Bueno gente, aquí les traigo otro capitulo de esta historia, me perdonan la demora, estaba algo corta de tiempo y también, para que negarlo, de inspiración, la verdad es que este fic me esta dando un poquito de dolor de cabeza, me cuesta seguirlo, pero espero que poco a poco se me vaya viniendo a la mente como plantear la trama.
Espero les guste y nos estamos viendo. Y muchas gracias a todas (os) que lo han leído y lo están siguiendo, así como las que dejan sus reviews (los cuales se los agradezco muchísimo, ya que me ayudan a mejorar un poco)
Capitulo V: Un día algo alocado... para variar
El amor es algo serio, complicado y hasta ciertas veces cruel y masoquista.
Rosalie POV
El gran día, o bueno el primero de ellos, había llegado para mi. ¡MIS QUINCE AÑOS! Hoy era mi anhelada fiesta, esperada tanto por mí como por mi familia y mis amigos. Teníamos planeando todo desde hace mas de seis meses, quería que todo quedara perfecto y así iba a ser o dejaría de llamarme Rosalie Lillian Hale. Eran aproximadamente las 8 de la mañana y yo ya me encontraba dando vueltas frenéticamente en mi habitación ¿Cómo podían estar durmiendo todavía en un día tan especial como hoy? Tomé mi bata y me calcé mis zapatos de dormir y salí de mi habitación. Abrí sin contemplaciones la puerta de la habitación de mi hermano, quien dormía plácidamente sobre su cama, boca abajo y con toda la sábana enrollada en su cintura
- JASPER HALE ES QUE TU NO PIENSAS PARARTE EL DÍA DE HOY?- le grité, con mis manos en la cintura y golpeando el suelo con el pie – Por Dios es que nadie se va a levantar – Jasper se levanto adormitado y me miró con cara de pocos amigos, a lo que yo lo vi levantando una ceja
- Rosalie – dijo calmadamente ¡Cómo mi hermano podía ser tan calmado para TODO! – son las... – miró su mesa de noche – 8:10 de la mañana, deberías estar durmiendo y dejando dormir a los demás, hoy es sábado – dijo dejándose caer de nuevo sobre la cama
- Jasper – dije tratando de imitar su calmada voz – por si no te acuerdas hoy es mi fiesta de cumpleaños y todo tiene que salir PERFECTO – levante la voz en la última palabra - ¿me entiendes cuando digo per-fec-to? – de verdad que podía a llegar a impacientarme
Jasper no dijo nada y resoplando salí de su habitación, ligando que mi madre se hubiera despertado ya. Toqué la puerta de su habitación y nada, así que decidí entrar. Mis padres todavía estaban dormidos, esto es increíble. Suspiré y moví a mi madre por el hombro
- Mamá... mamá despierta – le dije aun sacudiéndola – mami, todavía hay cosas por arreglar – mi madre abrió lo ojos y me sonrió
- Mi pequeña, Feliz Cumpleaños – me dijo emocionada, se sentó y me abrazó
- Gracias mamá, pero deberías levantarte, aun faltan cosas por arreglar, y tengo que ir al estilista, mama! – ella solo sonrió y negó con la cabeza
- Esta bien hija, espérame abajo – me dijo depositando un suave beso en mi frente
Bajé las escaleras de la casa y salí hacia el jardín, el cual estaba todo adornado con flores blancas y lavanda, las mesas estaban dispuestas bajo un gran toldo blanco del cual en el centro colgaba una lujosa lámpara de araña, tenían manteles blancos con detalles lavanda en los bordes y las sillas forradas también en blanco con un lazo que cruzaba el centro del espaldar color lavanda también. Luego caminé hacia la sala, observando los detalles, en la pared del norte, la cual era toda de espejos, estaban unos cuantos adornos de rosas blancas y orquídeas moradas, el centro había sido despejado de muebles dando lugar a la espaciosa pista de baile, justo debajo de las escaleras se encontraba la miniteca de música que habíamos alquilado, la cual iba ser manejada por unos de los mejores DJ's del momento, en la pared del sur se encontraba instalado el gran plasma que iba a ir transmitiendo diferentes tipos de videos, desde musicales hasta videos míos en diferentes etapas. La casa se veía sorprendente, y era un alivio tener una casa tan grande y no tener que alquilar un salón de fiestas, porque aquí en Forks, no había ni uno que valiera la pena y la verdad celebrar mis quince años en el salón de deportes del Instituto, no era del todo agradable.
