Capítulo I

- Ok, entiendo que estés en tu período necesito estar sola, pero TIENES que mirar a ese chico.

La castaña miró a su amiga con intriga.

-Disculpa?

- El de la barra, que no lo ves?- preguntó Kate con incredulidad.

-Mmmm

-Campera de cuero, vamos! No me digas que no resalta de la multitud, tiene ese no se que esta ahí mismo!

-Ok- dijo Hermione decidida - definitivamente me estas asustando.

Sonrió y miró hacia la barra buscando a ese supuesto galán. Campera de cuero negro, espalda amplia, pelo castaño oscuro.

-No esta mal

-Que no esta mal? Estas loca, en otros tiempos-comenzó a decir Kate, pero Hermione la detuvo.

-No, estamos en estos tiempos, te costó bastante sacarme del departamento, deberías saber que es muy pronto para que me fije en otra persona, menos alguien que no conozco.

-Bueno, eso puede cambiarse. Es el recién llegado al ministerio, esta trabajando con los aurores pero no se muy bien. Beth me dijo algo, pero ella lo escucho de algún lugar, y tu sabes como son los chismes

-Como es que nunca lo vi? No olvido fácilmente rostros.

-No se Hermione! No tengo respuesta a todos tus interrogantes! Se lo mismo que tu, debe trabajar fuera del ministerio, no en oficinas.

Hermione continuó revolviendo sin ganas su trago, el primero que tomaba en muchos meses. Miro a Kate, que tenia la mirada fija en alguien a quien no llegaba a ver.

-Puedes ir si quieres, de todas maneras pensaba en irme, la música está muy alta y estoy cansada

-No, no voy a

-Por favor? Si quieres quedarte, hazlo, si? En serio no tengo ningún problema.

-Hasta mañana entonces- respondió un poco triste su amiga.

Hermione sabia que Kate intentaba hacer todo lo posible por animarla, y lo apreciaba mucho, pero queria ir de a poco, empezando a tomar el gusto por las cosas de antes, como por ejemplo las salidas con su amiga.

Tan ensimismada iba en sus pensamientos que no se dio cuenta que el camino no estaba libre, no reparó en esto hasta que atropelló a uno de sus obstáculos.

-Perdona yo

Miró hacia arriba y pero no llego a ver mas que la campera de cuero negro. Cuando debería haber llegado a la cabeza, el joven ya se había marchado. Miró a un lado y hacia otro, nada.

Ooook, entonces, alucinaciones: comprobado.

Una vez en la puerta de su edificio, Hermione entró, sacó las llaves y se dispuso a subir al ascensor. Presionó el 7, y esperó, apoyándose en la pared y descansando su cabeza en ella también.

Abrió la puerta para encontrar la casa exactamente como la habían dejado, con la mesa aun puesta y los restos de lo que fue la comida en ella. Se había olvidado completamente de limpiar antes de irse ya que estaban apuradas.

Dejó la cartera en el sillón, se cambio a su ropa de cama y se dispuso a limpiar.

Era muy entrada la madrugada cuando Hermione en sueños escuchó la puerta y a Kate, que entraba a su habitación y luego al baño.

Se incorporó en su cama cuando escuchó a Kate a punto de abrir la puerta.

-Mañana SI te quedaras- dijo la cabeza rubia saliendo del marco de la puerta.

-Mañana? Pero si ya sali hoy!

-Mañana querida mía, es sábado, los sabados tambien se sale, y hoy te fuiste media hora luego de entrar, lo cual no cuenta, asi que tienes que salir.

Hermione no dijo nada y se quedó mirandola.

-Por favor?

-Si, capitán.

-Así me gusta, que duermas bien.

Apenas Kate cerró la puerta Hermione se acostó, y procuró dormir con el sonido de las ramas pegando en la ventana.

-Hice café!! Quieres un pocoo?!

-En un minuto, gracias. Sabes? No hace falta el griterío- respondió la castaña divertida.

Hermione se levantó de la cama, abrió las cortinas para que entrara la luz del sol y se encaminó hacia el baño.

Mirándose en el espejo prestó atención a sus ojos. Marrones como el chocolate, mostraban un poco de tristeza, que hasta ella podía notar. Sin quitar la mirada del espejo abrió el agua fría, se inclinó y se mojo con ella. Le encantaba lavarse la cara con agua fría apenas se levantaba, además de despertarla, hacia que su piel luciera mejor.

