Himeko iba caminando entre los cerezos de camino hacia la Academia. Habían pasado ya los tres meses de vacaciones, y acababa de regresar de Francia, donde había estado con su abuela pasando las vacaciones. Himeko paró y miró hacia uno de los cerezos. El viento soplaba flojo, aunque ya se empezaba a notar que el verano se había acabado.

Miró su uniforme. Llevaba una falda a cuadros negros y rojos, con una camisa blanca junto a una corbata negra. Con una chaqueta negra y rayas rojas, con el símbolo de la Academia.

Himeko sonrío al mirar el símbolo.- Mama...- pensó

-Himeko!!

Himeko se giró sobresaltada.- Mako-chan! No me des esos sustos! - dijo mientras su amigas se recuperaba de la carrera que acababa de dar.

-Vaya, ya pensé que te habías quedado dormida.- dijo con una sonrisa.- Y por cierto yo también te he echado de menos.

Himeko sonrió y se lanzó a abrazar a Mako, una de sus mejores amigas.

-Yo también te he echado de menos.- Le contestó.

Cuando se separaron, Mako miró el reloj. Eran las ocho menos cuarto, y como no se diesen prisa no llegarían a tiempo.

-Himeko, dejemos esto para después ¿si? O sino llegaremos tarde.

-Sí, vamos. No quiero llegar tarde el primer día.

Unos minutos más tarde, llegaron a la Academia.

-Menos mal, aún tenemos tiempo. Venga Himeko, vamos a saludar a las demás. - dijo mientras se daba prisa en dirigirse hacia un grupo de chicas.

Himeko, que estaba en la entrada, asintió a Mako. Y la siguió, pero antes observó, como todos los años, la Academia.

Al entrar, el jardín estaba igual de hermoso.

El césped verde y fresco rodeaba un ancho camino de piedra que te llevaba hacia una fuente que protegía la estatua de los fundadores de la Academia rodeada de hermosos árboles y todo tipo de flores. Más adelante se alzaban imponentes varios edificios, cada uno tenía su propia historia.

Las clases, los dormitorios, la biblioteca y el edificio principal.

La Academia era un lugar misterioso y a la vez encantador. Nunca estas segura de que conoces todos sus secretos.

Himeko siguió a Mako, y justo cuando estaba cerca de la fuente, sintió como alguien se abalanzaba encima de ella.

-Himeko!- dijo con alegría.

Nada más oír aquella voz, la reconoció.

-Nagisa!

Nagisa estaba hablando con Tamao, cuando vio como Mako se acercaba sonriente, esta le hizo un gesto, Nagisa siguió con la mirada hacia donde apuntaba. Vio una cabellera rubia en medio de varios chicos que la miraban. Salió corriendo y en cuanto estuvo cerca la abrazó.

-Himeko!- gritó al no poder contenerse la alegría de volver a ver a su amiga

-Nagisa!-

Hacia tiempo que Himeko no veía a sus mejores amigas. El tiempo que había estado en Francia, no se había podido comunicar mucho con ellas. Ya que ellas se quedaron en Japón. Solo había podido escribirles dos cartas, ya que tampoco tenia mucho tiempo.

-Himeko recibimos tus cartas y fotos.- Habló una voz detrás de ellas.- Tendrás que contárnoslo todo ¿no?

Himeko se giró. Era Yaya y detrás de ella estaban Hikari y Tsubomi. Sonrió al verlas. Era bueno estar con sus amigas de nuevo.

-Claro que sí chicas! No sabéis como os he echado de menos- dijo contenta.

-Así se habla, Himeko.- dijo Tamao, que se acababa de acercar para saludarla.

Justo cuando se acababan de saludar, después de tanto tiempo sonó la campana.

Todos los estudiantes empezaron a moverse y a dirigirse a sus nuevas clases.

-¿Sabéis en que clase estoy?- preguntó Himeko.

-Sí, Himeko, este año tenemos la suerte de que nos toque juntas.- dijo Nagisa.

Himeko sonrió- Entonces voy con Nagisa..¿y con quién más?

-Y conmigo.- contestó alegremente Mako.- Estamos en la clase A, y a que no adivinas que profesora tenemos como tutora.

