertas del centro comercial, que para la desgracia mía y de mi hermano, y para la felicidad de Alice, era enorme. Alice no sabía a donde ir.
- Ok... vamos con calma, primero a ver ropa! – y salió disparada hacia las primeras tiendas, Emmett suspiro y yo me reí del asunto. Iba a ser una larga tarde.
Y así pasaron aproximadamente unas cuatro horas, de tienda en tienda, arrastrados por Alice, sin piedad de nosotros. Alice entro a la tienda de Victroria's Secret, a la cual, obviamente Emmett y yo rehusamos a entrar. Nos fuimos a sentar en una banca cercana a la tienda con todas las bolsas, a esperar que nuestra hermana se dignara a salir.
- Oh! Demonios! Esto es peor de lo que me imaginaba – me decía Emmett mirándome con cara de horror – Es INSUFRIBLE! - decía mientras se llevaba las manos a la cabeza desesperadamente
- Y eso que solo tiene 13 años, no quiero imaginarla cuando vaya por los 16 o 18 – dije pensando en cuan torturadora resultaría mi pequeña hermana e esa edad – va a ser toooodo un duende demoníaco - Emmett soltó una risotada.
- Y ya le compraste algo a Bella? – me preguntó mi hermano sacándome de mis banales pensamiento. Bella. El me miró interrogativamente.
- uhm... la verdad que aun no le compro nada – dije pensando – a decir verdad me falta comprarle algo a Rose y a Bella ... creo que mejor voy a ver que les encuentro mientras sale Alice – dije viendo hacia la tienda – esto creo que se va a llevar un buen rato... vienes? – me hizo una seña negativa con la cabeza y coloco sus brazos detrás de su cabeza y se recostó más en la banca.
Camine por las tiendas a ver que les compraba a las chicas. Rose era fácil, un collar, unos zarcillos, una cartera... podía pedirle ayuda a Alice. Pero Bella, ella era un punto aparte, ella era... simplemente especial. Busqué algo que pudiera gustarle, visite más tiendas de las que jamás había visitado en mis 13 años, casi me doy por vencido cuando vi algo maravilloso, sencillo y especial como ella.
- Allá esta!!! – escuché que gritaba Alice quien venía corriendo hacia mi, junto con Emmett – Edward, ¿qué hacías? -
- Comprando unas cosas que me faltaban – respondí encogiéndome de hombros - ¿ya nos vamos? – Alice asintió y salimos a esperar que el chofer llegara por nosotros.
Luego de unos minutos llegamos a la residencia. Bajamos y entramos con los paquetes, dejándolos en la sala. Mi madre se acerco a nosotros sonriendo
- Pudieron haber dejado algo para los demás londinenses – se acerco a nosotros y nos dio un beso en la frente a cada uno
- Culpa a Alice – dijo un malhumorado Emmett. Mi madre rió y le dio una caricia en la mejilla
- Bueno, vayan a terminar de ordenar sus cosas, mañana salimos temprano, nos esperan como ocho horas de vuelo – se giró hacia mi – Edward, tu padre me pidió que te acordara de llamar a Tanya – yo suspire pesadamente. "Gracias" murmure y subí a mi habitación.
Me deje caer en la cama, boca abajo. Suspire profundamente y tomé el teléfono. Marqué rápidamente y espere que contestaran
- Mansión Denali – me contesto una voz masculina
- Por favor, con Tanya – "que no esté, que no esté, que no esté" rogaba mentalmente
- La Srta. Denali no se encuentra, ¿quién la solicita? – "siiiiiiiii" gritó mi cerebro de júbilo
- Oh! Dígale por favor que Edward la llamó, mi padre me dijo que lo hiciera. Gracias – colgué el teléfono con una sonrisa. Había cumplido, no me reprocharían que no hubiera hecho caso a mi padre y después de todo, las cosas habían resultado bien.
Puse a sonar el reproductor y me dispuse a organizar lo que faltaba de mis cosas. Tomé cuidadosamente los regalos que había comprado y los coloqué en el bolso de mano, por seguridad. Acomodé la ropa que iba a usar mañana, un pantalón de jean, una camisa de botones negras y mis deportivos negros, y los coloqué en la silla del escritorio. Tomé mi pijama, y fue a darme una rápida ducha, me vestí y baje a dar las buenas noches.
