DISCLAIMER: D. Grey Man no es mio...
Cuando la anestesia había dejado su cuerpo Allen sintió el dolor de la operación, pero todo eso pasó a segundo plano cuando recordó la situación que lo tenía en ese estado, sus ojos se abrieron de par en par buscando en la habitación.
"Es una niña muy linda" – Susurró alguien a su lado, Allen trató de levantarse gimiendo del dolor al hacerlo. "Idiota, no te esfuerces" – Volvieron a hablar. Los ojos color plata se volvieron hacia el samurai sentado a su lado, un bultito rosa envuelto en su protector abrazo.
"Kanda" – Sollozó el menor tratando de moverse para abrazarlo pero su cuerpo no se lo permitía. "Pensé que no despertarías nunca"
"Baka Moyashi, te dije que no me lo perdería por nada del mundo" – Respondió el samurai levantándose de su lugar para acostar al bultito al lado de su otro padre; por primera vez Allen vio a la pequeña que había cargado dentro de si por nueve meses.
Era la bebé mas linda que había visto en su vida, aunque no había visto muchos, pero estaba seguro que ninguno se compararía.
"Se parece a ti" – Murmuró el menor paseando sus dedos por el casi inexistente cabello negro.
"Ah, pero con tus labios" – Kanda se inclinó para tomar sus labios en un beso lento y profundo. "Gracias Moyashi" – dijo en un susurro peinando el largo cabello plateado con cariño. Volvieron a besarse, sus lenguas entrelazándose en una danza sensual, Allen perdiéndose en la sensación de tener al samurai a su lado, algo que creyó estar a punto de perder.
"Ayúdame a sentarme BaKanda, quiero sostener a nuestra bebé" – Kanda depositó a la bebé en una cunita mientras ayudaba a su amante a sentarse apoyado en un rimero de almohadas, Kanda le devolvió a la bebé depositándola ahora en sus brazos.
"¿Has pensado en algún nombre?" – Preguntó el Moyashi acunando a su niña y moviéndola de lado a lado viéndola hacer un puchero.
"Hasu" – Dijo tomando asiento a su lado, Allen lo miró extrañado.
"¿Qué significa eso BaKanda?" – Preguntó el menor inclinándose para besar a su hijita, era un lío no poder hablar japonés, ya habían acordado desde hace meses que su hijo o hija llevaría un nombre japonés para llevar el legado de sus ancestros, Allen no se había molestado en llevarle la contraria, además ahora que miraba a su hija tenía mas de japonesa que de inglesa, el nombre le quedaba perfecto.
"Significa flor de loto" – Respondió el mayor esperando la reacción de Allen, el menor lo miró con tristeza.
"Es un nombre bonito"
"Lo es Moyashi"
La puerta de la habitación se abrió de golpe dejando entrar a todos los exorcistas amigos de la pareja, o al menos de Allen pues Kanda era un antisocial.
Lenalee chilló como un ratón corriendo a la cama para tomar a la pequeña Hasu en sus brazos.
"Allen kun, es una belleza" – Exclamó con una enorme sonrisa.
"Vaya, pensé que era el ultimo en verla"
"Nii san no nos dejaba entrar en la habitación, has estado con Kanda todo el tiempo" – Respondió
"¿Cuál es el nombre de esta belleza?" – Preguntó Lavi arrebatando a la niña de los brazos de su mejor amiga.
"Hasu Kanda" – La sonrisa de Allen llegó hasta iluminar sus grandes ojos, su piel pálida adquiriendo un rubor.
"¿Por qué ese nombre Yuu?" – Lavi inquirió con curiosidad, Allen hizo un puchero, no había sido el ultimo en ver a la niña pero si era el único que no había sabido que rayos significaba esa palabra.
"No voy a darte explicaciones pedazo de idiota, y no me llames Yuu" – Gruñó malhumorado por tener que compartir a las dos personas mas importantes de su vida.
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Dos horas… eso es todo lo que habían logrado dormir los nuevos padres dentro de la pequeña habitación del hospital.
Kanda no había sido dado de alta y Allen aun tenia que descansar para recuperarse de la operación así que Komui había sido lo suficientemente amable (Dejando a un lado la katana presionada a su cuello) y les había dado una habitación para ambos exorcistas y Hasu.
"Allen, Hasu tiene hambre" – Murmuró Kanda, enterrando su rostro en la almohada, el mayor se levantó lentamente buscando en la oscuridad, caminando por inercia al lugar donde estaba situada la cunita. Allen se sentó con un poco de dificultad apoyándose en el respaldo de la cama esperando pacientemente por su hija y la botella de leche.
"Esto es mas cansado que ir a tres misiones seguidas" – Se quejó el menor tendiendo sus brazos para tomar a la bebé, la pequeña se acomodó en sus brazos abriendo sus ojitos negros y librando sus brazos de la prisión de mantas rosa que la envolvían.
Enseguida el llanto se detuvo, Allen presionó la botella a su labio inferior y Hasu rápidamente se prendió del biberón fijando sus ojitos en su padre. "Tenía miedo" – Susurró Allen después de un tiempo arrullando a su pequeña con un movimiento de vaivén.
"¿Miedo Moyashi?"
"Ah, miedo de perderte y criar a nuestra hija solo…"
"Baka… te lo repetiré mil veces si es necesario" – Gruñó tomando entre sus manos las mejillas de su amante apretando hasta que sus labios formaron una 'O'. "Aun no voy a dejarte solo, con un solo pétalo en la flor es muy seguro que no tenga mas misiones, no te permito estar deprimido cuando comenzamos una familia hace un día"
"No estoy deprimido BaKanda… solamente expresaba mis sentimientos pedazo de hielo" – Allen sacó su lengua burlonamente devolviendo a la bebé dormida para que Kanda la dejara en su cuna nuevamente.
Kanda volvió a la cama tomando en sus brazos el cuerpo más pequeño, teniendo cuidado de no molestar la herida de la operación.
"Espero que sólo quieras uno porque no vuelvo a pasar por ese dolor, al menos no en mucho tiempo"
"Uno esta bien Moyashi"
"Nuestra hija será pequeña, es tu karma por llamarme Moyashi"
"No importa, será mi pequeña Moyashi" – Susurró Kanda enterrando su rostro en el cuello de su amante, respirando el aroma que tanto amaba, sus labios se posaron sobre el pulso de la vena mordisqueando la piel pálida hasta dejar una marca. "Duerme bien Allen"
P.D
yo de nuevo! im on fire! hahahahaha nuevo capitulo, espero que les guste y espero poder terminar el otro capitulo pronto pronto, no iba a postear este hoy hehehe pero soy algo impaciente!