Caminé hacia la cocina, la cual estaba abarrotada de todos los pasapalos y las comidas, sin contar las cajas de Champagne que había junto a la nevera. Tomé un plato y me serví un poco de frutas, esa era mi comida cada mañana, y me senté en el desayunador para comer. Al poco rato bajó mi madre, envuelta en su bata de seda color caramelo.
- ¿Todo bien Rose? -
- Si mamá todo se ver muy bonito y perfecto, pero ¿aun faltan las flores no? -
- Si hija, esas dijeron que las traían mas tarde, para que se puedan conservar – dijo mientras ponía a calentar unos panes en la tostadora
- Ok ... solo espero que no las traigan muy tarde o se olviden de traerlas – mi madre sonrió
- Tranquila, cariño, nada se va a olvidar, relájate un poco nena -
Respiré hondo y continué comiendo, cuando mi hermano entró por la puerta de la cocina me sonrió y se acercó dándome un fuerte abrazo
- Feliz Cumpleaños hermana, te deseo lo mejor de este mundo, te lo mereces – me dijo todavía abrazándome - aunque a veces eres la mas insoportables de las hermanas, creo que ese es tu papel ¿no? Así pongas mis pobres nervios de puntas – rió suavemente, se acercó a nuestra madre y le dio un beso en la mejilla, acto seguido se sirvió un poco de jugo de naranja y tomó unas cuantas rebanas del pan que había calentado mamá con un poco de mantequilla y mermelada.
El resto del día iba transcurriendo algo agitado mientras acomodábamos las cosas que faltaban. Yo le había dicho a Alice que viniera temprano para que me ayudara a arreglarme y que si quería, y podía, se trajera a Bella con ella, y que aquí ellas también podían arreglarse.
Alice POV
Hoy era el cumpleaños y fiesta de mi mejor amiga. OH FIESTA! Como las amaba, y no solo porque significaban compras, sino baile, gente alegre y hasta conocer gente nueva. Baje saltando por las escaleras, sonriendo y vi a todos sentados en la mesa desayunando.
- Hola – dije animadamente – mamita – le di un beso a mi madre y fui donde mi papá – papito – y le di otro beso, luego pase por donde Edward y Emmett y a este último le pellizqué las mejillas como niño chiquito ganándome una mala mirada de su parte y una risa por parte de Edward - ¿Listo para debutar hoy, Emm? – tomé un plato con un poco de leche y cereal
- Si, supongo – Emmett respiró hondo y yo le sonreí, hoy era un día especial también para mi hermano, supuestamente el iba a confesarle su amor a Rosalie mientras estuvieran bailando el vals, si, tengo que reconocerlo mi hermanote cuando quiere puede ser un romántico empedernido, y mas si se trata de mi rubia amiga.
Terminamos de desayunar y subí a mi habitación a llamar a Rosalie para felicitarla, aunque ya lo había hecho anoche, cuando el reloj marco las 12 de la noche. Tomé mi precioso teléfono y me tiré en la cama mientras marcaba el número de m amiga. Repicó dos veces y contestaron
- Hola – dijo una voz de hombre y sonreí
- Hola, Jazz, es Alice -
- Alice como estas? Me supongo que vas a hablar con mi hermana, ya te la paso -
- Gracias Jazzy – trancó el teléfono por unos segundos y al rato volvieron a contesta
- Bueno? – dijo la voz de mi amiga
- ROSEEEEEEEEEEEEE – grité – Feliz Cumpleaños amiga!!! – ella rió
- Gracias Alice, de nuevo – volvió a reír
- ¿Cómo va todo? ¿Necesitas ayuda ahorita o puedo ir mas tarde? Aun no he hablado con Bella, no se que va a hacer, por fin -
- No, tranquila Allie, puedes venir mas tarde como habíamos quedado, ahorita las cosas van... – se quedó callada y escuche un "Ahí no van esas flores" de su parte – van – volvió a repetir suspirando – Estos tarados de las flores como que nunca han adornado un salón de fiesta, me van a volver loca – "las rosas no eran amarillas! Por todos los cielos, eran BLANCAS" volvió a gritar mi amiga – Alice, te llamo luego, o nos vemos después, te tengo que dejar – y colgó el teléfono.
