Miyuki Rokujou estaba sentada en su escritorio firmando unos permisos, cuando alguien llamó a la puerta.
-Adelante- dijo sin quitar la vista de esos papeles.
-Muy buenas, directora.- Entró Himeko algo nerviosa.- ¿Deseaba verme?
Miyuki levantó al fin la vista y vio a Himeko de pie. La observó detenidamente un rato. -Creo que ella será la más adecuada.- pensó y esbozó una sonrisa que enseguida tranquilizó a Himeko.- Siéntate Kurusawa-san por favor, me gustaría comunicarte algo, antes de tomar una decisión.
Himeko hizo lo que se le pidió y se mantuvo en silencio, observando como la directora le ofrecía un vaso de agua.
-Gracias- respondió en agradecimiento.
Miyuki se quedó callada un momento, observando unos papeles hasta que habló.
-¿Qué tal está Horoka, Himeko? Se que estuviste todo el verano con ella.-preguntó
Himeko se sorprendió.- Oh..mi abuela está bien. Los médicos me dijeron que estaba muy bien de salud, es más me lo demostró cuando me enseñó todo París andando.- Sonrió al recordarlo.
Miyuki la miró y sonrió.- Te pareces mucho a tu madre, Himeko. Y estoy segura de que tu abuela piensa lo mismo.
Himeko le devolvió la sonrisa.- Muchas gracias directora. Se que mis padres y usted fueron compañeros en esta academia, aunque estabais en diferentes cursos.
Miyuki empezó a gustarle cada vez más esta chica.- Por favor Kurusawa-san, ahora que estamos a solas puede llamarme por mi nombre.- Arika,Kaoru...os prometo que cuidaré de ella como si fuese mi propia hija...- pensó.
Himeko la miró algo insegura, pero enseguida sonrió.- De acuerdo...¿Miyuki-san?
-¿Si, Himeko-san?- preguntó
-¿Que quería decirme?
Miyuki se levantó lentamente y miró hacia la ventana. Himeko siguió la mirada y vio un coche negro aparcado enfrente de la entrada del edificio principal. Mientras miraba escuchaba la voz de la directora.
-Himeko-san...El consejo estudiantil y yo hemos decidido.....
Himeko vio como una hermosa chica, con el pelo largo y azul oscuro salía del coche elegantemente.
-.....que seas tú..quién...
Himeko cada vez oía menos aquella voz. Solo podía observar como aquella figura de una diosa se dirigía hacia el edificio principal
-¿Himeko-san?
Himeko de pronto despertó de aquel estado...
Consejo Estudiantil
Miró de nuevo el cartel que ponía al lado de una puerta. Respiró hondo y llamó.
-Adelante, Natsuki.- se oyó una voz con acento de Kyoto.
Natsuki entró dentro de aquella aula. Dentro solo se encontraba la presidenta del consejo estudiantil, Shizuru Fujino.
Natsuki miró con seriedad y enfado aquellos ojos rojos que la miraban con curiosidad.-¿Se puede saber por que me has llamado?
Shizuru solo sonrió y bebió un poco de té.
Natsuki la observo impaciente.-¿Como puede estar tan tranquila?.- Shizuru si vas hacer que pierda el tiempo, me marcho.
-Ara, ara Natsuki, ¿tan pocas ganas tienes de estar conmigo?- preguntó mientras parecía que estuviese sollozando.
Natsuki al verla, supuestamente, sollozar enseguida corrió al lado de Shizuru.- Shi-Shizuru no llores por favor, sabes que no es cierto.., me e-encanta estar contigo.- dijo nerviosa
Crap
Shizuru al escuchar esas palabras sonrió ampliamente y miró a Natsuki, olvidándose totalmente de que hacía tan solo unos segundos estaba sollozando.- Ara, ara entonces a Natsuki le encanta estar conmigo.
-Oh, otra vez no, ¿como he podido caer otra vez en la misma trampa?- Shi-Shizuru- dijo intentando que su rubor no se mostrase.