Himeko puso cara de pensativa- ¿Rokujou?- contestó dubitativa. Miró a Mako que negó con la cabeza, entonces miró a Nagisa que estaba más callada de lo normal.- Un momento..-dijo- ¿Por qué esta de repente tan callada Nagisa- le susurró a Mako.

La sonrisa de Mako creció.- Piensa ¿qué persona podría conseguir que nuestra Nagisa-chan, se callase y tuviese esa cara soñadora?.

Entonces se rió, y miró a Nagisa de nuevo. Todas sabían en quién pensaba cuando ponía esa cara tan mona. Incluso Himeko, que a veces es demasiado inocente para entender a la primera este tipo de cosas.- ¿Shizuma-sensei verdad?.

Como si hubiese dicho la palabra mágica, Nagisa se despertó y sonrió tímidamente. Todas rieron mientras se dirigían a clase.

-Entonces, como espero que comprendas Himeko, habrá que tener cuidado con Shizuma-sama.-dijo Mako, mientras miraba de reojo a Nagisa.

Tamao y las demás se despidieron de ellas al llegar a su clase. Himeko entró y se sentó al lado de la ventana, seguida de Mako y Nagisa.

Mako y Nagisa sonrieron al ver como la mayoría les miraban expectantes, sobretodo a Nagisa y a Himeko.

Cuando se sentaron, entró su nueva profesora.

Nagisa estaba nerviosa. Al sentarse en uno de los pupitres entre Mako y Himeko, la cual miraba distraída la ventana, llegó su nueva profesora.

La mayoría miró como Hanazono, su tutora a partir de ahora, entraba en la clase. Todos excepto Himeko y Nagisa que se había unido con Himeko a mirar la ventana distraídamente, la miraban maravillados.

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Shizuma acababa de salir de la sala de profesores, los cuales no dejaban de mirarla. Salió y se dirigió a su nueva clase. Durante el caminó observo a las alumnas, las cuales se sonrojaban.

Cuando llegó a la puerta de su clase, sonrió para si misma.- Haber cuántas caen este curso- pensó con una sonrisa picarona.

Cuando entró en clase, tranquilamente se dirigió a su mesa, sintiendo las miradas de todos los alumnos clavadas en ella. Intentó no hacer aún ningún contacto visual con nadie, hasta que todos estuviesen más calmados, pero no pudo evitar mirar por el rabillo del ojo a una chica pelirroja que parecía más entretenida mirando a los pájaros que a ella.

Nagisa giró la cabeza para encontrarse con unos ojos verdes brillantes que la miraban fijamente.

Shizuma al ver aquellos ojos rojos claros, se quedó como hipnotizada, al igual que Nagisa.

Por otra parte Mako, al darse cuenta de esto, carraspeó un poco intentando obtener la atención de ellas. Algo que parecía muy difícil. Hasta que Nagisa, sonrojada miró hacia el suelo avergonzada. En cambio Shizuma mantuvo, aparentemente la compostura.

-Dios mío....- pensaron a la vez.

Shizuma se aclaró la garganta.- Buenos días, chicos y chicas- dijo alegremente mirando a todos en especial a cierta pelirroja.- Como veis voy a ser vuestra nueva tutora, y ya sabréis que mi asignatura es francés. Espero que cuidéis de mí, como yo cuidare de vosotros.- dijo ahora mirando directamente a Nagisa.

- Por supuesto, Shizuma-sensei.- decían algunas fans que miraban con adoración a Shizuma.

- Bien, solo os quedan dos años y después de eso os graduareis así que estoy segura de que no hace falta de que os hable sobre que se espera de vosotros ¿verdad?- toda la clase contestó hipnotizada ante la sonrisa de Shizuma

-Bien, ahora pasaré lista, podéis hablar pero estar atentos cuando os llame.

Himeko miró a Shizuma y al resto de la clase, y se dirigió a Nagisa.

-¿Me he perdido algo Nagisa? - preguntó inocentemente.

Nagisa se puso roja ante esta pregunta y antes de que pudiese intervino Mako.

-No que va Himeko, ha sido lo típico, ya sabes unas sonrisas por aquí, la bienvenida, y unas miradas...- Nagisa le tapó la boca con la mano y se rió tontamente.

-No ha pasado nada interesante Himeko.- dijo muy deprisa, pero Himeko la entendió.

Himeko asintió y miró de nuevo hacia la ventana. Entonces alguien entró en la clase.