-Que tienes planeado para esta tarde, Herm?- preguntó a su amiga alcanzándole a la vez una taza de té.

-Pueees quizás ir a comprar algún vestido para salir hoy, me cansé un poco de la ropa vieja y tengo ánimos de ponerme un vestido.

-Genial! Que color?

-Eso ni idea, quieres venir conmigo y haces de policía de la moda?

-No puedo- contestó desanimada- le prometí a Beth que la ayudaría a pintar su departamento. Pero confío en que lo harás bien. Pero te conozco, no elijas algo muy cerrado, necesitas un escote de vez en cuando Herm.

-Jaja, no lo creo, veré que me gusta.

-Bueno, debería ir yendo, ya son las 12 y seguro toma una eternidad pintar el departamento. Nos vemos Herm, hasta la noche!

Y con el sonido de la puerta, Hermione se quedó a solas con sus mas odiados acompañantes: sus pensamientos.

Parada en frente de la repisa, tomó entre sus manos el marco caoba que contenía una foto que casi podía reproducir en su mente a la perfección de tanto verla.

Ella y Ben. Juntos en Navidad, esta foto había sido tomada por sus padres, ya que Ben era hijo de un amigo de la familia. Gracias a Dios, pensaba Hermione, que esta foto no se movía, si hubiera sido sacada con una cámara mágica, el proceso luego de perderlo hubiera sido mucho mas doloroso y muchísimo menos soportable.

Perderlo. Es tan horrible esa palabra, pero no hay otra. Se lo habían robado, los malditos mortífagos que criaban al próximo Voldemort. Ben era auror y trabajaba junto con Harry y Ron, aunque estos no lo conocían muy bien, murió en medio de una batalla cuando recibió en pleno pecho una de las maldiciones imperdonables.

Dejó el portarretratos en su lugar y fue a cambiarse.

Ya en la calle, guardó las llaves en su bolso y caminó buscando tiendas de ropa.

Todos los vestidos eran demasiado cortos y reveladores, o de colores muy fuertes, o de estampados muy extravagantes. Como siempre, nada de lo que ella buscaba.

Hasta que vió uno perfecto. Era por encima de las rodillas, a la altura justa, oscuro, resultado de una mezcla entre un color azul zafiro con combinaciones de encaje negro, un escote un poco exagerado para ella, y breteles finos. Su pulsera de plata combinaría muy bien con el vestido.

Entró a probárselo y le gustaba como le quedaba. Nunca le gustaba nada en ella, o por lo menos no la mayoría del tiempo. Pero este vestido era distinto.

-Me lo llevo- dijo la castaña decidida y con una sonrisa.

-Muy bien, efectivo o tarjeta?

Nuevamente en la calle y feliz por su nueva compra, Hermione se dirigía al departamento, eran las cuatro de la tarde y le había tomado mucho tiempo conseguir un vestido de su agrado.

Luego de cerrar la puerta y dejar las bolsas en su cama se desplomó sobre el sofá a ver un poco de televisión, con la esperanza de buscar una película con la que entretenerse, pero como todo sábado en la tarde, no había absolutamente nada que valiera la pena ver. Optó por el canal de música y cerró los ojos.

Los abrió y estaba en un campo muy extenso, casi infinito abrazada a Ben.

-Ben! Te necesito, te extraño!

-No tengo mucho tiempo Hermione, es muy difícil intervenir los sueños de los mortales, ni siquiera se si lo estoy haciendo bien, pero queria decirte que no te preocupes por mi, estoy Hermione, Despierta Hermione.

-Que dices Ben?

-Hermione, Hermione despierta- esta vez la voz era de mujer, y una voz familiar, la de Beth.

-Hermione, por favor despierta, estas bien, no te preocupes.

Kate y Beth se miraron entre sí apenadas, Hermione estaba llorando y murmuraba su nombre.

-Qué hacen aquí?- preguntó Hermione, incorporándose deprisa y limpiando la humedad de sus ojos, avergonzada por sus lagrimas.

-Bueno, yo vivo aquí- contesto Kate divertida, tratando de ponerle humor a la situación- y ella- dijo señalando a Beth- vino para ir al bar, ya es casi la hora, Por qué no te bañas mientras nosotras hacemos una pizza?

-Buena idea- dijo Hermione- Vuelvo en un rato.

-Odio verla as no pretendo que haga como que nada pasó, ni tampoco que llore por los rincones todo el dia, es solo que es tan difícil!