En ese momento Shizuru se acerca a su oído, haciendo que Natsuki se ponga nerviosa y le susurra.- Bueno, Nat-su-ki, será mejor que empecemos a hablar de tu castigo.
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-SHIZURU!!!-Grita Natsuki totalmente roja.- ¿Por qué es la única que me hace sentir esto?
-Fu,fu,fu- se intenta aguantar su risa.- Vamos Natsuki, no me vas a negar que no es divertido tomarte el pelo, además estás aun más mona sonrojada. Creo que me voy hacer adicta. Fu,fu,fu.- Siguió riéndose.
Natsuki hizo ademan de irse, pero entonces sintió como dos brazos se estrechaban en su cintura y la abrazaban por detrás.
Shizuru apoyó su cabeza en la espalda de Natsuki y suspiró.- Natsuki...
Natsuki sentía su pulso muy acelerado.-Shi...zuru- susurró
Justo cuando abrían la puerta, dando paso a una chica que parecía muy fastidiada y ruidosa, Shizuru soltó a Natsuki y se dirigió tranquilamente a su ordenador.
- TÚ- dijo irritada.- ¿Se puede saber que estas haciendo aquí, delinciente?
Detrás de ella apareció otra chica, que parecía más tranquila.- Se dice delincuente Haruka.
Haruka se da la vuelta.- Yukino! Eso mismo he dicho.
Natsuki sonríe burlonamente.- Has dicho delinciente.
Haruka mira de nuevo a Natsuki apunto de responderla.- Cállate, Kuga...!!
-Ara, ara Haruka-chan.-interviene Shizuru, que no dejaba de escribir en su portátil.- ¿Cuanta energía tenemos hoy, ne?
Haruka enseguida se calla y se sonroja un poco.- Tu, bubuzuke!! ¿Se puede saber que estás haciendo ahí sentada?.-empezando a recuperar su voz.
Shizuru sonríe.- Bueno, Haruka-chan, tienes razón creo que ahora me iré y de paso, me llevaré a Natsuki conmigo.- dijo mirando fijamente aquellos ojos verdes.
Natsuki al oírla decir eso, enseguida se queja.- ¿Co-como? Shizuru, yo no voy a ninguna parte!
Shizuru mira a Natsuki.- Oh bueno, entonces estoy segura de que a Haruka-chan no le importará...
Natsuki enseguida se da cuenta de lo que quiere decir.- Oi, Shizuru, esta bien, creo que será mejor.- No se que es peor, si aguantar a la ruidosa de Haruka o las bromas de Shizuru.
Shizuru sonríe a Natsuki, la cuál enseguida se sonroja, aunque intenta esconderlo.- Bueno Haruka, estoy segura de que eres más que capaz de hacerte cargo de lo que queda durante mi ausencia ¿cierto?
-¿Que? Bubuzuke, tu no puedes..!
- Oh..¿entonces no eres capaz de hacerte cargo de esto?
…........
- Por supuesto que me puedo hacer cargo de esto! Haber quien te has creído!
Bingo
Natsuki mira perpleja a Shizuru, que ya estaba en el pasillo.- Como ha conseguido manipularla con unas pocas palabras..
-Natsuki, nos vamos o...¿vas a quedarte todo el día mirándome?- preguntó con una sonrisa burlona.
Natsuki, de inmediato, se sonrojó.- Shi-Shizuru!!
-¿Himeko-san? ¿Te encuentras bien?- preguntó algo preocupada.
Himeko la miró algo confundida.- Oh...lo siento mucho Miyuki-san, no sé que me ha sucedido.
En ese momento alguien tocó a la puerta.
-Adelante- contestó Miyuki. Mientras Himeko la miraba confusa.
La puerta se abrió y dio paso a una diosa. O eso pensó Himeko.
Era la chica que acababa de salir de aquel coche. Tenía el pelo largo, y peliazul. Su piel era blanca y era más alta que Himeko. Tenia un cuerpo que cualquier modelo envidiaría y sus ojos...
-Que ojos más hermosos- pensó Himeko
Sus ojos eran azules.
