Por siempre y para siempre
Summary: Edward y Bella se conocieron desde niños, mantuvieron una amistad más allá de lo imaginable, los mejores amigos que se puede imaginar. El, de una prestigiosa y tradicionalista familia. Ella, una chica normal, sin nada que la diferenciara de las demás, según ella, aburrida. Algo sucede y ninguno se da cuenta hasta que es demasiado tarde. ¿Podrá enmendarse los errores que se cometen en tantos años?
Atención: Ninguno de los personajes me pertenece, son de la prodigiosa mente de nuestra Sra. Meyer. Solo me acredito la historia. TODOS HUMANOS
Capitulo III: Un día enloquecedor con Alice
El amor es algo serio, complicado y hasta ciertas veces cruel y masoquista.
Bella's POV
Después de aproximadamente 45 minutos de camino desde el aeropuerto llegamos a la imponente mansión, o casa como le gustaba llamarla a Esme Cullen, esa "casa" es absolutamente fabulosa, no que me quejara de mi casa, sino que siendo objetivos, al cesar lo que es del cesar, como dicen.
La casa de los Cullen se ubica en las afuera de Forks, en un claro rodeado de frondosos árboles, lo cual hace que se encuentre un tanto escondida y apartada del resto de las casas de la localidad; es enorme, de dos pisos y todo en color blanco y colores pasteles, tiene grandes ventanales en la sala principal y en algunos de los cuartos, el de Edward era uno de esos.
Cuando llegamos, ya el carro del Dr. Cullen se encontraba estacionado, y los chicos estaban bajando su equipaje. No bajamos de la patrulla de mi padre y tanto él como Jasper se pusieron a ayudar a Alice y a Esme con su equipaje.
- Oh! No puedo creerlo!! Al fin! Al fin! Estamos en casa! No saben lo aburrido que es todo en Londres, tanto protocolo, tanta seriedad, todo es cosa de "modales" – decía Alice hablando a una velocidad a la que solo ella podía hacerlo – perooooooooooo! Ya estoy aquí y con ustedes! Oh oh oh oh! Cuanto las extrañe! – decía dando saltitos y guindándosenos del cuello mientras hablaba
- Sin embargo – se volteó hacia Rosalie con una gran sonrisa – EL CENTRO COMERCIAL ES ENORMEEE!!! Tienes que verlo Rose, te va a encantar, tiene muchas tiendas, y venden de todo, es tres veces mas grande que el de Port Angeles o el de Seattle!... que digo tres veces! Es como cinco veces mas grande! – mientras hablaban de lo enorme del centro comercial, yo me escabullí y me fui hacia donde estaba sentado Edward y Emmett hablando con Jasper
- Les molesta que los acompañe? – les dije con una sonrisa – la verdad que tu hermana – señalé a Jasper – y la de ustedes – señalando a los otros dos – me van a volver loca si sigo ahí! No entiendo que le ven de emocionante a caminar por horas y horas en un "centro comercial mas grande que el de Port Angeles o el de Seattle" – le dije tratando de imitar el entusiasmo de Alice al hablar.
Emmett soltó una risotada característica de el mientras que Edward solo soltaba un breve "chicas", yo sonreí y me senté en las escaleras del porche entre Jasper y Emmett. Nos pusimos a hablar de cuanta tontería pasaba por nuestras cabezas, de cómo les había ido a ellos por Europa, y de lo aburrido que estuvo Forks en las vacaciones
- Bells, hija, vámonos – me gritó mi papá mientras iba caminando hacia la patrulla junto con Carlisle
Suspiré pesadamente y me despedí de los chicos, con un beso en la mejilla y empecé a caminar rápido, mala idea!!!!, cuando iba casi llegando a donde estaban Alice y Rose, me tropecé con mis propios pies, supongo, y me caí hacia delante, cerré los ojos esperando el tan acostumbrado golpe, cuando siento que alguien me agarró por la cintura.