-Díselo a ella.

-Lo se Me gustaría poder ayudar, pero parece que nunca digo lo correcto o las palabras adecuadas.

-No te preocupes Kate, que te hayas mudado es una gran ayuda para ella.

El agua caliente caía por su espalda, su cara, llevándose un poco de tristeza con ella. Decidió que esa noche iba a llevar el pelo liso. Decidió aplicarse un poco de poción alisadora, ya que funcionaba mejor en el baño.

Frotó el espejo con su mano para poder ver su reflejo. Tenía los ojos levemente hinchados, nada que un hechizo no pudiera arreglar. Se peinó y se secó el cabello para luego alisárselo con magia, quedando brillante y muy lindo.

-Ya casi está la pizza, quieren platos y cubiertos o solo servilletas?

-Servilletas.

-Servilletas.

-Servilletas entonces. Siéntense, ya está.

-Tienes el pelo muy lindo Herm, ya puedes poner tu propia marca de poción alisadora, la haces muy bien.

-No es mala idea, antes que ser secretaria de los aurores

-Sabes que es solo una fase, pronto estaremos en acción-dijo entusiasmada Beth, agarrando una rebanada de pizza y llevándosela a la boca.

-Puede ser. Esta pizza esta muy buena, la has hecho tu sola?

-Si consideras una extensión de mi brazo como parte de mi, pues si, yo sola.

-Si, sola con ayuda de Madame Kenmore, puedo ver su libro de cocina fácil desde aquí, jajaj, de todas maneras, te felicito.

-Gracias, no iba a amasar cuando estuve pintando todo el día, estoy cansada! Por cierto.

-Ese vestido es genial, me lo prestarás algún día?- Beth la miró suplicante.

-Seguro, entremos, no me siento muy cómoda aquí, siento que todos me miran feo, quizás el vestido es demasiado?

-Hermione, déjate de estupideces, estas espléndida, el vestido es perfecto, y si no te miran porque te comen con los ojos, es de envidia, no hay nada malo.

Entraron al bar y divisaron a sus amigos, Harry y Ron.

-Hola chicas, como estan?

-Bien- respondieron las tres al unísono.

Harry se acercó a Hermione para que solo ella lo escuchara.

-Estas muy hermosa esta noche Herm- se alejó y le sonrió como solo el podía.

-Gracias-dijo ella ruborizándose.

-Quieres alguna bebida?

-Mmm, lo que tu estes tomando esta bien.

-Quieres Whisky de Fuego?

-Mmm, mejor no, creo que un Gin Tonic.

-Claro, ya te lo traigo.

Beth se acercó a ella mirandola de forma extraña.

-Estas nerviosa por algo?

-No me hagas caso, es muy estúpido.

-Pruébame

-Me siento algo así como, observada.

-Relajate, no seas paranoica, nadie te esta mirando.

-No en ese sentido, mejor dicho, vigilada.

-Relájate de todas maneras, estas aquí para divertirte, y Harry se esta asegurando de ello, que lástima que tiene novia, ustedes dos harían tremenda pareja.

Novia?

Hermione se había olvidado que Harry estaba saliendo con su amor de colegio, Cho Chang. Luego de que Ginny se marchó a Francia, Cho Chang volvió por Harry.

-Estas diciendo estupideces Beth Harry es como un hermano, lo conozco desde hace años y lo quiero, pero no creo que en ese sentido.

-Como digas

-Gin Tonic para la hermosa dama de azul.

Beth alzó las cejas y la miró claramente queriendo decir algo. Hermione solo revoleó los ojos y aceptó el trago.

-Gracias Harry.

-De nada Herm.

-Hermione!- llamó Kate, acercándose- el mismo chico de la barra de ayer, recuerdas?, esta ahí sentado, no se le ve la cara, pero se que es el. No te quita los ojos de encima- terminó entusiasmada.

Hermione miró hacia la barra, si, debía ser él, la vista del extraño estaba clavada en Hermione hasta que ella miró, luego la desvió hacia el trago en su mano y alrededor, como esperando a alguien.

-Pues no está mirando mucho ahora.

-De quien hablan? Hola cariño- Cho saludó con un beso en los labios a Harry- Hola a todos.

-Hola, como estas?

Todos respondieron al saludo y comenzaron a hablar. Hermione quería ver su cara que antes estaba oculta entre las sombras, pero cuando miró de nuevo, ya se había ido, solo quedaba su copa.