Pobre Jasper, debe estar volviéndose loco, me reí. Jasper solía ser bastante empático con las emociones de los demás, y la alterada Rosalie, no creo que sea de mucha ayuda. Suspiré y subí a buscar a Bella quien debería estar en el cuarto de huéspedes. Toqué la puerta una vez y abrí para encontrarme con Bella tirada en su cama, con las narices dentro de un viejo y polvoriento libro.
Bella POV
Ese día me había despertado temprano, bajé a desayunar con todos y después subí a darme un baño. Salí y me coloqué la ropa más cómoda que había traído, unos jeans gastados y una chemisse blanca, me sequé el cabello con una toalla y me lo recogí en una cola alta. Me extrañaba que Alice no viniera a molestarme con el asunto de "ponerse perfectas para la fiesta de Rose", sonreí, mi amiga siempre había sido así, algo... hiperactiva, por decirlo de alguna manera.
Me senté en el borde de la cama sonriendo, recordando como me habían hecho bailar la noche anterior, y para que negarlo, no había salido del todo mal, pero obviamente gracias a Edward, el si sabía bailar. Sonreí aún más recordando como me iba guiando y orgullosamente no lo había pisado ni una sola vez.
Mientras pasaba un poco el tiempo, ya que no quería bajar de nuevo, para encontrarme a Edward y Emmett jugando videojuegos o peor a Alice y sus ideas de jugar a "arreglemos a Bella", saqué mi viejo libro de "Historia de Amor", mi nueva adquisición y con la cual estaba encantada, me tendí boca abajo en mi cama y me puse a leer.
Cuando iba por la Pág. 184 tocaron mi puerta y alcé la vista para encontrarme con una sonriente Alice entrando al cuarto
- ¿Para qué tocas si vas a entrar de igual forma? – ella me mostró una sonrisa aun mas grande
- Bueno Bells, venía a decirte que Rose me dijo anoche que si queríamos nos fuéramos a su casa a ayudarla a arreglar y allá nos arregláramos nosotras -
- Por mi no hay problema Alice – cerré mi libro y me senté con las piernas cruzadas en la cama
- Perfecto – mi amiga empezó a dar saltitos sentada en la cama – entonces nos vamos después de almorzar
- ¿No crees que es muy temprano Alice? -
- No, así vemos que podemos hacer – dijo haciendo un puchero – además, así desahogamos al pobre Jasper que debe estar mas que vuelto loco con Rose – dijo frunciendo el ceño, yo me reí de sólo imaginármelo
- Bueno, esta bien – le sonreí – entonces déjame ir arreglando lo que me tengo que llevar – Alice salió del cuarto hacia el suyo para ella también ir poniendo orden en sus cosas para que nada se le fuera a olvidar.
Cuando Alice salió con un suspiro me levanté y fui hacia el armario donde había colgado los vestidos, si los, ya que Alice me había comprado, o mejor dicho Esme, un lindo vestido azul sin tiras que llega un poco mas debajo de medio muslo, pero Rosalie había insistido que tanto Alice como yo teníamos que llevar un vestido color lavanda o morado. Así que ahí tenia, el vestido azul y le morado, y no sabía con exactitud cual por fin iba a usar. Tomé los dos y los doblé con sumo cuidado y los metí dentro del bolso, tomé las sandalias plateadas con un tacón no muy alto y las guardé, mi ropa interior y mi neceser de baño, y ya, tenía todo listo.
