DISCLAIMER: D. Grey Man no es mio, solo soy una fan escribiendo para fans


El grupo de buscadores y exorcistas observaban como meros espectadores como el jovial chico de 22 años se había convertido en un zombie completamente, Allen Walker no reía o si quiera sonreía para iluminar los oscuros pasillos de la orden, sus amigos le seguían como fieles guardianes haciendo un lió de cualquier signo de dolor o incomodidad.

"Allen debes comer un poco más, Kanda va a enfadarse cuando despierte" – Pidió Lavi quien ya había salido de la enfermería estaba siendo alimentado por Lenalee quien a su vez le arrojaba miradas furtivas al chico embarazado.

Allen les sonrió moviendo su mano en señal de despreocupación

"No tengo mucha hambre chicos" – Les respondió sonriendo nuevamente al pelirrojo que aun no parecía culpable de haber salido casi ileso de la batalla a diferencia del samurai que casi pierde la vida.

Lavi se había disculpado tantas veces que Allen ya había perdido la cuenta, pero no podía culparlo por las decisiones del terco y descerebrado de su amante, Kanda era frió por apariencia pero el chico nunca dejaría que sus amigos sufrieran si podía hacer algo al respecto. "Se preocupan demasiado por mi" – Dijo el peli plateado sin molestarse en lo mas mínimo.

"Es de esperarse tonto, tienes al hijo o hija de Yuu Kanda ahí dentro, sabes lo dolorosa que sería nuestra muerte si algo llegara a pasar" – Bromeó Lavi haciendo reír al pequeño.

"Creo que Lenalee tiene posibilidad de salvarse, pero tu Lavi, estás perdido" – Los tres se echaron a reír, el sonido de la risa infantil de Allen se hizo escuchar nuevamente por la Orden pero todos sabían que no duraría, no hasta que su amante estuviera de nuevo a su lado y no en cama aun inconsciente.


Un dolor punzante levantó al pequeño Ingles un par de horas después, su estomago se contrajo dolorosamente, un sensación peor que luchar contra miles de akuma.

"Aun no bebé, Kanda no despierta" – Pidió levantándose con ayuda de la mesa al lado de la cama, sus hinchados pies lo llevaron a la enfermería, no había nadie a esas altas horas de la noche. "Kanda" – Llamó Allen un poco asustado pero el samurai no se movió ni un centímetro, su respiración acompasada fue lo único que rompió el silencio. "BaKanda tienes que despertar porque no estoy dispuesto a hacer esto yo solo" – Gruñó soltando un puñetazo al brazo inerte.

Las heridas ya casi estaban cerradas, su vida estaba fuera de peligro pero según los médicos Kanda aun necesitaba recuperar sus fuerzas.

El dolor volvió a atacar horas después con una intensidad igual a la anterior. "Maldito seas Kanda por hacerme esto" – Maldijo el Ingles mientras estrujaba la sábana entre sus largos dedos. Una vez hubo pasado el dolor se subió a la cama del hospital con ayuda de un pequeño banquito de madera, su estomago estorbaba un poco para presionarse contra el helado cuerpo de su amante pero el contacto fue lo necesariamente relajante para llevarlo al mundo de los sueños a pesar del dolor que iba y venia por el lapso de unas horas.

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Komui entró en la habitación de Kanda apretando contra su pecho el expediente medico en una de sus manos y la restaurada Mugen en la otra, el científico se detuvo en seco al ver algo que no cuadraba en la escena.

Allen estaba presionado contra Kanda, su rostro bañado en sudo y sus manos apretando la barra de metal en la cama tan fuerte que un poco mas y la podrían oír crujir.

"Allen kun" – Gritó corriendo hacia el menor con preocupación, los ojos aperlados se abrieron de par en par mostrando todo el dolor que había soportado por varias horas.

"Ya viene Komui… pero Kanda no… Kanda no…" – Susurró arrojando la cabeza hacia atrás con un contenido grito de dolor.

"¿Desde cuando estas sintiendo las contracciones?" – Preguntó el científico

"No lo se… tres horas quizás…no lo se" – Repitió una y otra vez, lo único que sabía es que el dolor punzante venia cada vez en intervalos mas cortos y si Kanda no despertaba no vería lo que había esperado con ansias por casi nueve meses.

"Llamare a Miranda, ella detendrá tu tiempo lo mas que se pueda y veremos si Kanda despierta" – Indicó Komui pasando una calida mano por el cabello mojado de su subordinado.

"¿No le hará daño, verdad?"

"Jamás le haríamos daño a tu bebe Allen kun, aguanta un poco mas" – Komui salió de la habitación con paso apresurado, Allen pudo escuchar los murmullos de la platica que tenía con los demás exorcistas por medio del golem negro que siempre cargaba en el bolsillo, trató de discernir las palabras pero un contracción lo golpeó con la fuerza de un caballo.

No supo cuanto tiempo había pasada desde que el científico loco había salido pero cuando volvió a entrar no estaba solo. A pesar de los nervios Lenalee y Miranda no podían dejar de sonreír como bobas de solo pensar que pronto tendrían a un bebé en la Orden y que podrían mimarlo a muerte.