Escuche la risa – Oh Bells! Cuidado – me dijo mientras me acomodaba de pie de nuevo – Puedo apostar que no te caíste hasta que nosotros llegáramos, para así no perdernos de tan anhelado momento – me dijo Emmett mientras me soltaba, a la vez que no paraba de reír
- Pues para que veas que no, Emmett Cullen – le dije algo enfadada por su comentario, después caí en cuenta de mi respuesta, y me sonrojé furiosamente.
- Oh, ¿no te habías caído o esa caída no era para nosotros? – me pregunto divertido Emmett. Ganándose un golpe de mi parte en el brazo, el cual, obviamente, no le hizo ni cosquillas
- Oh Bellaaaaaaaaaaaaaaaa! – me comenzó a decir Alice, y temí lo peor por su tono, la mire seria – tienes que venir con nosotros de compras a Seattle mañana! Si, si, si, si, si!! – Alice empezó a dar saltitos.
- Alice ... ¿compras? Y ¿cómo para que? -
- Cómo que para que!! Bells empezamos el Instituto, es un lugar nuevo, una nueva etapa de la vida ... ademaaaaaaaaaaaaaaaaaás!!! Dentro de poco viene el cumpleaños de Rose!!! Y la fiesta!!! Oh necesitamos lindos vestidos!!!
- La fiesta de Rose es dentro de DOS SEMANAS, Alice!!! Y no necesito ropa nueva para "comenzar el Instituto" – siempre era lo mismo, Alice y Rose peleando conmigo por no querer "cambiar y ser algo más femenina"... Por el amor a todo lo santo! Sólo tengo 14 años!!... bueno, casi 15, pero igual! – Nos vemos Alice – le di un beso en la mejilla – adiós Rose – igualmente con ella.
Llegamos a la casa, después de pasar a comprar una pizza para cenar, ya que habíamos pasado casi toda la tarde en casa de los Cullen. Mi papá y yo cenamos tranquilos.
- Bells ¿necesitas dinero para mañana? – me pregunto Charlie de repente mientras yo lavaba los platos usados
- No papá, ¿por qué lo preguntas? -
- Es que Esme me dijo que iban a ir al centro comercial de Seattle mañana, que Alice ya te había dicho, y que iban a aprovechar de comprar lo que hacía falta para el Instituto -
- Umm – le dije mientras guardaba las cosas – no estoy segura que vaya, papá ... sabes muy bien que no me gusta ir de compras, y que Alice y Rose podrán ser mis mejores amigas, y todo, pero que ellas se vuelven loca cuando pisan tiendas, y sabes que no soy de esas
- Lo se hija, pero todavía te faltan cosas por comprar, y creo que deberías aprovechar de ir con Esme y las chicas -
- Puedo ir después a Port Angeles y comprar lo que falta, no es mucho -
- Sabes que no me gusta que salgas sola, Isabella – me dijo algo contrariado. Suspire.
- Está bien papá – contesté resignada – mañana voy con ellas – "Y la tortura empieza" me dije a mi misma – Buenas noches, papá, me voy a dormir.
- Buenas noches, hija – me dio un beso en la frente y subí a mi cuarto. Tomé mi neceser y me dispuse a darme una ducha.
Al rato salí, enfundada en mi pijama, y me metí a la cama, sonriendo, feliz, de que al fin mis amigos habían vuelto. No habían cambiado en nada, cosa que por supuesto me alegraba. Siempre que hacían esos viajes a Londres me preocupaba de que no regresaran o que cuando regresaran y esto, todo incluyéndome, les pareciera aburrido y poca cosa comparado a todo lo que tenían allá, según lo que me había contado Alice.
Une melodía me fue despertando, moví la mano hacia la mesa de noche y le di un manotazo al despertador, pero la melodía no paró
- Demonios – mascullé de mal humor, me volteo y veo que lo que suena es mi celular. Lo tomo y contesto.