Tomé mi bolso y lo coloqué encima de la cama, me calcé mis deportivos blancos y bajé a ver en que podía ayudar a Esme para el almuerzo. Bajé las escaleras, al pasar por el salón principal vi que Edward y Emmett estaba en una dura batalla de Guitar Hero, sonreí, esos nunca cambiaban. Llegué a la cocina y vi a Esme co su delantal de flores picando unas verduras.
- ¿Puedo ayudarte el algo Esme? – ella me sonrió y me señaló la silla frente a ella
- Claro cariño, si quieres ve picando esas zanahorias – ella sabía cuanto me gustaba la cocina, por lo cual no me negaba el placer de ayudarla a cocinar.
Tomé las zanahorias del lavadero en un plato y busqué un cuchillo en la gaveta. Me puse a pelarlas y a cortarlas en rodajas no muy gruesas.
- ¿Qué estamos cocinando? – le pregunté mientras ella colocaba unas vainitas en una olla con agua caliente
- Tengo pensado hacer un pollo guisado con arroz y gratinado de vegetales -
- Suena delicioso – le pasé las zanahorias que puso junto a unos brócolis que tenía en un recipiente.
Esme era una gran cocinera, si su negocio de antigüedades y restauración fallaba, no podía dudar en irse por la cocina. La comida estuvo lista justo a tiempo, había quedado deliciosa, o por lo menos eso parecía, y como bien se sabe, la comida entra primero por los ojos, y la apariencia de esta era simplemente espectacular.
- Cariño podrías llamar a los chicos para que vengan a comer? – asentí y salí a buscarlos mientras Esme terminaba de acomodar la mesa.
Fui hacia la sala y vi que habían dejado de jugar. ¿A dónde irían? Suspiré y decidí buscarlos primero en sus habitaciones. Llegué al segundo piso y toqué la puerta de Emmett
- Emmett que bajes – le grité desde afuera y escuche un "voy" de su parte
Seguí caminando y toqué en la puerta de Alice, la cual se abrió lentamente, me asomé y la vi metida de cabezas en su armario
- Al, Esme dice que bajes a comer – se levantó y me miró sonriendo
- En un instante voy Bells, sólo guardo las cosas que hacen falta para nuestro Make-over y bajo – salió hacia el baño en busca de no se cuantas cosas más.
Sonreí ante las ocurrencias y la energía de mi amiga y salí, subí al tercer piso a la habitación de Edward, desde el pasillo se podía escuchar su reproductor con música de My Chemical Romance, el tenía gustos extraños, pasaba de rock a música clásica de un momento a otro. Toqué la puerta una vez, dos veces y nada, que extraño. Giré despacio el pomo de la puerta.
- ¿Edward? – le llamé tratando de sonar por encima de la canción de "I don't love you" que estaba sonando – Edward – repetí, nadie contestó.
Pensé que no estaba allí y que había dejado el reproductor encendido, me acerqué y justo cuando le di al botón de stop la puerta del baño se abrió, me giré rápidamente para encontrarme con Edward, el cual solo llevaba sus vaqueros puestos y con una toalla secándose el cabello
- Bella! – me dijo casi tan sorprendido como yo, toda sonrojada me di la vuelta de nuevo dándole la espalda
- Ed... Edward que bajes a co..comer – le dije tartamudeando, perfecto Bella. Empecé a caminar sin verlo hacia la puerta, pero como nada puede ir prefecto me tropecé con algo y casi caí, casi porque Edward me sujetó justo a tiempo por la cintura. Sentí temblarse por la risa
- Bella, Bella – dijo divertido, y yo mas sonrojada todavía – te tengo, otra vez – rió por lo bajo, me puso de pie y cuando me vio estabilizada frente a el me soltó y sonrió – ¿Hola, hay alguien ahí? – dijo moviendo la mano frente a mi cara, luego de colocarse la toalla alrededor de su cuello.
- Uh? – ok, si, quede como idiota lo reconozco, pero, ¿es que no podía colocarse una camisa? Me pregunto por qué quedé como idiota viendo a mi mejor amigo, y el, solo se ríe de mi expresión – bajar... comer... dice Esme – bravo Isabella, lo hiciste muy bien.
