-Se desgarra mi carne, como dijeron… En el nombre de… Se desgarra mi corazón, no se si comienza o acaba. Se desgarra mi alma, y ya sabes, ellos conocen donde… Se desgarra mi vida, puede sonar estridente como el caos…

Capitulo 2: Un alma más acude a la llamada, para todos… en silencio

Steve despertó en una llanura. La hierba verde aterciopelada le acariciaba los pies, mientras que las aves hacían sonar sus melosas melodías. Una cascada caía lánguidamente sobre el lecho de un lago cristalino.

Una figura en lo alto se lanzó en picado hacia el lago, y poco a poco salió de éste, empapada. Su cara… su cara le recordaba enormemente a Edeline, los ojos verde esmeralda le miraban fijamente, mientras su corta cabellera negra se movía con la brisa.

Steve salió corriendo en primer lugar, pero poco a poco desaceleró el paso. No era esa persona su amada, sino un muchacho que se le parecía enormemente, sobretodo en los ojos. Cuando el otro chico salió completamente del lago, pudo ver sus pectorales por los cuales las gotas de agua caían como el rocío de la mañana sobre las hojas de los árboles.

El otro chico, se acercó hasta su altura, ambos tenían la misma edad y estatura. El joven del lago le ofreció la mano.

-Hola de nuevo Steve, me alegra de que el té funcionara tan bien.

Steve no sabía muy bien como reaccionar, mas acercó su propia mano y estrechó la del extraño joven. Una vez terminado el apretón supo quien era, pues hacía poco que lo había conocido.

-Así que usted es el Señor Harry Potter – le dijo mirándolo de arriba a abajo – veo que en este lugar al que me ha llevado, las cosas no son lo que parecen.

Harry dejo escapar una risita, mientras que buscaba un buen lugar donde sentarse, las explicaciones iban a ser largas y necesitaría concentrarse.

-Bueno Steve, éste no es ningún lugar concreto – comenzó a explicar – tú estás durmiendo plácidamente en la cama mientras yo estoy velando por tu sueño. Lo que ves no es más que un avatar de mi mismo introducido en tu mente, eso sí, de una época más remota. Por cierto, mientras estemos aquí no me llames señor, simplemente llámame Harry.

Steve se tumbó en el césped al lado de Harry mientras contemplaba las nubes, estar en aquel lugar le llenaba de paz y tranquilidad. Las sensaciones aunque no eran reales, eran suficientes para calmar su alma abatida, le hubiera gustado estar allí para siempre…

-Antes de seguir con mis explicaciones – continuó diciendo el chico moreno – he de avisarte de algo Steve, no busques venganza. Te lo ruego, yo también fui movido por este deseo en su día, y puedo decirte que no solo te dañarás a ti mismo, si no también a aquellos que te aprecian y te quieren.

-Yo… - comenzó a decir el chico – A mi ya no me queda nadie a quién poder herir. Edeline se ha ido para siempre, era la única persona con la que me he relacionado y nunca jamás conoceré a nadie más. Sé que parece descabellado, pero no quiero que nadie más muera por estar cerca de mí.

En este punto Harry se puso en pié y abrió los brazos tanto como pudo, al parecer para desperezarse. Luego los puso en jarra y continuó con sus explicaciones mientras sonreía:

- Cada vez me sorprende más y más lo parecidos que podemos llegar a ser Steve. Puede ser cierto que dejases a una persona muy importante atrás, pero no dejaré que eso te vuelva a pasar nunca. Yo estaré contigo y vigilaré, tal y como velo tu sueño, para que crezcas siendo una persona fuerte, capaz de proteger a otros, y esos otros a su vez, te protegerán a ti, esa será tu mayor fuerza.

Harry volvió a hacer una pausa en este punto y miró a Steve con aire condescendiente, como si supiera exactamente por lo que estaba pasando el chico. Dio unos cuantos pasos sin alejarse demasiado, y siguió con su solilóquio:

- Como ya te dije antes, tú pertenecías a nuestro mundo antes de que fueses enviado al lugar donde creciste. No puedo darte muchos detalles sobre eso, lo cierto es que es algo que me gustaría que consiguieras comprender por ti mismo, pero en estas circunstancias, te lo diré cuando llegue el momento oportuno y no antes. Hoy te he traído aquí, para hablarte de tu futuro.

Su gesto animado se torció, poniéndose serio de golpe, Harry miro a las nubes etéreas que comenzaban a dirigirse a una puesta de sol.

- Todo lo que te va a pasar estaba escrito antes de que nacieras, en una profecía. En ella se relata que tendrías que perder para encontrar, y buscar para nunca jamás hallar. También está escrito en ella que tu tendrás la capacidad para librar al mundo de sombras o para sumirlo todo en la mas completa oscuridad, pero que tu primer paso, será el que determine el rumbo que escoges, todo se reduce a una pregunta que te haré en breve y con ello los engranajes del destino se pondrán en marcha Steve. Tienes mucho talento, y también mucho que aprender.

Harry estaba nervioso y los brazos le temblaban horriblemente, pero consiguió cerrar los ojos por un momento y poner sus ideas en orden, luego prosiguió:

-Por último, decir que en un futuro, tendrás en una mano tú alma, y en el otro el alma del ser que mas has amado y amarás para siempre. Y tendrás que elegir cual de las dos almas será digna de ser salvada. Steve, el cazador que te persigue, llegará hasta ti tarde o temprano, y tu tendrás que saber defenderte. Tus recuerdos serán un obstáculo que tendrás que solventar para poder aprender en mi escuela, así que tienes dos caminos. En uno de ellos, yo te ayudo a sellar esos recuerdos en lo mas profundo de tu mente, para el día de la profecía puedas liberarlos… El otro camino es en el que intentas sobreponerte a ellos por tus propios medios…

Tras esto, Harry se acercó a Steve y lo tomó de la mano para ponerlo en pié, con un gesto serio y adusto, se le quedó mirando mientras formulaba la última pregunta.

-Steve, yo solo soy la varita que es dirigida por la mano del destino, y ese destino está en tus manos. Dime que hechizo es el que debo utilizar, y a partir de entonces te seguiré sea cual sea el camino que elijas.

Harry entonces esperó con las manos en los hombros de Steve, esperando la respuesta de este último. Le miró a los ojos mientras que el joven de cabellera blanca le devolvió la mirada y sonrió.

-Sabía que tomarías esa decisión – dijo Harry mientras que se alejaba, con una filigrana, hizo aparecer una varita del aire – Steve, perdóname por lo que voy a hacer, y en cuanto te recuperes, podrás reprocharme todo lo que quieras.

Steve se puso de espaldas y le dijo a su maestro:

-Esa es mi decisión, Harry Potter – estas últimas palabras las dijo como si se lo hubiera dicho a un viejo amigo – no dejaré que mi destino sea decidido por otros…

Harry hizo un movimiento de varita muy elaborado, mientras que Steve se daba la vuelta violentamente y ambos gritaban:

- ¡Consigno Memoriam!

Una luz blanca inundó el paraje y el sueño de Steve se volvió oscuro…