- Bellaaaaaaaaa! Buenos días, mira tu papa le aviso a mi mamá que ibas a ir con nosotras al centro comercial que te pasáramos recogiendo y que te llamáramos cuando estuviéramos llegando – todo esto lo dijo tan rápido que apenas le entendí, en parte a que todavía no me había terminado de despertar – y bueno estamos en tu casa en unos cinco minutos, me imagino que estas lista no?
- ¿Qué? ¿Qué hora es Alice? – le dije poniendo rápidamente de pie.
- Son las 10 AM – "Oh santo cielos" - ¿Bella?
- Si si Alice, ya casi estoy, ya casi estoy, hablamos – le colgué y Salí corriendo al baño a lavarme la cara, luego vine y tomé lo primero que encontré en el closet, una camisa azul cielo y unos jeans oscuros, tome mis deportivos blancos, me miré en el espejo, y al ver que mi cabello no tenia solución lo recogí en una cola alta.
A los pocos minutos, mientras terminaba de tomar un poco de cereal con leche escuché la corneta del carro de Esme. Tomé mi cartera, Salí, cerré la puerta y caminando hacia el carro podía ver a Alice dando saltitos en el asiento del copiloto y a Rose en el asiento de atrás saludándome efusivamente.
- Buenos días – salude con una sonrisa una vez me monte en el Mercedes que manejaba Esme
- Buenos días, cariño, ¿cómo amaneciste? – me respondió dulcemente la madre de Alice. Esme siempre había sido como una madre para mi.
- Bella! Bella! Como estas? Como amaneciste? Lista par ir de copras??... Oh, ya quiero ver que hay de nuevo en los centros comerciales de aquí! – decía emocionada la menor de los Cullen.
- Como si no hubiera tenido suficiente – dijo por lo bajo Esme, arrancando el auto – Lo siento Bella, trataré de que esta niña no nos torture mucho – me dijo mirándome por el retrovisor, a lo cual le respondí con una sonrisa.
Cuando llegamos al centro comercial, Esme obligó a Rose y a Alice a comprar primero todo lo estrictamente necesario para el Instituto. Pasamos por la librería y luego a comprar una serie de instrumentos que necesitábamos para nuestras clases practicas, como Biología o Química.
Al terminar las compras reglamentarias, como decía Alice, nos fuimos a almorzar a la feria de comidas del centro comercial. Compramos unas hamburguesas con papas fritas y coca-colas. Almorzamos entre charlas y risas.
- Oh! Ahora si podemos dar una vuelta??????? Por fis, por fis, por fis, mamá! – le rogaba Alice poniendo su mejor cara de corderito a medio morir -
- Ok, pero escúchame bien jovencita, solo tenemos dos horas, no más, ¿esta claro? – le dijo Esme mirándola seria
- Ok ok ok.... vamos rápido – dijo tomándonos de las manos a Rose y a mi, y echando a correr hacia las tiendas – no tenemos todo el día...podemos aprovechar de ver los vestidos para tu fiesta, Rose! – dijo entrando a una tienda de vestidos, muy elegantes para mi gusto. Suspire. "Esto va a ser largo" pensé.
Entramos y en seguida Alice se puso a revolotear entre los vestidos, viendo uno y otro.
- Rose, y ya sabes de que color quieres que sea tu vestido -
- Aun no Allie, he pensado que puede ser rosa o morado claro – decía mientras miraba varios vestidos – o tal vez me vaya por el clásico blanco o por un color champagne – dijo sacando un vestido de corte imperio, color crema, con detalles en vinotinto - ¿Qué te parece este? – dijo mostrándoselo a mi amiga.
- Umm... no se, no me gusta – le dijo, examinando el vestido detalladamente – creo que deberías buscar algo mas.... elegante ... algo principesco, diría yo, cuadra más contigo – le dijo sonriendo – además este detalle de aquí – dijo señalando un lazo que estaba debajo de la parte del pecho – no me gusta como se ve.