Regresé al cuarto, coloqué la alarma del celular y me acosté, y al instante entré en un profundo sueño. Al poco tiempo, o eso sentí, empezó a sonar el despertador, como lo odiaba!!. Estiré mi mano hacia la mesa de noche, y tropezando con algunas cosas, logré apagarlo, me di media vuelta y seguí durmiendo.
- Hijo... cariño despierta, que vamos a llegar tarde – escuché la voz lejana de mi madre, Esme – Edward por favor, párate ya, que a tu papá no le va a hacer gracia que perdamos el vuelo – acto seguido coloqué mi almohada sobre la cabeza – EDWARD ANTHONY CULLEN MASEN – me gritó mi mamá, lo cual hizo que saltara y cayera de la cama con las sabanas envueltas.
- Ya voy, ya voy – le dije aun en el piso, sobándome la cabeza por el golpe, y tratando de sacar mis piernas de entre las sabanas – no se cual es el a....puro – refunfuñé en medio de un bostezo, mientras caminaba hacia el baño
- Anda – me dijo mi madre mientras me daba una nalgada
- MAMA!!! Deja de hacer eso – entre en el baño y me dispuse a lavarme la cara.
Después de un buen rato, ya nos encontrábamos montados en el avión. Yo iba sentado en el puesto de la ventana con Alice a mi lado. Como cosa rara ella, mi hiperactiva hermana, iba parloteando de no se que cosa, y de vez en cuando saltaba en el asiento.
- OK Alice... para ... me tienes mareado -
- Eres un amargado, Edward – me dijo y me sacó la lengua, era tan infantil algunas veces – Acaso no te alegra volver a Forks de nuevo??? ... volver a ver a Jasper, a Rose y a Bella – me pregunto con ojos muy emocionados
- Sabes que si Alice – le dije sonriendo de lado – pero no como para hacer que el avión este pasando por una tormenta por estar saltando en el asiento – le dije mientras ponía los ojos en blanco.
¿Qué si no me emocionaba? Bien sabía Dios que sí. Estos asuntos de Londres acaban con mi paciencia, no lo soportaba. Tantas reuniones, tantos halagos, tantas formalidades. Todo eso lo detestaba. Bueno creo que todos lo detestábamos. Cualquiera diría que deberíamos estar felices por tener tantas comodidades y tantos lujos, pero debe ser que como nunca nos acostumbramos a eso, sino que siempre hemos tenido una vida normal y pacífica en Forks, a nosotros no nos llenaba de tanta dicha el asunto, mas que todo porque las personas que de verdad queríamos no estaban allí, sino el en frío, lluvioso y verde pueblo de Forks.
Al rato me quedé dormido en el avión, eran bastantes horas de vuelo, y no había nada interesante que hacer. Me despertó la voz de la azafata anunciando que habíamos llegado a Seattle. Nos acomodamos en el asiento, abrochamos los cinturones. A los pocos minutos estábamos aterrizando, para realizar la transferencia al pequeño avión que nos llevaría hasta el nuevo aeropuerto que habían construido en Forks. En menos de 45 minutos estábamos aterrizando de nuevo en Forks.
- Oh llegamos llegamos llegamos!!! – gritaba una y otra vez Alice mientras bajábamos – que bueno estar en casa -
- Debo decirte que esta vez tienes razón, enana – dijo Emmett con una sonrisa de oreja a oreja. Se encaminaron casi corriendo a buscar las maletas. Cuando llegamos, cada quien agarró su maleta y empezamos a caminar.
- Edward, hijo, ahora que lo recuerdo – mi padre se retrazó para hablar conmigo – llamaste a la casa de Tanya como te lo pedí? – rodé mis ojos y suspire pesadamente
- Si, papá, lo hice, pero no estaba en la casa – le dije en tono de fastidio. No entiendo cual es el empeño de mi padre de que yo "tenga una buena relación" con Tanya. Era una niña linda, claro, de piel blanca, cabello rubio rojizo, ojos color ámbar, pero todavía éramos pequeños para andar pensando en "llevar una buena relación" ¿cierto?, ¿acaso no basta con que se tenga una relación cordial como con cualquiera?, además apenas conocía a la familia Denali, mi padre tenia muchos negocios con ellos, pero ¿Qué tenía que ver yo en eso?. Suspiré y mi padre se adelantó a hacerle compañía a mi mamá, ofreciéndole llevar el su maleta.