- Si ya bajo – dijo riéndose, dándome la espalda caminando hacia su closet y poniéndose una camisa blanca – ¿vamos? – yo solo asentí con la cabeza baja, tratando de ocultar lo roja que debía tener mis mejillas
Bajamos en silencio, aunque de vez en cuando oía una risita por parte de Edward, lo que hacia que me sonrojara cada vez. Cuando llegamos estaban todos ya sentados en la mesa, tomé mi asiento al lado de Alice, frente a Emmett, quien se me quedó viendo detenidamente y una sonrisa empezó a formarse en su cara, paso su vista de Edward a mi y nuevamente a Edward, quien comía como si nada extraordinario pasara a su alrededor, o tal vez era yo la que andaba algo sensible, y ¿Quién no? después de todo. Suspiré, esto no iba a ser fácil y menos con la ayuda de Emmett Cullen
Rosalie POV
- Mamaaaaaaaaa! Se puede saber donde están mis zapatos – me iba a volver loca, definitivamente.
Todo se estaba saliendo de las manos, la miniteca no había llegado, las flores no las trajeron del color que habíamos pedido, no encontraba mis zapatos y mi estilista no había llegado y ya iban a ser las dos de la tarde. Estaba buscando mis zapatos o a mi mamá, lo primero que encontrara, pero nada. Entré al cuarto de mi hermano, ¿es que todos los hombres son tan inútiles o solo son los de mi familia?
- Jasper, ¿has visto a mamá o a mis zapatos? – alzó la vista y me miró con las cejas alzadas
- Los zapatos los tenía aquí guardados, pero cuando se enteraron que eran tuyos.... huyeron – dijo encogiéndose de hombros
- Jasper Hale Withlock, no estoy para bromas – le dije enfadada, no entiendo como puede andar bromeando ahorita
- Que voy a saber yo Rosalie donde están tus zapatos – me dijo en tono de fastidio. Salí dando un portazo
Busqué a mi madre y nada, vi que la miniteca estaba llegando y suspiré un poco por el alivio. Volví a entrar a mi cuarto y lo puse de nuevo patas arriba en busca de mis zapatos. Tocaron el timbre, debe ser otra de las cosas que faltaban. Sonreí al ver la caja blanca nacarada que contenían mis preciosos zapatos Manolo Blahnik dorados que me había regalado mi padre para que usara en este día tan especial. Tomé la caja y la saqué, me dirigí al baño cuando sentí un toque en la puerta de mi habitación.
- Adelante – dije desde el baño, la puerta se abrió y escuché las risas de mis amigas
- Rose, ¿dónde estas? ¿perdida entre tanto desorden? – comento Bella
- No, estoy aquí – dije saliendo del baño, en seguida sentí que me rodearon unos brazos
- Roseeeeeeeeee feliz cumpleaños – me gritó una muy emocionada Alice – espero no haber llegado tarde, en serio, que desastre de cuarto Rosalie Lillian Hale! – me regañó
- Lo se, lo se, pero es que no he tenido tiempo de nada – me dejé caer en la cama – todo está saliendo mal Alice – dije poniendo mi cara entre mis manos
- Rose, todo esta perfecto – me dijo dulcemente Bella mientras me abrazaba – abajo el salón está hermosísimo, las flores, los globos, la pista, las mesas, todo – podía casi adivinar que tenía una sonrisa en la cara
- Las flores no son orquídeas, trajeron rosas amarillas – dije negando con la cabeza
- Vamos Rose, aquí no se tiene que lucir las flores o las mesas, aquí hoy tienes que lucirte tu – Alice sabía que decir en el momento adecuado – ahora vamos a ir arreglándonos, bañándonos mientras llega tu estilista -
- Chicas, no se que haría sin ustedes – les dije mientras las abrazaba a las dos, mis mejores amigas – bueno, es hora, métete tu primero Bella, eres la que mas guerra das a la hora de que te arreglemos – Bella me miró con mala cara mientras le empujaba hacia el baño, con su bolso entre las manos
- Bueno, Rose, que vestidos vamos a usar por fin – dijo Alice sacando sus dos vestidos, uno morado y otro rojo, le sonreí
- El morado, por supuesto, mis damas de honor tienen que ir vestidas combinadas conmigo – ella suspiró, no era un secreto que ella quería ponerse su vestido rojo, ella lo había escogido con mucho cuidado cuando se enteró que era el color preferido de mi hermano, pero eso ella no sabía que yo lo sabía. Reí mientras buscaba mi ropa interior en el armario.