- Oh, por Dios!!!!! Mira Bella! Este vestido esta perfecto para ti – me dijo saltando hacia mi, con un vestido azul intenso, estraples, que llegaba hasta las rodillas, el que era ajustado hasta la cintura y después quedaba un poco mas suelto, con una cinta blanca alrededor de la cintura – Anda, anda, pruébatelo – me dijo mientras me empujaba hacia el probador, mientras yo intentaba protestar.
- Ya sal Bella, por el amor a Dios – me grito el pequeño duende demoniaco obsesionado por las compras que tenia por mejor amiga, mientras yo me veía una y otra vez en el espejo del probador, observando que no "llenaba" bien el vestido, definitivamente yo no estaba hecha para los vestidos – BELLA – grito Alice algo impaciente.
Salí del probador, y lo primero que escuche fue el grito de Alice – Oh Bella! Te queda hermoso!!!!! Me encanta como te va – me decía dando saltitos – MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! – la miré horrorizada por el grito que había pegado, "trágame tierra" pensé.
- Mary Alice Cullen! Que son esos gritos – le regaño Esme, y volteó a verme – Cariño, te queda hermoso ese vestido, es el que vas a usar en la fiesta de Rosalie? – yo me quede callada, no pensaba llevármelo, ¿o si?.
- Claro que es el que va a usar!!! – respondió Alice por mi – Voy a ver como va Rose!! – dijo corriendo hacia donde estaba Rosalie, entre vestidos de quince años.
Dos horas y media después, con una enojada Esme y una regañada Alice, estábamos caminando hacia el carro, no sin antes haber comprado mi vestido, unos zapatos blancos a juego, sin tacón alto, por supuesto; además de un vestido para Alice y unos zapatos que combinaban con el mismo.
Particularmente estaba agotada, supuse por la hora, que mi padre aún no había llegado del trabajo, así que decidí aceptar la invitación a la casa de los Cullen, además tenía ganas de ver a Edward, desde que habían llegado no habíamos tenido tiempo de sentarnos hablar, y eso de verdad lo extrañada. Rose decidió que iría a su casa, ya que todavía tenía cosas por planear con su madre respecto a su fiesta de quince años, la cual sería en dos semanas, así que Esme la dejó en la puerta de su casa, ella se despidió con un "Nos vemos mañana" y bajó sonriente del carro.
Al llegar a la casa de los Cullen, bajamos las bolsas, y entramos a la casa.
- Niñas, quieren un poco de pastel de chocolate? – preguntó Esme
- Si! – respondimos al unísono, y corrimos tras de ella a la cocina. Comimos una porción de pastel de chocolate, el cual, cabe decir, estaba delicioso.
- Bien bueno, y a mi no me vas a dar mamá? – escuche una voz burlona detrás de mi, me volteé y vi a Emmett
- Pequeña saltamontes! – me dijo y me dio un abrazo típico de él – Como has estado? Como te preparas para el inicio del Instituto? – me decía mientras se sentaba en la mesa, a comerse su pedazo de torta
- Todo bien, Emm – le contesté con una sonrisa – bueno, obviando la tortura china que fue salir a comprar las cosas que nos hacían falta con tu hermana – Alice me dio un empujón – Auch – me quejé riéndome
- Si si, se lo que es eso, en Londres me tenía loco! Y al pobre Edward, no era suficiente lo que estaba pasando allá y encima viene la enana esta y lo atosiga con sus compras – suspiró dramáticamente – Una vez me asusté, porque Alice no quiso acompañar a mi Tía Kate al centro comercial ... te juró que morí y reviví al instante... creía que habían sido abducida por ovnis, le habían lavado el cerebro y la había devuelto a la tierra – suspiro y rió – pero todo fue una falsa alarma, OH DIOS, después fue peor – se estremeció ante el recuerdo. Yo no podía parar de reír, y más viendo la cara de Alice, a la que le faltaba poco para lanzarse encima de Emmett, por lo cual, por su propio bien decidí cambiar el tema.