"Miranda ya sabes que hacer" – Dijo Komui con seriedad, la mujer ya mayor se dirigió a Allen ayudándolo a moverse de cama con sumo cuidado.

"Inocencia" – Llamó con dulce voz, un has de luz verde los cubrió a ambos y por fin Allen pudo respirar con alivio, el dolor se había desvanecido y el malestar en su abdomen se fue con él. "Puedo mantener la Inocencia activada por un par de días" – Aseguró con voz confiada, Allen acarició su mejilla un poco avergonzado.

"Miranda no te esfuerces demasiado por mi, cuando no puedas mas vamos a parar"

"Tienes mi palabra, estoy bien" – Miranda se apoyó contra la pared cerrando los ojos pero manteniéndose alerta para no desactivar la inocencia.

Lavi, Krory y bookman fueron apareciendo de vez en cuando para pasar un rato el tiempo con el chico, al mismo tiempo manteniendo alerta a Miranda mientras las horas se disolvían dejando atrás solamente cansancio. El nuevo juego de la exorcista era delinear la punta de su dedo por el contorno del estomago de Allen viendo como el bebé revoloteaba adentro disgustado por el contacto.

"No ha nacido y ya sabemos que tiene el carácter de Kanda" – Se burló Lavi, Allen se echó a reír apoyándose en el respaldo de la cama. "Debo decir que estamos agradecidos contigo mi valiente Allen, Kanda es un poco mas tolerante al mundo exterior desde este pequeñito incidente" – Habló ahora el chico con un poco mas de seriedad, definitivamente este acontecimiento sería algo que el nuevo bookman querría contar por lo largo de la historia.

"Esta mejor entrenado" – Bromeó el peli plateado con una enorme sonrisa, Miranda volvió a repetir el gesto disculpándose con Allen cuando el bebé soltó una patada a su vejiga.

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Si las ojeras en el rostro de Miranda no eran indicación de su cansancio entonces lo era forma en que su cabeza caía hacia delante de vez en cuando sólo para enderezarse nuevamente como asustada por un demonio.

"Ya pasaron dos días Miranda, ya puedes desactivar tu inocencia… Kanda no despertará" – Susurró Allen con tristeza tomando la mano de la chicha entre las suyas.

"Pero Allen…"

"Acordamos que no habrían peros, siempre nos pusiste en primer lugar pero ahora te toca a ti" – Dijo Allen acomodándose en la cama para encontrar una buena posición sabiendo las consecuencias de desactivar la inocencia.

"Como tu quieras Allen kun" – Miranda miró a Komui y a los demás, cuando recibió un asentimiento de su parte la luz de su inocencia se desvaneció.

Allen no tuvo tiempo de respirar cuando nuevamente su abdomen dio un vuelco, un grito de dolor desgarró su garganta y su espalda se arqueó de la cama. Estaba poco consiente de las manos que lo sujetaban a la cama y las palabras que estaban susurrando a sus oídos.

"A-algo anda…mal" – Gruñó Allen entre dientes.

"Allen nade de tu embarazo es normal" – Respondió Lavi, el menor le lanzó una mirada de enojo, su cuerpo temblando con el dolor.

"D-duele… demasiado…" – Un grito volvió a escaparse de sus labios volviendo sus pensamientos una mezcla incoherente de sonidos y colores.

"Vamos a operar" – Indicó Komui con urgencia apresurándose a mover la cama del exorcista con ayuda de los otros médicos.

Miranda lloraba silenciosamente en una esquina creyendo que todo era su culpa, Krory la tomó en brazos calmándola con palabras de aliento.

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Kanda escuchaba las voces de todas las personas a su alrededor, su cuerpo estaba adolorido y estaba seguro que también estaba lleno de moretones y heridas. No estaba seguro de donde se encontraba, lo último que recordaba era que debía estar en una misión con el idiota de Lavi.

Quería despertar pero sus ojos no obedecían, su cuerpo estaba en huelga por todo el maltrato, había sentido el llanto de la flor como si fuera su misma alma la que lloraba.

Incluso podía escucharlo ahora, los gritos y los sollozos, pero la voz no era parecida a la suya, mas bien se escuchaba como la infantil voz de su pequeño amante.

El Moyashi lo necesitaba.

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Allen jadeaba intentando llenar sus pulmones con aire, todo el tiempo rezando por su bebé.

"Vamos a anestesiarte completamente Allen, todo estará bien" – Murmuró Colocando una mascara sobre la boca y nariz del menor, los ojos plata se estaban cerrando contra su voluntad, lo ultimo que pudieron discernir fue una sombra apoyada en el marco de la puerta.

"K-Kanda" – Fueron sus ultimas palabras antes de sumirse en la oscuridad.


P.D

Uno nuevo! aaash ya quiero terminarlo hahahaha es que tengo el final en la cabeza asi que espero que salga todo como lo tengo en mente hahaha

espero que sea de su agrado, ouch pocos reviews hahahaha pero no importa! solo espero que les guste mucho.