Cuando íbamos caminando hacia la salida, los pudimos ver, ahí estaban esperándonos con una gran sonrisa todos. Jasper tenía las manos sobre los hombros de su hermana, Rosalie, mientras ésta sonreía abiertamente. Al lado de ella estaba Bella, sonriendo angelicalmente. La veía cambiada en pequeños detalles, creo, ¿podía cambiar en sólo dos meses?. La veía con su cabello castaño un poco mas largo, sus ojos tenían un brillo que antes no había visto, ¿o eran ideas mías?. Cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió aun mas, lo que hizo que yo automáticamente también sonriera.
Cuando no había tanta gente de por medio, Alice pegó una sola carrera hacia ellos y se colgó del cuello de Bella, haciéndola casi caer.
- Bella, Bella, Bella – decía repetidamente mientras la abrazaba – cuanto te he extrañado, eso es muy aburrido sin ustedes.
- Allie ... yo también te extrañe muchísimo, si no llegaban pronto me iban a encontrar petrificada en el sofá de mi papá – le decía Bella devolviéndole el abrazo mientras las dos comenzaban a sollozar, parecía como si no se hubieran visto en siglos.
- Ay que dramáticas son las mujeres – decía en tono burlón y divertido Emmett quien estaba saludando a Jasper y dándole un beso en la mejilla a Rosalie algo ¿nervioso?. De cuando a acá mi hermano se ponía nervioso con Rose...
- Lo siento por no ser tan insensible como tu Emmett Cullen... yo si extrañé a mis amigos – le dije Bella cruzándose de brazos en un actitud algo ofendida, o eso pretendía demostrar, aunque su sonrisa demostraba lo contrario
- Bella... Bella... pequeña saltamontes – le decía Emmett mientras se le acercaba – no hables idioteces – sin más la tomo en los brazos y le dio un abrazo de oso, de esos que sólo el podía dar, debido a su contextura física.
- Emmett, suéltala, esta casi morada, déjala respirar – le dije a mi delicado hermano al notar que la pobre Bella no podía respirar. Emmett la soltó con un ligero "ops". Y fue a saludar al Jefe Swan.
- Bella – le dije con una sonrisa torcida mientras depositaba mi maleta al lado. Ella se me quedó mirando, sonriendo aún mas ¡como la extrañaba!, yo seguía sonriendo. No me respondía, estaba como petrificada, me empecé a preocupar – ¿Bella? – Repetí, mirándola algo confundido y preocupado a la vez - ¿Estás bien? – le dije acercándome un poco mas.
Su reacción me tomó desprevenido, en menos de un segundo saltó a mis brazos, los cuales la sostuvieron por un rato – Oh Edward!!!! Como me has hecho falta – me empecé a reír, no recordaba que mi mejor amiga sea tan emotiva como esa vez, y a decir verdad, se sentía bien, sus manos estaban alrededor de mi cintura y su cara reposaba en mi pecho, yo hundí mi cara en su cabello que olía a su peculiar olor a fresas, y con una mano empecé a acariciar su cabello
- No te recordaba tan efusiva, Bella, y eso que solo me fui por dos meses, o menos – le decía con un tono divertido en mi voz
- Escúchame bien Edward Anthony Cullen – me dijo separándose de mi, mirándome seria – nunca, nunca, nunca vuelvas a pensar que dos meses lejos de aquí es poco tiempo ... los hermanos gemelos no están hechos para vivir separados ni un segundo
- Tonta Bella – le dije sonriendo y despeinando un poco con mi mano su cabello, la miré serio, algo confundido y ¿decepcionado? "hermanos gemelos", ¿eso había dicho? No se porqué pero esa analogía para con nuestra relación no me hacía mucha gracia – no somos hermanos y mucho menos gemelos – le dije con el ceño fruncido, a lo que ella medio sonrió
- Da lo mismo – dijo cruzándose de brazos. Puso los ojos en blanco, y le sonreí, tomé mi maleta de nuevo y le pase un brazo por los hombros mientras comenzaba a caminar con ella
- Vamos... he extrañado mi humilde casa – dije mientras salíamos del aeropuerto rumbo a los automóviles que esperaban en el estacionamiento.
Yo estaba feliz de estar de nuevo en mi casa, con mis amigos, con mi vida. Nos subimos al Mercedes de mi papá y Bella, Jasper y Rose se subieron a la patrulla del Jefe Swan. Todos nos pusimos en marcha hacia mi casa. Yo me recosté del asiento, cerrando mis ojos y sonriendo, a pesar de saber que en dos semanas empezaba de nuevo la tortura del instituto, y que ahora ya íbamos a empezar nuestro primer año de bachillerato.