- Hablando de Edward ¿dónde está? – le pregunte, ya que no había venido cuando llegamos
Emmett se encogió de hombros – No se, ese antisocial debe estar en su cuarto, después que se fueron, no lo he vuelto a ver – dijo con indiferencia, metiéndose un trozo de torta en la boca, llenándose la nariz de chocolate.
- Voy a verlo entonces – dije poniendo el plato en el fregadero – Ah, Emmett, límpiate la nariz ... aquí – le dije señalando mi propia nariz.
Subí al tercer piso, donde se encontraba la habitación de Edward, caminé por el pasillo hasta la última puerta a la derecha, se escuchaba música a bajo volumen. Toqué la puerta y un suave "¿Si?" se escuchó del otro lado.
- ¿Edward? – Dije asomando mi cabeza por la puerta - ¿Puedo pasar? -
- Si claro Bells, pasa – dijo incorporándose en el sofá de cuero negro que había cerca del ventanal de su cuarto.
No era la primera vez que entraba en la habitación de Edward, pero nunca dejaba de impresionarme, sobre todo por lo ordenada que estaba, para ser una habitación de un chico de 14 años. Era una habitación grande, con las paredes blancas, y un gran ventanal que daba hacia el lado trasero de la casa, en el cual se podía ver el frondoso bosque de Forks y se podía escuchar el Río Sol Duc. En la pared opuesta al ventanal tenía un estante llenos de libros y CD's de su música preferida; y en le medio de la habitación estaba su cama de dos plazas, cubierta por un juego de fundas de colores azul claro y grises.
Me acerqué y le di un beso en la mejilla a modo de saludo, y me senté a su lado en el sofá, el suspiró y se recostó del espaldar
- y ... ¿cómo les fue en el centro comercial? – me pregunto
- Ni te imaginas – le respondí en un suspiro – Alice es un serio peligro para la humanidad en un centro comercial ... y eso que solo tiene 14 años! No quiero saber como será cuando se gobierne sola – dije arrogando el ceño, a lo cual Edward se rió. – Y tu? Algo interesante? – le pregunte viéndolo y sonriendo
- Nada interesante la verdad, me puse a terminar de arreglar las cosas de la maleta y esas cosas ... a por cierto – se levantó y caminó hasta su mesa de noche, y sacó un paquete de la gaveta de la misma y se volvió hacia donde estaba sentada – te he traído algo – me dijo y me entregó el paquete, el cual estaba forrado en un papel que parecía hecho con hojas de un árbol en otoño, papel reciclado.
Se sentó a mi lado, mientras yo abría cuidadosamente lo que me había dado, al terminar de quitar el papel me di cuenta que era un libro, sonreí abiertamente, mirándolo, el tenía una calida sonrisa en sus labios, una hermosa sonrisa en sus labios "Que fue eso?", me reprendí mentalmente.
- Oh Edward!!!!!!!! ... es... es... wow – me le tiré encima en un emotivo abrazo, me ruboricé al instante y me separé de él, tenía una sonrisa en sus labios todavía – WOW, Edward, gracias! Wow!... No puedo creerlo... La edición de colección de Orgullo y Prejuicio!... WOW... genial!... Gracias de nuevo – le decía con emoción en la voz, a la vez que le dedicaba otra sonrisa.
- Sabía que te iba a gustar, lo vi en la librería y en seguida pensé en ti – me decía mientras se despeinaba y sonreía.
- No debiste – le dije ahora algo apenada, nunca me había dado ningún regalo, salvo que fuera mi cumpleaños o navidad – Gracias – le dije en un susurro
- No tienes que agradecer, no tiene por que haber una ocasión especial para darle un regalos a los mejores amigos ¿no?