- El morado será – dijo de mala gana mi amiga y guardó cuidadosamente el otro
- Guarda el rojo para tu primera cita con mi hermano - Alice se sonrojó y yo solté una carcajada justo cuando un cojín de mi cama chocó contra mi cara – ALICE ESTAS LOCA?! Podrías haberme hecho daño justamente hoy!!! – ella sonrió y le devolví el cojín
- Rose, hija, llegó Laureano – sonreí a mi madre y fui a recibir a mi adorado estilista
- Lauuuuu – dije cuando estaba bajando las escaleras – DIOS ya me tenías angustiada de que no vinieras mira este cabello – dijo amarrándome un mechón de mi cabeza – esta como una maraña. Y obviamente así no puedo estar esta noche!!
- Ay querida, mon chéri Rosalie, como crees que Laureano te va a fallar este día – me dijo caminado y dándome un delicado abrazo – allez, allez, no hay tiempo que perder – subimos al cuarto de mi madre el cual estaba completamente acondicionado para que trabajara.
Bella POV
Sentir el agua caliente era una de las mejores sensaciones que podía experimentar en mi vida, cerré los ojos mientras el agua corría por mi cara, tomé mi champú con olor a fresas y lentamente me llave el cabello y posteriormente mi cuerpo, cuando sentí unos golpes en la puerta y a Alice gritándome desde afuera
- ISABELLA SWAN LLEVAS MAS DE 40 MINUTOS BAÑÁNDOTE!! SAL YA, NO ERES LA ÚNICA QUE SE TIENE QUE ARREGLAR ¿SABÍAS? – suspiré, cuando no, Alice impaciente.
Cerré la llave del agua, salí y me sequé rápidamente, me enrollé en la toalla y abrí la puerta
- Ya salí Alice – le dije a una muy impaciente Alice que me esperaba en el cuarto - ¿Y Rose? – me extrañó no verla con ella
- Era hora! Ella está con Laureano – mi cara debió ser un gran signo de interrogación, Alice suspiró – su estilista – me dijo – deberías ir, a ver si el puede ayudarte a arreglarte mejor – me dijo mientras se metía en el baño
- No, gracias – le dije mientras me ponía la bata de baño que nos había prestado Rosalie – mejor espero que tu salgas y me arregles – me senté en la cama de Rose a esperar a mi amiga, vi que ella se había encargado de sacar mi vestido y por lo visto íbamos a usar los vestidos morados, me reí porque Alice moría por lucir su vestido rojo, debe estar un poco malhumorada.
Como a los 15 minutos entró una muy angustiada Rosalie, me vio y me sonrió. Llevaba su hermoso cabello rubio recogido en un moño con algunos rizos sueltos alrededor y el toque final era una fina diadema dorada con algunos brillantes, y estaba maquillada en tonos beiges y marrones, se veía más espectacular y hermosa de lo que ya era, estaba envuelta en una bata de seda blanca que le llegaba hasta los tobillos.
- Bella, menos mal que saliste – caminó hacia mi y me tomo de la mano haciéndome parar y caminar hasta otra de las habitaciones de la casa, cuando abrió la puerta parecía un salón de belleza, había una cómoda silla, con secadores, tenazas y miles de cosas que en mi vida había visto – Laureano, querido, aquí está mi amiga, de la que te hablé – apareció un hombre de mediana edad, con cabello algo largo oscuro y amarrado en una cola baja y una gran sonrisa
- Bella, mon chéri, eres mas linda de lo que Rosalie me dijo – me sonrojé y el se rió – vamos chéri Rose, déjamela a mi y verás – me tomó de la mano y me obligó a sentarme y comenzó a peinar mi cabello.
No se cuanto tiempo ni que hizo con mi cabello, pero Laureano trabajó en silencio usando diferentes cosas, luego comenzó a maquillarme. Cuando acabó dejó que me viera en el espejo y sinceramente ese reflejo no era el mío. Tenía el cabello cayéndome ondulado por la espalda, con dos pequeños ganchos plateados cogiéndome a cada lado y otros rizos sueltos en la cara. El maquillaje no era nada exagerado, bien podría decirse que era algo aceptable para una chica de mi edad, un poco de sombra lavanda y brillo labial.
En ese momento entraron Rose y Alice y se quedaron, al igual que yo, boquiabiertas
- ¿Y que te parece, chéri? – Preguntó Laureano - ¿No ha quedado preciosa?
- Wow Bells!!!! – dijo Alice, la cual ya estaba maquillada y con su cabello corto negro, con puntas mirando hacia todos lados – Estas bellísima, wow – me hizo dar una vuelta
- Lau, eres el mejor – le dijo Rose sonriéndole y dándole un beso en la mejilla – muchas gracias por todo, eres un ángel
- Ha sido todo un placer – dijo con su marcado acento francés – sabes que estoy a tus ordenes siempre, ahora si me permiten mon cher, Laureano se tiene que ir – tomó su Valenti y se despidió con un beso en la mejilla - Au Renoir -
Llegó la madre de Rosalie con una gran caja que tenía un lazo color perla en la tapa, lo colocó en la cama y sacó un hermoso vestido color crema claro con detalles morados oscuro, Rosalie sonrió. La ayudamos a colocarse el traje, era sencillamente hermoso, era tipo corsé y luego la falda era amplia hasta el suelo, le quedaba perfecto y ella estaba más que feliz.
Al terminar Alice y yo nos fuimos a terminar de arreglar. Alice tenia un vestido morado, strapless, hasta un poco más arriba de la rodilla, que era pegado hasta la cintura y luego amplio, con un broche plateado en el centro del escote, haciendo que éste quedara en forma de corazón, se colocó una sandalias plateadas, de aproximadamente tres dedos de tacón.
Por mi parte tenía un vestido, igualmente morado, pero era con la parte del pecho en forma de corazón y luego justo por debajo tenía una tira de piedras moradas y luego era liso hasta un poco mas arriba de las rodillas, la espalda la tenía descubierta, pero la cruzaban dos tiras de piedras iguales a las que pasaba por debajo del pecho, según Alice, ese corte hacía relucir mi cuerpo, el cual, yo consideraba que no tenía. Igualmente tenía sandalias plateadas pero un poco más bajas, exigencia mía, para no hacer el ridículo a lo largo de la fiesta.
Alice salió diciéndome que iba a ver si Rosalie estaba lista, ya eran las 7 de la noche, no supe exactamente en que momento pasó el tiempo tan rápido, yo estaba mientras tanto viendo por la ventana del cuarto como iban llegando los invitados. Al rato la puerta se abrió y me volteé a ver quien había entrado y me encontré con Edward.
- Bella que Alice dice que vaye... Wooooow - fue lo único que dijo cuando me giré. Me le quedé viendo, simplemente se veía guapísimo, vestido con un traje negro, de saco y corbata, y con la camisa de un gris plomo, tenía el cabello como si hubiera intentado peinarse en vano, y en los ojos, el verde esmeralda de sus pupilas tenía un brillo especial – estas... he..hermosa – dijo aclarándose la garganta. Yo en seguida me sonrojé.
- Gracias, Edward – le sonreí – tu también te vez .... genial – le dije por lo bajo y el me sonrió de lado
- Gracias... Alice dice que vayamos bajando – me dijo y me extendió el brazo, yo tomé un profundo respiro y crucé mi brazo con el suyo, para bajar y que empezara mi tortura personal, bueno, otra de ellas.