Estuve un rato hojeando mi libro, admirando su tapa dura, en color vinotinto y con letras doradas, sus hojas adornadas con una elegante letra, traía una biografía de Jane Austen y una pequeña sinopsis del libro como tal. Yo lo veía embelesada y de vez en cuando le daba una mirada a Edward, que me respondía con una sonrisa. Al fondo sonaba las notas de música clásica instrumental. Estuvimos en un cómo silencio, hasta que Esme entró al cuarto
- Bella, cariño, Charlie ha llegado – me dijo, rompiendo mi concentración ya que había empezado a leer el libro.
- Gracias Esme ... ya bajo – cerré el libro y Edward me miró – Gracias, de nuevo, ha sido una magnifica sorpresa, y que conste que a mi no me gustan las sorpresas – le dije mientras me colocaba los zapatos, ya que me los había quitado al subirme a su cama
- Todo depende de quien te de las sorpresas, Bells – me dijo él, al tiempo que me abría la puerta para bajar. Le sonreí
- Tienes razón – admití.
Cogí mi cartera y mis bolsas, y me despedí de Emmett y Alice que estaban jugando con su Wii.
- Gracias Esme, por todo – me despedí con un beso en la mejilla
- No hay de que, pequeña – me dio un abrazo – Nos vemos Charlie -
- Nos vemos mañana Bells en el instituto – me dijo Edward, y me dio un abrazo y un beso
- Nos vemos – le respondí algo sonrojada
Caminé hasta la patrulla de mi padre, estaba metiendo las bolsas en la parte trasera del carro, cuando sentí que Edward me llamó y cuando volteé lo vi caminando hacia mi
- Bells, mañana ¿cómo te vas al Instituto? – me dijo
- Creo que tomaré el autobús, pasa por todo el frente de mi casa, y llega justo a la puerta del Instituto – le dije, recordando que lo había visto varias veces mientras esperaba el transporte que me llevaba hasta el colegio, el cual ya, por cambiar de institución, no tenía.
- Ya... – me dijo asintiendo con la cabeza – Umm... si quieres... no se, podría decirle a mamá que te pase buscando ... no se .. Digo ... si quieres – decía mientras se mecía sobre sus talones.
- No te preocupes, no quiero molestar tanto a tu mamá – le dije caminando hacia el puesto del copiloto, el sostuvo la puerta, y cuando entré la cerró y se quedó apoyado en la ventana
- Bueno... entonces... nos vemos... – me dijo y se alejó un poco – Hasta pronto Jefe Swan – se despidió de mi papa.
- Nos vemos muchacho -
- Hasta mañana Bells -
- Hasta mañana Edward - mi papá arrancó el coche, y manejó en silencio hasta la casa.
Llegamos, y después de subir las cosas a mi habitación, bajé y ayudé a Charlie a preparar unos sándwich. Comimos en silencio, me sentía realmente cansada. Al terminar, fregué los platos, me despedí de Charlie y subí a mi habitación. Tomé mi neceser y fui a darme una ducha rápida. Cuando volví a mi cuarto, saqué de la bolsa el libro que me había regalado Edward, lo miré y sonreí de nuevo. Lo coloqué en la biblioteca, junto con los otros libros de Jane Austen que tenía. Me metí en la cama, y en menos de lo que pensé ya estaba durmiendo plácidamente, mañana sería un día bastante intenso.
Oh pido mil disculpas, este capítulo me ha costado un poco, sin contar de que cuando lo tenía casi terminado se me borró mas de la mitad! ME QUERÍA MORIR! Y con todo y eso, creo que no tuve suficiente inspiración!
Espero me disculpen por la tardanza, trataré de actualizar lo más pronto que pueda.
Por otro lado, muchas gracias a las que dejaron Reviews de mi fic "Teardrops on my guitar", me alegro que les haya gustado, eso fue una descarga de inspiración (y como diría Edward, "eso existe, búscalo en Google" xD)
Nos estamos leyendo
XOXO
